El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
lunes, 7 de julio de 2008
LA PAREJA Y EL PARAJE
La pretendida orgía del amor libre llevó a la deconstrucción del matrimonio. Esta tarea ocupó a la juventud desde la revolución sexual de los sesenta hasta el intervalo superindividualista de los últimos años del pasado siglo. El principio del siglo XXI presenta, sin embargo, un nuevo giro en la relación de amor.
Sin férreos matrimonios que destruir, sin familia nuclear que explosionar, sin más provisión de sexo que reclamar, la pareja libre, desistitucionalizada, desinhibida reaparece como un inesperado problema de represión.
No es la moral religiosa, la regla institucional o la presión social los que crean obstáculos a la libre satisfacción personal. Todo este aparato ha quedado atrás, reducido o desactivado. Justamente, la nueva crisis de la pareja no procede de un mal atribuible a un desajuste social sino eminentemente individual.
De un lado, la pareja constituye hoy lo más cercano e íntimo en un mundo que se conecta extensamente, a distancia y sin profundidad. De ese lado, la pareja es la exquisita excepción.
Pero, enseguida, tal excepción que hasta hace poco constitituía un bien frente al hiperindividualismo y operaba como un dulce resguardo se revela ahora como un recinto donde se enrarece la circulación, se ralentiza la velocidad de cambios, se reduce la disponibilidad y se limitan las potencias de identidad.
Efectivamente el otro contribuye a afirmarnos y a afianzarnos. Pero ¿hasta cuándo estos buenos regalos no se convierten en hipotecas? ¿Hasta cuando la afirmación y el afianzamiento recibido no significan pérdida de movilidad?
El enamoramiento nos da alas pero más tarde el amor subyacente y sus débitos pueden imitar los caracteres de una traba.
La traba forma parte del amor. La traba enardece y entusiasma en sus principios y también por un tiempo indefinido.
Lo peculiar de nuestra época es, sobre todo, el acortamiento de ese plazo sin definición y, también, en plena cultura de consumo, la aguda conciencia del desgaste.
La conciencia del desgaste del otro, del desgaste de la relación y la insufrible sensación personal de estar erosionándose en la rápida percepción de la rutina. No es preciso pues que la rutina haya acampado por completo para que se tema su efecto mortal o corrosivo. Basta el indicio de la repetición, el pavor a la inmovilidad, el pánico a seguir en la misma vida para que la pareja con la que se está aparezca como la principal representante del mal. Siendo el mal todo aquello que se considere inconveniente para cambiar, ser otro, vivir de otro modo. O vivir con otro.
La revolución sexual buscaba difundir la libertad por todas partes y en su extremo ardería la orgía sexual. Ahora la orgía no se halla en el sexo, demasiado común, ni tampoco en ninguna parte que conquistar mediante la revolución. En el antiguo lugar de la libertad ha crecido el espasmo de la compulsión, en el lugar del amor eterno ha crecido el amor fenomenal y en el acotado lugar de la pareja la inconsolable ansiedad del paraje.
[Publicado el 25/7/2006 a las 10:00]
Sres Antonios, no se como han retrocedido en el tiempo de esta manera... ¿Son ustedes de Los otros?
Es una cosa se me ha ocurrido pensar hace tiempo. Lo de hasta que la muerte los separe era llevadero antes, cuando uno se moría cuando dios mandaba, o sea a una edad decente. Pero cuando la muerte se sindica y consigue reducción de jornada las cuestas se hacen más largas.
Por otra parte, las leyes cambian y el matrimonio se transforma en un contrato indefinido que cualquiera de las partes puede rescindir sencillamente porque sí, porque ya no tengo más ganas, y me puede parecer bien, pero no lo puedo entender ¿Para qué se firma ese contrato?¿Son conscientes ambas partes?¿Por qué entonces los problemas a la hora de rescindirlo? ¿Será que la gente firma en barbecho?
Sr. Sanchis no acabo de entender su idea ¿Usted plantea comprometerse consigo mismo? Pues no creo que la muerte se vaya a dar más prisa por eso, pero sí que es una forma de comprometerse.
Comentado por: Antonia el 25/3/2008 a las 12:15
Todos estos cambios requieren nuevos paradigmas. Si la pareja difícilmente puede perdurar de por vida hay que plantearse el matrimonio de otra manera. De entrada, eliminar, eso de "hasta que la muerte os separe". Luego, alcanzar, eso sí, algún compromiso serio. No se puede uno hipotecar hasta las cejas para separarse y rehipotecarse. Ni puede uno tener hijos y olvidarse de ellos. Ni seguir conviviendo con una persona a la que no se ama. Ni sería ético engañarla. Entonces ¿qué? ¿Sería una fórmula aceptable mantener el compromiso, como en una sociedad anónima o limitada pero sin que eso requiera, quizá de mutuo acuerdo, relación con otro hombre o con otra mujer?
Comentado por: antonio sanchis pallares el 24/3/2008 a las 16:38
Leí esta columna y pensé: Así me siento. Transmití mis sensaciones a una persona que me ha dado momentos inolvidables. No es mi pareja y no creo que me vuelva a regalar esos instantes. Soy un cobarde, un egoísta y un infeliz. La pareja limita y yo me limito más. Tal vez, algún día me decida pero ella ya no estará esperando.
Comentado por: Antonio el 22/3/2008 a las 22:16
Comentado por: Jerónimo, autista ilustrado el 26/7/2006 a las 21:46
Me callé sin estupefacción, son muchos años de conocimiento. Y yo estaba despierto, mi SS encintado porque yo estaba despierto mientras que aquellos dos (del segundo ya hablaré) huídos del sueño de sus conscientes, me tenían a su merced.
Dos SS (sin control por definición) frente a mí. No sé si imaginan el reto: ni callar ni hablar sirve. Todo será malinterpretado de modo cruel.
Resolví bajar la cabeza hacia las líneas de mi artículo sobre la reproducción en laboratorio del fenómeno del DÉJÀ VU según la revista New Scientist.com...
Déjà vu created in the lab
20 July 2006
Emma Young
Magazine issue 2561
The experiment could throw light not only on the possible causes of the phenomenon, but also on the fundamental workings of human memory
IF YOU think you have read this before, you have either picked up an old magazine or have just had a case of déjà vu. Up to 97 per cent of people have experienced that feeling of witnessing a recreation of something they have already seen, and now déjà vu itself has been recreated in the lab. The experiment could throw light not only on the possible causes of the phenomenon but also on the fundamental workings of human memory.
Two key processes are thought to occur when someone recognises a familiar object or scene. First, the brain searches through memory traces to see if the contents of that scene have been observed before. If they have, a separate part of the brain then identifies the scene or object as being familiar. In déjà vu this second process may occur by mistake, so that a feeling of familiarity is triggered ...
La reproduzco para que sea posible percibir mi estado de ánimo pues me encontraba, en base a mi altísimo índice de sugestionabilidad, en pleno proceso déjà vu.
El segundo SS carraspeó entonces. Interpreté que se encontraba extraordinariamente molesto (aclarar que los SS lo sienten todo- todo, a lo grande- grande resultaría baladí, sin duda). Así que eché los ojos hacia su lado (el izquierdo, puestos de frente a mi mesa) e intenté frenar la posible acometida.
"Perdone, pensé que su compañero venía solo" pretendí articular con humildad.
"Ya ve que no" (tono contenido, brazos cruzados sobre el pecho, pie tamborileando impaciente sobre una grieta amarilleada del mármol)
"¿Qué desean ustedes? ¿Buscan algo en particular?" El estruendo de una batea cargada de instrumental que rodaba por el suelo me interrumpió. Sin duda el primer SS acababa de tropezar en la oscuridad. El segundo SS se llevó ambas manos a las orejas en un gesto fidedigno de dolor (cualquier estímulo físico les abruma, sufren de veras, ya sabe).
"Vámonos de una vez" su voz se alzó con un estallido de cólera. "No hay bola que rascar aquí". Remachó sus palabras con un feroz movimiento hacia atrás de la cabeza, como retirando un molestísimo mechón de pelo. Ya que no había tal cabello -y él era un SS- interpreté el acto como un tic (voluntariamente amplificado para transmitir desconfianza y desinterés hacia mí).
Mi déjà vu acabó en ese instante. A partir de aquí desconocía cómo continuaba la escena. No sabía qué iba a ocurrir, siquiera si iba a ocurrir algo.
Comentado por: plásticos el 26/7/2006 a las 16:05
Me tocaba turno de noche -anoche, me refiero-. Sólo el abanico de luz del flexo proyectando su cono sobre la mesa indicaba presencia de vida humana en la larga y ascética sala. Es obvio que no esperaba visitas, nunca las tengo a esas horas. Sólo la lectura de artículos y el Oblivion me frecuentan en la sucesión de horas.
No les oí entrar. La voz destemplada me apuñaló el oído "¡Qué demonios haces aquí!¡Vaya sitio, hace un frío tremendo!" -la voz mecía los brazos en jarras, el ceño muy fruncido, la mirada escrutadora e impaciente, las piernas separadas apoyándose bien.
"Trabajo aquí" levanté los ojos aún hojeando la revista sin mirarla, como si mi estado anterior pudiera seguir leyendo pese al cambio de situación. "¿Qué quiere" pregunté "¿Quién es?" añadí.
"De momento no le interesa saberlo" me espetó despectivo mientras iniciaba un caminar inquieto por el viejo suelo de losas de mármol blanco. "Estos sitios me dan repelús" añadió con un evidente escalofrío "No concibo que le guste estar aquí, me parece repulsivo por su parte...".
Como se había adentrado en la penumbra no podía verle bien. Le oí mariposear entre las mesas y los grifos, tocar las bandejas y manillas, tirar algún utillaje entre exclamaciones y sofisticados juramentos, pero no me moví de mi sitio. Yo no era la visita, sino él. Su obligación era dar respuestas, la mía ofrecer preguntas.
"¿Quién es y qué quiere?" repetí.
"Le he dicho que no le interesa, y soy yo el que hace las preguntas, pese a que se crea que por ser visita poseo menos derecho que usted"
Asentí en silencio. Lo que me venía temiendo se había producido en tiempo y hora: la intempestiva visita de un SS.
Un SS de este blog.
Mañana quizá sepa por qué.
Comentado por: plásticos el 26/7/2006 a las 13:22
"nos volvimos cobardes por ociosidad".
Morgan, sé capaz de hablar en primera persona: no cuesta tanto. Sólo se requiere un poco de valor, no tanto.
Comentado por: Giulius el 26/7/2006 a las 10:04
Las estadísticas ya aproximan el número de casamientos al de divorcios por año, en nuestro país.
No es fácil compartir tanto sin crear co-dependencias, rutinas y cansancio, por muy buena voluntad que se le ponga y por muy enamorados que estemos. Quizá sería más honesto y estimulante plantear la relación de manera más abierta.
Lo bueno de la libertad, según mi opinión, es que te da la posibilidad de elegir cómo vivir, con pareja a tiempo total o parcial, o con independecia completa.
De cualquier modo, creo que este tema está sobrevalorado, que las expectativas de felicidad al respecto, son una ilusión y un lastre a la vez ¿o me equivoco?
Saludos afectuosos
Comentado por: francesca el 26/7/2006 a las 01:23
Esta grotesca jauría de perros interpretadores, de ornitorrincos retóricos, se abalanzan sobre las palabras vivas,las devoran,las hacen tristes hasta convertirlas en muerte. Se domestican, se amansan, señalan el síntoma y declaran su sentido. Su seriedad es tan consciente, tan rocosa, que lo mensajes parecen sarcófagos alineados en la blanca arena de la página. Sin alegría, sin peligro.
Comentado por: nosoyruso, señor el 26/7/2006 a las 00:57
Comentado por: Enea el 26/7/2006 a las 00:23
Cuando hablo de mis defectos o vicios, lo hago en primera persona.
Si se trata de mis cualidades o virtudes, hablo en plural.
Llámame virtuoso.
Comentado por: Giulius el 25/7/2006 a las 23:37
Habla por ti misma, por favor.
No nos metas a todos en tu saco, por favor, Morgan.
"nos volvimos cobardes por ociosidad".
Morgan, sé capaz de hablar en primera persona: no cuesta tanto. Sólo se requiere un poco de valor, no tanto.
Comentado por: Giulius el 25/7/2006 a las 23:32
Miedo a la decepción...nos volvimos cobardes por ociosidad, incapaces de seguir ningún proceso, nos mal acostumbraron señor, todo es prefabricado...y ¿quién se daría la molestia de esperar la fermentación?
Comentado por: morgan el 25/7/2006 a las 23:12
gracias.
porque el "dulce resguardo" nos cuesta en nuestra libertad, nos duele en nuestros sentires,
y, sin embargo, allí está la columna de verdú, justo hoy, pertinente, ajustada, serena, para acariciar nuestros pecados y quitarle peso a nuestras culpas, al menos por hoy
Comentado por: cloe el 25/7/2006 a las 17:51
¿ Y los que viven en impareja? ¿ Y lo desparejados, los transparejados, la contrapareja, la parapareja, los sinparejas, la sobrepareja, etc? ¿ Y los que se unen a su mano en un amoroso abrazo? ¿ Y los que se alzan por encima del mundo sobre su propio pedestal de vírgenes? Sólo una cosa hay: el deseo. El deseo de que exista algo más que nada. Y se haga tiempo y tiempo.
Comentado por: nosoyruso,señor el 25/7/2006 a las 16:50
estimado señor verdú
era una asidua lectora de sus columnas en el país; no sólo me han interesado mucho siempre los temas que usted suele tratar sino, especialmente, su peculiar enfoque; diría que sus artículos más que de opinión son de análisis_ me explicaré recurriendo a una comparación: yo diría que a muchos columnistas se les ve el plumero quiero decir que sus textos no son en absoluto desinteresados, es decir, objetivos (teniendo siempre en cuenta, por supuesto, que la objetividad absoluta no existe, pero sí mayores o menores grados de desasimiento, de imparcialida, por decirlo así)
es decir que me gusta su visión como distanciada de las cosas, poco determinada -en mi opinión- por sus circunstancias personales
me complace mucho, por tanto, tener la oportunidad de leerle a usted diariamente en este espacio de reflexión común que es el boomeran(g)
es cierto que a veces no le sigo, por abstracto, pero esto supone un estímulo más para leerle, un reto
saludos
Comentado por: teresa ventura el 25/7/2006 a las 15:10
La magnífica radiología ética, o etológica, de don Vicente merece que se abunde en lo que tengo por fundamental en ella. Lo intentaré, aunque sea con una escritura desprovista del certero relampagueo de la suya.
Poco a poco, en efecto, vamos conociendo mejor la naturaleza de nuestra libertad. Se trata de una variedad, ciertamente novedosa, quizá la más extrema, de ascetismo y puritanismo. ¿Cómo podríamos calificar el desasimiento sucesivo de la realidad -no sólo de la exteriormente dada, sino también de la internamente construida; no sólo del mundo, sino del propio yo- si no es con el nombre de puritanismo?
Las cosas hace tiempo que huyeron; el mundo fue sustituido por la experiencia del mundo. Este desvanecimiento de los seres, deglutidos por una subjetividad que los ha transformado en experiencias autísticas, ha introducido en nuestra época una irrealidad que se manifiesta como huida adelante, como dinamismo.
Aún habrá quien se extrañe de ver calificado como puritano un tiempo tan aparentemente alegre y hedonista como el actual. Pero no deberíamos olvidar que la moderna reivindicación del placer, tal como se mostró en su modalidad más emblemática y significativa -me refiero a la liberación sexual- fue un fenómeno en no poca medida ajeno al hedonismo, pues lo que la motivó no fue tanto la recuperación de un sentido del placer que animara al cuidado atento y paciente de sus modos y circunstancias, cuanto la exigencia perentoria de liberación del sujeto, que no podía renunciar a ninguna experiencia, incluida la sexual.
Naturalmente, del mismo modo que se reclamaba el derecho a la sexualidad, ya se ha comenzado a esbozar alguna reivindicación, tímida por ahora, de la experiencia de la castidad. Pues, orgía o cilicio, todo vale con tal de que sea una experiencia por la que poder transitar en el viaje a ninguna parte.
Lo que se buscaba sobre todo mediante la consigna de liberación, como lo que se busca ahora en las aventuras neoascéticas, o en las últimas excursiones por lo sagrado, era mayor libertad, mayor amplitud, más espacio, más vacío, y no tanto el cultivo de aquellos concretos goces que suelen preferir, antes que la aseada transparencia que reclama la sexualidad ilustrada, higiénica y natural, otras vías más secretas y maliciosas: demoras que tensan el deseo, rodeos laberínticos en los que el pudor ayuda más que inhibe, espesuras ajenas a las proclamas unidimensionales de la nueva militancia sexual.
No es casual que el erotismo, sometido a los graves y tajantes dictados del discurso liberador, haya ido perdiendo su ancestral vínculo con la chanza, la broma, la risa, y echándose encima, en cambio, el fardo de una seriedad cultural que siempre le fue ajena. En fin, el carácter puritano, profundamente negativo, de la liberación sexual no puede pasar desapercibido a quien tenga presente los términos timoratos de su defensa: la sexualidad no sería sino un fenómeno natural más, una necesidad orgánica en nada diferente de las otras.
Muy lejos de la afirmación orgullosa de la especifidad de los tratos eróticos, de sus estrategias insólitas, se puede ver cómo trabaja aquí, una vez más, el principio nihilista de la justificación por medio de la reducción a una universal indiferencia que disuelve el mundo variopinto en una homogeneidad tan tolerada como vacía.
Comentado por: Gengis Kant el 25/7/2006 a las 13:47
Al buen Dios, que prohibió desear a la mujer del prójimo, no se le pasó por la cabeza que hay lascivos capaces de desear a la propia.
Comentado por: Gengis Kant el 25/7/2006 a las 13:25
Comentado por: Gengis Kant el 25/7/2006 a las 13:19
La pareja, ciertamente, ha abandonado la poética del Paisaje (el Jardín del Edén primigenio o los Jardines del Amor) para entrar en la prosa del Paraje. Que es ya un lugar a secas o un sitio que sirve para todo, de forma impropia. Aunque hay una forma moderna y no desvelada, que cabalga a lomos de ambas realidades: el Pasaje y su secuela de contemporaneidad benjaminiana. El Pasaje y su anonimato de vidrio y comercio pujante.
De igual forma que en las Bellas Artes, los Paisajes y su pintura han sucumbido al impacto del Progreso, en la vida cotidiana todos los Paisajes son ya destinos turísticos o construcciones virtuales. Reclamar hoy el retorno del Paisaje, es un ejercicio digno de una ONG ecologista o de una recalcitrante fe en las formas sociales desaparecidas.
La otra dimensión de la plática de hoy, se despliega desde el doliente post de ‘Plásticos’ y sus SS.
¿Se puede describir sólo, sin enunciar principios morales?, o ¿ya es imposible un descripción analítica y aséptica sin conjugar nuestro hundimiento?, ¿Cabe la moral del Paisaje, cuando este se extingue o ya no cuenta?
Comentado por: El Pozo y El Numa el 25/7/2006 a las 13:16
Parece que el subconsciente de Vincent necesita un reposo de las vacaciones. Me pareció sospechoso que se las tomara ¿Desde cuando un subconsciente potente y bien entrenado lo hace?
¿Qué para qué sirve, para qué se toma tantas molestias el sudodicho subconsciente (SS)? Pues hombre, es claro, estos carniceros están aquí para amargar. Para amargar del todo. Si las cosas van bien porque irán mal, si van mal porque no van bien. El caso es dar martirio.
¿Puede concebir el consciente que uno, estando en el más estable de los equilibrios posible, sólo esté dándole vueltas a cómo desequilibrarse? No, impolutamente no. El consciente jamás.
Para eso están los amigos, los SS por ejemplo.
Los SS se lanzan a la carrera en cuanto perciben hueco -o sea, siempre-. Esto y aquello, aquello y esto, vomitan.
Me pregunto porqué mi SS alguna vez, en vez de vomitarme no me prepara una suntuosa mesa repleta de excelentes manjares. Me harto de tanto vómito.
Anancásticamente insuficiente, me diría.
Comentado por: plásticos el 25/7/2006 a las 11:09
Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de Jefe de Opinión y Jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008) y Passé Composé (Alfaguara, 2008).
Passé Composé (2008), Alfaguara.
No Ficción (2008). Editorial Anagrama
Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate
La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano
Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones
Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica
El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama
Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana
Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama
Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe
El planeta americano (1997). Círculo de Lectores
Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores
El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy
Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert
Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama
Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama
Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias
El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial
Las solteronas (1978). Editorial Dopesa
Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama

Entrevista en Canal 2 Andalucía.
Reseña en Babelia.
Reseña en El País.
Reseña en El Cultural de El Mundo.
Reseña en El País - País Vasco
Entrevista en Periodista Digital
2006 Premio Escritor del Año (Grupo Condenas)
2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants
2002 Premio Julio Camba de Periodismo
1998 Premio Espasa de Ensayo
1997 Premio González Ruano de Periodismo
1996 Premio Anagrama de Ensayo
07/7/2008 00:07
Publicado por: comentario
07/7/2008 00:03
Puede ser, Comentario. Trata de...
Publicado por: escarola
06/7/2008 23:56
Publicado por: comentario
06/7/2008 23:53
Publicado por: buenas noches
06/7/2008 23:51
Creo que le va eso de despertar...
Publicado por: escarola
06/7/2008 23:46
Publicado por: ¿querían palabras?
06/7/2008 22:57
Publicado por: ¡genial!!
06/7/2008 22:34
Publicado por: comentario
06/7/2008 21:44
Yo creo que la literatura se...
Publicado por: escarola
06/7/2008 20:58
Publicado por: a qué sí?
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