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El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

lunes, 7 de julio de 2008

Blog de Vicente Verdú

CAMAREROS

Una de las mayores transformaciones que en España ha generado el turismo ha recaído sobre la figura del camarero. Obviamente, pero consternadoramente.

En el personaje del camarero se concentraba buena parte de la esencia histórica española. No era desenfadado ni displicente. Tampoco altanero ni sumiso. Al camarero le faltaba por completo la conciencia de clase. Su máxima ambición profesional consistía, sin embargo, en demostrar clase. Su actitud no podía homologarse a la clase obrera pero tampoco aspiraba a formar parte de la burguesía, ni pretendía emular a los caballeros. Su mundo se emplazaba en una zona autónoma y estable desde la que ofrecía su quehacer con gallardía. Presto a la llamada, que a menudo se hacía batiendo palmas, pero sin asomo de servilismo. Atento a la enumeración de la comanda pero no tanto como un empleado intermedio sino como un cualificado proveedor instruido en las menores particularidades de la mercancía.

En su presentación, en su porte, en sus modales se traslucía, a veces, tanto el garbo de un torero como la máxima dignidad de una casta especial. Lo que el mayordomo ha sido en la tradición inglesa lo fue con suficiencia el camarero de café o de hotel en la España de la posguerra. De él podía esperarse algo más que un café o la retahila de un menú muy completo.

Poseía una información excelente sobre la sociedad de su entorno. Un saber ni enciclopédico ni estrafalario como el del barbero. Tampoco delirante y ensimismado como el del limpiabotas. El laconismo, la precisión, el detalle, formaban parte de su comunicación tan debidamente administrada como la correspondiente a una colección de fuentes de primera mano. De un camarero valía la pena fiarse. Su mente parecía tan aseada como su uniforme de almidón y sus ademanes perfeccionados.

Ninguna cena ha vuelto a ser igual tras la amplia extinción del camarero español y autóctono. Nuevas especies de rápida formación y abundantes ejemplares nacidos de cruces entre textos programados y disciplinas políglotas  han gestado un colectivo profesional de pragmática eficiencia pero de naturaleza absolutamente incomparable.

Ahora un camarero puede serlo temporalmente o dejar de serlo al cabo de un cierto plazo. El camarero clásico se constituía en camarero de por vida y su vida se confundía con las múltiples funciones que se hacinaban en el seno de  su dedicación laboral.

Su desaparición casi total provoca un vacío semejante a la pérdida de un habitual amparo en la vida común. O, en efecto, como un desconsolador desvestimiento de la costumbre. Como consuelo quedan todavía unos pocos lugares de tradición en algunas ciudades españolas que disfrutan inercialmente de su presencia. Todos estos locales son invariablemente añejos o distinguidamente antiguos y allí, al compás de la esencia del ambiente, continúan brindando el casi desvanecido  oficio de otros tiempos.

[Publicado el 29/8/2006 a las 10:44]

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Comentarios (7)

  • Sus recuerdos son sus recuerdos y no soy quien para opinar al respecto. Pero mi impresión desde que llegué a vivir a España, hace ocho años, es que los camareros, salvo honrosas excepciones, son unos maleducados que atienden a los comensales como si les estuvieran haciendo un gran favor. Vamos, como si la comida la estuvieran regalando y de paso sirviendo en un acto de caridad.
    Por mi condición de inmigrante, me tocó ser camarera durante cuatro años y, lo mejor de esa experiencia, fue ver cómo los clientes agradecían una sonrisa, un "por favor" y un "gracias", porque del sueldo no es fácil acordarme y de las propinas ¡¡¡mucho menos!!!

    Comentado por: Leticia el 30/8/2006 a las 10:38

  • Hace tiempo que no he vuelto a Espana. En efecto !Ole a la prosa de Verdu! que me ha transportado - sin tener que volar - a una Espana que parece no ser la mia, para bien y para mal. Cuando llegue a EE.UU., muchas cosas echaba de menos, entre ellas a los camareros y a los taxistas (y los desodorantes). A todo se acostumbra uno (menos a los desodorantes). Durante anios me quejaba constantemente de estos chicos universitarios que sirven en los cafes y restaurantes. Lentos, torpes, sin ningun entrenamiento. Interrumpen la conversacion constantemente con "todo anda bien?", hasta el punto de la irritacion, rellenando el vaso de agua hasta la saciedad y por supuesto interrumpiendo una vez mas la conversacion, pero... desaparecen cuando mas los necesitas, teniendo que recurrir a otro camarero que te contesta "esta no es mi mesa". Cuando llega la hora del postre son todo sonrisas y amabilidad, pues de este ultimo toque - creen ellos - depende una buena propina. Lo bueno es que, si uno no vuelve durante unos meses al mismo restaurante, cabe la posibilidad de que te toque uno un poco mas espabilado. Lo mas seguro es que el anterior haya pasado a otra tarea menos dura y mejor pagada.Con los anios mi actitud ha cambiado. Soy mucho mas tolerante. Uno de mis hijos, cuando era universitario -lejos de casa- sirvio mesas para costear sus gastos personales y ayudar con la matricula ($37,000.00 anuales). Muchas veces acababa la noche indignado. En una ocasion habia servido a una mesa de 8 o 10 personas que habian gastado mas de $500.00, y varias horas de su tiempo, dejandole de propina $20.00. Ahora dejo una propina exagerada, aunque el camarero sea un desastre, en recuerdo a todas las malas noches que mi hijo paso. En este pais se les paga a los camareros $3.00 la hora (legalmente el minimo es $7.00) el resto viene de las propinas. Lo normal es dejar el 20% de lo consumido. Tengo que admitir que mi hijo,al menos al principio, no seria mejor que lo descrito arriba. Lo preparamos para ir a la universidad, no para ser camarero!.
    Senor Verdu, y los taxistas?, siguen opinando sobre politica, o cualquier tema de actualidad...Con ese exagerado sarcasmo y sabiduria?

    Comentado por: Maria Estrella Iglesias el 29/8/2006 a las 21:48

  • Pero este Vicente Verdú nunca ha sido camarero, ¿verdad? Ni siquiera en sus tiempos, porque se inventa unas trolas...

    Comentado por: pppirri el 29/8/2006 a las 21:18

  • Para mí no ha cambiado nada, y la verdad es que me da igual que sea camarero o camarera, con tal que me sirvan...





    Comentado por: S.A.R. la Infanta Cristina el 29/8/2006 a las 21:11

  • El desarrollo del capitalismo lo aboca necesariamente a la astracanada. No hay más que mirar la teletienda para convencerse de la veracidad de este diagnóstico.

    Comentado por: El aforista del blog el 29/8/2006 a las 15:12

  • hoy en día, es uno de los oficios más aperreados que hay, por lo menos en españa. apenas da para vivir, salvo que se trabajen doce o catorce horas diarias, durante seis días a la semana. entonces, y con unos cuantos años perseverancia, el camarero en cuestión puede llegar a los 1200 o 1500 euros. un conductor, un albañil o un vigilante de seguridad gana más y vive mejor.

    cuando alguno de nuestros prebostes nos dice que los inmigrantes son bueeeenos, porque hacen aquellos trabajos que no quieren los españoles, se debe de referir sin duda a oficios como el de camarero. oficios que no son indeseables en sí mismos, que los españoles hemos desempeñado toda la vida de dios, pero que se han devaluado a tal extremo que ya sólo los quieren los inmigrantes- hasta que encuentran algo mejor, como es lógico- los estudiantes y los desesperados.

    salud.

    Comentado por: matemático demente el 29/8/2006 a las 14:55

  • Brindamos por su prosa, sr. Verdú!

    Comentado por: Reag el 29/8/2006 a las 11:00

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Biografía

Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de Jefe de Opinión y Jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008) y Passé Composé (Alfaguara, 2008).

Bibliografía

Passé Composé (2008), Alfaguara.

No Ficción (2008). Editorial Anagrama 

Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate

La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano

Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones

Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica

El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama

Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana

Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama

Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe

El planeta americano (1997). Círculo de Lectores

Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores

El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy

Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert

Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama

Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama

Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias

El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial

Las solteronas (1978). Editorial Dopesa

Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama

 

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Enlaces

Entrevista en Canal 2 Andalucía.

 

Reseña en Babelia.

 

Reseña en El País.

 

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2006 Premio Escritor del Año (Grupo Condenas)

2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants

2002 Premio Julio Camba de Periodismo

1998 Premio Espasa de Ensayo

1997 Premio González Ruano de Periodismo

1996 Premio Anagrama de Ensayo

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