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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

viernes, 25 de septiembre de 2020

 Río Fugitivo / Blog de Edmundo Paz Soldán

¿Qué deberían leer los jóvenes?

Feria del libro de Madrid, lunes por la noche en Casa de América. Una mesa moderada por Arturo García Ramos y con siete ponentes siete: ¿qué deberían leer los jóvenes? Escucho nombres por ahí: Andrés Neuman sugiere a Cortázar y Monterroso, Consuelo Treviño a Sábato, Gulliver, La isla del tesoro. Alonso Cueto menciona la importancia que tiene para los jóvenes que los protagonistas principales sean jóvenes como ellos, y cuenta que en el Perú son emblemáticos Un mundo para Julius y Los cachorros. Yo sugiero uno de José Emilio Pacheco, Las batallas en el desierto, y uno de Cortázar, Historias de Cronopios y de Famas. Alguien menciona los libros sagrados. El poeta y filosófo venezolano Josu Landa señala que, más que hablar de títulos, deberíamos preocuparnos por la recepción de la literatura -hoy hay mediaciones que no se conocían antes- pide una mayor atención a la poesía. Neuman lee un cuento breve de Piñera. Anoto una frase de Alonso: "los sueños son las historias que nos contamos a nosotros mismos".

Recuerdo: comencé a leer de verdad a los diez años, gracias a un profesor que todos los viernes nos daba dos horas de lectura en el curso y nos ponía en la mesa todas las novelas de Salgari. Así quedé fascinado por primera vez por un personaje literario, el pirata Morgan. Después descubrí en la biblioteca de mi padre su colección de novelas policiales, y tuve tres años intensos de Agatha Christie, Erle Stanley Gardner, Ellery Queen, John Dickson Carr. Mi madre se preocupó (había mucha sangre en esas lecturas, podían crearme una mente morbosa), y me compró las obras completas de Shakespeare, autor que leí con entusiasmo: había más sangre y morbo en él que en todos los escritores de policiales que había leído. Luego, a los catorce, la suerte de otro profesor, que puso en mis manos a Borges, Kafka, Cervantes.

Ahora el desafío es que mis hijos descubran el placer de la lectura. Gabriel tiene siete años y está enganchado con el Nintendo DS. Yo también fui de videojuegos, pero, claro, una cosa es ser hijo y otra ser padre. Descubro que a veces caigo en las cosas que solía criticar de los mayores: me molesta que Gabriel ignore los libros, y más de una vez le he hecho apagar el Nintendo. También he negociado: si lees media hora, puedes volver a jugar con el Nintendo. Sé que es una pésima estrategia: puede comenzar a asociar la lectura con el castigo. Luego me digo que lo mejor es relajarme: Gabriel tiene sólo siete años, yo recién me puse a leer a los diez. Además, no es que él no lea: ha terminado dos libros de cien páginas con las historias de los muñecos de Lego que son su pasión. Y el otro día, en el parque, para mi sorpresa, se puso a recitar unos versos que me sonaban familiares. Le pregunté de quién eran. De Machado, papi, me dijo. Los había leído en el colegio.

Por último, ¿y qué si a Gabriel no le interesa la lectura? Ya me ha dicho que quiere hacer películas para contar las historias de sus muñecos de Lego. Eso, creo, es más importante que mi insistencia en que lea, porque nace de él.

[Publicado el 03/6/2008 a las 00:23]

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Comentarios (8)

  • Me voy de tema, pero no tanto: convenceos, los niños NO LEEN porque TODO en los mass-media está diciendoles que los libros no sirven. Para ella: dedicate al cuerpo, buenas tetas, buena figura, cirugias. Para él: futbol y video-juegos ultraviolentos. La idea es simple: atacar al lenguaje escrito achica el mundo, la percepcion que tendríamos de este mundo globalizado y custodiado por el Gran Gendarme del Mundo que nos usa. Gran problema! Qué hacer! Pactar con la tevé no se puede. Masacrar a la tevé hogareña: no se enciende a menos que... Todo está en el ejemplo de los padres, y no siempre es así. Vamos a acabar en un mundo de jovenes imbéciles idiotizados por la "estética" del vídeo-clip, lenguaje pobre, mundo pequeño, ovejitas fáciles para los lobos que vendrán. No tiene solución. Pero yo sigo escribiendo para alguien...

    Comentado por: El Endriago el 29/7/2010 a las 20:44

  • olas sabes deberias de poner resuemens ps pa ayudarnos no ?? despues felisistarte por tu obrea amores imperfectos a y soy de sucre bye

    Comentado por: tony el 12/8/2008 a las 21:21

  • Edmundo: Estoy enganchado de Salgari durante 15 años, nunca me canso de releer sus sagas, a todos sus heroes; el Principito es para mi un libro de cabecera (no me averguenza reconocerlo) y lo leo cada cierto tiempo para nunca olvidarme de su domesticado zorro; la serie naranja de El Barco de Vapor (Ediciones SM) me parece un excelente compendio de escritores y historias.. en fin, esas son algunas de mis primeras lecturas, seguramente habrán muchas generaciones futuras que las compartirán y las gozarán tanto como yo lo hice, ¿y por que no? Si no se pudo a temprana edad, hacerlo ya de grandes (¡!)

    Comentado por: Chinga el 02/8/2008 a las 17:07

  • Como estas Edmundo, te saludo desde Santa Cruz. A mi personalmente de niño me gusto mucho como primera lectura ¨Platero y yo¨ de J.J. Jimenez. Hay algo en ese libro que de niño te hace valorar las cosas, pero sin la perorata de la moraleja. Creo que llore cuando Platero muere, como llore cuando mi primer gato murió, y mi obsesión de tener un sello personal para estampar mis cosas tambien nacio de ese libro. Aunque hay muchísimo de donde escoger a la hora de la literatura infantil, este libro realmente me hizo volar de niño, y aún cuando ahora prefiero a autores contemporáneos, todavia encuentro en este libro algo de mi infancia. Mi sobrino pronto ya empazará a leer y quisiera que encuentre un libro que dentro de 15,20 o 40 años lo transporte a su infancia...Buena suerte y hasta luego.

    Comentado por: Sergio el 14/6/2008 a las 15:56

  • El primer libro que leí de Cortázar fue ese. Todavía sigo con él y siempre me sorprende, me encanta. Cuesta creer que uno pueda tener un autor favorito, pero sí, es él.
    Mi primer texto leído fue un resumen de la historia de Bolivia con la propaganda de Gony, tendría como 7 años, luego, como a los 9, vinieron El Principito y Mi planta de Naranja Lima.
    Ahora, en Buenos Aires (aunque no en Paris) me resulta mágico leer a Cortazar mientras voy en el metro...

    Comentado por: María del Carmen Vargas el 09/6/2008 a las 05:22

  • Cómo vas, Edmundo? Tengo un hermanito de tres que le encantan los cuentos y las historias. Tenemos varios cuentos y el que más le gusta es el de "Yuri, el pincel", le cuento y le recuento las historias, y creo que se ha enamorado de los libros porque hasta relee las imágenes de "El libro de la selva" de Kiplig, por supuesto en versión Disney... Y mi próximo proyecto con él será hacer títeres. Y a tu chico no le dan ganas de hacer obras de teatro? a lo mejor por ahí entran mejor las letras... un enorme saludo. Lore

    Comentado por: Lorena Juárez el 03/6/2008 a las 21:24

  • hola mariela, es toda la serie de los Bionicle. Suerte!

    Comentado por: edmundo el 03/6/2008 a las 20:45

  • Hola Edmundo,
    Disculpa el comentario demasiado doméstico/práctico pero, me pasas los datos del libro con la historia de Lego?
    Estoy en la misma cruzada que vos. En mis tiempos había que IR a jugar a los video games y comprar las fichas. Más tarde tuve el Atari, pero ya estaba enganchada leyendo.
    Nos deseo suerte.
    Saludos

    Comentado por: Mariela el 03/6/2008 a las 17:55

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Biografía

Edmundo Paz Soldán (Cochacamba, Bolivia, 1967) es escritor, profesor de literatura latinoamericana en la Universidad de Cornell y columnista en medios como El País, The New York Times o Time. Se convirtió en uno de los autores más representativos de la generación latinoamericana de los 90 conocida como McOndo gracias al éxito de Días de papel, su primera novela, con la que ganó el premio Erich Guttentag. Es autor de las novelas Río Fugitivo (1998), La materia del deseo (2001), Palacio quemado (2006), Los vivos y los muertos (2009), Norte (2011), Iris (2014) y Los días de la peste (2017); así como de varios libros de cuentos: Las máscaras de la nada (1990), Desapariciones (1994) y Amores imperfectos (1988).

Sus obras han sido traducidas a ocho idiomas y ha recibido galardones tan prestigiosos como el Juan Rulfo de cuento (1997) o el Naciones de Novela de Bolivia (2002).

Bibliografía

Los días de la peste (2017) 

 

 

 

Iris (2014). Alfaguara

 

 

Portada 'Los vivos y los muertos' 

Norte (2011). Mondadori

 

 

Billie Ruth (2012). Páginas de Espuma

 

 

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