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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

sábado, 24 de octubre de 2020

 Río Fugitivo / Blog de Edmundo Paz Soldán

Apocalipsis Después

En el último número de la revista Newsweek se lee Apocalypse Now en la portada. El tsunami, los problemas con el reactor nuclear, las convulsiones políticas en el Medio Oriente y la crisis económica global son las razones que se esgrimen para concluir que vivimos en tiempos apocalípticos. Los críticos culturales buscan y encuentran: la última novela de Murakami, IQ84 es ideal para ser leída en clave apocalíptica; se rastrean escritores del Medio Oriente para ver si alguno se anticipó al caos; los editores desempolvan de su catálogo novelas y crónicas sobre terremotos, volcanes en erupción, cataclismos nucleares.

Es suficiente, sin embargo, un poco de perspectiva para darnos cuenta que hace mucho que convivimos con el apocalipsis, y que en realidad, a la hora de narrarlo, lo más interesante es lo que ocurre después. No Apocalipsis Ahora, entonces, sino Apocalipsis Después. Como dice  el crítico James Berger en After The End (1999), su libro sobre la representación del fin de los tiempos en el cine y la literatura, "las representaciones apocalípticas suelen responder a catástrofes históricas" y narran "la ruptura de un orden social"; lo paradójico es que siempre queda algo después de esa ruptura: el fin nunca suele ser del todo el fin. Lo que queda es "la tierra baldía o el paraíso del post-apocalipsis". De hecho, los narradores apocalípticos están sobre todo interesados en explorar la nueva, traumatizada sociedad que irá naciendo de las cenizas de la anterior. Entre el antes y el después, las representaciones postapocalípticas --¿Sueñan los androides con ovejas mecánicas?, El Eternauta, Mad Max, Terminator, La guerra del fin del mundo, 2666- son a la vez el "síntoma del trauma histórico y el intento de enfrentarlo y superarlo".

Las narrativas apocalípticas suelen hallarse a medio camino entre la historia y un discurso que trasciende lo histórico y lo temporal. Esto tiene que ver con el apocalipsis original, el del Libro de la Revelación del Nuevo Testamento. Ese fin del mundo imaginado influirá en la forma en que se narren catástrofes históricas que produzcan la sensación ineludible del fin de algo, sean estas la expulsión de los judíos de España en el siglo XV, el Holocausto de la segunda guerra mundial o los relatos relacionados con la bomba atómica durante la guerra fría. Berger nos recuerda que apocalipsis es, en su sentido etimológico, revelación: el final permite clarificar o descubrir algo trascendente sobre la condición humana.

Es por eso que, en la búsqueda de los responsables del feminicidio en 2666, Roberto Bolaño no sólo está interesado en las posibilidades literarias de la novela policial o de la crónica de investigación periodística, sino, como sugiere Peter Elmore en su aguda lectura de la novela, en el "registro visionario". La novela dialoga con la historia reciente de Ciudad Juárez (hay incluso un texto de investigación periodística que sirve como punto de partida: Huesos en el desierto, de Sergio González Rodríguez) pero luego la trasciende: cuando los caminos de la razón no son suficientes para entender el horror, el mal, aparece el delirio, que también puede ser profecía (Florita Almada es la medium que en la televisión habla de sus visiones y sugiere que las muertes son parte de un ritual satánico); Klaus Haas, el principal sospechoso de los crímenes, también se ve a sí mismo como si fuera parte de una revelación apocalíptica.

2666 es un texto fundamental para entender la sensibilidad apocalíptica contemporánea. Pensando sólo en un corpus latinoamericano, habría que incluir también, además de los ya mencionados Oesterheld (El Eternauta) y Vargas Llosa (La guerra del fin del mundo), a Rafael Pinedo (Plop), Evelio Rosero (Los ejércitos), Horacio Castellanos Moya (Insensatez), Leila Guerriero (Los suicidas del fin del mundo), Álvaro Bisama (Música marciana), Yuri Herrera (Señales que precederán al fin del mundo) y Mike Wilson (Zombie). Habría que ponerlos a dialogar, ver qué formas específica toma esta sensibilidad en nuestra cultura.
 
(La Tercera, 28 de marzo 2011)

[Publicado el 28/3/2011 a las 13:35]

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Comentarios (4)

  • el que nos vayamos todos al pedo sin distinción de razas sexos o capacidades es justicia divina, apocalipsis es pasar por auswitch,hiroshima,gulag y seguir pensando que somos algo especial.

    Comentado por: Uno de los cuatro el 01/4/2011 a las 21:02

  • Es verdad: Fresán se la pasa destruyendo el mundo. También lo hace en "Historia argentina" y en "Mantra" y en "Vidas de santos".

    Comentado por: kurtz el 29/3/2011 a las 13:28

  • Yo añadiria a la lista El fondo del cielo de Rodrigo Fresan.

    Comentado por: max el 29/3/2011 a las 13:24

  • todo parecería que lo peor pasó pero bueno ahora tenemos la revuelta impresionante del norte de Africa que nadie puede saber dónde va a terminar eso
    (vea el próximo capítulo ...

    Comentado por: juan andres el 28/3/2011 a las 15:52

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Biografía

Edmundo Paz Soldán (Cochacamba, Bolivia, 1967) es escritor, profesor de literatura latinoamericana en la Universidad de Cornell y columnista en medios como El País, The New York Times o Time. Se convirtió en uno de los autores más representativos de la generación latinoamericana de los 90 conocida como McOndo gracias al éxito de Días de papel, su primera novela, con la que ganó el premio Erich Guttentag. Es autor de las novelas Río Fugitivo (1998), La materia del deseo (2001), Palacio quemado (2006), Los vivos y los muertos (2009), Norte (2011), Iris (2014) y Los días de la peste (2017); así como de varios libros de cuentos: Las máscaras de la nada (1990), Desapariciones (1994) y Amores imperfectos (1988).

Sus obras han sido traducidas a ocho idiomas y ha recibido galardones tan prestigiosos como el Juan Rulfo de cuento (1997) o el Naciones de Novela de Bolivia (2002).

Bibliografía

Los días de la peste (2017) 

 

 

 

Iris (2014). Alfaguara

 

 

Portada 'Los vivos y los muertos' 

Norte (2011). Mondadori

 

 

Billie Ruth (2012). Páginas de Espuma

 

 

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