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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

jueves, 13 de agosto de 2020

 Río Fugitivo / Blog de Edmundo Paz Soldán

El poder y los medios en García Márquez

El Gabriel García Márquez que descubrí unas vacaciones en Santa Cruz, durante mi adolescencia, era el conocido por todos: el realista maravilloso dedicado a explorar cómo lo extraordinario es cotidiano en la cultura rural del Caribe y, por extensión, de América Latina; el que privilegiaba una forma de conocimiento mágica, pre-moderna de las cosas, contrapuesta a la mirada científica, racional, dominante en Occidente. Con los años descubrí que había otros García Márquez en los márgenes de ese mundo hegemónico; me sigue fascinando el primero, pero me interesa muchísimo uno que lo subvierte y está a contrapelo del más conocido: este escritor tiene una enorme lucidez para hablar de los medios masivos y las nuevas tecnologías como elementos centrales de la sociedad moderna.

En La hojarasca (1955), los medios de masas están asociados a valores foráneos. En uno de sus monólogos, Isabel, hija de un antiguo compañero de armas del Coronel Buendía, dice: "En Macondo había un salón de cine, había un gramófono público y otros lugares de diversión, pero mi padre y mi madrastra se oponían a que disfrutáramos de ellos las muchachas de mi edad. ‘Son diversiones para la hojarasca', decían" (76). Treinta años después, en El amor en los tiempos del cólera, los medios son un elemento positivo: sin el telégrafo, en el que trabaja Florentino Ariza, su relación sentimental con Fermina Daza no podría continuar. La novela narra el amor en los tiempos de la tecnología.

Entre ambas obras, se encuentran Cien años de soledad (1967), en que la visión de los medios y la tecnología está cerca de la visión negativa de La hojarasca, y El otoño del patriarca (1975), la más compleja de todas al abordar este tema: en ella García Márquez nos entrega una visión de un mundo en la que la magia está subordinada a la tecnología y el poder sabe preservarse a partir de una perversa utilización de la imagen. Quizás no podía ser de otra manera: uno de los escritores más mediáticos de la historia tenía que saber algo acerca del impacto de la fotografía y la televisión en la vida cotidiana; uno de los escritores más fascinados por el poder debía estar interesado en las formas que tenía éste de perpetuarse.  

En El otoño del patriarca hay una clara conciencia de la forma en que el poder se sirve de los medios masivos para transformar al dictador en mito popular. El narrador colectivo ni siquiera conoce en persona al dictador; solo sabe de él a través de su imagen omnipresente: "su perfil estaba en ambos lados de las monedas, en las estampillas de correo, en las etiquetas de los depurativos, en los bragueros y escapularios". Esas imágenes, por cierto, no son originales, sino "copias y copias de retratos que ya se consideraban infieles en los tiempos del cometa". El patriarca puede envejecer y encontrar la muerte, pero su historia es transformada en mito gracias a litografías, grabados y fotos que congelan el tiempo y lo presentan a sus súbditos eterno, incapaz de envejecer, y proyectado al infinito.

Pero el dictador no es el personaje más fascinante de El otoño, sino su feroz asesor Sáenz de la Barra. Es él quien lleva al extremo la manipulación de la imagen del patriarca, para seguir en el poder incluso después de la muerte de éste. En una escena que los teóricos del simulacro deberían leer -para así dejar de citar tanto a Borges-- el General se sorprende contemplándose a sí mismo en la televisión, diciendo cosas "con palabras de sabio que él nunca se hubiera atrevido a repetir". El fantasmagórico misterio es aclarado después por Sáenz de la Barra, quien le dice que ese "recurso ilícito" ha sido necesario "para conjurar la incertidumbre del pueblo en un poder de carne y hueso". Sáenz de la Barra lo ha grabado y filmado sin que se diera cuenta y ha elaborado con esos fragmentos de voces e imágenes una realidad artificial que sustituye, para el pueblo, a la verdadera y confusa vida real.

Sáenz de la Barra ha descubierto una cualidad fundamental de las sociedades modernas: el poder necesita de la complicidad de los medios para sostenerse. García Márquez sabía más de lo que sospechábamos acerca del funcionamiento de las sociedades modernas en la era de la imagen y su reproducción masiva.

(La Tercera, 20 de abril 2014)

[Publicado el 20/4/2014 a las 15:00]

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Comentarios (7)

  • Muy interesante tu punto de análisis del que fue sin duda un gran escritor. Es cierto como mencionas, las referencias que hace a los medios de comunicación y el poder que ellos ejercen en la sociedad.
    Sus novelas son muy apegadas a la realidad de la época en que las sitúa y obviamente al hacer referencia a los medios, nos centra más en esos años.
    Otro punto más a favor del gran García Márquez

    Comentado por: Citlali el 03/5/2014 a las 05:36

  • Creo que desde hace mucho tiempo ha existido el interés de los que tienen el poder para manipular la realidad y tratar de convencernos de su superioridad y su ideología, incluso antes de que aparecieran los medios masivos de comunicación; recuerdo por ejemplo que en la edad antigua cuando surge el estado, los griegos como Platón siempre buscaron la verdad, en cambio, los sofistas, como Georgias, eran charlatanes, buscaba sólo su interés personal y trataban siempre de impresionar con un discurso emotivo.
    La obras como las de García Márquez, nos ayudan a reflexionar sobre los medios y su poder en diferentes épocas y sobre todo en la nuestra.

    Comentado por: Michelle Resendiz el 30/4/2014 a las 03:51

  • la mayoría de los comentarios sobre la muerte de este gran literato, fue que era una pena su muerte, creo aunque desafortunada, el Gabo dejo un gran legado, murió después de haber hecho su gran obra para todos nosotros, lo cual resulta maravilloso y digno de agradecerlo, creo que el gran maestro del realismo mágico vivió, escribió y disfruto de su vida planamente, lo que nos debe dejar a todos aunque triste , muy satisfechos por gozar de su inmensa obra.

    Comentado por: JUAN JOSÉ BENÍTEZ SUÁREZ el 29/4/2014 a las 02:30

  • Sin lugar a dudas Gabriel García Marquez es un maestro de la literatura, no solo logra transportarnos a lugares fasinantes si no que nos describe con gran detalle la época y los personajes, me es grato encontrar un sitio donde se escribe acerca del gran Gabo...

    Comentado por: vanessa velazquez el 27/4/2014 a las 04:44

  • Más allá de la época y del contexto en que García Márquez escribió El Otoño del Patriarca, lo que describió y retrato en su libro (realidad o fantasia) es aplicable a cualquier forma de gobierno de la actualidad, la forma en que los medios de comunicación manipulan a las masas, creando imagenes, conceptos y estereotipos , modificado creencias, costumbres y formas de vida, coludiendose con quien este dispuesto a ofrecer la mejor ganacia, procurados en mantener el estado de las cosas hasta en tanto benefiecie a sus propios intereses. Pero independiente mente de los medios que utiliza los gobiernos para manipular a las masas, siempre existe la figura de Sáenz de la Barra (uno o muchos de ellos) quienes realmente son los comandantes del timón que fijan la ruta de un país entero, que designa a los gobernantes, que manipulan los gobiernos instaurados. Lo que Márquez describió hace años es y seguira siendo vigente aun en nuestros días, desde las mas altas esferas de los gobiernos, hasta el pueblo, población o municipio mas pequeño. Por lo que, García Márquez seguira siendo "el realista maravilloso dedicado a explorar cómo lo extraordinario es cotidiano".

    Comentado por: Evencio Marín Campillo el 24/4/2014 a las 20:37

  • Siempre he pensado que Gabo es un escritor muy politizado, las alusiones en El otoño del Patriarca retratan prácticamente a todo dictador del Cono Sur de la última mitad del siglo XX. Ahora, lo que propones no termina de convencerme. El hecho es que si bien desempeñan (los medios) un papel recurrente en la historia no son neurales a ella, al menos no en la medida en que el título lo presume. Fungen más bien como una nota para mantener la historia en un limbo entre lo fantástico y lo anecdótico. Los medios anclan la narración a un referente historiográfico que nos recuerda lo inexorable del tiempo y la interacción que de muchas maneras marco el desarrollo tanto a América Latina como a las demás regiones del mundo.
    Salud(os).

    Comentado por: Andoni el 23/4/2014 a las 04:08

  • GGM un Escritor necesario

    Comentado por: juan andres el 22/4/2014 a las 14:34

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Biografía

Edmundo Paz Soldán (Cochacamba, Bolivia, 1967) es escritor, profesor de literatura latinoamericana en la Universidad de Cornell y columnista en medios como El País, The New York Times o Time. Se convirtió en uno de los autores más representativos de la generación latinoamericana de los 90 conocida como McOndo gracias al éxito de Días de papel, su primera novela, con la que ganó el premio Erich Guttentag. Es autor de las novelas Río Fugitivo (1998), La materia del deseo (2001), Palacio quemado (2006), Los vivos y los muertos (2009), Norte (2011), Iris (2014) y Los días de la peste (2017); así como de varios libros de cuentos: Las máscaras de la nada (1990), Desapariciones (1994) y Amores imperfectos (1988).

Sus obras han sido traducidas a ocho idiomas y ha recibido galardones tan prestigiosos como el Juan Rulfo de cuento (1997) o el Naciones de Novela de Bolivia (2002).

Bibliografía

Los días de la peste (2017) 

 

 

 

Iris (2014). Alfaguara

 

 

Portada 'Los vivos y los muertos' 

Norte (2011). Mondadori

 

 

Billie Ruth (2012). Páginas de Espuma

 

 

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