Saviano y la Camorra

Hay tantos clanes delictivos italianos que no es fácil seguirles la pista. La Mafia siciliana es la que se convertido en leyenda, gracias a sus métodos salvajes y al cine. En los últimos años, la N'drangheta del extremo sur de Italia ha hecho méritos para captar nuestra atención. Sin embargo, como Roberto Saviano, autor de Gomorra: Un viaje al imperio económico y al sueño de poder de la Camorra (Debate, 2006), lo muestra de manera contundente, ninguna organización se acerca a la Camorra napolitana. Gracias a su tendencia suicida a escribir los nombres de los jefes más temidos y a los alcances globales de su investigación, Saviano ha vendido más de un millón de ejemplares de su libro, pero también es ahora un hombre perseguido que debe vivir con protección policial todo el tiempo. Saviano todavía no ha cumplido los treinta años y ya se ha convertido en una suerte de Salman Rushdie, con la diferencia de que los que le han puesto un precio a su cabeza son occidentales y dicen ser muy católicos.
Saviano cuenta que, para los que saben, la Camorra es simplemente el Sistema. Y el Sistema se ha compenetrado tanto de la vida de Nápoles y sus alrededores que no hay nada que no pase por sus manos; si el precio del panetón sube en la navidad, es porque uno de los jefes ha decidido dar "una paga extra a las familias de los presos afiliados al clan". Las estadísticas son abrumadoras: de los noventa y dos municipios de la provincia de Nápoles, sólo nueve se han salvado hasta ahora de algún tipo de investigación policial. Aquí se encuentra la principal diferencia entre la Camorra y la Mafia: mientras la Mafia todavía ve al Estado como su enemigo, la Camorra ha decidido aceptar al Estado y actuar a través de él. Nada de poner bombas a políticos, nada de extorsionar a comerciantes; se trata de transformar los clanes en "comités de negocios"; así, no es la intimidación la que hace que las empresas acepten las reglas del Sistema, sino la conveniencia. Gracias a esta transformación empresarial, la Camorra se ha convertido en "la mayor organización criminal de Europa". Al menos el cincuenta por ciento de los comercios napolitanos tienen algún tipo de relación con el crimen organizado.
La Camorra domina los negocios de la construcción, de la moda, del armamento, de la droga, de los vertederos de basura. Casi todos los productos chinos de contrabando que ingresan a Europa lo hacen a través del puerto de Nápoles, controlado por la Camorra. El Sistema también ha logrado infiltrarse en el diseño de alta calidad: en los talleres alrededor de Nápoles, se producen las prendas falsificadas de las marcas de lujo (Versace, Prada, etc) que luego llegarán a los malls norteamericanos a precios altos pero accesibles a la alta burguesía. Los tentáculos de la Camorra se extienden por Australia, Asia, Europa oriental, las costas españolas: se trata en verdad de un gran negocio global.
Saviano no cesa de contar buenas y terribles historias. En Gomorra, asistimos al drama de Pasquale, "el mejor modisto del mundo", que un día recibe el encargo de un boss de crear, por muy pocos euros, un vestido de lujo, y meses después, en la ceremonia de los Oscar, se sorprende al descubrir a Angelina Jolie llevando su vestido. Vemos cómo otro boss se obsesiona con construir una mansión idéntica a la de Tony Montana en Scarface. Leemos cómo algunas organizaciones, antes de vender una droga en el mercado, prueban su calidad con drogadictos de la calle: si no sobreviven, es que la calidad no es buena. Leemos cómo un miembro ejecutivo de uno de los clanes está tan fascinado por su AK-47 que hace un viaje de peregrinación a Rusia en busca del legendario inventor del Kalashnikov, y cómo la Camorra se encarga de comprar basura radioactiva de otras provincias, para enterrarla luego en los alrededores de Nápoles, con el resultado de que esas tierras se vuelven estériles, los campesinos deben inmigrar, y la proporción de cáncer es más alta en esa región que en el resto de Italia.
Saviano no es un periodista objetivo, neutral. Esta historia tiene un drama personal, y cuando Saviano lo cuenta, el libro gana en intensidad y entendemos su obsesión por enfrentarse a la Camorra. El padre de Saviano trabajaba en el servicio de ambulancias, era un joven médico. Cuando los "killers" de un clan atacaban a alguien en la calle, las ambulancias llegaban rápido, pero tenían la orden de no intervenir si la persona que había sido atacada seguía viva: lo normal era que los "killers" volvieran para rematar el trabajo. Una noche, sin embargo, el padre de Saviano se topó con un herido de apenas dieciocho años, y decidió salvarle la vida. La paliza que luego recibió a manos de los "killers" lo dejó amedrentado el resto de su vida. La conexión es evidente: el hijo se embarca en su cruzada para mostrarle a la Camorra que en su familia, y en la región, queda un resabio de dignidad humana. Y su "perversión" por decir la verdad, el coraje para enfrentarse al Sistema, es el "Yo sé" de su tiempo: "Yo sé, y tengo las pruebas. Yo sé dónde se originan las economías y de dónde toman su olor. El olor de la afirmación y la victoria. Yo sé qué exuda el beneficio. Yo sé. Y la verdad de la palabra no hace prisioneros, porque todo lo devora y de todo hace una prueba". Esta investigación periodística, de pronto, se convierte en un texto trascendente, una obra literaria que es va más allá de la requisitoria moral a un Sistema capaz de hundir en la pobreza y corromper a toda una región, para transformarse en un manual para sobrevivir en tiempos en que mirar a un costado parece ser la norma.
(Qué Pasa, La Tercera, 5 de julio 2008)
[Publicado el 08/7/2008 a las 17:26]
Termino de leer el capitulo II de Gomorra y la historia de Pasquale me impactó. Y pensar que hay millones de Pasquales en el mundo. Periodistas que se inician escriben notas enteras que firman otros de larga trayectoria y ni siquiera son citados como colaboradores.
Comentado por: Fernando el 16/12/2008 a las 16:35
Edmundo Paz Soldán (Cochabamba, Bolivia, 1967), estudió Relaciones Internacionales en universidades de Argentina y EE.UU., adonde llegó con una beca como jugador de fútbol. Una oportuna lesión y su vocación literaria le llevaron a concentrarse en su carrera académica: en 1997 se doctoró en Literatura Hispanoamericana en la Universidad de California, Berkeley, y desde ese mismo año es profesor de Literatura Latinoamericana en la Universidad de Cornell. Es autor de las novelas Días de papel (1992), Alrededor de la torre (1997), Río Fugitivo (1998), Sueños digitales (2000), La materia del deseo (2001), El delirio de Turing (2003) y Palacio Quemado (2006); y de los libros de cuentos Las máscaras de la nada (1990), Desapariciones (1994) y Amores imperfectos (1998). Ha coeditado los libros Se habla español (2000) y Bolaño salvaje (2008). Su libro más reciente es Los vivos y los muertos (Alfaguara, 2009)Sus obras han sido traducidas a ocho idiomas, y ha recibido numerosos premios, entre los que destaca el Juan Rulfo (1997) y el Nacional de Novela en Bolivia (2002). Ha recibido una beca de la fundación Guggenheim (2006). Desde octubre de 2005 hasta abril de 2008 escribió el blog Río Fugitivo en Blogspot.

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creo que estariamos de acuerdo...
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