El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

lunes, 21 de mayo de 2012

 Blog de Vicente Verdú

Weekend 2

Este fin de semana empieza y, desde el primer momento se advierte que no se comportará a al manera en que lo habíamos soñado días antes. Incluso, es posible, que dentro de él nos descubramos imaginando todavía una oferta excepcional y verifiquemos el patente engaño en que hemos convertido esos pobres días, acaso igual que todos, tan feos o tersos como todos y, artificialmente embellecidos por la ansiedad de hallarlos extraordinarios.

La vida, en definitiva no da mucho más de sí. No da más de sí a lo largo del trabajo semanal ni tampoco cuando el trabajo se interrumpe 48 horas.

Todo es sólo lo que es. Un recorrido de seres humanos, humanos  organizados como productores, tan impotentes como subordinados, artistas o creadores. ¿Cómo suponer por tanto que el weekend sea de una naturaleza superlativa?

Los dos días del web end están compuestos por los mismos ingredientes de los demás días. Ni se cura ni se agrava la adversidad en ese periodo, creado para soñar y  que nunca se declaró medicinal ni se autoproclamó indemne en la semana de las cuarenta  horas. Ese fin de semana, como sus antecedentes y consecuentes, pertenece a una misma sustancia vivencial y tanto más cuantos más fines de semana se hayan vivido.

La alegría de la primera vacación, el júbilo del primer fin de semana, se celebra como un galardón del pero, poco a poco, en la veteranía del cargo, el fin de semana se revela tan reiterativo como el resto y llega, al final de la semana, brindando no la recompensa a la firma del contrato inicial sino como una cadencia del tiempo que se dirige al deterioro perfecto  y su irreversible tumba de la jubilación.

Sería preciso, contar con una afición o una actividad especial, guardada en ese arcón repetido del week end, para ir hacia ella compuestos por una lusión, tan fuerte como clandestina, para realizarse en ese escondrijo el yo; son de esta clase las vocaciones sostenidas para pintar, componer música  o escribir en los fines de semana. Lugar, aparentemente mítico, aparentemente separado del orden de todo lo demás, donde han brotado, aunque de forma insólita, grandes artistas, conquistadores de su verdad personal, saliendo del armario en medio de un guardamuebles sin orden ni razón. 

De modo que, por el momento, piensan muchos, en tanto nadie pueda librarse de su indeseable obligación laboral,  el amateurismo aparecerá, de cara al futuro, convertido en la verdad-verdadera de nuestra personalidad, por el momento sofocada repetidamente en la cotidianidad laboral.

 El resto de los días, los laborables los de empleado,  serian el teatro de nuestra falsa vocación, representado allí, en aras de la verdad clandestina, expresada en  el weekend la estampa de una naturaleza ordinaria o vulgar.

Las identidades, firmes, las diferenciales y fuertes corresponderían al  fin de semana. Vocaciones sofocadas por el orden de la producción anónima en tiempos de acción laboral serían liberadas de esa obligación en los weekends, lapsos  de paraísos de verdad y libertad, custodiados como nombres propios.

O, dicho de otro modo: no es el fin de semana quien se quita de en medio los cinco días laborables como signo de nuestra necesidad esencial sino los cinco días laborables quienes se oponen a nuestra vida esencial. De este modo inverso, la casa del fin de semana, es el cuartel de la resistencia a las jornadas anteriores y posteriores a su tiempo esencial.

El fin de semana es el castillo principal del yo.  O, la excepción es el torreón de la felicidad mientras el resto trata de atentar en su contra. De ese modo la casa, situando allí el supuesto castillo, se galvaniza de verdad y el exterior se encubre en la mascarada.

La casa se enaltece como lugar de identidad y el resto como una jauría de depredadores de nuestra personalidad débilmente guarecida. De otro modo, invirtiendo los términos, el fin de semana tiende a ser la tumba de la normalidad pactad  para bien del ser y su servicio normal sino como tranquilizante depresión de su grado.

El fin de semana como bache del quehacer dignificado y como propicio lugar para que sus cenizas y fracasos se depositen en su seno.

Fin de semana pues como una suerte surte  de bache o decaimiento del nivel general  del territorio, trinchera donde si, de una parte, nos creemos protegidos de los ataques ajenos. de otra nos presagia el principio de nuestra alineación. La piedad por los seres humanos no debe conocer límites, no atiende a fronteras. La calamidad de ser un individuo de la misma y vasta especie, alistado en la producción, conlleva un halo de necesidad fundamental, una triste ternura, un aura gris que el fin de semana no puede eliminar sino que por el contrario, sábado tras sábado, domingo por la tarde tras domingo por la tarde, hace flotar como los peces muertos o casi agónicos en la pecera de Matisse, las escamas coloradas -decoloradas-que apenas se mueven en  la pecera­ 

[Publicado el 27/4/2010 a las 09:00]

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Comentarios (5)

  • Ya me pasó hace un par de años con una entrada por aquí. Hoy he escrito una entrada en mi blog donde decía que tenía que retomar al blog de Verdú y no lo he hecho hasta por la tarde y de repente me encuentro esta entrada que es una puta casualidad. Yo antes era muy religioso y le llamaba a esto Dios. Ahora no lo tengo tan claro cómo se llama, si destino, suerte, serenedypiti... yo que se. El caso es que entre esta entrada y la mía (que para los mal pensados es posterior y podría ser fraudulenta) hay una puta casualidad y me está llamando a la rebelión y dejar mi puto trabajo de abogado y conquistar mi verdad personal... pero no tengo cojones...

    Paranoias mías.

    http://jlmartinezhens.blogspot.com/2010/04/el-libro-prometido.html

    Comentado por: José Luis Martínez Hens el 27/4/2010 a las 20:44

  • http://video.google.com/videoplay?docid=8305216021356234378#

    Comentado por: puede que necesite sólo esto el 27/4/2010 a las 13:45

  • No comparto el pesimismo fatalista de VV o del personaje que nos presenta. Es más, creo que a alguien que experimente todos sus días como igual de feos o tersos, le costará mucho iniciar cada jornada y arrastrarse malamente por cada una de sus horas de vigilia.

    Sin embargo, me parece hábil el autor porque habría quedado fatal diciendo que se siente bien con frecuencia, sea Domingo o Jueves, que está satisfecho de su vida y no sólo no tiene quejas sino que tiene mucho que agradecer a personas, cicunstancias y casualidades.

    Alguien que se atreviera a hablar así, sin quejarse ni protestar ni siquiera un poco para contemporizar, sería tachado de tonto, antiguo, aburrido, casi como no perteneciente a este mundo.

    Comentado por: Asun el 27/4/2010 a las 11:32

  • Puede que estos disfraces de personajes de cuentos (Blancanieves y Cenicienta) desconcierte a quienes solo son capaces de distinguir entre el blanco y el negro, entre el lote ideológico A y el lote ideológico B, así que tal vez requiera una explicación. Por supuesto sigo rechazando la manera en que Verdú se suma a la chunza general que despiertan en los machistas comentaristas patrios las ministras de cultura, pero no deja de parecerme una barbaridad que pretendan suprimir los cuentos de hadas en el nombre de la corrección política. Pero desde luego me resulta difícil adscribirme a cualquier causa que se defienda de la forma burda en la que lo hizo Verdú en ese lamentable artículo.

    Comentado por: escarola el 27/4/2010 a las 11:20

  • En fín, lo sorprendente no es que yo tenga una vida gris, sino que la tenga alguien como Verdú, alguien que ha logrado el éxito profesional, que se codea con gente tan interesante, que tendría teóricamente tantas posibilidades a su alcance de pasarlo bien. Eso me hace pensar que hay algo oscuro en la naturaleza humana, una fuerza opresiva de la que no logramos zafarnos, llamémosle tedio, hastío existencial- o se trata quizá de que nuestro vínculo con la realidad, con la vida, es en el fondo imaginario, que vivir vivimos muy pocas veces de verdad, lo que nos aboca a una perpetua insatisfación. También me sorprende que alguien que tiene la fortuna de trabajar en lo que le gusta, pueda marcar con tanta rotundidad la frontera entre el tiempo de ocio y el tiempo de trabajo. ¿Entre la pintura y la escritura? ¿Entre el fútbol y el resto? Parece que hasta este tipo de trabajo creativo pueda convertirse entonces en algo desagradable por el hecho de ser obligatorio. Parece entonces que no hubiera escapatoria posible.

    Comentado por: Cenicienta el 27/4/2010 a las 10:19

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Foto autor

Biografía

Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de jefe de Opinión y jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008), Passé Composé (Alfaguara, 2008) y El capitalismo funeral (Anagrama, 2009).

 

 

 

OBRA PICTÓRICA/ WEB OFICIAL

 

Galería de cuadros del autor

 

Bibliografía

El capitalismo funeral (2009), Anagrama.

Passé Composé (2008), Alfaguara.

No Ficción (2008). Editorial Anagrama 

Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate

La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano

Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones

Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica

El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama

Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana

Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama

Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe

El planeta americano (1997). Círculo de Lectores

Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores

El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy

Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert

Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama

Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama

Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias

El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial

Las solteronas (1978). Editorial Dopesa

Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama

La Ausencia (2011). Editorial Esfera de los libros

La hoguera (2012).  Editorial Temas de Hoy. Premio de Hoy 2012.

 

Portada de 'El capitalismo funeral'

Enlaces

Entrevista en Canal 2 Andalucía.

 

Reseña en Babelia.

 

Reseña en El País.

 

Reseña en El Cultural de El Mundo.

 

Reseña en El País - País Vasco

 

Entrevista en Periodista Digital

Premios

2006 Premio Escritor del Año (Grupo Conde Nast)

2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants

2002 Premio Julio Camba de Periodismo

1998 Premio Espasa de Ensayo

1997 Premio González Ruano de Periodismo

1996 Premio Anagrama de Ensayo

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