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El blog literario latinoamericano

martes, 22 de mayo de 2012

 Río Fugitivo / Blog de Edmundo Paz Soldán

Valiente mundo nuevo editorial

fuente: www.newcastleupontynedailyphoto.com

Esta semana se cerró la librería Borders de Ithaca (en todo Estados Unidos cerraron casi 300 de las más de 600 que había). Durante varios meses estuvo languideciendo, visitada por gente que quería llevarse libros a buen precio. Yo sólo me llevé una novela de Jim Thompson y algunos juguetes para mis hjos (hace rato que para las grandes cadenas de librerías vender libros es sólo una ocupación más). Saqué una foto del enorme letrero que decía STORE CLOSING y recordé que cuando llegué a Ithaca, a fines de los 90, había seis librerías. Para una ciudad de 60.000 habitantes, no estaba nada mal.

The Bookery, la librería independendiente más importante de la ciudad, también cerró hace un par de meses, con lo que solo nos quedamos con Barnes & Noble y Comics for Collectors. A los profesores y alumnos de Cornell, grandes compradores de libros, esto no parece molestarles mucho. Tengo alumnos que vienen a mis clases con sus iPads, y el Kindle se ha vuelto ubicuo en los cafés. Lo cierto es que quienes lamentan el cierre de muchas librerías son los mismos que han contribuido a ello: por más romántico y sentimental que sea uno, es muy difícil pagar 25 dólares por un libro cuando se lo encuentra a 10 en Amazon.  

Aun sabiendo que eran más caros, yo tenía la costumbre de comprar libros en las independientes, como forma simbólica de apoyarlos; pero los descuentos me llevaron a las grandes cadenas y  a Amazon. Hace poco, en un Barnes & Noble semivacío, tuve la misma sensación que tenía con las independientes: la librería me dio pena y decidí comprar un libro. No es fácil conmoverse por los desafíos que afronta una gran cadena, pero la situación es así: el pez grande se comió al chico y Amazon se comerá a todos.    

La transición del libro impreso al digital está ocurriendo de manera más acelerada de lo que se preveía. Consideremos algunos datos: Amanda Hocking, escritora de novelas románticas con temas paranoales que ha hecho su carrera publicándose a sí misma (ha vendido más de un millón de ejemplares), acaba de vender los derechos de sus próximos libros a St Martin's Press; lo interesante de la situación es que Amazon también quiso comprar los derechos, porque quería tenerla en exclusiva para el Kindle (Amazon también funciona como editorial a través de sus sellos Encore y Crossing).

Para comprar los derechos de Hocking, Amazon se asoció con Houghton Mifflin, una editorial tradicional. Como parte de esta asociación, Houghton Mifflin ha comprado los derechos para publicar como libros impresos varios libros digitales de Amazon, con lo cual se ha llegado a una situación algo irónica: el mercado de libros digitales está creciendo tan rápidamente que los derechos para publicar libros impresos se están convirtiendo en subsidiarios de los digitales. Según Mike Shatzkin, un importante analista del mercado digital, esto tiene sentido porque "en cinco años, la mayor parte de las ganancias de un libro saldrá de la venta de libros impresos y digitales en la red". Vale la pena, entonces, que una editorial tradicional se asocie con Amazon.

A esto se suma la decisión de Barry Eisler, autor de novelas de aventuras, de rechazar medio millón de dólares de una editorial por dos novelas porque prefiere publicarlas por su cuenta. Eisler piensa que puede ganar mucho más sin la editorial como intermediaria. Al analizar este "terremoto", Shatzkin concluye, lapidario: "las grandes editoriales son unos dinosaurios en el mundo editorial emergente en el siglo XXI".

Ya sabemos qué ocurrió con los dinosaurios. Valiente mundo nuevo editorial el nuestro.        

(La Tercera, 11 de abril 2011)

[Publicado el 11/4/2011 a las 15:49]

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Comentarios (6)

  • El cambio es inevitable. Pero no tiene por qué afectar a la calidad, al compromiso, a la mirada social de los autores que creen en algo todavía.

    Comentado por: Francisco Ortiz el 16/4/2011 a las 11:49

  • Este movimiento comenzó a producirse alrededor de siete años atrás en el mundo de la música. Al descubrir la plataforma promocional que proporcionaba Myspace en su momento, muchos grupos comenzaron a deshacerse de las discográficas (generalmente creando tu propio sello) y, sobre todo, de las distribuidoras, que son las que encarecen el producto de forma infame. El disco se compra a través de internet, se paga prácticamente el gasto de fábrica (que incluye lo invertido en grabar en estudio, diseño, maquetación, impresión, etc.)con una pequeña plusvalía, más gastos de envío. El resultado es un disco un 50% más barato del que uno se puede encontrar en una red comercial tradicional y con la ventaja para el creador de no dividir la ganacia en procentajes con nadie. La autogestión es el nuevo camino.

    Las discográficas independientes o las tiendas de discos independientes no van a desaparecer, como no desaparecerán las librerías independientes. Lo que desaparecerá es el espacio físico, cada vez habrá menos posibilidades de darte un paseo entre libros o discos, pero la librería sobrevivirá online, asociada a otras, generando un catálogo prácticamente infinto, como es el caso de Abebooks.

    En cuanto a los formatos, nadie puede negar de lo conveniente y cómodo que es el digital. Cada vez que vuelo de vuelta a España me llevo como 20 kilos de libros conmigo, estoy loco por comprarme un iPad. Sin embargo, esto no significa que el libro vaya a desaparecer. Ya en los años 80, se auguró la desaparición del vinilo, en clara desventaja, nos vendían, con el cd, de mayor calidad sonora y prácticamente irrompible, falacia suprema. La vuelta al gusto por lo analógico, el simple disfrute estético por el diseño gráfico de la portada, el trato cariñoso que hay que darle al disco, el coleccionismo, le ha dado una nueva vida al vinilo, que experimenta un crecimiento tal que en los últimos años existen tiendas especializadas sólo en vinilo (online, como no) y cada vez son más los grupos que entienden que tienen que ofrecer este producto de culto a su público.

    Para lo que todavía no se ha encontrado una solución decente es la gestión de los derechos de autor, quién gestiona, cómo se gestiona, etc., monopolio desvergonzado y avergonzante, al que poco a poco se le van abriendo vías y opciones. A ver qué nos depara el futuro.

    Comentado por: Pablo el 13/4/2011 a las 14:47

  • Es interesante constatar hacia donde se mueve el mundo editorial en los EE.UU. Sin embargo sería recomendable (entiendo que esta columna no lo tiene por objeto, téngase como una recomendación en general) tratar de comparar que ocurre en otras latitudes: ¿hacia donde van los mercados editoriales en Europa o Japón? ¿Qué sucede en países latinoamericanos o de Europa del Este? Si las editoriales en latinoamérica tienen ya de por si una gran dificultad para mantener una variada oferta ya en papel, la venta de lectores electrónicos no augura (por ahora y considerando sus precios) que el mercado de los textos digitales vaya a reemplazar al papel.

    Comentado por: Julio Aguilera el 12/4/2011 a las 16:08

  • Prefiero la recomendación de alguien que, al menos en teoría, está interesado en el tema, que el un administrador de empresas.

    Comentado por: LuchinG el 11/4/2011 a las 17:58

  • Mejor. La difusión de un libro dependerá menos de la editorial (física o digital) y más de los críticos.

    Comentado por: LuchinG el 11/4/2011 a las 16:55

  • mucho cambio

    Comentado por: juan andres el 11/4/2011 a las 16:09

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Biografía

Edmundo Paz Soldán (Cochabamba, Bolivia, 1967) es profesor de Literatura Latinoamericana en la Universidad de Cornell. Es autor de nueve novelas, entre ellas Río Fugitivo (1998), La materia del deseo (2001), Palacio Quemado (2006) y Los vivos y los muertos (2009); y de los libros de cuentos Las máscaras de la nada (1990), Desapariciones (1994) y Amores imperfectos (1998). Ha coeditado los libros Se habla español (2000) y Bolaño salvaje (2008). Su libro más reciente es Norte (Mondadori, 2011). Sus obras han sido traducidas a ocho idiomas, y ha recibido numerosos premios, entre los que destaca el Juan Rulfo de cuento (1997) y el Nacional de Novela en Bolivia (2002). Ha recibido una beca de la fundación Guggenheim (2006). Colabora en diversos medios, entre ellos los periódicos El País y La Tercera, y las revistas Etiqueta Negra, Qué Pasa (Chile) y Vanity Fair (España).

Bibliografía

Portada 'Los vivos y los muertos'

Norte (2011). Mondadori

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