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El blog literario latinoamericano

martes, 22 de mayo de 2012

 Río Fugitivo / Blog de Edmundo Paz Soldán

Obama post Osama

La muerte de Osama bin Laden es uno de esos acontecimientos capaces de trastocar por sí solos el curso de la historia. Estados Unidos, el imperio herido y dubitativo, asediado por una crisis de confianza en múltiples frentes (China, la economía, las guerras en Irak y Afganistán...), ha recuperado de pronto su fortaleza y le ha dicho al mundo que todavía es capaz de planear eventos como el de Abbottabad con eficacia letal.e intimidatoria. Barack Obama, caricaturizado por sus oponentes como apenas un "profesor-en-jefe", un político débil de esos en los que se especializan los demócratas (Carter, Dukakis), ha demostrado que es duro como el que más. Los republicanos, que veían a un presidente vulnerable y se relamían pensando en sus opciones para el 2012, llegando incluso a coronar en las encuestas, por unos días fugaces, a Donald Trump, de pronto se han desinflado y no saben cómo hacer para armar una candidatura capaz de quitarle a Obama el escudo de invencibilidad logrado con la muerte del líder de Al Qaeda.

Corren tiempos de gloria para los demócratas. Los republicanos han intentado distribuir el triunfo y han sugerido, no sin razón, que parte del mérito tiene que ver con la lucha contra el terrorismo emprendida por George Bush hijo (y con sus métodos dudosos para conseguir información de los prisioneros en Guantánamo); Obama ha sido generoso y ha invitado a Bush a una ceremonia en la Zona Cero (invitación declinada: Bush no quería formar parte de lo que él entendía como un homenaje a Obama). El argumento republicano, sin embargo, no es una línea de ataque, porque es muy fácil de contrarrestar: basta con decir que Obama hizo en dos años lo que Bush no pudo en ocho.

Aunque en este momento la reelección de Obama el 2012 parezca asegurada--las encuestas lo reflejan así: hasta 15 puntos de aumento en la popularidad del presidente--, lo cierto es que un año y medio es mucho tiempo en política. Churchill perdió las elecciones un par de meses después de que los aliados aseguraran la victoria durante la segunda guerra mundial; hace un par de décadas, George Bush padre, victorioso en la primera guerra del Golfo, con un nivel de popularidad que llegó al 89%, se enfrentaba a un desconocido gobernador sureño llamado Bill Clinton, para ser derrotado ante la sorpresa de muchos.

El error de Bush padre fue despreocuparse de la economía doméstica para dedicarse a lo que realmente le interesaba, que era la política internacional. La moraleja del asunto para Obama es que, en noviembre del 2012, cuando los votantes vayan a las urnas, estarán orgullosos de él pero no lo votarán por haberles traído la cabeza de bin Laden. Lo harán de acuerdo a la forma en que ese hecho se refleje en la vida doméstica. "Es la economía, estúpido", era el mantra de un asesor de Clinton, y sirvió para derrotar a Bush padre. Con una elevada tasa de desempleo y una economía que no termina de salir de la crisis, Obama hará bien en aprovechar este momento de popularidad y consenso para tomar algunas medidas duras pero necesarias para enfrentarse a la crisis del presupuesto nacional y reactivar el aparato productivo del país. Es también una gran oportunidad para continuar con los cambios necesarios en la lucha contra el terrorismo. La muerte de bin Laden, una suerte de fin simbólico a una era traumática en los Estados Unidos, debería reflejarse también en el cierre de Guantánamo, en el retorno de las tropas de Afganistán y en la recuperación de ciertas libertades perdidas.
 
(Qué Pasa, 13 de mayo 2011)

[Publicado el 13/5/2011 a las 17:24]

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Comentarios (3)

  • Mandar a matar a Osama -ahora Osamenta-, no tiene o tuvo otra utilidad que la de restituir y exacerbar el orgullo norteamericano, que necesitaba reponerse antes de que se cumplan diez años de la tan magistral como malvada accion terrorista de Al Qaeda...esto le da muy necesarios réditos políticos a Obama, mismos que solo se confirmarán si en noviembre del próximo año la economía se ha recuperado a nivel del bolsillo de los estadounidenses, y solo si Al Qaeda no ha ejecutado una nueva acción hasta entonces...

    Comentado por: adolfo moreno el 18/5/2011 a las 16:50

  • A fin de cuentas, ¿de qué le sirve a Obama matar a Osama? De poco. Me parece irónico que el presidente diga que "el mundo es un lugar más seguro sin Bin Laden" (¿en serio lo cree?), cuando en la práctica sucede lo contrario: Estados Unidos, una sociedad presa del miedo, ahora verá reforzados los controles de los aeropuertos, las fronteras, las requisas y todo lo que les haga presagiar una venganza de Al Qaeda que sin duda se dará. Matar o no matar a Osama al final es igual: vendrá otro a reemplazarlo y el círculo, alimentado por el rencor y la venganza, se reforzará. Y es cierto lo que dice: al final es la economía lo que mueve a los americanos a la hora de elegir; una economía hecha trizas por un sistema que premia a los más ricos y excluye a los más pobres. En todo el mundo, eso sí. Un panorama bastante jodido.

    Comentado por: Martín Franco el 18/5/2011 a las 01:32

  • Me parece un post escrito con precisión. Es cierto que, en definitiva, lo que importa a los electores, al ciudadano medio en general, es que no le toquen el bolsillo. La economía es, sin lugar a dudas, el primer poder, y quedan por detrás los demás, incluida la Prensa (mejor dicho los medios informativos). Es cierto que el triunfo al próximo candidato en los Estados Unidos será el que promueva una mejora individual en los bolsillos, quedando pendiente el tema de la cobertura sanitaria universal. Un blog excelente, a mi modesto entender. Gracias.

    Comentado por: Frank Invernoz el 15/5/2011 a las 12:01

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Biografía

Edmundo Paz Soldán (Cochabamba, Bolivia, 1967) es profesor de Literatura Latinoamericana en la Universidad de Cornell. Es autor de nueve novelas, entre ellas Río Fugitivo (1998), La materia del deseo (2001), Palacio Quemado (2006) y Los vivos y los muertos (2009); y de los libros de cuentos Las máscaras de la nada (1990), Desapariciones (1994) y Amores imperfectos (1998). Ha coeditado los libros Se habla español (2000) y Bolaño salvaje (2008). Su libro más reciente es Norte (Mondadori, 2011). Sus obras han sido traducidas a ocho idiomas, y ha recibido numerosos premios, entre los que destaca el Juan Rulfo de cuento (1997) y el Nacional de Novela en Bolivia (2002). Ha recibido una beca de la fundación Guggenheim (2006). Colabora en diversos medios, entre ellos los periódicos El País y La Tercera, y las revistas Etiqueta Negra, Qué Pasa (Chile) y Vanity Fair (España).

Bibliografía

Portada 'Los vivos y los muertos'

Norte (2011). Mondadori

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