Margaret Atwood, premio Príncipe de Asturias

Los escritores canadienses más conocidos se relacionan de manera diferente con el tiempo en que transcurren sus ficciones. En un extremo, se encuentra Alice Munro, que suele ambientar sus cuentos en el presente, aunque últimamente con incursiones en el pasado, hasta el siglo XIX; en el otro extremo se halla William Gibson, que comenzó como un escritor de ciencia ficción, anclado en el futuro, pero que en sus últimas dos novelas ha decidido instalarse en un presente teñido de tendencias futuristas. Entre Munro y Gibson está Margaret Atwood, que desde un principio decidió moverse libremente en el tiempo, reescribir mitos griegos (La Penelopeada) pero también incursionar en la ciencia ficción en un par de novelas (El cuento de la criada, Oryx y Crake), y mostrarse muy adepta a la ficción histórica (Alias Grace está situada en el Canadá de mediados del siglo XIX; El asesino ciego, en la Canadá de los años previos a la segunda guerra mundial).
Quizás la ciencia ficción de Atwood -o "ficción especulativa", como ella prefiere llamarla- sea la parte más débil de su impresionante obra. Oryx y Crake se maneja con códigos de la literatura post-apocalíptica y es notable su incursión en los peligros de la ingeniería genética; lo lamentable, sin embargo, es que la fuerza moral que impregna la obra de la escritora canadiense se convierte aquí en una fácil requisitoria contra la humanidad, con claras intenciones didácticas. De hecho, uno de los epígrafes de la novela, de Swift en Gulliver, muestra a una Atwood solemne, una suerte de conciencia moral de la humanidad, capaz de advertirnos de la llegada del fin del mundo: "mi intención es informarte, no entretenerte". Por suerte, en sus otras novelas Atwood no hace caso a esa frase, y es una escritora tan completa como compleja.
(La Tercera, 26 de junio 2008)
[Publicado el 26/6/2008 a las 10:00]
Edmundo Paz Soldán (Cochabamba, Bolivia, 1967), estudió Relaciones Internacionales en universidades de Argentina y EE.UU., adonde llegó con una beca como jugador de fútbol. Una oportuna lesión y su vocación literaria le llevaron a concentrarse en su carrera académica: en 1997 se doctoró en Literatura Hispanoamericana en la Universidad de California, Berkeley, y desde ese mismo año es profesor de Literatura Latinoamericana en la Universidad de Cornell. Es autor de las novelas Días de papel (1992), Alrededor de la torre (1997), Río Fugitivo (1998), Sueños digitales (2000), La materia del deseo (2001), El delirio de Turing (2003) y Palacio Quemado (2006); y de los libros de cuentos Las máscaras de la nada (1990), Desapariciones (1994) y Amores imperfectos (1998). Ha coeditado los libros Se habla español (2000) y Bolaño salvaje (2008). Su libro más reciente es Los vivos y los muertos (Alfaguara, 2009)Sus obras han sido traducidas a ocho idiomas, y ha recibido numerosos premios, entre los que destaca el Juan Rulfo (1997) y el Nacional de Novela en Bolivia (2002). Ha recibido una beca de la fundación Guggenheim (2006). Desde octubre de 2005 hasta abril de 2008 escribió el blog Río Fugitivo en Blogspot.

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