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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

viernes, 19 de diciembre de 2014

 Río Fugitivo / Blog de Edmundo Paz Soldán

Vargas Llosa y Roger Casement

Vargas llosa está feliz, exultante. A la hora de la comida en el parador de Gil Blas (Santillana del Mar), nos cuenta detalles del ambicioso proyecto novelístico en el que se ha embarcado. Habla con pasión de Roger Casement, el irlandés de quien tuvo noticia por primera vez al leer una biografía de Conrad: él fue quien acompañó al autor de Corazón de las tinieblas en su viaje al Congo. Casement, nacido en Irlanda en1864, era un típico colonialista europeo, hasta que los abusos de los belgas en el Congo lo hicieron cambiar de opinión y se convirtió en un antiimperialista. Recibió los honores más importantes de la Corona británica, al mismo tiempo que contrabandeaba armas para los nacionalistas irlandeses (Efraín Kristal me susurra: "Esto parece una versión de ‘Tema del traidor y del héroe'"). La Corona británica lo llevó a juicio; cuando las voces más destacadas de la intelectualidad inglesa -Chesterton, Conrad, Conan Doyle- salieron en su defensa, la Corona mostró unos diarios que decía haber hallado en poder de Casement y que no dejaban lugar a dudas en cuanto a su homosexualidad (y su predilección por los adolescentes). Cuando Casement, interrogado sobre si los diarios los había escrito él, no dijo nada en su defensa (tampoco aceptó haberlos escrito), Conrad y otros le quitaron el apoyo. Casement fue encontrado culpable y colgado en 1916.

Vargas Llosa nos cuenta que en poco tiempo viajará al Congo, y que el próximo año planea pasar seis meses en Irlanda. Alguien en la mesa sugiere que el nacionalismo de Casement va a contrapelo de las ideas de Vargas Llosa, que ha escrito con mucha lucidez acerca de los peligros del fanatismo nacionalista. Vargas Llosa acepta la contradicción, lo cual no es nada nuevo en su trayectoria: muchas veces, el novelista le ha llevado la contraria al intelectual.
   
Casement parece en principio un personaje salido de La guerra del fin del mundo. Un personaje complejo para una novela épica. La pregunta: ¿cómo se conjuga esta típico proyecto vargasllosiano con las preocupaciones más recientes del escritor hipano-peruano? Vargas Llosa dice que hasta el momento hay dudas acerca de la autenticidad de los diarios de Casement, y él tiene su propia teoría acerca del silencio del irlandés al respecto: cree que Casement escribió los diarios, pero que lo que se cuenta en ellos no ocurrió de verdad. "Los diarios eran más bien sus fantasías", sentencia. Recuerdo, entonces, el prólogo a Al pie del Támesis, la nueva obra teatral de Vargas Llosa, en el que escribe que sus preocupaciones hoy tienen que ver con "la ficción y la vida, el papel que aquélla juega en ésta, la manera cómo una y otra se alimentan, confunden, rechazan y complementan en cada destino individual...". Así, Casement se convierte en un personaje más cercano al Somocurcio de Travesuras de la niña mala que a cualquiera salido de sus grandes novelas épicas anteriores, y el nuevo proyecto, en una condensación y actualización de las temáticas, la poética y la estética presentes en toda su obra.
 

[Publicado el 19/6/2008 a las 11:55]

[Etiquetas: Vargas Llosa]

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Comentarios (10)

  • Me interesa mucho preguntarle a Vargas LLosa que ha escrito El sueño del celta, que narra la explotacion de Belgica en el Congo y la conquista y aniquilacion de los europeos en el Peru, Brasil Colombia, si pudiera escribir El sueño del inca, narrando la aniquilacion de los incas en Peru, en la zona de Cuzco y Machu Pichu

    Comentado por: Patricia Minetti el 18/1/2011 a las 22:03

  • José Miguel Pueyo, psicoanalista

    Todo invita a convenir que venía a cuento, al menos desde el punto de mira de lo inconsciente, del Otro que nos habita y que determina cuanto pensamos, hacemos y deseamos, tanto más si uno no se ha analizado, que Mario Vargas Llosa le espetara a Liv Ullmann, que su experiencia con ella en un jurado de cine de Berlín fue sencillamente aterradora.
    Los boletines se hacen eco de que ocurrió así en el conocido programa de la televisión estatal sueca Skavlan, nombre del apellido de su popular presentador Fredrik Skavlan. Los transparentes ojos azules de la musa del malogrado director sueco Ingmar Bergman, produjeron la inquietante impresión de salirse de unas fosas ya cuarteadas por la edad, a lo que la momentánea rigidez de un cuerpo voluminoso y contrario a las sinuosas formas de la juventud, no contribuyó a distender los efectos del sin duda atrevido comentario. No podía ser de otro modo, en realidad, en primer lugar en aquella dama de 72 años, mayor en dos que el osado contertulio, cuando el hispano escribidor apuntó, con voz profunda y clara, que siendo la actriz presidenta de aquel jurado, impuso reglas tan rígidas para evaluar los filmes, que por un tiempo desapareció para él el encanto de las películas, tanto como para pasar a ocuparse únicamente de la luz, de los efectos especiales, del sonido y de la vestimenta.
    Lo que a todas luces puede considerarse como un descomedimiento tuvo como desencadenante una pregunta de Skavlan al escritor que estaba a pocas horas de recibir el premio Nobel de Literatura, ¿por qué escribe usted acerca de las dictaduras? Permítame que le diga, sentenció Vargas Llosa, que la dictadura de Ullmann en aquel jurado berlinés fue llevadera, pero otras dictaduras me han perturbado siempre, a lo que agregó que por ese motivo escribía de ellas.
    Algo, pues, había perturbado la tranquilidad espiritual del renombrado escritor, un trauma, por consiguiente, funda-mental. ¿Inconfesable?, en modo alguno. Nos encontramos ante un escritor, no de los pequeños, ante esa especie de hombres que, a diferencia del común de los mortales, se caracterizan, como acertadamente advirtió Freud, por decir las cosas por su nombre, a alzarse, también, contra los diques de la represión psíquica que atenazan el decir de la mayoría de las personas. De ahí, cómo no, la aparición en escena, de modo simbólico y sintomático al mismo tiempo, del padre, del genitor de más conocido de los escritores de Arequipa. Dijo Vargas Llosa, y con ello recondujo sin duda la amistad con Liv Ullmann, que conoció a su padre cuando creía que estaba muerto. Y sin mediar lapsus alguno de tiempo añadió, ante la expresión atónica de quienes esperan un singular desenlace de una ficción verdadera, que su padre le había producido una experiencia realmente aterradora, incomparablemente peor a la que la que vivió en Berlín por parte de su amigable actriz. ¿Qué podía ser aquello tan terrible? Algunos quizá se llevaron las manos a la cabeza al imaginar que se trataba de las atrocidades sexuales perpetradas por curas católicos en niños indefensos de corta edad. No, nada de eso. Para asombro o desazón de algunos y alivio de otros, Vargas Llosa sacó a relucir a su madre, a su amantísima madre, y el dolor que le causó su padre al sacarle del paraíso en el que vivió diez años con la que le había dado a la luz.
    Como corresponde a la insistencia del Otro, insistencia que no es sino por la ausencia de análisis, el trauma de Mario Vargas Llosa no podía sino reiterarse en el discurso del escritor de aceptación del Nobel de Literatura, reiteración de aquel trauma infantil, de aquella terrorífica experiencia que le condujo, según él mismo subrayó, a la literatura, siendo este arte el que, también según él, le salvó de la opresión que significó la figura del padre.
    Me permito concluir señalando que la reiteración denuncia a las claras, y contrariamente a la opinión del ahora más nunca célebre escritor peruano, que la literatura es en muchos casos más bien un paliativo que una solución acorde con lo Real traumático, incluso el sinthome de James Joyce puede pensarse de ese modo; mientras que la separación que ejerce el padre en el alienante paraíso del niño como objeto de la falta que hace deseante al Otro que encarna la madre, lejos de ser patológica, constituye, como es conocido, la condición de la salud psíquica. Todo ello, acontecido, ciertamente, en un tiempo que es el temprano del complejo de Edipo, época en el que la función llamada del padre reclama para bien del sujeto su saludable intervención separadora.




    José Miguel Pueyo, psicoanalista
    Todo invita a convenir que venía a cuento, al menos desde el punto de mira de lo inconsciente, del Otro que nos habita y que determina cuanto pensamos, hacemos y deseamos, tanto más si uno no se ha analizado, que Mario Vargas Llosa le espetara a Liv Ullmann, que su experiencia con ella en un jurado de cine de Berlín fue sencillamente aterradora.
    Los boletines se hacen eco de que ocurrió así en el conocido programa de la televisión estatal sueca Skavlan, nombre del apellido de su popular presentador Fredrik Skavlan. Los transparentes ojos azules de la musa del malogrado director sueco Ingmar Bergman, produjeron la inquietante impresión de salirse de unas fosas ya cuarteadas por la edad, a lo que la momentánea rigidez de un cuerpo voluminoso y contrario a las sinuosas formas de la juventud, no contribuyó a distender los efectos del sin duda atrevido comentario. No podía ser de otro modo, en realidad, en primer lugar en aquella dama de 72 años, mayor en dos que el osado contertulio, cuando el hispano escribidor apuntó, con voz profunda y clara, que siendo la actriz presidenta de aquel jurado, impuso reglas tan rígidas para evaluar los filmes, que por un tiempo desapareció para él el encanto de las películas, tanto como para pasar a ocuparse únicamente de la luz, de los efectos especiales, del sonido y de la vestimenta.
    Lo que a todas luces puede considerarse como un descomedimiento tuvo como desencadenante una pregunta de Skavlan al escritor que estaba a pocas horas de recibir el premio Nobel de Literatura, ¿por qué escribe usted acerca de las dictaduras? Permítame que le diga, sentenció Vargas Llosa, que la dictadura de Ullmann en aquel jurado berlinés fue llevadera, pero otras dictaduras me han perturbado siempre, a lo que agregó que por ese motivo escribía de ellas.
    Algo, pues, había perturbado la tranquilidad espiritual del renombrado escritor, un trauma, por consiguiente, funda-mental. ¿Inconfesable?, en modo alguno. Nos encontramos ante un escritor, no de los pequeños, ante esa especie de hombres que, a diferencia del común de los mortales, se caracterizan, como acertadamente advirtió Freud, por decir las cosas por su nombre, a alzarse, también, contra los diques de la represión psíquica que atenazan el decir de la mayoría de las personas. De ahí, cómo no, la aparición en escena, de modo simbólico y sintomático al mismo tiempo, del padre, del genitor de más conocido de los escritores de Arequipa. Dijo Vargas Llosa, y con ello recondujo sin duda la amistad con Liv Ullmann, que conoció a su padre cuando creía que estaba muerto. Y sin mediar lapsus alguno de tiempo añadió, ante la expresión atónica de quienes esperan un singular desenlace de una ficción verdadera, que su padre le había producido una experiencia realmente aterradora, incomparablemente peor a la que la que vivió en Berlín por parte de su amigable actriz. ¿Qué podía ser aquello tan terrible? Algunos quizá se llevaron las manos a la cabeza al imaginar que se trataba de las atrocidades sexuales perpetradas por curas católicos en niños indefensos de corta edad. No, nada de eso. Para asombro o desazón de algunos y alivio de otros, Vargas Llosa sacó a relucir a su madre, a su amantísima madre, y el dolor que le causó su padre al sacarle del paraíso en el que vivió diez años con la que le había dado a la luz.
    Como corresponde a la insistencia del Otro, insistencia que no es sino por la ausencia de análisis, el trauma de Mario Vargas Llosa no podía sino reiterarse en el discurso del escritor de aceptación del Nobel de Literatura, reiteración de aquel trauma infantil, de aquella terrorífica experiencia que le condujo, según él mismo subrayó, a la literatura, siendo este arte el que, también según él, le salvó de la opresión que significó la figura del padre.
    Me permito concluir señalando que la reiteración denuncia a las claras, y contrariamente a la opinión del ahora más nunca célebre escritor peruano, que la literatura es en muchos casos más bien un paliativo que una solución acorde con lo Real traumático, incluso el sinthome de James Joyce puede pensarse de ese modo; mientras que la separación que ejerce el padre en el alienante paraíso del niño como objeto de la falta que hace deseante al Otro que encarna la madre, lejos de ser patológica, constituye, como es conocido, la condición de la salud psíquica. Todo ello, acontecido, ciertamente, en un tiempo que es el temprano del complejo de Edipo, época en el que la función llamada del padre reclama para bien del sujeto su saludable intervención separadora.

    Comentado por: José Miguel Pueyo, psicoanalista el 12/12/2010 a las 18:10

  • The Casement diaries in London are forgery by interpolation. Parts are genuine, parts are forged. If Vargas Llosa goes to London to see some of Casement's diaries, he should look closely at the entries for 7. Jan 1911 and then turn over the page. He will be able to see how the bleach has damaged the handwriting through the paper, and he will feel the crude coating of polyvinyl acetate plastered on the diaries in 1972 to cover up the evidence.

    Another interesting question is, why did the Royal Irish Academy publish forensic research which failed peer review??

    Anyone who would like photos of what I am talking about can send me a mail.

    It is certainly a good thing that a Peruvian is looking at this. The truth is that Casement was campaigning against the rape of Peruvian and Columbian Indians by the rubber barons of the Putumayo valley. e was following in the footsteps of the German-American Werner Hardenburg.

    kevin.mannerings@vr-web.de
    Pforzheim
    Germany

    PS Please excuse the use of English here.

    Comentado por: Kevin Mannerings el 04/6/2009 a las 22:08

  • The Casement diaries in London are forgery by interpolation. Parts are genuine, parts are forged. If Vargas Llosa goes to London to see some of Casement's diaries, he should look closely at the entries for 7. Jan 1911 and then turn over the page. He will be able to see how the bleach has damaged the handwriting through the paper, and he will feel the crude coating of polyvinyl acetate plastered on the diaries in 1972 to cover up the evidence.

    Another interesting question is, why did the Royal Irish Academy publish forensic research which failed peer review??

    Anyone who would like photos of what I am talking about can send me a mail.

    It is certainly a good thing that a Peruvian is looking at this. The truth is that Casement was campaigning against the rape of Peruvian and Columbian Indians by the rubber barons of the Putumayo valley. e was following in the footsteps of the German-American Werner Hardenburg.

    kevin.mannerings@vr-web.de
    Pforzheim
    Germany

    PS Please excuse the use of English here.

    Comentado por: Kevin Mannerings el 04/6/2009 a las 22:07

  • En la feria del Libro de Trujillo (Perú)escuché por primera vez a Vargas Llosa hablar sobre este personaje fascinante y,seguramente con la misma pasión que mencionas, nos la refirió. Además dijo que el título provisional del libro era EL SUEÑO DEL CELTA. Se refirió también a Leopoldo II de Bélgica,de quien dijo que su vida daba para una saga de historias sobre sus genocidios. La Feria del libro en Trujillo fue en enero de este año y Vargas Llosa estuvo ahí el dia 26 de enero.

    Comentado por: César el 19/3/2009 a las 22:10

  • Hay un libro fascinante que trata del expolio belga sobre el Congo (trasladable a tantas experiencias coloniales-criminales de Occidente) que se llama "El fantasma del Rey Leopoldo", y de cómo ciertas personas, como R. Casement, consul británico en Congo, pasaron de ser pulcros servidores del sistema a críticos furibundos del mismo ante las atrocidades que cometian los hombres blancos en Africa. Lectura muy recomendable.

    Comentado por: Fernando Alvarez el 16/12/2008 a las 18:14

  • Muy bueno tu artículo, y apasionante la historia de Casement. Lo conocía por lo del Congo y mucho más por el levantamiento irlandés, pero no sabía nada de lo del Perú. En cuanto me enteré del proyecto de Vargas Llosa me quedé aún más fascinado. Casement aparece de pasada en la gran obra sobre el Easter Rising, la novela Nadan dos chicos, de Jamie O'Neill (ed. Pre-Textos). Se me hacen los días eternos esperando a que Vargas Llosa acabe su novela.

    Comentado por: Antonio Rivero Taravillo el 23/6/2008 a las 21:04

  • ver:
    lalola-lalola.blogspot.com

    Comentado por: amigou el 21/6/2008 a las 21:25

  • Edmundo, gracias por este articulo... Lo encuentro fascinante, de verdad. A Vargas Llosa siempre le ha interesado hablar y explorar lo que sucede detras del telon del escritor: la gestacion de la novela, sus bases en la realidad, que dosis de ficcion utilizar y con que tono (voz), y en que orden contar la historia. Este texto que nos regalas hoy es un estudio del estudioso, me parece, un poco como la autopsia antes de que el cuerpo sea cadaver...
    Ahora que releo lo que he escrito me doy cuenta que probablemente exagero un poco, pero lo cierto es que a mi tambien me emociona mucho el tema de la creacion literaria como tecnica, producto de una voluntad que, a su vez, se acciona por una fuerza un poco inexplicable, o explicada, mas bien, con frases como "siempre he sabido que iba a ser escritor", que nunca terminan de explicar nada. Me explico?
    Saludos!

    Comentado por: Ro el 19/6/2008 a las 23:28

  • Hola,

    Buen día!!!!

    Mmmm, me quedo así cada vez que leo algun comentario ya que, pienso, será un pensamiento o una conversación intrapersonal? o quizá interpersonal?.

    Me queda la duda si lo que escribes en la primera estrofa lo sabias tu o es así como empieza la conversación Vargas LLosa?, lo pregunto, porque al no ser yo ni novilista, ni cuentista, ni escritora ni nada de nada jajaj, con relación a este campo que además me gusta.

    De repente, siento que me estas contando una historia, y luego dudo pensando que nos estas transmitiendo lo que pasó en esa charla y claro ahí me imagino que las conversaciones que mantienen deben tener un algo de realismo y de fantasía no??? es sólo una curiosidad a causa de mi propia ignorancia.

    La única obra que leí de él es la Tía Julia y el Escribidor me gusto; ya lo dije soy ignorante en este tema pero como me gusta quiero conocer más.

    Un saludo,

    Comentado por: Viviana el 19/6/2008 a las 17:39

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Biografía

Edmundo Paz Soldán (Cochabamba, Bolivia, 1967) es profesor de Literatura Latinoamericana en la Universidad de Cornell. Es autor de diez novelas, entre ellas Río Fugitivo (1998), La materia del deseo (2001), Palacio Quemado (2006), Los vivos y los muertos (2009) y Norte (2011); y de los libros de cuentos Las máscaras de la nada (1990), Desapariciones (1994), Amores imperfectos (1998) y Billie Ruth (2012). Ha coeditado los libros Se habla español (2000) y Bolaño salvaje (2008). Su libro más reciente es Iris (Alfaguara, 2014). Sus obras han sido traducidas a diez idiomas, y ha recibido numerosos premios, entre los que destaca el Juan Rulfo de cuento (1997) y el Nacional de Novela en Bolivia (2002). Ha recibido una beca de la fundación Guggenheim (2006). Colabora en diversos medios, entre ellos los periódicos El País y La Tercera, y las revistas Etiqueta Negra, Qué Pasa (Chile) y Vanity Fair (España). 

Bibliografía

Iris (2014). Alfaguara

 

Portada 'Los vivos y los muertos' 

Norte (2011). Mondadori

 

 

Billie Ruth (2012). Páginas de Espuma

 

 

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