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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

sábado, 6 de septiembre de 2008

Blog de Vicente Verdú

LA DISTRACCIÓN

El vuelo de Madrid a Santa Cruz de Tenerife se hizo más bien corto en la ida pero fatigosamente largo al volver. Qué digo: no fatigosamente largo sino insufriblemente interminable, intolerablemente lento.

¿Qué estaba ocurriendo que no podía evitar la compañía, las delgadas azafatas, los ignorantes pasajeros que seguían indolentes el martirio de los enervantes minutos? ¿Cómo podía entenderse que la tripulación permaneciera ajena a la gravísima presión que padecíamos y continuara simulando que los factores reinantes se hallaban bajo control?

¿Reinantes?
¿Factores reinantes?

La inaguantable miasma de una plaga, el lacerante envenenamiento que segrega el alacrán, la fosca indigestión de un botillo abarrocado, la estrangulación a manos de una banda de asesinos presionando sobre los cuellos de cada uno de los pasajeros, se hallaban entre algunos de los factores reinantes.

Cuando el tiempo no fluye sino que se corrompe inmóvil nos sentimos poseídos por el peculiar ahogo de la muerte.

Siempre que en la felicidad suspiramos por su instante eterno lo hacemos con el secreto propósito de morir para siempre en su definida gota de placer. Tememos el movimiento como el desorden de una inundación fatal. Pero qué decir si esta ecuación del instante perpetuo se convierte en el modelo inverso: En la gota del suplicio de Tántalo o en el minuto infinito índice del dolor sin palabras.

La parálisis del tiempo infeliz condena a tragar el pringoso hilo de su bilis, la aciaga saciedad del mal.

Cuando la adversidad domina nuestro interior, su poder atora los músculos y sus estribaciones, las vísceras y sus intervalos. Ser presa de un posible mal interminable equivale a padecer, fibra a fibra, un apresamiento de hierros y plomos, masas o grumos que, desde el origen, los niños perciben en el áspero sabor del aburrimiento.

De esa materia tediosa, anticipo de la muerte por asfixia, parecía hecho el fenómeno aeronáutico que procedía a exterminarnos en el vuelo desde Tenerife Norte a la Terminal 4. Pero la ausencia de señales de alarma confirmaba, aún más terriblemente, la magnitud de la amenaza que, progresivamente incrementaba su intensidad tanto como su invisibilidad. Invisibilidad propia de los cataclismos verdaderos que nos hacen perecer o desaparecer sin dejar huella. Devastaciones extremas sin testigo capaz de reproducir el antes y el después del exterminio.

Sólo, sin opción a lograr la menor conciencia del grupo puesto que todos probablemente se hallaban perdidos en una fase ulterior, me vi obligado a acelerar vertiginosamente la mente. ¿Resultado? La mente corrió sin destino, ávida y despavorida, enloquecida en su fuga tal como el insecto que detecta la máxima determinación de acabar con él. En esta peripecia, además, parecía posible un filo iridiscente o la veloz desarticulación del impasse. Porque ¿morir paralizado? ¿ahogado en la ciénaga de minutos agigantados hasta la monstruosidad?

A mi lado, muchos dormían, otro completaba un sudoku, la señora ojeaba Donna y, entre el desentendimiento general, dos jóvenes se carcajeaban ante un par de Mahous.

Indudablemente cualquiera de ellos se hallaba con el reloj biológico neutralizado, narcotizado o desconectado. Más debajo de su ánimo temporal, como base emocional lucía sin duda un elemento clave nacido de la azarosa combinación entre su notoria pérdida de sentido y el abandono a la generalidad. Este elemento clave, de color plata, se llama simplemente “distracción”.

La distracción nos protege o nos libra del asedio porque mientras el asedio trata de cegar los caminos neuronales y provocar la peste interior, la distracción brinda oxígeno al corazón y lo expande hacia una física teórica de la que ha desaparecido tanto la cronología como el reloj. Un ámbito donde no morimos materialmente puesto que no estamos viéndonos y, en consecuencia, al no observarnos, no podemos “contarnos”.

La pérdida del autorrelato nos permite ensayar la inmortalidad tanto como las obras siguen y siguen en tanto no termine su argumento. Si bien, como es sabido, el extravío sólo se disfruta cuando ya no existe consciencia de él. Se trataba, en este caso, de llegar a la T4 sin haber seguido la senda del tiempo o el espacio. Llegar sin intervalo espacial o temporal. Pasar de una circunstancia a otra sin la gravedad de verse coaccionado a vivir y siendo “la distracción” la liberación biológica y temporal por excelencia. El gozo de pasar sin el peso del peaje, el lujo de la traslación sin el impuesto del tiempo.

[Publicado el 25/9/2006 a las 10:15]

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Comentarios (24)

  • Francesca. Aqui tienes mi email Estrella077@hotmail.com

    Comentado por: chiqui el 27/9/2006 a las 16:59

  • ¡Buenos días!

    Gracias, chiqui, por la poesía. Sienta bien de mañanita.

    ¿Cómo podemos ponernos de acuerdo? Se puede intentar, desde luego que sí.

    Salgo ya a trabajar. Besos.

    Comentado por: francesca el 27/9/2006 a las 07:33

  • matematico, el poema de Agustin Calvo me sonaba familiar...una mezcla de becquer y cernuda?
    Yo soy ardiente, yo soy morena,
    yo soy el símbolo de la pasión;
    de ansia de goces mi alma está llena;
    ¿a mí me buscas? -No es a ti; no
    - Mi frente es pálida; mis trenzas de oro
    puedo brindarte dichas sin fin;
    yo de ternura guardo un tesoro;
    ¿a mí me llamas? -No; no es a ti.

    - Yo soy un sueño, un imposible,
    vano fantasma de niebla y luz;
    soy incorpórea, soy intangible;
    no puedo amarte. -¡Oh, ven; ven tú!

    Comentado por: chiqui el 27/9/2006 a las 03:53

  • Francesca, que pena. Ojala puedas escuchar a Anderson! Yo no llego a Madrid haste el 17. Tengo un recorrido extenso ya que quiero ver a familiares que estan ahora en sus ochenta. Si tardo otros diez anios en volver, corro el riesgo de no verlos con vida. Me han recriminado tanto que no haya hecho esto antes que me voy a presentar ahi para el aniversario de bodas de mis tios. No se animaria a venir por aqui? Hay buenas orquestas donde vivimos.

    Comentado por: chiqui el 27/9/2006 a las 03:43

  • Matematico, a cualquiera que descubra los gatos acaban gustandoles. Le podriamos regalar uno de esos que usted decia estaban recien nacidos. Llevenlo a El Pais, en una cajita, a su nombre. Me da la impresion de que esta demasiado ocupado...Quien sabe!.Como mi gata, en la foto del blog, tiene cara de bonachon!. Por cierto, mi gata descansa la barbilla en un libro o en una cajita o algo parecido. Se me olvido preguntarle a la bloguera simpatica si ha llevado a su gato al veterinario. Usted esta en contacto con ellla, no?. Buenos dias ahi!

    Comentado por: chiqui el 27/9/2006 a las 02:47

  • "tirarse el rollo" es una expresión popular y, como acontece a menudo con las expresiones populares, muy atinada y expresiva. en todo caso, sería impropia, pero tampoco veo la razón...

    que sueñe usted con los angelitos.

    Comentado por: matemático demente el 27/9/2006 a las 00:06

  • '...tirarse el rollo'. Me parece una expresión poco afortunada, matemático.

    Es cierto que los gatos son limpios y que los perros tienen malas costumbres. Tampoco sé a qué se deben las diferentes costumbres. Recuerdo haber leído en alguna ocasión que el cerebro humano y el de los gatos son los únicos que siguen evolucionando ¿será cierto?

    La mirada de los gatos es hipnótica y
    misteriosa.
    Bueno, ya me voy a dormir porque empiezo a decir bobadas.

    Buenas noches y salud.

    Comentado por: francesca el 26/9/2006 a las 23:49

  • no convengo con usted en la desproporción del reparto del trabajo, aunque sí en la de los beneficios del mismo. son dos cosas distintas. con respecto a las satisfacciones que proporciona el trabajo y a lo que llama "independencia económica" podría perorar durante horas, pues apenas hay un tema que me interese más. lo dejaré para cuando surja la ocasión.


    por lo que respecta al movimiento de la cola de los gatos, sin duda, me quede corto: ese serpenteante y majestuoso movimiento, como una suerte de latigazo al ralentí- puesto que un latigazo es, necesariamente, muy rápido, y los gatos menean la cola despaciosamente-... ¿nunca se ha fijado en la costumbre que tienen de pasar por debajo de las piernas de las visitas, rozándoles las corvas con la cola? me dijo alguien que es para quedarse con su olor, pero no sé si será cierto. otro rasgo de delicadeza: los gatos- a diferencia de los perros- jamás apoyan el mentón en el suelo, sino siempre sobre las patas, ya sean las delanteras, ya las traseras. la única excepción es cuando se tumban de costado...

    ¿le gustarán los gatos a don vicente? podía tirarse el rollo y escribir algo sobre el amor a los animales. no deja de ser un tema de actualidad, que son los que más les gustan a los intelectuales...


    Comentado por: matemático demente el 26/9/2006 a las 23:03

  • Una corrección: quise decir auditiva, y no como ha quedado anteriormente 'auidiva. Madre mía...jaja.

    Besets.


    Comentado por: francesca el 26/9/2006 a las 21:46

  • Supongo que convendrás conmigo en la desproporción del reparto del trabajo, y de los beneficios del mismo. Pero así están las cosas, estimado matemático, muy lejos de la utopía soñada por la inspiración anarquista. Y aunque a mí el trabajo me proporciona muchas satisfacciones, además de independencia económica, creo que sería más saludable trabajar tres o cuatro horas diarias. Y el resto, para cultivar otras obligaciones y devociones, ¿verdad?

    Con animalitos domésticos tengo cierta experiencia. Me viene de família el amor que les tengo. Los años que pasé lejos de casa, en sus cartas, mi madre me contaba los juegos y enredos de una gatita adorable que tenía, y de un perro cruce de pastor alemán y loba, superinteligente y bueno. Entre ellos, perro y gato, se ignoraban, era curioso ver su actitud. Por otra parte, he cuidado de la gatita de un amigo, en sus ausencias, y nos llevábamos muy bien las dos, pero cuando la dejaba sola... era una auténtica bandarra. Otra vez, un amigo veterinario me regaló un fox terrier al que llamé Hermes, pero me complicaba mucho la vida con sus exigencias; llegaba a seleccionar la música que había que escuchar. Sí, sí. Por ejemplo, no le gustaba Laurie Anderson, pues cada vez que yo intentaba reproducir O Superman, se plantaba frente a los altavoces ladrando con fiereza. Supongo que por su agudeza auidiva le molestaban los filtros que usa Laurie para modificar su voz. No me quedó más remedio que plantearme la relación con el can de manera razonable, y decidí devolverlo a su anterior dueño. Con mi estilo de vida se hace difícil combinar las atenciones que requiere un animalito, aunque quién sabe, quizá más adelante...

    Por cierto, Laurie Anderson viene a Madrid, al Festival de Otoño. Actuará los días 11 y 12 de octubre en el Teatro Albéniz. Mal lo tengo para ver a esta artista genial en directo, y me encantaría.

    Chiqui, no sé cómo contactar contigo, si no es dejando escrito en el blog la dirección electrónica. Antes se podía acceder facilmente, pinchando el nick, pero hace poco suprimieron esa posibilidad. Ayer mismo intenté dejar un mensaje en tu blog provisional, pero el mecanismo no lo admitió. Y la verdad es que me encantaría conocerte personalmente. A ver. Yo vivo en la ciudad de Valencia, y puedes considerar estas palabras como una invitación personal para cuando puedas y desees conocerla y conocerme, ¿ok?.

    Buenas noches y b7ts.

    Comentado por: francesca el 26/9/2006 a las 21:39

  • Francesca,ya veo que el senor matematico explica este fenomeno mejor que yo!!.Saludos

    Comentado por: chiqui el 26/9/2006 a las 13:47

  • Francesca. Es cierto que los perros mueven la cola cuando estan juguetones. A los gatos se le eriza cuando algo les molesta o asusta, pero --al menos la mia-- la mueve, casi con un ritmo de vale, cuando le susurras o se te acerca con intencion de que la acaricies. Adopte a un gatito, ya vera lo que se aprende de ellos y la tranquilidad que transmiten. Vive ud. en Madrid? Voy a pasar unos dias, aunque estare muy ocupada...seria un placer conocerla.


    Comentado por: chiqui el 26/9/2006 a las 13:45

  • usted también se marcha a trabajar ahora? ya somos dos. quién fuera rentista para poder aburrirse a gusto...

    no, los gatos no mueven la cola porque algo les moleste. cuando están furiosos o a la defensiva se les erizan el lomo y la cola y se les aplanan las orejas- de chiquitines resultan muy graciosos, luego ya menos-. pero ese movimiento serpenteante- que nada tiene que ver con el movimiento como de metrónomo enloquecido del rabo de los perros cuando están contentos- no indica, creo yo, ninguna molestia.

    Comentado por: matemático demente el 26/9/2006 a las 07:31

  • Buenos días.

    Ya quisiera tener tiempo de sobra para aburrirme algún rato, pero el caso es bien distinto, he de administrarme bien para no sentir la frustración de dejar a medias lo que me interesa, que no es poco, matemático.

    Chiqui, cuando mueven la cola los gatos, ¿no se debe a que algo les molesta? Tengo entendido que es así, y que son los perros los que mueven la cola cuando se alegran por algo, pero quizás me equivoque.

    Salud

    Comentado por: francesca el 26/9/2006 a las 07:20

  • En absoluto se aburren. La mia se sienta a mi lado, mientras tecleo,o trabajo con mis cuentas y metales. Observa el movimiento de mis manos, ronronea. No toca nada, aunque a veces es una tentacion, tantos colores, hilos... Extiende una pata delicadamente cuando quiere una caricia...mas ronroneo... hasta que se queda dormida. Si me lavanto de mi asiento, cuando vuelvo, alli esta colocada, con los ojos muy abiertos me mira a ver que voy a hacer. A veces busco una excusa para volver a la cocina u otra cosa, no quiero echarla , que disfrute un momentito mas. Le encanta mi sillon. Irremediablemente tengo que volver a lo que hacia y levantandola carinosamente la vuelvo a poner encima de la mesa,por si quiere seguir observando. No, se va altanera y juguetonamente moviendo su cola. Mas tarde vuelve y empezamos otra vez el juego. Yo tampoco me aburro con ella .

    Comentado por: chiqui el 26/9/2006 a las 00:48

  • los animales dan la impresión de no aburrirse nunca. las gatas, ahora mismo- y después de un rato de distraerse con un cordel-, no están haciendo absolutamente nada (ni siquiera duermen) y, sin embargo, no muestran en absoluto los síntomas característicos del aburrimiento: esa mezcla de impaciencia y de desidia, esa suerte de atención atolondrada que pasa de una cosa a la otra sin ser capaz de demorarse en ninguna... bien por el contrario, rebosan magnificencia y dignidad... y qué inmovilidad tan perfecta: parecen gatos de escayola. ¿ustedes que creen? ¿se aburren o no se aburren?


    Comentado por: matemático demente el 25/9/2006 a las 22:27

  • gracias señor matemático por el matiz, no lo había "pillao", jejeje

    ¿y que mayor distracción existe para el hombre que la propia vida? se ajusta creo a su definición: matamos el tiempo viviendo, y somos capaces de bebérnosla (la vida) con o sin (como la cerveza).

    Comentado por: cenutria el 25/9/2006 a las 21:43

  • donde dice: "acaban por conformarse (...) y a menudo se regodean, etc...", debería decir: "acaba por conformarse (...) y a menudo se regodea, etc.". cagüentó.

    Comentado por: matemático demente el 25/9/2006 a las 21:33

  • también hay que saber aburrirse, ¿no? ese desordenado apetito de distracciones tiene algo de pueril, aunque, por lo demás, nos afecte a casi todos y resulte muy comprensible. baste considerar que el aburrimiento puede ser fecundo, en tanto que la distracción no lo es jamás, pues distraerse no quiere decir otra cosa que "matar el tiempo", vale decir: aburrirse sin apercibirse de ello. en verdad, la distración es un paliativo: encubre el mal y, en ese sentido, lo mitiga pero también lo ahonda, pues el hombre que no sabe soportar el hastio precisa cada vez con mayor frecuencia de tan burdo remedio y, como los dipsómanos, capaces de ingerir hasta el frasco de la colonia a falta de su bebida habitual, acaban por conformarse con cualquier bagatela y a menudo se regodean en la abyección. en efecto, el apetito de distracciones no es exigente: bien por el contrario, sus aspiraciones son tan minúsculas que acepta de buen grado verse defraudado y aun estafado. nadie más dócil, más paciente y resignado, más fácil de engañar y de llevar de la nariz que el hombre ávido de distracciones (o sea, casi todos los hombres).

    Comentado por: matemático demente el 25/9/2006 a las 21:23

  • hay algo que se me escapa del texto de hoy del señor Verdú: ¿realmente pasaba algo en el vuelo que presagiaba una catástrofe o sólo era una espera interminable antes de que saliera el vuelo?

    lo de las mahu me mosquea... claro, va a ser que como Iberia ya no te da ni un vaso de agua, tienes que comprar y puedes beber una mahu en pleno vuelo... (como verán, no miro ni la carta)

    vaya, yo me pongo nerviosilla con los vuelos pero veo que a algunos les afecta sobremanera... ¡va a ser mejor que utilize tranquilizantes la próxima vez!

    Comentado por: cenutria el 25/9/2006 a las 21:12

  • Gracias Chiqui, leí tu mensaje de ayer, inmediatamente llevaré la gata al veterinario, en ningún momento pensé que podría tratarse de algo tan serio. Agradezco tu interés e información. Un beso.

    Comentado por: La simpática bloguera el 25/9/2006 a las 19:56

  • PARA LA SIMPATICA BLOQUERA. Por favor mira el blog de ayer "La mala educacion"

    Comentado por: chiqui el 25/9/2006 a las 18:32

  • Los trenes...que nostalgias. Don Vicente, ahora que estoy a punto de cruzar el Atlantico se le ocurre a usted narrar --tan vividamente--lo que siento cuando el viaje dura mas de dos horas?. Muchas distracciones voy a necesitar, pero le puedo asegurar que las voy a acompanar con un par de narcoticos o wiskeys, o los dos.
    Lo cierto es que hace tiempo hacia esta travesia sin problemas. Yo atribuyo mi fobia a un cambio hormonal (?) o simplemente que, siendo mas joven, me negaba a pensar en la fragilidad de la vida.Tambien puede ser cuestion de control. Siempre me ha gustado estar bajo mi propio control.....con los anios, en el caso de volar, mi control se descontrola incluso unos meses antes de meterme en un avion!.De ahi que desista de muchos viajes planeados, ante la desesperacion de familiares y amigos. Lo cierto es que cuando el avion despega me doy por vencida...Ya no hay nada que yo pueda hacer...Quiza un wiskey sea suficiente.La otra posibilidad es... cancelar el viaje!

    Comentado por: chiqui el 25/9/2006 a las 17:42

  • “Cuando el tiempo no fluye sino que se corrompe inmóvil nos sentimos poseídos por el peculiar ahogo de la muerte”. En esa experiencia terrible de lo aeronáutico y de su espera blanca y grumosa, sólo hay dos opciones: no viajar o hacerlo en tren, cuando ya apenas existen trenes lentos que también paralizan el tiempo, pero sin estrangular la vida.

    Comentado por: El Pozo y El Numa el 25/9/2006 a las 11:27

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Biografía

Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de Jefe de Opinión y Jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008) y Passé Composé (Alfaguara, 2008).

Bibliografía

Passé Composé (2008), Alfaguara.

No Ficción (2008). Editorial Anagrama 

Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate

La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano

Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones

Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica

El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama

Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana

Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama

Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe

El planeta americano (1997). Círculo de Lectores

Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores

El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy

Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert

Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama

Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama

Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias

El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial

Las solteronas (1978). Editorial Dopesa

Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama

 

/upload/fotos/obras/portada_no_ficcic3b3n1_med.jpg

Enlaces

Entrevista en Canal 2 Andalucía.

 

Reseña en Babelia.

 

Reseña en El País.

 

Reseña en El Cultural de El Mundo.

 

Reseña en El País - País Vasco

 

Entrevista en Periodista Digital

Premios

2006 Premio Escritor del Año (Grupo Condenas)

2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants

2002 Premio Julio Camba de Periodismo

1998 Premio Espasa de Ensayo

1997 Premio González Ruano de Periodismo

1996 Premio Anagrama de Ensayo

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