El fin de semana
Yo, a solas, en casa, mientras el fin de semana planea y las cuarenta y ocho horas sin expresa obligación exterior componen una imaginaria tienda de campaña que fabrica mi estancia y delimita un espacio en el que he sido olvidado del exterior, he olvidado el afuera, o las dos cosas a la vez.
Tanto la inmovilidad del teléfono o la parálisis ocasional de los aparatos domésticos, el silencio entero e inmóvil, hace que, en general, los muebles y los objetos creen alrededor una cápsula sonora tan frágil como invisible. Digo frágil, inspirado en el pánico incluso de que alguien pueda interrumpirlo mediante una llamada o que, aún peor, pulse nada menos que el timbre de la puerta y quiebre del todo este santuario, este finde, que ya es socialmente un edículo en donde nos parapetamos delicadamente de los demás y en cuyo seno hogareño, nuestro seno personal, sea esto lo que sea, reposa en la cárcava de la vacación.
Una semana no parece nunca un intervalo considerable pero el fin de semana confiere al tiempo laboral, anterior y posterior una intensidad y longitud palpitantes. Tras el fin del fin de semana aparece un escalón abismado hacia unas tareas laborales difíciles de soslayar y antes, en el borde del fin de semana, se trata de taponar una presión que todavía empuja en las mentes y prueba la obsesiva potencia que posee.
Pero digamos que ahora, en estos momentos del finde, nos hallamos encerrados en su cenobio, protegidos contra la urgencia empresarial, las órdenes superiores y los plazos de importancia mercantil.
Por un periodo que se refiere exactamente a dos fechas del calendario somos liberados (formalmente) del requisito contractual y provisionalmente emancipados de los reglamentos que hacen posible un indispensable sueldo al final de mes. Este tiempo llamado "libre", se halla sin embargo incluido en el contrato y precisamente para suspender el cariz del contrato absoluto, dos días cada cinco, liberar la obligación de defecar productividad durante dos jornadas después de haber legado hasta las heces el resto intestinal. Dos días, en fin, que el contrato reconoce como del trabajador y no de la empresa, a pesar de que en suma "todo es de la empresa" y con los nuevos medios de telecomunicación cada vez más.
Estos dos días son, en cualquier caso, días parados, simulacros de libertad personal. La vestimenta informal, la libre cadencia de los movimientos los posibles planes para comprar el diario sin apremios, dar un paseo sin causa, acudir a un centro comercial, ver una película o un partido en la usura de la televisión, componen un modesto repertorio de entretenimientos que, aún así, transforman la naturaleza de los demás días reglados.
Cambian, en fin, el sentimiento productivo de la vida por el sentimiento desvalido de la vida. O bien, así nos parece que oponemos, como el mismo Dios manda, el sábado y el domingo, apegados ya como una pareja indisoluble de lo sabático y dominical, a los otros números del calendario donde cada día se presenta unitariamente, soldadescamente.
El martes, el miércoles el jueves, son días ferruginosos y pesados que circulan por su cuenta, días superiores a nuestra elección y dirigen nuestro albedrío, ejercen su autoridad y priman sus necesidades sobre las nuestras. O más que eso: ponen sus necesidades en un encimado lugar y de tal carácter impositivo que nuestros deseos deberán permanecer celados en nuestro interior y nuestra mente enfocada cumplimiento de la obligación establecida.
Esa obligación es igual a la requisitoria empresarial en la mayor parte de los casos, pero en cualquier caso la obligación productiva se yergue como un SuperYo, Dios o Existencia imponente, al llegar el lunes. Todo el repetido pavor que el lunes despierta -aún en su objetiva inocencia- obedece a su catadura impositiva y terminante de la noche del domingo a su despertar.
Una catadura de erección muy firme y que de súbito se vive como el nacimiento del otro mundo doméstico: el mundo de la realidad colectiva, exterior al hogar, frente al universo de la realidad personal, el mundo de una organización adulta que no permite la versión del juego, la práctica del gusto individual, el deseo o la desorganización pueril, sexual o no.
El lunes, en cuanto primer día de la semana laboral, actúa como faro de la imposición y se yergue una y otra vez como la voz antipática de nuestra existencia, sea cualquiera que sea.
La existencia se realiza físicamente en su tropiezo con este plano simbólico de la reglamentación. No sabríamos nada de lo que es existir aquí si con frecuencia no se nos recordara la existencia que pagamos o, dicho de otro modo, la parte de existencia que a otros, instituciones políticas, sociales, mercantiles o religiosas, pertenecen nuestras vidas para que, en el tributo oficial que nos empobrece, podamos todavía vivir. O bien: sólo vivimos de verdad en cuanto experimentamos el robo. La muerte en primer lugar como reina de la máxima ruina y del atronador desfalco, desaforados tributos a la reglamentación como entregas regulares de nuestra libertad en proporciones sangrantes,
Porque , de otro modo, sin pagar con nuestra carne, nuestro cuerpo, nuestra mente o nuestra vida ¿cómo distinguir el Paraíso de la Tierra o la vida regalada de la insoportable ruindad de la muerte.
En los dos términos comparativos, el paraíso y la muerte, la regla se suspende sólo cuando los guardianes de la medicina se interfieren como ángeles de los seres humanos De hecho, ¿sabríamos vivir los actuales seres humanos, más sanos y mejor peinados, sin la medicina?
Precisamente vivimos cada vez, un mayor número de años cosméticos, gracias a la clínica (o Clinique, Shisheido, L' Orèal) pero desde el momento de nacer nuestra vida se halla incluida en el nuevo diagnóstico médico/ estétoco. Con muerte no hay medicina que valga pero estética contemporánea tampoco.
Los fines de semana nos reparan, decimos, son cosmética. No es siempre así ni mucho menos pero poseen la facultad de acercarnos más al hogar reparador, contribuyen a procurarnos a acercarnos una salud rosada o tranquila puesto que el resto de la semana la relación con el mundo fue erosión y envejecimiento.
De este modo, la esencia del hogar ideal debía entonces expresarse, como las vidas mollares de los caracoles, en donde el periodo de indolencia podría asimilarse al modo del caracol baboso, indiferente, y al modo del caracol que expone el meollo de su identidad fuera de la caracola.
La peor de todas las consecuencias del trabajo es aquella que lleva a sentir que somos unos queroides durante la semana laboral y otros seres mollares durante el finde, preparándonos para recuperarnos del encierro. En la recuperación, el lunes viene a ser, finalmente, la prueba. Quines reciben el lunes como una maldición fatal sufren el hecho repetido de vivir y dormir sin alternativas. Quienes, los menos, toman el lunes como una prolongación de funciones que les procuran satisfacción al sueño, una realidad superior a la ficción, abrazan la vida como a un muñeco de la infancia.
La vida del artista, por ejemplo, que se estrena en cualquier ocasión, el lunes de los hombres y mujeres que aman su trabajo y, como sería deseable el mundo que les ha tocado, se complacen tanto en el supuesto descanso como la acción virtual, n el reposo como en la competición.
¿Jugadores de fútbol? ¿Estrellas del cine? No importa el nivel o la fama de profesión ara ser felices en el finde de casa o en el pleno lunes. Lo que cuenta es el interés y la confortabilidad personal en el trabajo que se ama, en la felicidad natural del trabajo como la felicidad del afortunado hogar donde se habita.
[Publicado el 05/4/2010 a las 11:05]
Comentado por: abajo los diminutivos el 20/4/2010 a las 00:51
Ud eligió trabajar en el finde? O fue una forma de "desahogar" la necesidad de escribir en un momento de tranquilidad?
Uno planea tantas cosas para hacer en el fin de semana y el tiempo nunca alcanza para todas, así es que terminamos contentándonos con las "indispensables".
O al revés, a menudo me pasa que estoy mirando el diario, y surgen ideas de todo lo que podría ponerme a hacer, salir a correr, visitar a algún pariente, el libro que nunca terminé, etc, etc... La semana laborar nos crea el hábito de hacer hacer, al menos a mí, que no puedo dormirme el fin de semana.
Por lo que la única solución en mi caso fue la combinación agotadora de trabajo/horas de recreación en una misma semana. Entonces, en vez de llegar cansado y hecharme uno puede comenzar a hacer tareas que de verdad despejan, eso es lo que pasa, deberíamos dejar de lado el hacer laboral/descanso del fin de semana, cuál vida es esa? Es la más común, pero no la única. Un abrazo.
Comentado por: Melina el 19/4/2010 a las 22:34
La reflexión del finde sr Verdú lo ha hecho trabajar/descansar, no es cierto? Si es que tenía la obligación de escribir...
La verdad es que me sucede siempre en el fin de semana que tengo tantas cosas que QUIERO hacer que usualmente no termino de hacerlas, el problema es que si el fin de semana es para no hacer nada, por oposición a la semana laboral no estaría bien asignar un número de tareas al fin de semana, Pero entonces sucede que uno está tirado en el sofá diciendo, pensar que en la semana no voy a poder ver tal película, salir a correr, etc, etc y el sentimiento de culpa vuelve.
Creo que es hora de combinar la semana laboral con tareas que uno desea hacer, es un esfuerzo y a menudo nos agota un poco más pero la vida se hace más llevadera, y sana realmente.
Un abrazo
Comentado por: Melina el 19/4/2010 a las 22:23
melancólico post con tintes de resignación.
otro mundo es posible, sin fines de semana y su sumisión voluntaria. un invento de la sociedad industrial para conseguir trabajadores más productivos.
indagando sobre la REVUELTA EN FARMVILLE:
http://celebrandoqueestamosvivos.blogspot.com/2010/03/revuelta-en-farmville.html
Comentado por: Jorge Juan García Alonso el 19/4/2010 a las 18:47
Comentado por: Juan a. el 19/4/2010 a las 15:27
Comentado por: ... el 17/4/2010 a las 02:20
"una realidad superior a la ficción"
sí, es impresionante que sea así
Recorreré los cielos
aunque no sé si el plural existe
me inventaré los zapatos
antes de ponérmelos
pensaré en el árbol que está cerca de mi casa
miraré el que está lejos
Cuando el espejo se una con el firmamento
tendré los dedos atentos
puede que el pulgar se una a ellos
o que decida hacer un agujero
y dejar que el meñique y el anular
sean un gesto
no he pensado con qué mano
debo hacerlo
Comentado por: Enea el 16/4/2010 a las 23:06
Comentado por: escarola el 14/4/2010 a las 18:17
Comentado por: ruegos y preguntas (sin eses) el 14/4/2010 a las 16:24
En este post es como si introdujera las ideas en un saco (todo lo que se le ocurre) al buen tun tun, sin unidad formal, sin criterio estético. El resultado es que le salen michelines (redundancias, obviedades), le sobra por todas partes.
Comentado por: escarola el 14/4/2010 a las 10:57
No me refiero al contenido de ese fin de semana (allá él lo que hace con su tiempo libre) sino a su forma literaria, a la manera desabrida de describirlo.
Comentado por: escarola el 14/4/2010 a las 10:42
Comentado por: ahí quedó el 14/4/2010 a las 09:16
Escarola, fofo... desde que le ha dado por la disciplina inglesa todo le parece light, cuando solo es parcial, ha tomado un fin de semana single como un paréntesis en la vida de relación no como la continuación (o el paréntesis) de una vida single. Me pareció bien ese finde
Comentado por: ahí quedó el 14/4/2010 a las 09:14
Encuentro El fin de semana flojo y fofo, excesivo y desestructurado, aburrido en suma. El artículo de este finde, en cambio, no es aburrido, pero sí es lo más lamentable que he leído de él desde ese post antiecologista- aunque a estas alturas del curso ya nada podría sorprenderme. Confunde el chiste machista con el argumento, y entre tanto barullo - tan distraido con esas burlas sobre nombre de la ministra y las puntillas- no se da cuenta de que la ampliación del surtido lencero masculino no supondría un gran paso para la masculinidad, sino por el contrario, un pequeño paso (uno más) para la tan temida por Verdú feminización del mundo, para la propagación de los valores considerados tradicionalmente femeninos, para la feminización de esa parte del mundo que es el hombre. En suma, el hombre se haría más "femenino". Pero quienes ganarían de verdad serían los fabricantes de calzoncillos, sean hombres o mujeres, aunque no por igual, ya que de momento, en este país, los ejecutivos siguen ganando más.
Comentado por: escarola sin (muchas) erratas el 14/4/2010 a las 00:16
Yo encuentro este finde me resulta flojo y fofo, excesivo y desestructurado, aburrido en suma. El artículo de este finde, en cambio, no es aburrido, pero sí es lo más lamentable que he leído de él desde ese post antiecologista- aunque a estas alturas del curso ya nada podría sorprenderme. Confunde el chiste machista con el argumento, y entre tanto barullo - tan distraido con esas burlas sobre nombre de la ministra y las puntillas- no se da cuenta de que la ampliación del surtido lencero masculino no supondría un gran paso para la masculinidad, sino por el contrario, un pequeño paso (uno más) para la tan temida por Verdú feminización del mundo, para la propagación de los valores considerados tradicionalmente femeninos, para la feminización de esa parte del mundo que es el hombre. En suma, el hombre se haría más "femenino". Pero quienes ganarían de verdad serían los fabricantes de calzoncillos, sean hombres o mujeres, pero no por igual, ya que de momento, en este país, los ejecutivos siguen ganando más.
Comentado por: escarola el 14/4/2010 a las 00:06
Admirado señor Verdú. Su brillante artículo sobre el fin de semana está sembrado de erratas, algo que no suele suceder cuando usted escribe en la prensa impresa. Lamento esa aparente desconsideración por el periodismo digital.
Saludos
Javier
Comentado por: javier martinez el 13/4/2010 a las 20:25
Hola Asun,
qué gracia lo importante que es el nosotras y nosotros y lo que parece que conlleva, ¿escuece? A mi me parece ridículo y penoso; ridículo poner en los genéricos la equidad entre los géneros y penoso tener que hacerlo.
Tengo gran curiosidad por saber cual es ese ser del hombre que se suprime, no por hacer desaparecer lo masculino del lenguaje, que sería una tropelía del mismo sentido que otras que se han venido cometiendo durante siglos, sino por -y tiene perejiles y engorro- acompañarlo sistemáticamente de lo femenino, y por saber cual es esa forma de amar, tan masculina, de la que se abomina. Desde mi particular trinchera no se trata de abolir lo masculino sino de dejar de vitorear esa parte, que me consta que no es consustancial con lo viril, que aplasta, reprime y desprecia lo femenino, gustosamente se trataría de cambiar el paradigma de lo masculino y de lo femenino, haciéndolo más elástico, más amplio, más real. También desde mi punto de vista, los hombres deberían empezar a recibir “igualitariamente” cuando la balanza social se equilibre, cuando la situación de hombres y mujeres sea igualitaria. Penoso, ya digo
Me gustó su finde Sr. Verdú
Comentado por: ahí quedó eso el 13/4/2010 a las 18:55
Sobre el artículo al que se refiere "ahí queda eso" quiero decir que, aunque en general estoy de acuerdo con reservas con su contenido, me ha decepcionado que VV caiga en el error tan común de deducir de la aplicación de unos cuantos femeninos que antes no se usaban en el lenguaje, la subsunción del masculino en el femenino, el no nombrar al hombre.
Descarte sus temores, Sr. Verdú, las mujeres seguiremos siendo llamadas en masculino, bien porque en las lenguas romances masculino + femenino = masculino plural, bien porque muchas mujeres lo prefieren así o también debido a que la pregnancia de lo masculino hace que por defecto se acuda a él.
Es una pena, Sr. Verdú que Vd., al igual que cualquier otro hombre, no pueda a asistir a reuniones de mujeres, mucho más si son profesionales, en las que ellas se llaman a sí mismas "nosotros" y "vosotros", ya que si Vd. estuviera presente pensaría que es por eso del masculino plural del castellano. Pues no, resulta que hay muchas mujeres que no pronuncian el femenino plural ni aunque las maten.
Comentado por: Asun el 13/4/2010 a las 14:40
Maravillosa reflexión que comparto. Ahora que la veo escrita, es como si siempre la hubiera pensado, eso tenéis los escritores. Un placer
Comentado por: PIlar Muñoz el 12/4/2010 a las 22:35
Lo que yo daría por un fin de semana silencioso en Madrid!!! Me gusta muchísimo su blog, que acabo de descubrir gracias a un fin de semana tranquilo en la noche de una redacción de un país muy lejano!
Comentado por: María Lorente el 11/4/2010 a las 04:08
Comentado por: cambios el 10/4/2010 a las 23:01
http://www.elpais.com/articulo/sociedad/calzoncillos/pieza/clave/
elpepisoc/20100410elpepisoc_10/Tes
Comentado por: ahí queda eso el 10/4/2010 a las 22:58
Comentado por: Fernand el 10/4/2010 a las 21:56
Por favor, alguien de Boomeran(g) podría informarnos a los lectores del Sr. Figueras que es lo que ha pasado con su blog?? a esta altura ya uno se siente amigo del escritor, y es tan triste no saber de repente y sin explicación que es lo que ha sido de ellos...se lo agradecería infinitamente.
Comentado por: Jane el 08/4/2010 a las 19:42
La parcelación de la vida, la impresión cargada de sufrimiento y frustración de que no hay vida fuera del tiempo libre,la imposición de pasarlo bien, aunque sea por los medios más contrapuestos a ese fin ...
Comentado por: Asun el 07/4/2010 a las 11:51
y como dice Jacob B., Apolo fue pastor pero nunca labrador porque que el pastor fuera esclavo poca importancia tiene en los tiempos de Grecia, porque segúnlos griegos tanto si el trabajo es remnerado o es de esclavos siemrpe que esté efectuado en la oscuridad siemrpe afean el cuerpo,unos por antiliberales otros por banáusicos...
impesinnante Jacob!
como no, el héroe no es el ideal de la Humanidad en grecia... es hermoso y vivo se le exige nobleza por que sino como iba a representar el egoismo del pueblo!
brutal Burckhardt
pág 502 de mi libro sobre los mitos griegos.
con este maestro soloentiendo a Niestnbvcn che
Comentado por: Enea el 05/4/2010 a las 16:57
"A través de todo el mito vemos como los dioses no hanpodido tolerar que los hombres disfrutaran del fuego, condición primera de toda civilización y prosperidad.." Burckhardt
Así es posible entender el existencilismo del texto.. Nietsche
Comentado por: Enea el 05/4/2010 a las 16:33
Pero no queria usted hablar del fin de semana? Muy largo se le ha debido hacer para seguir con el lunes...
Menos es mas la mayoria de las veces.
Comentado por: me el 05/4/2010 a las 15:51
un texto inmensamente socuial con tendencia kafkiana, existen
(no Descarten) simplemente existen
es el pavor de no saber que el límte social es la barrera del impuesto al pensamiento del observador una voz, un m´voil, la calle llena de gente o con poca gente, dos hombres parados en la puerta intentan leer a la vez el mensaje del móvil
ok!
Comentado por: Enea el 05/4/2010 a las 14:26
Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de jefe de Opinión y jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008), Passé Composé (Alfaguara, 2008) y El capitalismo funeral (Anagrama, 2009).
Galería de cuadros del autor
El capitalismo funeral (2009), Anagrama.
Passé Composé (2008), Alfaguara.
No Ficción (2008). Editorial Anagrama
Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate
La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano
Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones
Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica
El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama
Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana
Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama
Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe
El planeta americano (1997). Círculo de Lectores
Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores
El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy
Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert
Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama
Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama
Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias
El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial
Las solteronas (1978). Editorial Dopesa
Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama
La Ausencia (2011). Editorial Esfera de los libros
La hoguera (2012). Editorial Temas de Hoy. Premio de Hoy 2012.

Entrevista en Canal 2 Andalucía.
Reseña en Babelia.
Reseña en El País.
Reseña en El Cultural de El Mundo.
Reseña en El País - País Vasco
Entrevista en Periodista Digital
2006 Premio Escritor del Año (Grupo Conde Nast)
2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants
2002 Premio Julio Camba de Periodismo
1998 Premio Espasa de Ensayo
1997 Premio González Ruano de Periodismo
1996 Premio Anagrama de Ensayo
20/5/2012 13:04
Tal vez lo que esta Gran Crisis...
Publicado por: pepedamian
18/5/2012 16:33
Según el nivel de desarrollo de...
Publicado por: Rosita Gracia
15/5/2012 23:48
Publicado por: jorge juan
15/5/2012 23:23
Sigo desde hace mucho tiempo...
Publicado por: Angel Polo
12/5/2012 11:09
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10/5/2012 11:56
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Publicado por: quique pastor
10/5/2012 09:05
La racionalidad te hace buscar...
Publicado por: Seth Knight
07/5/2012 21:01
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Publicado por: + o -
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Que la narrativa flaquea no es...
Publicado por: El Pozo y el Numa
02/5/2012 20:54
Estoy de acuerdo con lo que...
Publicado por: Marta
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