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El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

sábado, 5 de julio de 2008

Blog de Vicente Verdú

EL COMPLEJO DE CENICIENTA

Veinticino años después de haber sido escrito he leído sin tropezar El complejo de Cenicienta. El miedo de las mujeres a la independencia de Colette Dowling. Su autora era periodista free lance y feminista separada. ¿Por qué miedo a la independencia en una mujer independiente?

La tesis de Dowling inspirada, como es común, en su propia experiencia alude al hecho de que mientras los hombres han recibido una instrucción para desarrollar un afán, las mujeres han interiorizado la misión de instalarse en un modelo predeterminado. Y acomodarse a él. Y acomodarlo.

Efectivamente la mujer ha cargado con los trabajos de limpieza y aseo del hogar, de aseo y limpieza de los niños, ha fregado y ordenado los armarios, ha planchado, cosido y doblado las ropas. Ha realizado y sigue realizando en altísima proporción el "trabajo sucio" para dar primor al domicilio conyugal.

Pero "trabajo sucio" no ha sido incompatible con un relativo grado de comodidad. De bienestar psicológico en relación a las tensiones que el varón ha afrontado pagando facturas o debiéndolas, respondiendo a las órdenes del jefe o sorteándolas, tratando de ascender en el trabajo o sufriendo el pánico al despido. Entre una y otra posición discurre la diferencia entre guardar la vida y ganarse la vida. El primer caso alude al abroquelamiento y el segundo al combate. De esta experiencia belicosa se aprende la imposibilidad de embobarse mientras para repetidas generaciones de mujeres la suprema finalidad fue la boda.

Colette Dowling pasó varios años separada y a cargo de tres niños a los que alimentar, vestir, educar y distraer. En ese periodo se desenvolvió con independencia pero después, cuando formó otra pareja, dejó de ganar dinero y recobró el estatus dependiente. ¿Un vicio? ¿Una vocación?
Desde la vecina del quinto hasta Simone de Beauvoir, millones de mujeres darían testimonio de esta tendencia ancilar o cenicienta. Por esto, tan conocido o reticente, la obra de Dowling se ha convertido en un clásico y aún rozada por los años ha traspasado los importantes transtornos históricos del final del siglo XX, especialmente conmocionadores en la historia de la mujer. De ahí que el libro resuene y emocione. Reeditado en DeBolsillo por Random House Mondadori.

[Publicado el 31/8/2006 a las 11:23]

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Comentarios (12)

  • que libro de empollones rros

    Comentado por: gudelio el 15/4/2008 a las 12:46

  • es una mierda!!!!!!!!!!

    Comentado por: jacinta el 15/4/2008 a las 12:42

  • Pipina, si las mujeres dejaran de trabajar ¿accederían como ahora a la instrucción que desean? ¿las dejarían convertirse en médicos, ingenieras, diseñadoras? ¿Tiene sentido que las mujeres sacrifiquen sus propios intereses culturales en beneficio de las generaciones siguientes? Actualmente la mujer que accede al mundo laboral tiene que delegar en otras personas aspectos de la educación de sus hijos que antaño ejercía ella personalmente. Pero no tantos: antiguamente existían en las familias pudientes instructores, niñeras y todo tipo de personal encargado de su educación. El que se situara en el ámbito del hogar no significaba necesariamente que fuera la madre la encargada de él, al menos en su totalidad. Y cuando la situación económica no lo permitía, la mujer no solía poder impartir una instrucción más allá de lo elemental. Yo que he pasado temporadas dedicadas a tiempo completo a mi hija, puedo asegurarte que el exceso de disponibilidad sólo es contraproducente. Los breves periodos en los que he trabajado, delegando en otras personas los aspectos más rutinarios de su cuidado, la relación con mi hija ha sido más intensa y lúdica. Lo malo es que a menudo se da la fórmula extrema en la que, la mujer agobiada por el trabajo apenas dispone de fuerzas y tiempo para los hijos, una situación que sólo produce frustración y culpabilidad. Para eludirla, muchas deciden directamente, no tener hijos. Puede que existan mujeres preparadas y con vocación didáctica que estén dispuestas a ocuparse personalmente de la educación de sus hijos, como tú, pero no se puede generalizar. Para la mayoría la educación propia y el trabajo son privilegios superiores al disfrute de la maternidad. A pesar de todo, ¿porqué no subvencionar de alguna manera esta educación, con la sobrecarga actual de la educación publica? Creo que hay muchas cosas que cambiar, como la generalización de la jornada intensiva, y se está haciendo para que la mujer no tenga porqué renunciar a nada. Pero esto suena demasiado idílico cuando miro a mi alrededor y sólo veo trabajo basura.

    Comentado por: escarola el 26/3/2008 a las 16:57

  • La principal finalidad tanto de hombres como mujeres ha sido ser felices (Aristóteles dixit) y la boda, o mejor dicho el matrimonio y la familia que aquélla inauguraba, era simplemente la condición previa. Las mujeres "se han hecho cargo" (mejor que "han cargado") del trabajo de la casa no por ninguna conspiración masculina, sino por la simple razón de que los embarazos y las crianzas las mantenían en el ámbito no laboral. Ahora las mujeres trabajamos fuera de casa, lo cual tiene ventajas, pero también inconvenientes de los que no está bien visto hablar: ya no somos nosotras quienes educamos a nuestros hijos. Las mujeres de ahora han renunciado a ser las transmisoras de la cultura entendida en el sentido más amplio de creencias y modos de vida. Mi opinión personal es que hemos salido perdiendo.

    Comentado por: Pipina el 26/3/2008 a las 11:38

  • La principal finalidad tanto de hombres como mujeres ha sido ser felices (Aristóteles dixit) y la boda, o mejor dicho el matrimonio y la familia que aquélla inauguraba, era simplemente la condición previa. Las mujeres "se han hecho cargo" (mejor que "han cargado") del trabajo de la casa no por ninguna conspiración masculina, sino por la simple razón de que los embarazos y las crianzas las mantenían en el ámbito no laboral. Ahora las mujeres trabajamos fuera de casa, lo cual tiene ventajas, pero también inconvenientes de los que no está bien visto hablar: ya no somos nosotras quienes educamos a nuestros hijos. Las mujeres de ahora han renunciado a ser las transmisoras de la cultura entendida en el sentido más amplio de creencias y modos de vida. Mi opinión personal es que hemos salido perdiendo.

    Comentado por: Pipina el 26/3/2008 a las 11:37

  • Me gusto mucho vuestro sitio, me gustaría que vieras el nuestro de poesía mexicana

    Comentado por: poesía mexicana el 14/9/2006 a las 00:10

  • En absoluto te equivocas. Tienes toda la razon!

    Comentado por: chiqui el 01/9/2006 a las 00:25

  • Obviamente, cada cual tiene derecho a elegir su estilo de pensar, y a conservar aquello que le satisface; pero... como siempre, hay 'peros', quizás sea mejor no dormirse en los laureles, porque somos muy acomodatícios. Sentencia tan evidente que no necesita demostración.
    Se necesita carácter para ser independiente, para desertar del rol de sufridora silenciosa, y superar el temor de la soledad y la inestabilidad económica. Puede que muchas no se arriesguen, pero también es evidente que otras tantas están decididas a vivir su vida, con o sin pareja e hijos. La vida son muchas cosas, no vamos a pasar la vida entera pensando sólo en el amor. Muchas realidades pueden coexistir, y no aceptarlo es cerrar el camino a cualquier movimiento de liberación.
    Porque la libertad de la mujer no debe ser solamente económica, ¿o me equivoco?

    Saludos.

    Comentado por: francesca el 31/8/2006 a las 23:36

  • Pero hombre, este libro esta bastante trasnochado, pero me gustaria pensar que ud. no!. Su comentario se podria haber salvado si hubiera anadido... "algunas mujeres"..."la mayoria"..."hace anios"...ud ya sabe. Yo llevo casada 30 - no creeria que durariamos mas de dos - pero el que se empeno en casarse fue EL. SI, he sido cenicienta, madre - al mismo tiempo que trabajaba y hacia un doctorado... y pagaba las deudas.Pero no sola!. Nada de feminista eh?. Hace 40 anios observe que las mujeres en mi familia -cenicientas todas - eran las que decidian como se gastaba el dinero. Labor mas ardua que la limpieza ya que entraba poco.Los hombres, despues del trabajo, al bar de la esquina a hablar de futbol.Hasta mi abuela -despues de la guerra- con un marido repubilcano en la carcel, crio a cinco hijos y se encargo de no perder tambien las tierras de la familia. Esto es lo que observe cuando era chiquitita. No es extrano que no me quisiera casar...tuve la suerte de tropezame con un hombre extraordinario, que le vamos a hacer. La mujer propone y el hombre dispone. A esto suena su comentario. Pero entiendo, cuando se escribe diariamente es muy dificil ser brillante todos los dias, como ud. lo es.

    PS.Senor demente, gracias por su respuesta a mi exagerada reaccion.Amigos ?

    Comentado por: chiqui el 31/8/2006 a las 19:15

  • yo, sin embargo, estoy de acuerdo, salvo por la frase final: "de esta experiencia belicosa se aprende la imposibilidad de embobarse, mientras que para repetidas generaciones de mujeres la suprema finalidad fue la boda". ahí, en efecto, la caga don vicente. primero, porque nada idiotiza tanto como el trabajo. segundo, porque la boda ha sido asimismo la suprema finalidad para repetidas generaciones de hombres, aunque tal vez lo disimulasen un poco mejor.

    Comentado por: matemático demente el 31/8/2006 a las 16:20

  • “Pero "trabajo sucio" no ha sido incompatible con un relativo grado de comodidad. De bienestar psicológico en relación a las tensiones que el varón ha afrontado pagando facturas o debiéndolas, respondiendo a las órdenes del jefe o sorteándolas, tratando de ascender en el trabajo o sufriendo el pánico al despido. Entre una y otra posición discurre la diferencia entre guardar la vida y ganarse la vida. El primer caso alude al abroquelamiento y el segundo al combate. De esta experiencia belicosa se aprende la imposibilidad de embobarse mientras para repetidas generaciones de mujeres la suprema finalidad fue la boda.”

    No puedo creer que realmente esto sea su opinión. Alucino.

    Comentado por: Serpiente suya el 31/8/2006 a las 15:59

  • no conozco el libro, así que no puedo hablar de él.
    yo diría que, hace ya unos cuantos años, las mujeres apenas podían plantearse el trabajar fuera de casa, en tanto que ahora apenas pueden plantearse el no trabajar fuera de casa (como muchas- pero también muchos-, sin duda, desearían, para criar a los hijos o para lo que sea). o sea, que ni antes había opción ni la hay ahora.
    (por cierto, ya puestos a sacarnos complejos de la manga, propongo el "complejo del obrero mal pagado" o el "complejo del cliente de la banca expoliado").
    salud.

    Comentado por: matemático demente el 31/8/2006 a las 15:51

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Biografía

Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de Jefe de Opinión y Jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008) y Passé Composé (Alfaguara, 2008).

Bibliografía

Passé Composé (2008), Alfaguara.

No Ficción (2008). Editorial Anagrama 

Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate

La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano

Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones

Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica

El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama

Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana

Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama

Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe

El planeta americano (1997). Círculo de Lectores

Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores

El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy

Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert

Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama

Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama

Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias

El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial

Las solteronas (1978). Editorial Dopesa

Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama

 

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Enlaces

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