El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
domingo, 6 de julio de 2008
EN LLAMAS O LLANTOS
La gran tendencia son los conciertos en vivo. La agonía del disco a manos de la copia pirata y las descargas desde la red han promovido la organización de conciertos para compensar el descenso de ingresos. Pero, con todo, los conciertos no gozarían de este boom si no existiera público propenso a disfrutarlos.
Mucho público, decenas de millones de espectadores, miles de millones de recaudación. Exactamente, según la revista Pollstar, la venta de entradas para los 100 principales conciertos en Estados Unidos llegó en 2005 al récord de 3.100 millones de dólares y el precio del ticket no ha dejado de crecer.
¿Se paga por ver y escuchar a los ídolos en vivo? Sin duda. Pero, a la vez, se paga por hallarse juntos y a la vez. Los jóvenes actuales –y los adultos- no tienden a comprometerse con casi nada pero aman implicarse en casi todo. La implicación se distingue del compromiso en que, de un lado, se trata de un lazo más laxo y, de otro, menos prolongado. El tiempo ha pasado a convertirse en una sucesión de segmentos y no, como antes, en un proyecto hasta el fin. En cada segmento cabe un argumento, una experiencia, una sorpresa, un voluntariado, un show con los demás.
La colectividad, que apestaba hace unos años con el reino superindividualista, adquiere naturaleza positiva si la inmersión en ella es sólo episódica o circunstancial. Hoy apenas se baila ya en parejas aisladas. Todos los bailes en pareja pertenecen a un mundo perdido, al aire de otra época. La forma del baile actual es la experiencia del ritmo en colectividad. De este modo la comunidad se degusta sin provocar rechazo, se paladea sin sentir el asco que desprenden las muchedumbres tras pasar algunas horas. La rebelión de las masas, los movimientos de masas, la producción o política de masas ha caducado y su naturaleza se recicla en las fiestas rave: la modalidad que transmuta al gentío en orgía. El número desbordante de asistentes pegados unos a otros compone un suceso que aumenta la excepcionalidad del espectáculo. El tronar de los bafles se dobla en el batir de la multitud. La proporción del acontecimiento se corona en el mismo monte de la emoción compartida.
De esta forma ocurre con la retransmisión del Mundial en pantalla gigante. El modelo del concierto en vivo se reproduce con las congregaciones en las plazas públicas y ante las grandes pantallas. Los futbolistas y el árbitro adquieren una escala superior y con ella crecen los asistentes. La escena se alza ante una multitud que debe su tamaño final a la correspondencia con la desaforada dimensión de las pantallas. A mayor escenificación mayor mitificación.
El gigantismo de las pantallas actúa como una metáfora de la expectación y la expectación se ajusta a la directiva de la proyección. La representación y la presentación se unen para alcanzar la explosión. El público se implica para lograr una masa crítica que explota. En esa experiencia todos saltamos por el aire. Saltamos antes de explotar para inducir la explosión y saltamos explotando: en llamas o en llanto.
[Publicado el 29/6/2006 a las 09:45]
Comentado por: Jerónimo, memorialista el 30/6/2006 a las 00:43
"... en cada segmento cabe un argumento, una experiencia, una sorpresa, un voluntariado, un show con los demás"
Encuentro una perspectiva algo confusa en el post de hoy. Asistir a un concierto no implica otra cosa que compartir la música que nos gusta, y precisamente los multitudinarios son los mejores, siempre que permitan estar sentados. Además, siguen existiendo salas de baile, o salones, para el baile de pareja. No entiendo la queja.
Por otra parte, los nuevos movimientos sociales se expresan de otra manera. Muchos jóvenes y adultos están comprometidos con numerosas organizaciones no gubernamentales (ONG), y en asociaciones vecinales y cívicas, donde sus esfuerzos personales son merecedoras de consideración. Puede que sigan siendo irrelevantes, pero su labor es positiva y va en aumento. Obviamente la complejidad del mundo actual requiere un cambio de estrategias, y funcionar desde redes específicas, para ser más efectivos, según mi entender. Puede que me equivoque, no sé...
Es una suerte poder disfrutar en directo de la música de Alan Parson Project, por ejemplo. No me lo pienso perder, acompañada o sola. Lástima que el mismo día también actúa Eric Burdon y me lo perderé.
Saludos cordiales.
Comentado por: francesca el 29/6/2006 a las 23:34
Comentado por: furcio el 29/6/2006 a las 22:31
Me gusta el razonamiento. Pero ¿se está sosteniendo que el sentido de colectividad, la gregariedad, se mantiene en la actualidad y lo que ha cambiado es solo su forma o expresión? Si es eso lo que se sostiene creo que hace falta una menos sesgada base empírica. V. Verdú solo ilustra -o documenta- con actuales encuentros multitudianrios festivos, lúdicos, poniéndolos en contraposición con otros -del pasado- no festivos sino, digamos, políticos o cívicos. Y sobre esa base el razonamiento se sostiene. Pero si se compararan festivos de ahora con festivos de otrora tal vez no se notaría diferencia: no hay en ningunos ellos compromiso sino implicación por parte de los individuos participantes. Y si se compararan encuentros gregarios políticos -o cívicos- de otrora con similares de ahora, quizás lo que se vería no es que en ellos ahora los individuos se implican y no se comprometen sino que, generalizando, ni siquiera se implican.
Comentado por: EduardoMora el 29/6/2006 a las 17:23
Todo eso nos retrotrae a las espectaculares paradas fascistas y a la adoración incondicional del/los líderes, aunque sean una mierda pinchá en un palo.
Comentado por: (em)prendedor de coches el 29/6/2006 a las 13:11
"implicación pero no compromiso" me recuerda a la relación que Bauman describe como "relación de bolsillo" en su libro "El amor líquido".Es el tema que trata Vicente Verdú a la esfera de pareja.
Comentado por: Chenqui el 29/6/2006 a las 12:08
“A mayor escenificación mayor mitificación”, pero también es cierta la inversa, a mayor mitificación mayor escenificación. Pura representación del espectáculo, pura espectacularidad de todo y de todos.
Sin olvidar la etimología latina de obsceno: ‘fuera de la escena’. Por eso, hoy todo lo que elude el temido binomio de la escenificación y de la mitificación, es tildado de obsceno. Ya se sabe impúdico, torpe y ofensivo. Cuando debería ser aplaudido por alejarse de los focos y de las candilejas.
Comentado por: El Pozo y El Numa el 29/6/2006 a las 11:56
Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de Jefe de Opinión y Jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008) y Passé Composé (Alfaguara, 2008).
Passé Composé (2008), Alfaguara.
No Ficción (2008). Editorial Anagrama
Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate
La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano
Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones
Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica
El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama
Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana
Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama
Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe
El planeta americano (1997). Círculo de Lectores
Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores
El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy
Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert
Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama
Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama
Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias
El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial
Las solteronas (1978). Editorial Dopesa
Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama

Entrevista en Canal 2 Andalucía.
Reseña en Babelia.
Reseña en El País.
Reseña en El Cultural de El Mundo.
Reseña en El País - País Vasco
Entrevista en Periodista Digital
2006 Premio Escritor del Año (Grupo Condenas)
2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants
2002 Premio Julio Camba de Periodismo
1998 Premio Espasa de Ensayo
1997 Premio González Ruano de Periodismo
1996 Premio Anagrama de Ensayo
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