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El blog literario latinoamericano

martes, 22 de mayo de 2012

 Río Fugitivo / Blog de Edmundo Paz Soldán

El año de Jonathan Franzen

Jonathan Franzen se ha convertido en el símbolo de "lo literario" en los Estados Unidos. Quizás todo comenzó con un ensayo solemne que publicó en Harper's hacia 1996, en el que defendió como válido el proyecto de escribir novelas en la era de la imagen; o quizás fue cinco años después, cuando publicó Las correcciones y se peleó con el árbitro cultural más potente de la sociedad norteamericana (Oprah). Hubo también varios perfiles que lo mostraban algo insoportable, confesando, por ejemplo, que algunos párrafos los escribía con los ojos vendados o señalando su desdén por Internet y su afición ornitológica: un escritor pretencioso y pedante aun cuando trataba de sonar modesto y de bajo perfil. Para colmo, en la competencia no declarada entre los escritores de su generación, Franzen era el anticuado que quería escribir novelas como se escribían en el siglo XIX, todo lo opuesto a un David Foster Wallace, el genio cool que quería mostrar a través de su prosa el funcionamiento de un cerebro contemporáneo saturado de información.

Freedom, su última novela, fue recibida el año pasado como un acontecimiento: la revista Time le dedicó una portada a Franzen, Obama se las ingenió para conseguir un ejemplar antes de que la novela fuera publicada y el New York Times le dedicó tantas reseñas hiperelogiosas que hasta hubo tiempo para la polémica (algunas escritoras se quejaron en voz alta de que jamás había tanta cobertura cuando una mujer publicaba un gran libro). Cuando, en octubre pasado, un estudiante de veintisiete años robó los anteojos de Franzen en la fiesta de lanzamiento de Freedom en Londres y eso se reportó como una noticia relevante, la saturación mediática produjo una reacción. A fines de año, Freedom fue el libro más citado en las listas de lo mejor del 2010; al mismo tiempo, hubo críticos y escritores que se vanagloriaron de no incluirlo entre sus elegidos (una señal más de la importancia de Franzen: tener que mencionarlo para ningunearlo).    

En los Estados Unidos, la novela es hoy más un entretenimiento sofisticado que el vehículo de crítica cultural que fue en manos de Roth, Bellow y compañía. El establishment literario neoyorquino sueña con una novela -y un novelista- capaz de reinventar la forma para este nuevo siglo (por eso, quizás, la manera redentora en que se recibió la obra de Roberto Bolaño); como no existe ese escritor, queda la nostalgia por aquello que la novela alguna vez fue. Franzen no abre la novela hacia el futuro; más bien muestra que se puede escribir un gran libro en pleno siglo XXI con todo el arsenal de trucos y estrategias narrativas desarrolladas por la novela europea del XIX. Se puede jugar a ser enorme con Tolstoi y Flaubert de la mano y dejando de lado a Joyce y Faulkner y Kafka.  

(Qué Pasa, 7 de enero 2011)

[Publicado el 07/1/2011 a las 17:46]

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Comentarios (4)

  • Yo la terminé de leer ayer en inglés, y me parece una obra maestra. Para mí es uno de los mejores libros que he leído jamás (y llevo unos cuantos). Trata de política, de ecología, de la amistad, de la locura del mundo en el que vivimos, de cómo hacemos para adaptarnos y buscar nuestro camino en él. Pero sobre todo, trata de cómo dos personas que se aman profundamente son capaces de hacerse daño casi sin darse cuenta, y de cómo pueden reconciliarse. De cómo a veces hace falta una catarsis para recuperar lo perdido, de cómo las relaciones entre padres e hijos son elásticas, de cómo parece que los pierdes y lo único que están haciendo es buscar su camino en este mundo de locos. Una obra maravillosa. LLoré al final.

    Comentado por: hilario el 07/3/2011 a las 08:52

  • La novela decimonónica seguirá presente, Flaubert, Tolstoi, Stendhal, entre otros son clásicos indiscutibles y están por encima de cualquier moda o experimentos narrativos.
    Philip Roth, coincido, es un clásico contemporáneo que merece hace rato el Nóbel, espero que los lectores nortemericanos lo lean con entusiasmo.
    La narrativa nortemericana no deja de tener buenos exponentes.

    Comentado por: Roberto Angulo García el 03/2/2011 a las 01:58

  • No veo la hora de que editen esta novela en tapa blanda y que me sea más accesible. Cuando leí The Corrections quedé impactado por el talento de Franzen y me parece que es uno de los pocos escritores que realmente valen la pena seguir. Desde ya que el exceso de respuesta mediática a Freedom ha generado mucha envida y ahora algunos tratan de buscarle defectos. Sería bueno que, cuando la leas, nos hagas un comentario más extenso acerca de esta novela que este breve 'Qué pasa'.

    Comentado por: Stiffelio el 09/1/2011 a las 01:33

  • P. Roth sigue vivito y coleando

    trucos ?

    Comentado por: juan-andres el 08/1/2011 a las 15:00

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Biografía

Edmundo Paz Soldán (Cochabamba, Bolivia, 1967) es profesor de Literatura Latinoamericana en la Universidad de Cornell. Es autor de nueve novelas, entre ellas Río Fugitivo (1998), La materia del deseo (2001), Palacio Quemado (2006) y Los vivos y los muertos (2009); y de los libros de cuentos Las máscaras de la nada (1990), Desapariciones (1994) y Amores imperfectos (1998). Ha coeditado los libros Se habla español (2000) y Bolaño salvaje (2008). Su libro más reciente es Norte (Mondadori, 2011). Sus obras han sido traducidas a ocho idiomas, y ha recibido numerosos premios, entre los que destaca el Juan Rulfo de cuento (1997) y el Nacional de Novela en Bolivia (2002). Ha recibido una beca de la fundación Guggenheim (2006). Colabora en diversos medios, entre ellos los periódicos El País y La Tercera, y las revistas Etiqueta Negra, Qué Pasa (Chile) y Vanity Fair (España).

Bibliografía

Portada 'Los vivos y los muertos'

Norte (2011). Mondadori

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