El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

martes, 22 de mayo de 2012

 Blog de Vicente Verdú

La muerte de todo lo viviente

Eduardo Galeano ha escrito un artículo no sé dónde porque me llega sin su origen que se titula "Me caí del mundo y no sé cómo se entra..." Allí habla de la muerte de los objetos, de su pronta caducidad y por extensión de la caducidad de las personas, los amigos y las parejas. Pero nada mejor que leerle a él en este largo e insuperable fragmento:

Dice Galeano:

"Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre (y vaya si era un nombre como para cambiarlo) Me educaron para guardar todo. ¡¡¡Toooodo!!! Lo que servía y lo que no. Porque algún día las cosas podían volver a servir. Le dábamos crédito a todo.

   Si, ya lo sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no. Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas del jardín de infantes y no sé cómo no guardamos la primera caquita. ¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo?

   ¿Será que cuando las cosas se consiguen fácilmente, no se valoran y se vuelven desechables con la misma facilidad con la que se consiguieron?

   En casa teníamos un mueble con cuatro cajones. El primer cajón era para los manteles y los repasadores, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto. Y guardábamos.. . ¡¡Cómo guardábamos!! ¡¡Tooooodo lo guardábamos!! ¡¡Guardábamos las tapas de los refrescos!! ¡¿Cómo para qué?! Hacíamos limpia-calzados para poner delante de la puerta para quitarnos el barro. Dobladas y enganchadas a una piola se convertían en cortinas para los bares. Al terminar las clases le sacábamos el corcho, las martillábamos y las clavábamos en una tablita para hacer los instrumentos para la fiesta de fin de año de la escuela. ¡Tooodo guardábamos!

   Cuando el mundo se exprimía el cerebro para inventar encendedores que se tiraban al terminar su ciclo, inventábamos la recarga de los encendedores descartables. Y las Gillette -hasta partidas a la mitad- se convertían en sacapuntas por todo el ciclo escolar. Y nuestros cajones guardaban las llavecitas de las latas de sardinas o del corned-beef, por las dudas que alguna lata viniera sin su llave. ¡Y las pilas! Las pilas de las primeras Spica pasaban del congelador al techo de la casa. Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más. No nos resignábamos a que se terminara su vida útil, no podíamos creer que algo viviera menos que un jazmín.

   Las cosas no eran desechables. Eran guardables. ¡¡¡Los diarios!!! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para pone r en el piso los días de lluvia y por sobre todas las cosas para envolver. ¡¡¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al trozo de carne!!!

   Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer guías de pinitos de navidad y las páginas del almanaque para hacer cuadros y los goteros de las medicinas por si algún medicamento no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos prender una hornalla de la Volcán desde la otra que estaba prendida y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos y los mazos de naipes se reutilizaban aunque faltara alguna, con la inscripción a mano en una sota de espada que decía 'éste es un 4 de bastos'.

   Los cajones guardaban pedazos izquierdos de pinzas de ropa y el ganchito de metal. Al tiempo albergaban sólo pedazos derechos que esperaban a su otra mitad para convertirse otra vez en una pinza completa.

   Yo sé lo que nos pasaba: nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos. Así como hoy las nuevas generaciones deciden 'matarlos' apenas aparentan dejar de servir, aquellos tiempos eran de no declarar muerto a nada: ¡¡¡ni a Walt Disney!!!

   Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base y nos dijeron: 'Cómase el helado y después tire la copita', nosotros dijimos que sí, pero, ¡¡¡minga que la íbamos a tirar!!! Las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas. Las latas de arvejas y de duraznos se volvieron macetas y hasta teléfonos. Las primeras botellas de plástico se transformaron en adornos de dudosa belleza. Las hueveras se convirtieron en depósitos de acuarelas, las tapas de botellones en ceniceros, las primeras latas de cerveza en portalápices y los corchos esperaron encontrarse con una botella.

   Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos. ¡¡¡Ah!!! ¡¡¡No lo voy a hacer!!! Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad son descartables.

   Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas. Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero. No lo voy a hacer. No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne. No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos, que a las personas que les falta alguna función se les discrimina o que valoran más a los lindos, con brillo, pegatina en el cabello y glamour."

[Publicado el 11/5/2010 a las 10:17]

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Comentarios (6)

  • Desde hace unos meses circula por Internet la crónica “Desechando lo desechable” y lo hace con el título "Me caí del mundo y no se como se entra" “Porque todavía no me compré un DVD”, “Para los de más de 40”, “Ahora todo se tira”, etc,etc con la firma del reconocido escritor compatriota Eduardo Galeano.



    Nuestro buscador ha determinado que también ustedes incurrieron en el mismo error al adjudicarle a Galeano un texto que no es de él.




    La versión original (sin las modificaciones que sufrió en los últimos meses) corresponde al escritor uruguayo Marciano Durán y se encuentra en la página http://marcianoduran.com.uy a disposición vuestra (junto a un par de centenares de crónicas más) sin más requisito para utilizarlas que no modificar su contenido.



    En http://www.marcianoduran.com.uy/?p=176 (Desechando lo desechable) se puede leer la versión original



    En http://www.marcianoduran.com.uy/?p=278 (Otra aclaración sobre Galeano) se ofrecen algunas explicaciones respecto a esta confusión.



    En http://www.marcianoduran.com.uy/?p=335 (Galeano: “Mi trabajo más felicitado, más laureado, que circula por Internet no me pertenece”) incluye manifestaciones de Galeano explicando la situación.



    En defensa de Galeano primero y del texto después agradecemos las correcciones que puedan efectuar.





    Saluda atte





    Dpto de Prensa de "Crónicas marcianas y uruguayas"

    http://marcianoduran.com.uy

    Comentado por: cronicasmarcianas el 22/5/2010 a las 02:31

  • Desde hace unos meses circula por Internet la crónica “Desechando lo desechable” y lo hace con el título "Me caí del mundo y no se como se entra" “Porque todavía no me compré un DVD”, “Para los de más de 40”, “Ahora todo se tira”, etc,etc con la firma del reconocido escritor compatriota Eduardo Galeano.



    Nuestro buscador ha determinado que también ustedes incurrieron en el mismo error al adjudicarle a Galeano un texto que no es de él.




    La versión original (sin las modificaciones que sufrió en los últimos meses) corresponde al escritor uruguayo Marciano Durán y se encuentra en la página http://marcianoduran.com.uy a disposición vuestra (junto a un par de centenares de crónicas más) sin más requisito para utilizarlas que no modificar su contenido.



    En http://www.marcianoduran.com.uy/?p=176 (Desechando lo desechable) se puede leer la versión original



    En http://www.marcianoduran.com.uy/?p=278 (Otra aclaración sobre Galeano) se ofrecen algunas explicaciones respecto a esta confusión.



    En http://www.marcianoduran.com.uy/?p=335 (Galeano: “Mi trabajo más felicitado, más laureado, que circula por Internet no me pertenece”) incluye manifestaciones de Galeano explicando la situación.



    En defensa de Galeano primero y del texto después agradecemos las correcciones que puedan efectuar.





    Saluda atte





    Dpto de Prensa de "Crónicas marcianas y uruguayas"

    http://marcianoduran.com.uy

    Comentado por: cronicasmarcianas el 22/5/2010 a las 02:30

  • sr. verdu,
    solo decirle q este texto de galenao dicen q no lo ha escrito él

    a mi ya me extrañó leyendolo, pues le faltaba la tipica elegancia y charm del montevideano

    eso de ¡¡pucha!!, no es suyo, esto es una broma de algun tontaina con ganas de marcha.

    no estoy seguro, pero aunq es un texto valido, lo mas seguro es q no sea de él.

    Comentado por: michele corleone el 21/5/2010 a las 09:13

  • Galeano siempre fue un tipo estupendo
    y por lo visto, siempre lo sera.Gracias.

    Comentado por: Beldelpasado el 13/5/2010 a las 11:43

  • Michael Landy, artista británico. Véase su obra Breakdown, en la que se deshace de todas sus posesiones una a una. Ahora exhibe Art Bin, en la que destruye obras cedidas por amigos artistas.
    John Pawson, arquitecto, propone vivir con menos objetos. Véase When objects work. Menos pero mejor.

    Comentado por: Félix el 11/5/2010 a las 14:26

  • El texto de Galeano puede leerse completo en:
    http://www.scribd.com/doc/23304140/Me-cai-del-mundo-Eduardo-Galeano
    El capitalismo es la industria del deseo (de ahí que los más valiosos de sus productos sean a veces intangibles), y el deseo se agota en el momento de consumarse, de ahí que sea necesario renovar una y otra vez el objeto. La satisfacción es siempre imaginaria, radica en el sentimiento de posesión y finaliza cuando se produce (porque entonces el objeto dejará de ser nuevo, ajeno, deseable y ya habrá otro que lo será más). Los seres humanos tardan más en agotarse (no siempre), pero aún así, cuando sucede nos portamos con ellos como con los objetos, buscando emociones nuevas en otros. Hace tiempo leí o vi en algún sitio que en ciertas tribus en los que la mortalidad infantil era muy alta, los padres no solían cultivar el afecto por sus hijos, para no tener que soportar el duelo. Hoy nos pasa con todo pues todo muere o caduca muy rápido: el valor sentimental que ponemos en los objetos, incluso en las personas, es bajo. Ese mundo seguro y estable para el que nos educaron nuestro padres ya no existe, tal vez nunca existió realmente, tal vez sólo fue una ilusión colectiva.

    Comentado por: escarola el 11/5/2010 a las 11:43

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Biografía

Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de jefe de Opinión y jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008), Passé Composé (Alfaguara, 2008) y El capitalismo funeral (Anagrama, 2009).

 

 

 

OBRA PICTÓRICA/ WEB OFICIAL

 

Galería de cuadros del autor

 

Bibliografía

El capitalismo funeral (2009), Anagrama.

Passé Composé (2008), Alfaguara.

No Ficción (2008). Editorial Anagrama 

Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate

La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano

Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones

Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica

El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama

Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana

Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama

Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe

El planeta americano (1997). Círculo de Lectores

Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores

El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy

Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert

Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama

Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama

Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias

El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial

Las solteronas (1978). Editorial Dopesa

Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama

La Ausencia (2011). Editorial Esfera de los libros

La hoguera (2012).  Editorial Temas de Hoy. Premio de Hoy 2012.

 

Portada de 'El capitalismo funeral'

Enlaces

Entrevista en Canal 2 Andalucía.

 

Reseña en Babelia.

 

Reseña en El País.

 

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