El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

viernes, 30 de julio de 2010

 Blog de Vicente Verdú

El plato hondo

En cuanto animales que somos y dependemos de la alimentación unos recipientes apropiados han viendo haciéndose inseparables del  acto de comer y entre ese surtido de utensilios domésticos, el plato ocupa un puesto central. En los confines de su espacio será donde la moda se sirva y al modo en que el pesebre natural acoge inveteradamente el pienso que se prepara para las bestias.

 Antes y después del plato se extiende un mundo menos y más civilizado puesto que la misma escudilla la comida aparta el rancho más simple del contexto natural y comestible. En la escudilla viaja el alimento hasta el comensal a bordo de una construcción humana. Se come de ella

,acaso con los dedos, pero ella significa preparación y opera en el momento de comer como una base o una ofrenda de servicio esencial, encimado en ella para que la especie humana obtenga, más allá del gusto del condumio el regusto de su participación funcional.

 El plato o la escudilla así un nivel que poniendo a la comida sobre él mismo, diferencia a la condición humana a través del ejercicio de alimentarse. No obtenemos el sustento desde el medio primordial y caótico sino que, precisamente, el sustento llega sustentado por una peana, con un apoyo evidente que le confiere tanto un beneficio higiénico como un agregado ritual.

 El plato es la plataforma sobre la que se encima el alimento civilizado. A través de su materia y de su forma que conjuntamente denotan su fabricación especial se revela deliberadamente la cultura del alimento. De este modo el plato es indicio de una  culturalización de la alimentación, posterior al uso de hojas/plato en algunas tribus y culturas.

 Comemos productos elaborados sobre un recipiente particular elaborado, no productos crudos sobre bases crudas y con las manos. La relación del cuerpo con la comida queda mediatizada, no ya mediante las abluciones rituales, sino a través del empleo del plato y, más tarde, de las cuberterías cada más complejas.

De este modo mediador, ornamentado y retórico, cada vez que la mesa se prepara para comer se establece un intervalo cultural entre el hambre y la saciedad, un hiato o una holgura inspiradora en cuyo espacio se encaja el ritual.

Pero el plato mismo, en cuanto enser concreto y objeto elaborado, contiene a través de su diseño y su estructura la condensación del rito. El plato actúa substrayendo a la comida de su original medio salvaje y obligándola a cumplir un tratamiento civilizatorio o coercitivo, opuesto a lo que sería un simple arrancamiento de sustancias al medio natural y su ingestión sin la presencia simbólica de una loza sin poros, una bandeja pulidas (o un cobijo blindado) que bautiza de voluntad humana a la espontaneidad animal y de preciada demora ceremonial a lo descarnado e impulsivo.

El plato, llano u hondo, cumple la misma función de acotar la vitualla. Una vitualla que así enmarcada y sensibilizada pasa de ser de pitanza a  condumio, de condumio a un yantar cuyos manjares pueden ya unirse a las artes y vicios, concupiscencias inimaginables sin el vibrador de la cultura gastronómica. La gula será la cima de este proceso masturbatorio gracias al cual la necesidad pasa a ser un lujo y los víveres pueden ser banquetes y hasta la adefagía ingresa en la bromatología.

En el curso de estas evoluciones debe distinguirse, no obstante, una cualificación más relacionada y es la relacionable con el sentir de la vida doméstica y es cuyo sistema emocional la diferencia entre el plato llano y el plato hondo se refiere no ya a las condiciones volumétricas de uno y otro sino al diferente valor de su  significado.

El plato hondo remite a un foco culinario en cuyo ámbito  se ha  preparado el sustento para muchos o varios y no, en general,  para uno. Se ha cocinado para el  grupo y no para el viudo o el soltero.

El plato hondo se corresponde con una distribución del producto entre   varios comensales, contados por encima o a granel y no a un número contado con rigor  para obtener las raciones  aritméticas y atribuibles y exactas.

El plato hondo admite un más o un menos que, desde la cuchara grande, se hacen partícipes del estofado, la sopa o el consomé y que, sobre la marcha, según las bocas, deposita sobre el plato  una distinción particular atendiendo a su edad, su salud, su apetito o su deseo particular.

En el plato hondo cabe casi todo lo demás. Cabe en el sentido que cabe casi cualquier nombre y estado del ser. Un plato llano lleva fácilmente a la comida en casi cualquier lugar mientras el plato hondo se siente más atado a las instituciones con mesa, hospitales, colegios, refectorios, hogares donde se  come juntos frente a la probabilidad solitaria que conlleva el plato llano.

Se diría que no hay comida rápida con plato hondo de manera que su forma dicta también la profundidad que se invierte en una  temporalidad alimenticia que llega a componerse desde el prolongado periodo de ejecución del guiso hasta el de su paulatina ingestión.

Un plato hondo, viene a ser así, correspondiente a la clase de comida característica del cobijo hospitalario,, doméstico o de caridad. La acción de bajar la cabeza hacia el plato, hundirse hasta cierto grado en él y repetir una y otra vez este movimiento a coro, colectivamente, transporta a una  escena  de rezos o jaculatorias,  inclinaciones sucesivas que llevan el sencillo placer de comer a los entresijos de la oración y la profana  manera de llevar el alimento a la boca a una comunión colectiva que sólo fue allanándose y  en la individualidad del plato llano y aún más la insoportable réplica del platillo de postre que viene a ser como la miniatura del alma de la mesa y el retrato, tan concreto como reprimido, de cada alma engolosinada con su porción. Soborno de toda la mesa, ignominia de la gloriosa comida en común. Resto y prótesis de la verdad natural de la misa gastronómica. 

[Publicado el 08/3/2010 a las 12:42]

[Enlace permanente] [Imprimir] [Enviar a un amigo]

Compartir: añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  añadir a meneame 

Comentarios (11)

  • qué hemos conseguido haciendo ópera ( eso se refiere a los universales humanso, no?)
    pues que en lugar de habla el golpe lo de el pensmaiento sin palabra ( la filosofía no tiene palabras pero las utiliza) la ópera pone palabras o no a una sensación del autor.. Verdi

    Comentado por: Enea el 23/3/2010 a las 15:42

  • los poemas no deben hacer nada en el mundo ni ensuciarlo ni defenderlo ni limpiarlo, son escritos cortos en horizontal, líneas donde el punto y la coma, sea en plato hondo en el surco de las manos o en los dedos o en los palillos ... soninvetos. nada más .. Niest--che recuerda como Kant quería ser universal
    m

    que importa el plato si no es más que un inveto delhumano

    Comentado por: Enea el 23/3/2010 a las 15:40

  • La lechuza de Minerva levanta su vuelo al atardecer. ¿Te imaginas a Hegel muriendo deshidratado a causa de las diarreas del cólera en un cama empapada en sudor, mirando en la estantería un volumen de su Fenomenología del Espíritu y llorando de emoción al recordar a Napoleón pasando revista a las tropas?
    ¿Qué hemos conseguido haciendo filosofía y poesía y ópera? El plato hondo me ha recordado algunas cosas, pero no es mi intención pisarle el callo a nadie. No necesitas usar poemas como plomo, Enea. El poema debe mejorar el mundo, no ensuciarlo más.

    Comentado por: Félix el 23/3/2010 a las 13:00

  • ah! como los pollos cuando son caseros y creen que vuelan como la´´aguilas de las rocas que buscan a quien comerse y tienen un pcio tan excelso que con lamiradas consigan que la noche del búho ande callada.

    Cuando es temprano y sale la noche
    dicen los gorriones
    que quieren ver los pájaros del escote
    abruptos como la tierra
    sedientos que en un mar navegan
    Cuando llega el invierno
    te frotas la piel
    las alas no vuelan
    y miras por la ventana
    ves los ojos y el pico de lso que observan
    simiras las patas
    ves los muslos del pollo y el águila
    son delgadas, son gruesas
    son los pies de los grandes
    cuando se afeitan

    Comentado por: Enea el 23/3/2010 a las 09:25

  • ¿Ves como me lenguas la traba? Dije recordar y pusiste comentar.
    Supongo que se trata de comentar, ¿no?

    Comentado por: Félix el 22/3/2010 a las 09:55

  • No entendí, Enea. Hablo de la olla que cuece el puchero y los platos hondos ya colocados en la mesa, esperando a que lleguen los hermanos de la siega. Una imagen de la España que casi nadie quiere ya recordar. Claro que tiene que ver con Marx. La infraestructura en la que asentamos el castillo de naipes del espíritu.
    ¿Mis idea del requerido sentimiento que necesito para recordar?
    Disculpa, es que no hablo el tuyo idioma.

    Comentado por: Félix el 22/3/2010 a las 09:49

  • con quién habla mi querida enea?, moriria por saber

    Comentado por: ... el 21/3/2010 a las 22:31

  • comer en unplato hondo, no significa ni Marx, ni tu viejo profesor ( que son tus idea sobre tu requerido sentimiento que necesitas para comentar)
    simplemente significa comodidad, ya lo hacían los fenicios

    Comentado por: Enea el 21/3/2010 a las 16:52

  • Conocí a un viejo profesor de Filosofía que sostenía que eso de comer un plato de lentejas, alubias o garbanzos era algo propio de obreros, pero no de un caballero. Escuchando sus palabras sentí con la intensidad que no me había proporcionado la lectura de El Capital, por supuesto incompleta, la conciencia de clase.

    Comentado por: Félix el 19/3/2010 a las 12:14

  • La playa esta y estaba desierta,el
    mar baña mi concha pero aqui nadie aparece,
    debe de ser martes de puente y yo no me he
    enterado por lo lenta que soy. Si no vienen
    me voy a ir a hacer una queimada con las
    brujas de Macbeth en el caldero magico de
    las lentejas. Esas si que son hadas. Pala-
    bra de concha de carey.

    Comentado por: la tortuga varada el 09/3/2010 a las 15:31

  • Excelente analisis sociologico,las-
    tima que el poeta se quedo en casa.
    El plato hondo. Hoy nadie quiere hon-
    duras que remiten al caldero donde la magia
    cocia luz,calor y sopa y generaba humos de
    risas,palabras,miradas envolviendo las ho-
    ras con dias o los dias con horas,y las
    noches con luna o con techo. Lo hondo no
    se lleva ,remite tambien al pozo donde se
    cae y se sigue cayendo sin garantia de que
    haya cuerda.
    Se lleva lo simple y llano. Nadie
    busca complicaciones ni siquiera islas so-
    ñadas como Cook ,ahora buscan atolones que
    no resistan muchas olas.
    El plato llano entonces,al fin y al
    cabo se come de pie mirando al reloj o a
    la pantalla. Menos mal que nos queda el
    vino sin rosas y los paises sub o en desa-
    rrollo que tienen la reserva espiritual
    de Occidente ademas de la petrolifera.
    Alli es donde ira,cuando ya no bloguemos,
    el rubio de Farenheit 451 a buscar el cal-
    dero magico de las risas y las lentejas
    y asi reencontrara el plato hondo.

    Comentado por: la tortuga varada el 09/3/2010 a las 15:22

Deja un comentario




Tu correo electrónico:


Escribe los caracteres de la imagen (para evitar SPAM):
captcha


Comentario:


Foto autor

Biografía

Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de jefe de Opinión y jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008), Passé Composé (Alfaguara, 2008) y El capitalismo funeral (Anagrama, 2009).

 

Galería de cuadros del autor

 

Bibliografía

El capitalismo funeral (2009), Anagrama.

Passé Composé (2008), Alfaguara.

No Ficción (2008). Editorial Anagrama 

Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate

La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano

Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones

Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica

El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama

Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana

Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama

Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe

El planeta americano (1997). Círculo de Lectores

Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores

El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy

Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert

Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama

Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama

Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias

El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial

Las solteronas (1978). Editorial Dopesa

Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama

 

Portada de 'El capitalismo funeral'

Enlaces

Entrevista en Canal 2 Andalucía.

 

Reseña en Babelia.

 

Reseña en El País.

 

Reseña en El Cultural de El Mundo.

 

Reseña en El País - País Vasco

 

Entrevista en Periodista Digital

Premios

2006 Premio Escritor del Año (Grupo Conde Nast)

2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants

2002 Premio Julio Camba de Periodismo

1998 Premio Espasa de Ensayo

1997 Premio González Ruano de Periodismo

1996 Premio Anagrama de Ensayo

Vídeos asociados

Audios asociados

Obras asociadas

© 2005 | Gran Vía, 32 6ª planta - 28013 Madrid | | Aviso Legal | RSS

Página desarrollada por Tres Tristes Tigres