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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

miércoles, 23 de agosto de 2017

 Río Fugitivo / Blog de Edmundo Paz Soldán

María Moreno, la sobreviviente

Black Out (Random), de María Moreno, es uno de los libros que me ha impresionado más en este fin/principio de año, y guarda muchas similitudes con otro reciente gran libro, el de Cristina Rivera Garza dedicado a Rulfo (Había mucha neblina o humo o no sé qué). Como el de la mexicana, Black Out se despliega en una estructura híbrida, con incursiones tanto en la crónica narrativa como en el ensayo histórico/sociológico o en el análisis literario. A ratos, pese al orden que Moreno le da al libro -las tres secciones que retornan una y otra vez- puede que su formato sea un poco despatarrado, pero ese "desorden" termina convirtiéndose en la marca de un estilo y potencia el relato.       

Black Out es a la vez la autobiografía de una alcohólica, un análisis brillante del lugar del alcohol en la literatura fundacional argentina (el Martín Fierro, Una excursión a los indios ranqueles), y el retrato de los turbulentos años setenta en un sector intelectual de Buenos Aires para quien el bar era un lugar obligado de encuentro, el espacio donde se dirimían teorías interpretativas del momento histórico y se decidían pertenencias y exclusiones ("La Paz era mi bar. Allí nadie tenía la clase que buscaba Briante, en cambio se hablaba mucho de clases sociales"). A Moreno, hija de una doctora en Química, le fascina el alcohol desde niña: los trucos de magia de su madre, que convierte "una sustancia transparente en rojo bermellón", son su escena primigenia: con el tiempo, convierten el alcohol que bebe en esa sangre que le fluye a torrentes --padece de endometriosis- (si bien la literatura dedicada al alcohol tiene una larga y notable genealogía, lo que hace Moreno con la menstruación tiene pocos antecedentes y se cuenta entre lo mejor de Black Out).  

En su mirada descarnada al alcohol, Moreno hace recordar unos versos de Jaime Saenz en La noche: "La experiencia más dolorosa, la más triste y aterradora/ que imaginarse pueda,/ es sin duda la experiencia del alcohol./ Y está al alcance de cualquier mortal./ Abre muchas puertas./ Es un verdadero camino de conocimiento, quizá el más/ humano, aunque peligroso en extremo./ Y tan atroz y temible se muestra, en un recorrido de/ espanto y miseria, que uno quisiera quedarse muerto allá". Hay diferencias: para Saenz, el alcohol podía ser una vía de trascendencia del cuerpo; para Moreno, en cambio, el alcohol es el cuerpo: "Mi sangre se había retirado puntual y ahora sólo sentía el alcohol deslizarme por mi garganta, su peso en la vejiga. El alambique vertía su sedimento oscuro con olor a acetona, una transpiración que no detenía a los mosquitos, la saliva pesada que sólo se alivianaba cuando se detenía un poco".

El alcohol es también una forma de ingreso a una cofradía masculina que tiene en el bar su templo. Moreno retrata con lucidez ese mundo no de íntimos sino de "prófugos de la intimidad", y sus líneas más conmovedoras son para los retratos de los mozos y los amigos que pueblan esos espacios: "Jarrita tenía esas pisadas cortas de buzo propias de los veteranos de su oficio. Era un profesional sordo a las cachadas de los parroquianos y había convertido su ir y venir, la entrega de los pedidos y su sonrisa fija, en una tumba sobre su vida privada"; a Charlie Feiling "le pasaban la quimio... Agitaba el cablerío con impaciencia. Se atareaba en esas pequeñas acciones sin quejarse por las ocasionales negligencias de los enfermeros, sabía arreglárselas mientras moría: se puede ser un héroe acostado".

Black Out es la historia de una sobreviviente, alguien que ha sido capaz de dejar el alcohol y, a la vez, no se hace ilusiones: la tentación está siempre en esa "luz que titila como una marquesina" a lo lejos, y que puede que sea un bar.  

(La Tercera, 15 de enero 2017)

[Publicado el 15/1/2017 a las 14:48]

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Comentarios (1)

  • Vaya título. Estamos tratando de que el español no se vaya al carajo, y algunos escritores no ayudan con sus anglicismos. Son demasiado guay, socialmedia, milenios. Qué aburrimiento, por Diós. Voy a tener que leer todo lo que usted, Paz Soldán, no recomienda.

    Comentado por: Ifigenia el 16/1/2017 a las 04:13

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Biografía

Edmundo Paz Soldán (Cochacamba, Bolivia, 1967) es escritor, profesor de literatura latinoamericana en la Universidad de Cornell y columnista en medios como El País, The New York Times o Time. Se convirtió en uno de los autores más representativos de la generación latinoamericana de los 90 conocida como McOndo gracias al éxito de Días de papel, su primera novela, con la que ganó el premio Erich Guttentag. Es autor de las novelas Río Fugitivo (1998), La materia del deseo (2001), Palacio quemado (2006), Los vivos y los muertos (2009), Norte (2011), Iris (2014) y Los días de la peste (2017); así como de varios libros de cuentos: Las máscaras de la nada (1990), Desapariciones (1994) y Amores imperfectos (1988).

Sus obras han sido traducidas a ocho idiomas y ha recibido galardones tan prestigiosos como el Juan Rulfo de cuento (1997) o el Naciones de Novela de Bolivia (2002).

Bibliografía

Los días de la peste (2017) 

 

 

 

Iris (2014). Alfaguara

 

 

Portada 'Los vivos y los muertos' 

Norte (2011). Mondadori

 

 

Billie Ruth (2012). Páginas de Espuma

 

 

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