La epidemia del azar
La ausencia de apoyos en los que fundamentar la vida, tener orientaciones de lo bueno o lo malo, saber ver el mundo a través de un cañamazo de verdad se padece en casi todos los ámbitos. La razón más socorrida para explicarlo es la velocidad. Todo se hallaría sometido a una visión rápida y a una observación efímera de cuyos efectos solo cabe obtener confusión. Insuficiencia para ver lo que pasa mientras pasa a tal velocidad que se desfigura o se oculta.
Con esta velocidad que va acentuando la sucesión de fotogramas morales y reales, frente a la relativa permanencia de los valores nace, reactivamente, la relatividad de todo valor porque así acaba siendo su naturaleza.
Como efecto de la velocidad en los cambios de la tecnología o la ciencia, la incompresión de la superfinformación, la belleza de lo superfeo o el placer extremo de lo que fuera repudiado nos vemos abocados físicamente a la asunción del desorden. No lo entendemos como estructura, lo asumimos como fórmula o jaculatoria. Aceptamos este caos de forma improvisada e insegura, digamos que pasajera puesto que sería irresistible suponer que esta ausencia de guía continuará sin fin. La familia que se reestrura o se estructura de otro modo arrasa el modelo que nos proporcionaba claridad en la opinión, la sexualidad que se descompone, la política que se hunde o se corrompe, la falacia que habla desde la propaganda a la publicidad generan un magma del sí y el no en cuya ambivalencia nos desgarraríamos. La alternativa es la alternancia, la solución es la confusión. La confusión como forma de vida, la confusión como forma de arte, la confusión, como práctica para sobrevivir en lo que podría ser peor.
Este reino posmoderno y audiovisual donde con tanta coherencia se intercambia la verdad y la mentira, lo visto y lo no visto, la visión de lo invisible y la invisibilidad de la manipulación conduce finalmente a una postura en que el mismo caos es recreativo y el desorden una excitante moda del orden.
El recreo es lo contrario a la disciplina y la disciplina es lo correspondiente al rigor. Y ¿quién puede decir que esta época sea rigurosa o incluso medianamente rigurosa? La debacle económica se inserta en el panorama general de la ausencia del valor. No hay valor o no es igual a la certidumbre. Más bien, al revés, todo lo que ahora posee valor puede arruinarse en el momento siguiente. Ocurre lo mismo con la verdad política: todo lo que tajantemente se sostuvo en una declaración solemne se flexibiliza al punto de descaracterizarse para hallar el provechoso pacto con el rival. Las ideas se han vuelto de cera con tal de formar un sebo eficaz para los nuevos fines, ya sea mercantiles a secas o mercantiles con recreo. La fusión de una u otra opinión distintas, sostenidas aisladamente por verdaderas por sus adeptos se mezclan en el lazo, obviamente impuro, del consenso y su guisado, donde ambas desaparecen.
La idea fija, la fe de hierro, la obra maestra han dejado de ser elementos convenientes para vivir con cierta serenidad en nuestro tiempo. Más bien, en busca de un sosiego inteligente, se trataría de adoptar una actitud abierta, flexible, elástica, cerúlea para que el sujeto y su objeto se relacionen de la forma más pacífica. Y saludable. Ni la paternidad, ni la divinidad, ni la historia, ni el trabajo, ni la originalidad creativa, las clases sociales, los curas, el progreso o el Estado pertenecen a la lista de asideros que, dentro de unos límites, parecían protegidos del delirios y la fuerte epidemia del azar.
Más que calificar lo voluble de deshonroso, la veleidad ha alcanzado un rango especialmente apreciable en la tarea de entender el discurrir de la época. Y esto, además, podría resumirse en el hecho supremo de la hipervelocidad porque como consecuencia de ella, sobrevenida en la reciente evolución del mundo, lo esencial es demasiado pesado para circular deprisa mientras lo circunstancial es el convoy más apropiado para deslizarse sobre las incidencias volátiles.
Pero no sólo incidencias menores, aunque sean volátiles, sino incidencias y accidentes grandes de carácter terrorista (bélicas o económicas) que alteran súbitamente el sistema y ponen en cuestión la seguridad de su anclaje. Creer hoy en algo estable es perder el tiempo o haberse extraviado como un pánfilo que no ha advertido el cambio de estación. El arte es muy representativo de la veleidad contemporánea porque su valor hace años que no se apoya literalmente en nada que lo corrobore esencialmente. ¿El precio del mercado es su valor? Pero esto ya sería mucho. Sería, al menos, un valor comercial, contabilizable en dinero y descriptible por fuerzas reales de oferta y demanda. Sin embargo nada es ya así, artísticamente hablando. La inestabilidad forma el núcleo de la cotización y la hace deliberadamente sospechosa, esa cotización se excita del caos que deniega incluso el valor mercantil de la obra, supuestamente de arte. Supuestamente y no ciertamente puesto que sería inadmisible e inconsecuente que el aprecio hallara la posibilidad de algún apoyo real. Por antonomasia la obra debe poseer una naturaleza indefinible, insostenible, especulativa, propicia para eludir cualquier fijación.
Las monedas suben y bajan, los valores financieros se agrandan o se arruinan en una espiral de incertidumbres, desconfianzas, audacias, trampas, delitos y miedos globales. Y no estos factores considerados como efectivos negativos ni como fenómenos que adulteran el mundo del mercado sino como factores -ni positivos ni negativos- que configuran el universo de la actualidad.
De este desorden se generan escombros, pedazos de caos pero, sobre todo, se gesta un sistema que fabrica con dureza, gran intensidad y terrible velocidad verdugos y víctimas. Y víctimas -humanas o no- que no deben considerarse tampoco ahora como excrecencias o desechos del sistema sino como materia prima para el reciclaje del mismo sistema, combustibles para la siguiente jugada posible en la ausencia de orden, ausencia de postes, mojones, balizas o árbitros que tracen, aún superficialmente, el camino para seguir vivos sobre la insoluble ciénaga de la mentira y la verdad.
[Publicado el 25/10/2010 a las 09:00]
A mi me parece que bajo esta perdición existe una red que prevendrá a alguno siempre de la caida. Tejida por todos nosotros para mantener con vida al quien porte la antorcha de la dignidad y el cambio, que iluminará a la generación venidera. No hay muerte después de la muerte. Sólo puede haber vida.
Comentado por: jme el 26/10/2010 a las 00:01
Hay indudables semejanzas entre tiempo histórico y tiempo vital, entre historia y biografía. Nuestra vida, al nacer, es esa bañera llena de agua (tiempo) con un sumidero sin tapón.
Comentado por: Un bárbaro el 25/10/2010 a las 21:20
"Estos son mis principios; si no le gustan tengo otros". Somos "marxistas" y aplicamos esta máxima de Groucho ante la aceleración de un tiempo histórico que, al parecer, está dando otra vuelta de tuerca.
Se han tenido diversas concepciones sobre el ritmo del tiempo histórico, desde un fluir contínuo y lineal hacia el progreso, un concepto desarrollista puesto hoy en duda por los evidentes límites ecológicos, hasta una historia cíclica, con avances y retrocesos, en espiral, propuesta por Vico, el eterno retorno de Nietzche o Mircea Eliade.
Los otros marxistas, los de Karl, partiendo de un concepto lineal del tiempo histórico, concebían las revoluciones como aceleradores, como locomotoras, de ese progreso, mientras que W.Benjamin, según creo más acertado, decía que las revoluciones eran por el contrario el freno de emergencia que la población usaba en ese alocado viaje hacia el progreso que emprende quien tiene el poder, un progreso hacia la consolidación y perfeccionamiento de su poder.
Particularmente creo más acertada la imagen de la espiral. Cuando pienso en el tiempo histórico me imagino una bañera llena de agua pero sin el tapón puesto. Al principio la salida del agua es casi imperceptible y la superficie líquida parece mansa y en reposo. Pero a medida que pasa el tiempo y sigue el agua saliendo empezamos a apreciar un ligero movimiento en la superficie y poco a poco va formándose una espiral, de movimientos lentos al principio y continuamente acelerados conforme queda menos agua.
La última imagen del tiempo histórico nos vendría dada por el final de la secuencia de la ducha de Psicosis de Hitchkock: toda nuestra historia, nuestro tiempo como especie, aceleradamente dirigiéndose hacia la absoluta oscuridad del sumidero.
Una oscuridad real, que sin duda nos espera, científicamente medida y calculada. Será el día en que los últimos rayos del sol acaricien por última vez la superficie de este planeta, en que esa estrella se apague definitivamente y el hombre, si no se ha autodestruido antes, se precipite en el abismo cósmico de donde surgió.
Comentado por: Un bárbaro el 25/10/2010 a las 20:47
Pero yo creo que esos fallos se ajustan a todo el cotexto actual que tan bien, tan tan bien conoce y explica siempre Verdu, como esas chicas con burka pero debajo en la piel, piercing y tatuajes de los Rolling Stones ... y asi todo ya en el mundo ...
Comentado por: Javier el 25/10/2010 a las 14:59
instable, errant, nomade....
"cet instinct nomade...toujours en quête d'aventure". -Gide-
stabilité, constance, équilibre....
"la cervelle la mieux équilibrée, est soumise chaque jour, à tous les vertiges."
-Duhamel-
Comentado por: Pauline el 25/10/2010 a las 13:23
Hoy “…. la incompresión de la superfinformación, reestrura,….”
Hay que repasar los textos antes de darle al “intro”. En alguien como Verdú, estos despistes (frecuentes), son imperdonables.
Comentado por: javiuno el 25/10/2010 a las 09:46
Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de jefe de Opinión y jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008), Passé Composé (Alfaguara, 2008) y El capitalismo funeral (Anagrama, 2009).
Galería de cuadros del autor
El capitalismo funeral (2009), Anagrama.
Passé Composé (2008), Alfaguara.
No Ficción (2008). Editorial Anagrama
Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate
La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano
Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones
Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica
El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama
Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana
Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama
Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe
El planeta americano (1997). Círculo de Lectores
Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores
El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy
Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert
Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama
Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama
Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias
El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial
Las solteronas (1978). Editorial Dopesa
Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama
La Ausencia (2011). Editorial Esfera de los libros
La hoguera (2012). Editorial Temas de Hoy. Premio de Hoy 2012.

Entrevista en Canal 2 Andalucía.
Reseña en Babelia.
Reseña en El País.
Reseña en El Cultural de El Mundo.
Reseña en El País - País Vasco
Entrevista en Periodista Digital
2006 Premio Escritor del Año (Grupo Conde Nast)
2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants
2002 Premio Julio Camba de Periodismo
1998 Premio Espasa de Ensayo
1997 Premio González Ruano de Periodismo
1996 Premio Anagrama de Ensayo
20/5/2012 13:04
Tal vez lo que esta Gran Crisis...
Publicado por: pepedamian
18/5/2012 16:33
Según el nivel de desarrollo de...
Publicado por: Rosita Gracia
15/5/2012 23:48
Publicado por: jorge juan
15/5/2012 23:23
Sigo desde hace mucho tiempo...
Publicado por: Angel Polo
12/5/2012 11:09
Y tras la crisis, ¿qué? Creo...
Publicado por: iluso
10/5/2012 11:56
Desde mi pequeña cueva, apoyo...
Publicado por: quique pastor
10/5/2012 09:05
La racionalidad te hace buscar...
Publicado por: Seth Knight
07/5/2012 21:01
Si afirmara que el hombre no...
Publicado por: + o -
07/5/2012 12:09
Que la narrativa flaquea no es...
Publicado por: El Pozo y el Numa
02/5/2012 20:54
Estoy de acuerdo con lo que...
Publicado por: Marta
Página diseñada por El Boomeran(g) | © 2011 | Gran Vía, 32 - 28013 Madrid | | Aviso Legal | RSS
Página desarrollada por Tres Tristes Tigres