El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
sábado, 6 de septiembre de 2008
EL SEXO ¿ES ANTISOCIAL?
Los adolescentes tienen relaciones sexuales demasiado pronto y con insólita frecuencia. ¿Bueno? ¿Malo? ¿Indiferente? ¿Regular?
Una reciente encuesta entre escolares madrileños de 15 y 16 años ha registrado que casi el 30% mantuvieron relaciones sexuales. El texto del diario ABC que acompaña a las cifras no califica moralmente estos resultados pero les concede la misma consideración que al consumo de alcohol, de tabaco, de drogas o la falta de uso del casco. ¿Se tratará por tanto de clasificar las relaciones sexuales junto al vicio, el incivismo o, en suma, frente a un mal a erradicar?
“El erotismo -decía Carl Gustav Jung- es algo sospechoso y siempre lo será, diga lo que diga cualquier futura legislación sobre el tema”. No parece, sin embargo, que este juicio se corresponda con el espíritu de nuestra época cuando la sexualidad ha ido girando de su sagrada misión reproductiva a su extendida función recreativa.
Los tiempos burgueses de hace medio siglo dictaban todavía el máximo de reproducción con el mínimo de sexo mientras hoy se trata de mínimo de reproducción con el máximo de sexo.
Gracias al proceso de independencia y liberación de la mujer se han ganado facilidades generales en el disfrute de la lujuria. Con ello ha descendido su tabú (su temor y su mitificación) mientras ha crecido su divulgación incalculablemente. Como efecto de ello, el sexo ha perdido mucho de su antiguo valor de cambio. No ha perdido, desde luego, su gran valor de uso puesto que el sexo es de lo más divertido que cabe imaginar pero se ha despojado simbólicamente de casi todo su carácter trasgresor. Siendo así, ¿por qué se alinea con la droga, por ejemplo? Acaso porque pertenece ya, en grandes números, al género del placer por el placer. El placer sin productividad, sin producción, el placer que –según la vieja concepción- es sinónimo de despilfarro.
Pero, en tiempos, justamente, en que el ahorro ha dejado de ser la base cultural de la sociedad y en su lugar impera la fuerza del consumo ¿cómo seguir juzgando el gasto, la degustación, el gozo, con actitudes de sospecha?
[Publicado el 05/7/2006 a las 09:44]
Comentado por: morgan el 06/7/2006 a las 02:03
plop!.
¿y cómo debieran comportarse?.
Vi (escuche, que sería más apropiado para el tipo de programa que conduce...pero en fin) hace unos días a Marco Aurelio Denegri (estudioso del sexo, y no sé si sexólogo, pues perdí la certeza) comentando acerca de los adolescentes varones y su "potencial" sexual, y señalaba que los chicos de entre trece y quince años, eran poseedores de esa, casi completa capacidad sexual (y dijo casi, únicamente por la falta de técnica) que paradójicamente, se perdía al crecer...se refirió también a la propensión del varón hacia el "rapidín", esa inmediatez que era producto social, transmutaba a aquel adolescente en un hombre carente de todas sus cualidades, pues las tuvo y las perdió.
Pienso ahora, con seguridad, de que junto con el consumismo o quizás producto de él, es la concepción de que sólo el deseo frenético produce placer, la que nos ha llevado a distorsionar una sensación o de pronto, a confundirla, llamándola por un nombre que no le pertenece...en contradicción nace el hastío.
Y creo que antes de lo que cante un gallo, pasarán de moda hasta los pansexualistas y todos serán "asexuales"...que estoy usando por extensión, pues en el Drae no halló nada similar, creo que tampoco la considera (¿¡quién se la habría imaginado además!?)...pues bien tendrá que incluirla.
Comentado por: morgan el 06/7/2006 a las 02:00
Comentado por: furcio el 05/7/2006 a las 23:44
El tema que trata hoy es muy subjetivo, porque cada uno debe averiguar por sí mismo los propios límites. Y quizá, como dice W.Blake, para conocerlos hay que pasarse en algún momento. Es cierto que el asunto es peliagudo, que supone correr riesgos cuando se es jóven e inmaduro; pero disponer de libertad, en sí es positivo. El uso que se haga de ella, es una cuestión que dependerá de la formación que se tenga, y sobre todo, de factores personales que uno puede averiguar dedicándole su tiempo.
Otra cosa es el espectáculo, que muchas veces evidencia simplemente una cuestión de mal gusto, de poco refinamiento.
Saludos
Comentado por: francesca el 05/7/2006 a las 23:43
No hay tal "liberación de la mujer". ¿No siguen trabajando (en otros ámbitos) como todo esclavo, como todo pobre desgraciao? Me dirán, no... es que ahora ganan "su" dinero. Entonces... ¿sólo era eso? Bueno, algo es algo, no está mal... contestarán. Vale, pues esa "revolucion" no es más que un paso en el proceso de asimilación puesto en marchja por el hombre. Se cierra el círculo; la amenaza de la mujer desaparece.
Comentado por: furcio el 05/7/2006 a las 23:40
Comentado por: furcio el 05/7/2006 a las 18:14
Don Vicente, puede que sea cierto que “Los tiempos burgueses de hace medio siglo dictaban todavía el máximo de reproducción con el mínimo de sexo mientras hoy se trata de mínimo de reproducción con el máximo de sexo”. Pero no todo en la economía libidinal se rige por los principios de ahorro versus despilfarro. Por que ya se sabe, que a más despilfarro, menos ahorro, y su inversa. Pero el principio productivista del capitalismo sexualmente liberado, establece que no hay producción sin ahorro; no hay progreso sin contención. ¿Cómo entenderlo pues? Todo lo demás son fantasmagorías de revistas X y de consultorios de revistas juveniles (cada vez más duros y más desinhibidos).
Hay otra cuestión que ronda ‘el cinturón de sexualidad’ y es la economía de la visibilidad y el espanto de la elocuencia. Ver, tener y ser. Hemos pasado del sexo invisible (¿por inexistente o por prohibido?) al sexo visible por saturación y repetición. Es tal vez, el tránsito del erotismo oculto y pertinaz, a la pornografía visible, enfática y no menos pertinaz. De lo blando a lo duro; de lo vestido a lo desnudo. De lo caliente de lo pasional a la frialdad del ‘pep-show’. De lo excepcional a lo consuetudinario. Cuando el sexo está en todas partes, decía Barthes, desaparece del lugar donde debiera estar. Puede que hoy, ya ni el ahorro ni el despilfarro sean capaces de acotar el territorio del deseo; y todo sea como la paradoja de Euclides y la tortuga: Cuanto más sexo tengo, menos sexo quiero. Cuanto más rico soy más pobre me siento. Insatisfechos, por encima de todo.
Comentado por: El Pozo y El Numa el 05/7/2006 a las 13:17
Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de Jefe de Opinión y Jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008) y Passé Composé (Alfaguara, 2008).
Passé Composé (2008), Alfaguara.
No Ficción (2008). Editorial Anagrama
Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate
La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano
Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones
Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica
El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama
Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana
Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama
Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe
El planeta americano (1997). Círculo de Lectores
Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores
El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy
Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert
Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama
Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama
Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias
El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial
Las solteronas (1978). Editorial Dopesa
Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama

Entrevista en Canal 2 Andalucía.
Reseña en Babelia.
Reseña en El País.
Reseña en El Cultural de El Mundo.
Reseña en El País - País Vasco
Entrevista en Periodista Digital
2006 Premio Escritor del Año (Grupo Condenas)
2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants
2002 Premio Julio Camba de Periodismo
1998 Premio Espasa de Ensayo
1997 Premio González Ruano de Periodismo
1996 Premio Anagrama de Ensayo
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Publicado por: (a + b)3 = 1•a3 + 3•a2b + 3•ab2 + 1•b3.
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Escarola es precioso lo que...
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