PRISA utiliza cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia de navegación y realizar tareas de analítica. Al continuar con tu navegación entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

Cerrar

El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

lunes, 26 de agosto de 2019

 Río Fugitivo / Blog de Edmundo Paz Soldán

La educación sentimental

Hace algunos días fui desafiado a escribir la lista de libros que habían constituido mi educación sentimental. Aquellos libros que me habían conmovido e impactado. Mi respuesta fue algo falsa: era una lista de los libros que debían haberme sacudido y no de los que de veras lo hicieron.

Aquí va, entonces, mi lista verdadera, escrita mi primera mañana en Ithaca después de algo más de un año de ausencia. Trato de seguir un orden cronológico, y soy muy consciente de que si la escribiera mañana habría otros títulos. Tampoco soy exhaustivo; sólo llego hasta la juventud temprana, quizás porque después de esa edad los libros que nos impactan son menos (pero están ahí: Marías, Cheever, Eugenides, Lampedusa, Yourcenar, Céspedes, Cerruto, Conrad, Dick, Dostoievski, Cavafis, Roth...).

Emilio Salgari: toda la serie del pirata Morgan. La leí a los diez años; fue mi primer encuentro con un personaje capaz de seducirme en los libros. Quería leer todas las novelas en las que Morgan apareciera.

Agatha Christie: Diez negritos. La leí entre los once y los trece años. Uno de mis títulos favoritos de la Christie (otros son Asesinato en el Orient Express, El asesinato de Roger Ackroyd). Aclaro que la Christie representa aquí un período, y que hubo otros autores de novelas policiales que me marcaron esos años (Ellery Queen, John Dickson Carr). Prefería la variante británica del policial, la del asesinato como un problema intelectual a resolver, no el noir de los Estados Unidos, aunque El largo adiós, de Chandler, leída casi diez años después de esta época, es una de mis cumbres literarias)

Borges: Ficciones. Leí estos cuentos a los catorce años, gracias al profesor Ávila, en el colegio Don Bosco en Cochabamba. El profesor Ávila fue el primero que me puso a leer a los grandes clásicos. Y cuando descubrí a Borges, a esa edad temprana, pensé que la literatura podía ser el mejor de los juegos. La ignorancia es atrevida: quizás a edades más tardías Borges intimida, pero a esa edad Borges sólo produce placer.

Mario Vargas Llosa: La ciudad y los perros. El Boom también lo descubrí gracias al profesor Ávila. De todos los libros del Boom, ninguno me hablaba tan de cerca como la primera novela de Vargas Llosa. Lo sentía como un libro muy personal, quizás porque Perú es el país que más se parece a Bolivia, quizás porque el lenguaje era muy similar al que yo hablaba: aquí, los personajes se ponían "chompa", y eso me fascinaba.

Nabokov: Lolita. La leí de escondidas unas vacaciones en Santa Cruz, en la casa de mis tíos, a mis catorce años. Todavía hay ciertos olores de Santa Cruz que asocio a esta novela. En ese entonces, me cautivó sobre todo la historia básica del profesor seducido por Dolores Haze. Diez años después, cuando volví a leer la novela, esta vez en inglés, descubrí los juegos de palabras, las complejidades interminables del lenguaje de Nabokov; era otro libro, pero era el mismo.

Ernesto Sábato: Abbadon el exterminador. Estudiaba ingeniería en Mendoza, tenía dieciocho años y comenzaba a descubrir que me había equivocado de rama de estudios. Cuando leí esta novela de Sábato, supe que no estaba solo. Este libro, como pocos, me ayudó a tomar una decisión: la de abandonar los números y asumir que lo mío era la literatura.

Franz Kafka: De la construcción de la muralla china. Son más los que prefieren las novelas de Kafka; yo me quedo con los relatos breves, con esas parábolas algo inescrutables, con esas alegorías de tono entre moral y religioso sobre hombres culpables que no saben por qué lo son, leídas a los diecinueve años en Buenos Aires, en un departamento sin mucha luz en la calle Paraguay.

Ernest Hemingway: Cuentos completos. A los veinte años, en Buenos Aires, el mundo se me ofrecía como puro goce y placer. Recuerdo largas tardes tirado en la cama, leyendo y leyendo. Nunca más leeré tanto y tan bien como esos días. Yo buscaba modelos para escribir cuentos y cuando llegué a Hemingway pensé que la literatura podía ser fácil, no tenía por qué asustar. Con los años, claro, uno descubre que la construcción de un estilo "fácil" como el de Hemingway, con esa prosa tan transparente, tan cristalina, es de las cosas más difíciles de lograr. Pero la realidad no importa tanto como las percepciones, así que a mí me bastaba con haber descubierto un modelo.

Juan Carlos Onetti: "Bienvenido, Bob", "El infierno tan temido". Otro autor de mis años porteños. El necesario toque de cinismo existencialista para la adolescencia, la amargura destilada en una prosa implacable en sus ritmos, en la manera en que se nos revela el dolor de la vida, la corrupción del mundo.

William Faulkner: Sartoris. No es de las novelas más elogiadas de Faulkner, de hecho es una versión preliminar de lo que luego sería Intruso en el polvo, pero me permitió descubrir a Bayard Sartoris y encontrar un personaje con quien me pudiera identificar.   

[Publicado el 22/8/2008 a las 18:42]

Compartir:

Comentarios (5)

  • Edmundo: Me da mucha alegría encontrarme nuevamente cerca de su mirada, en este caso literaria. Para mi Sábato también ha sido importante, mi tesis de pregrado fue sobre Abbadón. Ahora a modo de confesión para mi tesis de maestría trabajo a E.P.S. Un saludo y gracias por sus palabras.

    Comentado por: Ale el 26/8/2008 a las 23:45

  • La educación sentimental es algo muy especial, y contiene una larga o especial lista de libros. Me dientifico con buena parte de tus autores, como Onetti y Vargas Llosa. Quizá publique pronto mi experiencia con La ciudad y los perros, en mi blog Propuestas de J. M. Rosario, y te recomiendo que promuevas una presentación de artículos sobre dicha novela entre escritores latinoamericanos. Tienes buena audiencia para eso. Publica también, si te parece, tu artículo sobre ella, con tal enfoque, incluyendo las influencias en tu vida particular en el momento en que la leíste. Sí?

    Comentado por: J. M. Rosario el 25/8/2008 a las 02:53

  • Quién sabe en qué consiste el que a unos les atrape la literatura y a otros no. En mi caso empezé a leer historietas con dibujitos que me compraba mi papá los domingos, luego fotonovelas (a escondidas de mi mamá) que guardaba una tía solterona, en los tiempos en que los papás le prohibían a uno ver ciertas cosas que hoy son lo más natural. Así hasta estudiar la carrera de letras. Hoy me considero viciosa de la lectura, al grado de enojar a mi marido que se siente abandonado mientras leo vorazmente. En cuanto a mis hijos, el mayor no se interesa nada por leer y en cambio mi niña lee desde los cinco años. Quizá el cerebro tenga ciertas neuronas que se desarrollan en unos sí y en otros no. De todos modos hay que ponerles todos los medios a su alcance y que ya sea lo que tenga que ser.

    Comentado por: Claudia el 23/8/2008 a las 19:40

  • Hola buenos días

    Yo empece muy tarde, más o menos a los 15 años y lo hice con un libro que me gustó muchisimo y estoy segura que lo volveré a leer "Las Mil y Una Noche", me gustaba esa fantasia que utilizaba el autor. No tomo en cuenta "Don Quijote" porque creo que la lectura obligada no es disfrutada.

    Bueno, por lo cual, mucho conocimiento de libros para niños no tengo pero, sé que tienes niños; yo no pero, si un sobrino que pronto cumplirá los 7años y me gustaría inculcarle la lectura, si pudieras aconsejarme un libro para un niño de esa edad y en estos tiempo que corren te agradecería enormemente.

    Recibe un gran saludo,

    Comentado por: Viviana el 23/8/2008 a las 08:36

  • Edmundo: me gusta mucho más esta selección que la que publicaba El País, porque yo deduzco que los libros que cambian la vida son aquellos que se leen de pequeños, al menos a mí me pasó así, y no se si todo el mundo empezó por El Quijote. yo empecé por UN VAQUERO DE OPERETA (quizá tendría 6 o 7 años)solo me acuerdo de retazos, pero se que me gustó tanto que seguí leyendo y éso sí me cambió la vida.

    Comentado por: Loli Barbón el 23/8/2008 a las 00:12

Deja un comentario




Tu correo electrónico:


Escribe los caracteres de la imagen (para evitar SPAM):

Comentario:


Foto autor

Biografía

Edmundo Paz Soldán (Cochacamba, Bolivia, 1967) es escritor, profesor de literatura latinoamericana en la Universidad de Cornell y columnista en medios como El País, The New York Times o Time. Se convirtió en uno de los autores más representativos de la generación latinoamericana de los 90 conocida como McOndo gracias al éxito de Días de papel, su primera novela, con la que ganó el premio Erich Guttentag. Es autor de las novelas Río Fugitivo (1998), La materia del deseo (2001), Palacio quemado (2006), Los vivos y los muertos (2009), Norte (2011), Iris (2014) y Los días de la peste (2017); así como de varios libros de cuentos: Las máscaras de la nada (1990), Desapariciones (1994) y Amores imperfectos (1988).

Sus obras han sido traducidas a ocho idiomas y ha recibido galardones tan prestigiosos como el Juan Rulfo de cuento (1997) o el Naciones de Novela de Bolivia (2002).

Bibliografía

Los días de la peste (2017) 

 

 

 

Iris (2014). Alfaguara

 

 

Portada 'Los vivos y los muertos' 

Norte (2011). Mondadori

 

 

Billie Ruth (2012). Páginas de Espuma

 

 

Página diseñada por El Boomeran(g) | © 2019 | c/ Méndez Núñez, 17 - 28014 Madrid | | Aviso Legal | RSS

Página desarrollada por Tres Tristes Tigres