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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

martes, 28 de febrero de 2017

 Río Fugitivo / Blog de Edmundo Paz Soldán

Lecturas en el avión

Una de las decisiones más importantes y complejas que tomo antes de embarcarme en un largo viaje tiene que ver con el material de lectura. Me puedo pasar un par de horas escogiendo qué debo leer durante un par de horas. Trato de asegurarme de que la cantidad sea la correcta, aunque prefiero excederme, pues más vale que sobre a que falte: quedarme sin lectura encerrado en un avión, en medio de un vuelo transatlántico, es una invitación a la claustrofobia. Intento que no haya ripio, que lo que me acompañe sea de primer nivel: nada de lectura de aeropuerto (he leído a Vila-Matas en un Madrid-Filadelfia, a Benavides en un Barcelona-San Pablo). Trato de diversificar el material, de que haya textos cortos y largos: novelas, revistas, periódicos.

Para este Ciudad de México-Amsterdam, me llevé varios Gatopardos, un Nexos, muchos periódicos (Reforma, Financial Times, The International Herald Tribune), el manuscrito de un libro de cuentos de un escritor boliviano, y libros: una novela de Joseph O'Neill (Netherland), la primera de Lem (El hospital de la transfiguración), una antología de cuentos de la nueva narrativa mexicana (diré más sobre esto en otro post). Mi maletín pesaba.

Lo mejor de los periódicos: los editoriales del Herald Tribune sobre el inicio de la batalla Obama-McCain. Lo mejor de las revistas: una crónica de Leonardo Haberkorn el el Gatopardo de este mes, sobre la extraña saga de Lestat Claudius de Orleans y Alda Ribeiro, una pareja dispareja (él, norteamericano de veintitantos; ella, uruguaya de cuarentaitantos) que llegó a Bolivia a fines del 2005, y que en marzo del 2006 puso bombas a dos hoteles en La Paz, causando la muerte de dos personas. Lestat y Alda fueron arrestados, y en enero de este año condenados a treinta años de cárcel. Poco después, Lestat se suicidó.

Esta crónica fascinante fue una de mis oportunidades perdidas. Hace un par de años, cuando Daniel Alarcón preparaba el número especial del Virginia Quarterly Review y Etiqueta Negra sobre Sud América, el escritor peruano/norteamericano me sugirió que escribiera sobre Lestat. La idea me tentó, pero al final decidí pasar y escribí sobre Santa Cruz, "la otra Bolivia". Me alegro: lo mío hubiera palidecido ante el trabajo de sabueso de Haberkorn. Un dato que vale toda la crónica: Lestat quería cortar vínculos con su país y se negaba a utilizar el pasaporte de los Estados Unidos; tenía un pasaporte sin validez legal del World Service Authority, y trataba de entrar con él a los países. Por supuesto, era rechazado, y debía, a regañadientes, usar el pasaporte norteamericano. Sólo una vez se dio el gusto de ingresar a un país con el "pasaporte de un país imaginario llamado Autoridad Mundial de la Luz". ¿Adivinan dónde? Sí: en Bolivia. Rafael Puente, entonces viceministro de Régimen Interior de Bolivia, declaró: "el funcionario de Migración era un tipo tan inepto o tan corrupto -yo imagino que más bien inepto- que no se dio cuenta de que ese pasaporte era de un país inexistente".

Entre la ineptitud y la corrupción: ah, mi país, cómo duele algunas veces.

[Publicado el 11/6/2008 a las 14:44]

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Comentarios (7)

  • Tal vez la historia de Lestat te inspire para escribir un nuevo libro,tiene todos los ingredientes necesarios para una novela policiaca.

    Comentado por: Gabriel el 17/6/2008 a las 09:42

  • ¿Lo bueno y lo malo? Depende de cada uno, y de cada momento. Hay ciertos libros que funcionan bien cuando quieres relajarte, pero no en otros momento. Con los clásicos uno no suele fallar, y con los nuevos es una suerte de tiro al blanco: fallas las más de las veces, pero de vez en cuando encuentras a un escritor que parece hablarte sólo a ti.

    Comentado por: edmundo el 13/6/2008 a las 12:42

  • Hola,

    Que razon tienes Federico, estoy de acuerdo con lo que dices,no es que no me guste el olor a tinta pero, creo que las Nuevas Tecnologías son un gran aporte si para viajar tienes que cargar con 5 o más libros por ejemplo, llevarías un chisme de esos y no sólo cargarías con 5 sino con cientos y cientos en fin....

    Siempre me he hecho una pregunta Edmundo a ver si me ayudas; qué es lo bueno y qué es lo malo, claro!!! y cómo se mide lo bueno y lo malo; basándonos en qué hablamos de una lectura buena o de una lectura mala?.

    Un saludo,

    Comentado por: Viviana el 13/6/2008 a las 08:34

  • ¿Será que cuando nos hayamos habituado al kindle o a algún aparato semejante bastará el segundo que empleamos en meterlo en la maleta para haber elegido las lecturas de viaje?

    Edmundo: qué pena que hayas visto el lado flaco del diarismo mexicano. No me refiero a Reforma --el periódico más confiable y también el más secamente escrito--, sino a la costumbre adoptada por nosotros de los periodistas estadunidenses: la acción, el verbo, antes que cualquier cosa, aun si quedan raros ejemplos de hipérbaton. Y sí, algunos diarios de mi país todavía conservan su cabecero (o cabeceador), cuya única misión es la de redactar titulares.

    Comentado por: Federico el 13/6/2008 a las 06:12

  • Gonzalo: Es exactamente lo que iba a decir.
    Edmundo: Cierto. Me ha pasado en viajes que he hecho de prisa, sin mucho tiempo para empacar. Y claustrofobia es poco, casi me vuelvo homicida...tener que leer aburridas revistas que promocinan la linea area (en las ultimas paginas el mapamundi con las rutas da un respiro).

    Comentado por: Carmen el 12/6/2008 a las 21:58

  • Una de las mejores partes de cualquier viaje está en escoger lo que uno va llevar para leer.

    Comentado por: Gonzalo Barr el 12/6/2008 a las 11:10

  • Se consigue gatopardo con facilidad por alla? aca en miami no lamentablemente.

    Comentado por: ernesto gugig el 11/6/2008 a las 20:24

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Biografía

Edmundo Paz Soldán (Cochabamba, Bolivia, 1967) es profesor de Literatura Latinoamericana en la Universidad de Cornell. Es autor de diez novelas, entre ellas Río Fugitivo (1998), La materia del deseo (2001), Palacio Quemado (2006), Los vivos y los muertos (2009) y Norte (2011); y de los libros de cuentos Las máscaras de la nada (1990), Desapariciones (1994), Amores imperfectos (1998) y Billie Ruth (2012). Ha coeditado los libros Se habla español (2000) y Bolaño salvaje (2008). Su libro más reciente es Iris (Alfaguara, 2014). Sus obras han sido traducidas a diez idiomas, y ha recibido numerosos premios, entre los que destaca el Juan Rulfo de cuento (1997) y el Nacional de Novela en Bolivia (2002). Ha recibido una beca de la fundación Guggenheim (2006). Colabora en diversos medios, entre ellos los periódicos El País y La Tercera, y las revistas Etiqueta Negra, Qué Pasa (Chile) y Vanity Fair (España). 

Bibliografía

Iris (2014). Alfaguara

 

Portada 'Los vivos y los muertos' 

Norte (2011). Mondadori

 

 

Billie Ruth (2012). Páginas de Espuma

 

 

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