El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
domingo, 6 de julio de 2008
EL PROYECTO DE VIDA
Tengo a una amiga aterrorizada porque en su primera visita al psicoterapeuta la ha interrogado respecto a si posee o no un “proyecto de vida”. Nunca se le había pasado por la cabeza que el asunto fuera tan importante y especialmente central, según el terapeuta, para sentirse bien consigo. Ha preguntado después a un par de amigas y tampoco ellas contaban con un proyecto de vida. ¿Extraviadas todas? ¿Desdichadas? ¿Ligeras?
El llamado “proyecto de vida” ha sido una construcción conspicuamente masculina. El afán de ser alguien, lograr unas metas, edificarse un determinado porvenir, forman parte del serio armazón con que adentrarse en la vida, siendo hombre.
Las mujeres, por el contrario, se bastaron con el afán de ser felices. El proyecto de vida se reemplaza ventajosamente en la mujer con la proyección de vida materna y la felicidad, al contrario de su sentido entre hombres, se tiene por un bien central.
“Prométeme que serás feliz”, han dicho algunas madres a sus hijas. Los padres, por el contrario, ponen su máxima esperanza en que el vástago consiga ser alguien. La diferencia de propósito resulta, al cabo, tan radical que la categoría de felicidad ha sido asociada a las aspiraciones de la debilidad y la de ocupar un puesto notable a los objetivos de heroicidad o fuerza. El héroe no pretende la felicidad sino el honor. El héroe no se entretiene en pasarlo bien sino que se forja en liza con la dificultad. Encaminarse hacia la felicidad quedó para las soñadoras, las madres amantísimas o los místicos, secretamente afeminados y antagonistas de la acción viril.
Cualquier movimiento productivo fue siempre relacionado con los resultados más tangibles, el dinero, la hacienda, el estatus. ¿Es improductiva la persecución de la felicidad? ¿Tiende la felicidad a dejarnos saciados y finalmente pasivos?
La respuesta afirmativa a estas preguntas ha cruzado la cultura del sacrificio, la abnegación y la ética de la renuncia hasta el fin del capitalismo de producción. En buena parte, esta cultura no ha fomentado ser feliz, al hacer de la felicidad un sinónimo de placer y del placer una manifestación de condescendencia, despilfarro y pecado.
La felicidad, sin embargo, ha pasado a ser un asunto central de los últimos tiempos del capitalismo de consumo. Presente en los libros, los videos de autoayuda, las sesiones terapéuticas o las “píldoras de la felicidad” que forman la amplia congregación de psicofármacos, de los antidepresivos a los adelgazantes, desde los estimulantes hasta los rejuvenecedores. La cultura de consumo ha liquidado el pudor de ser feliz y su estrecha relación con el suspiro femenino.
Tanto la extensión de la influencia femenina traducida en estilo general del mundo como la proclamación de la felicidad en los altavoces del sistema de consumo, han sacudido la vieja ecuación que dividía a hombres y mujeres. Unos con la obligación de trazarse un proyecto para llegar a ser verdaderos hombres y ellas con la impulsión a ser madres para realizarse de verdad como mujeres. En el cruce cultural de ambos, el nuevo afán común consistiría menos en el diseño existencial de metas solemnes y a largo plazo, y más en la búsqueda de objetivos cercanos. O, en suma, en lugar de aspirar a una culminación gloriosa a la manera de la metafísica, la alternativa de una degustación viajera a la manera de la idea turística. La existencia, en efecto, siempre se contempló como un viaje. La novedad es que ahora no hay visión del más allá ni itinerario trazado hacia ninguna parte.
[Publicado el 18/7/2006 a las 10:00]
En algo si estoy de acuerdo de que manera puede uno decir lo que es la felicidad para cada quien puede ser algo muy relevante. Recuerdo que cuando estaba en la secundaria solia pensar que seria feliz cuando terminara mi carrera y ahora que estoy a punto de terminar mi carrera, simplemente me vuelvo a preguntar ¿es acaso esta mi felicidad? y he llegado a la conclusion de que no, talvez el terminar mi carrera erea solo una meta y la cuestion es, si la felicidad no se alcanza con el cumplimiento de todas mis metas.
Al menos es lo que vengo meditando desde hace 3 años.
cuidense, adios.
Comentado por: nelly verduzco el 11/3/2007 a las 20:43
Ay, que lo he leído entero... y es peor de lo que pensaba, y otra vez me va a perdonar la crítica constructiva.
Por encima de la imperiosa necesidad de ser feliz y dar de mamar que tiene esta mujer, la que escribe, está la de saltar cuando se dice algo injusto, la de luchar, si hace falta, por lo que consiguió mi madre en los sesenta y que ahora damos por sentado, hasta que algún carca nos sorprende ;-)
Si yo, con lo tranquilita que soy siempre, me exalto cuando atropellan mis principios, será que las ideas, los proyectos, son para mí más importantes que una felicidad idealizada en la que te hacían creer tus abuelos cuando te regalaban Barbies.
"Nosotros", esa felicidad de hombre mujer y niños, hoy en día no se consigue sin "Yo", sin que la mujer se sienta realizada profesional e intelectualmente primero, si no se quiere a sí misma y a su proyecto de vida por encima del de la persona que viaja a su lado. Después ya vendrán otros proyectos comunes, de los dos.
Así me lo aprendí yo, como dirían en Noche Hache.
Eso, fíjese en Eva Hache.
Cuídeseme, que le adoro,
María.
Comentado por: María el 26/7/2006 a las 13:03
Pues me va usted a perdonar porque ni siquiera he terminado de leer la entrada en el blog antes de empezar a contestarle. Me he puesto malísima leyéndole, y más que nada porque me encanta usted, y lo que escribe. Por el cariño que le tengo, lo único que puedo hacer es contestarle ahora, con el cabreo candente.
Lo voy a hacer cortito, para que llegue lejos:
Esta usted hablando de su propia generación, claro, ¿no?
Tengo 27 años y no me reconozco en sus líneas. Ni a mis amigas tampoco.
Un fuerte abrazo,
María.
Comentado por: María el 26/7/2006 a las 12:37
¿Parece un neonato su amiga? Lo digo por lo de "proyecto". Un neonato, ya se sabe, llega con el pan bajo el brazo. El pan es el proyecto, proyecto con el que -en este caso-debió de sacudirle una buena empanada al psicoterapeuta su amiga. Andar en proyectos con estas edades... uno anda como mínimo en resultados, quizá en discusión, puede ser que en conclusiones, pero en proyecto...
Aconseje a su amiga la veloz estampida de la antesala de ese psicosurfista... Un subconsciente entrenado como el suyo, Vincent, debe de reconocer al instante la farsa.
Abur mediante.
Comentado por: plásticos el 20/7/2006 a las 15:16
Asunto complicado aquel de la felicidad.
Antes de buscarla hay que definirla para saber, -simplemente- qué buscar.
¿Ser héroes en el caso de ellos?
¿Ser madres en el caso de ellas?
Más complicado, esos son sucedáneos porque aquella es intangible, incontable e incomprobable realmente.
La felicidad de aquel puede no ser la mía. La suya puede ser infinita y la mía... aún inexistente.
¿No se tratará -complicadamente- de tener paz interior?
Y volvemos a los mismo ¿Qué es eso?
Comentado por: María Isabel el 19/7/2006 a las 10:28
Respuesta para el comentario de las 11:46, 18/07/06
Estimado señor. Si usted se refiere a un asalto por sorpresa, entonces le entiendo, también yo me defendería y defendería a quien estuviera conmigo, como es natural. Pero no es el caso de las Guerras que se fraguan a lo largo de años, en general, y por intereses enfrentados. Alguien, en algún momento, debería re-conducir el choque de intereses a través de nuestra principal carcterística, la palabra, por la vía de la negociación: la ONU, el cuerpo diplomático... No es fácil, lo sé, sobre todo por el gran negocio que supone a la industria de armamento y a algunos gobiernos.
En octubre de 1989, estuve en Belgrado. Sin necesidad de salir del aeropuerto, y siendo yo una ignorante, pude percibir en el ambiente los contrastes entre el miedo y la agresividad de la gente del lugar, además del desabastecimiento. ¿Nadie pudo hacer algo para evitar esa guerra? Me cuesta creerlo.
Cualquiera puede causar dolor sin querer, o sufrir sin necesidad, a causa de proyectos o expectativas personales o colectivas descabelladas, ilusorias; pero nada justifica la violencia física practicada con premeditación y alevosía. Y la música celestial es agradable en algún momento ¿no cree?
Estimado nosoyruso: De la Naturaleza sabemos poco, quizás, en cifras, se aproxime al 4%. El resto es oscuridad e ignoracia. Y a pesar de esa tristeza que expresa Jo tía, ella, como yo, encontramos esos momentos de perfumes y luz, de belleza y buen amor en la ambigüedad de la Tierra. ¿Nacer otra vez? Por curiosidad, me apuntaría para conocer otro planeta.
Saludos afectuosos
Comentado por: francesca el 19/7/2006 a las 08:02
Comentado por: nosoyruso,señor el 18/7/2006 a las 22:34
Querida francesca | 18/07/06 a las 1:21: creo que ya no es posible ser “pacifista” ni mucho menos inocente; en la Naturaleza nunca ha habido paz ni inocencia. La Naturaleza no nos necesita: en cualquier momento, cuando quiera, como quiera, prescindirá de nosotros, del mismo modo que ha prescindido de todo aquel que ha querido contradecirla y excluirse. El perfume de claveles y la luz del mar que mencionas apenas pueden ser disfrutados, son imágenes que la economía y el espectáculo han saqueado brutalmente. El espectáculo es un estado de ánimo, por decirlo así, que no requiere atención. Sin embargo, el clavel y la luz sí exigen una atención absoluta para ser percibidos. Yo creo que eso es lo que ha querido decir “jo tía”, y por esto se ha sentido sola, en la soledad del presente, cuando se atrevió a abrir los ojos, por primera vez, sin buscar consuelo, admirándose de la belleza y la estafa de la creación. No hay más remedio, francesca, debemos nacer otra vez. Un saludo. Y una bienvenida a Cat.
Comentado por: nosoyruso,señor el 18/7/2006 a las 22:18
Comentado por: furcio el 18/7/2006 a las 19:50
"Unos con la obligación de trazarse un proyecto para llegar a ser verdaderos hombres y ellas con la impulsión a ser madres para realizarse de verdad como mujeres."
Simplemente obsoleto. ¿Qué hay de las que nunca hemos sentido la necesidad de ser madres?...que somos muchas y valientes.
¿Qué hay de los hombres que nunca sintieron la necesidad de un proyecto de vida?...que son varios y los conozco.
Comentado por: La simpática bloguera el 18/7/2006 a las 19:38
A francesca, ayer 1:21
En primera instancia, el argumento es tan simple como esto: o me defiendo o me matan. Así es en guerras defensivas o "liberadoras" frente a guerras expansivas o depredadoras.
No quiero pensar que usted dejaría que matasen a sus hijos o padres o amigos... o a usted misma por ser un alma cándida defensora de una "paz poética" hasta la muerte.
¡¿Pero no ve que eso sólo es música celestial?!
Comentado por: furcio el 18/7/2006 a las 11:46
Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de Jefe de Opinión y Jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008) y Passé Composé (Alfaguara, 2008).
Passé Composé (2008), Alfaguara.
No Ficción (2008). Editorial Anagrama
Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate
La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano
Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones
Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica
El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama
Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana
Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama
Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe
El planeta americano (1997). Círculo de Lectores
Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores
El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy
Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert
Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama
Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama
Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias
El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial
Las solteronas (1978). Editorial Dopesa
Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama

Entrevista en Canal 2 Andalucía.
Reseña en Babelia.
Reseña en El País.
Reseña en El Cultural de El Mundo.
Reseña en El País - País Vasco
Entrevista en Periodista Digital
2006 Premio Escritor del Año (Grupo Condenas)
2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants
2002 Premio Julio Camba de Periodismo
1998 Premio Espasa de Ensayo
1997 Premio González Ruano de Periodismo
1996 Premio Anagrama de Ensayo
06/7/2008 11:40
Leo por encima las Reglas para...
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