El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
lunes, 6 de octubre de 2008
LA VIDA CON FONDO O LAS VIDAS PATINADORAS
Cada vez la gente habla menos frente a frente. La conversación, que se ha extendido asombrosamente a través de los aparatos ha crecido en paralelo a la reducción de la tertulia cuerpo a cuerpo. En unas declaraciones recientes, el presidente de la Asociación del Comercio Textil de Madrid decía que una importante proporción de los actuales clientes sólo mantiene una charla con los dependientes de un comercio a lo largo de todo el día. De esa manera los dependientes son requeridos a desarrollar su capacidad de empatía y a improvisar el papel de amigo o neopsicólogo que le demanda el solitario comprador. De hecho, existen numerosos comercios en Estados Unidos que contratan actores para interpretar con sus palabras, gestos y actitudes la función de acogimiento que otorgará especial aprecio al establecimiento o la marca franquiciada. Wal-mart, la mayor cadena de supermercados y durante los últimos años la primera empresa de facturación mundial –por delante incluso de las mayores petroleras- cuenta con un equipo de empleados, los greeting people, encargados de recibir afectuosamente al parroquiano, felicitarle en su cumpleaños, interesarse por sus hijos, por un alumbramiento, por la evolución de la posible enfermedad, etc. Dar cariño además de artículos materiales, ofrecer amor incluso si se trata de una ficción es un plus en el actual capitalismo de ficción caracterizado por esta clase de ofertas “fantásticas”. Ofertas de experiencias que animen la existencia pero también que no la compliquen demasiado.
Todo el mundo parece enchufado al móvil, al chat, al SMS pero se ha reducido (descaradamente, aparatosamente) la comunicación cara a cara y sin aparatos. Es decir, la comunicación que puede enredar más. Obtenemos pues la posible compañía en dosis más simplificadas y discretas. No nos involucramos tanto sino que progresivamente promovemos una interrelación entre funcional e instrumental. No significa esto que el cariño cese pero sí que el afecto se intercambia sin los profundos arraigos de la época anterior a la cultura de consumo.
En la cultura de consumo se aprende a tratar con los objetos con el sobreentendido de que no van a durarnos demasiado. Y esa misma disposición alcanza a otros ámbitos de la vida, desde los compromisos en el trabajo hasta los compromisos amorosos.
De antemano se vive ya aceptando que esta vida es un cambio de vida y, en cada instante, como dice la ONCE, se deseará volver a cambiar de vida. De este modo ¿cómo esperar que los arraigos sean hondos y las relaciones duraderas y complejas?
En los tiempos del capitalismo de producción -hasta los años sesenta del siglo XX- los cónyuges aspiraban formalmente a permanecer juntos para siempre e incluso a ser dos en la misma carne y cuestiones orgánicas por el estilo. Con esta meta, el mal funcionamiento de la pareja se presentaba como un fallo que debía repararse a toda costa. Lo mismo ocurría con los electrodomésticos o con los coches. ¿Cambiar? Antes sufrir que cambiar. Todo lo contrario de la norma actual. La avería del aparato abre enseguida las puertas a la sustitución pero incluso sin que el artilugio falle, es corriente que se reemplace por un modelo innovador. Y así ocurre cada vez más dentro de las parejas. Se separan a los seis años –media francesa- no tanto porque no se soportan como porque no soportan la vida sin otra novedad. Del otro se celebran con mucho gusto los jugos frescos pero cuando esta succión está agotándose sexualmente, convivencialmente, rutinariamente, aparece el tedio o la irresistible comezón de novedad.
No hablar y no verse cara a cara con los demás forma parte de esta tendencia o hace un bucle con ella. Se demanda una mayor red de contactos pero sin complejidad ni profundidad. Las redes de conexiones se han multiplicado exponencialmente pero en superficie. No podemos pretender la felicidad si no es en la relación con los demás pero rehuímos las graves consecuencias de un sólido compromiso. Una implicación profunda corre el riesgo de provocar con su ruptura un gran dolor. También, seguramente, una felicidad mayor. Pero hoy cuentan más los disfrutes del mordisqueo, el experimento portátil, el recambio, antes que la gran inversión que nos coloca en las temibles tesituras de lo absoluto.
[Publicado el 26/6/2006 a las 08:58]
Cada vez, y no son pocas, que usted
Sr. Verdú, recurre a ilustrar sus escritos con ejemplos de lo que ocurre en Estados Unidos, yo me pregunto que dónde vivo, o con quién coño habla usted para enterarse de esas cosas que ni los propios yankis saben que existen.
Comentado por: dvd el 27/6/2006 a las 04:22
La casa del señor Verdú sigue siendo serena, y sus visitantes suelen entrar en son de paz; al menos por ahora. Es un verdadero placer el que encuentro en muchas reflexiones, aquí.
Después de horarios laborales intensos y de obligaciones de todo tipo, a estas horas de la noche se agradece recalar en lugares tranquilos.
Después de leerles, considero que es más que imposible para mí añadir algo que ustedes no sepan; por otra parte, tampoco tengo pretensiones. No obstante, siento el estímulo de interactuar desde mi absoluta subjetividad. Este es un medio fantástico para aquellos que, como yo, creemos en el valor del intercambio y el valor de compartir.
Algunas tradiciones dicen que un individuo sin su propia figura del alma no es un ser humano.
Puedo imaginar que esto a los materialistas les traerá sin cuidado, pero también puedo suponer que dichas personalidades no deben andar por aquí, que éste es precisamente un espacio que se aproxima mucho a lo espiritual y no les debe interesar. Sin problemas, pues.
Yo diría, usando términos poéticos, que eros y psique, mitos de una antigua leyenda griega, constituyen una buena pareja. ¿Qué sería de la luz del espíritu o intelecto, sin afecto? Cuantas calamidades hemos presenciado por dicha separación... Se perturba el afecto, y la intimidad, lo cercano, lo lento, la profundidad, amenazan con abandonar, con salir de nuestra experiencia; pero obviamente no lo harán del todo, mientras nosotros les sigamos integrando. Y ahí estamos, re-imaginando su necesidad.
Un abrazo.
Comentado por: francesca el 27/6/2006 a las 00:42
“Todo el mundo parece enchufado al móvil, al chat, al SMS pero se ha reducido la comunicación cara a cara y sin aparatos… No nos involucramos tanto sino que progresivamente promovemos una interrelación entre funcional e instrumental. No significa esto que el cariño cese pero sí que el afecto se intercambia sin los profundos arraigos de la época anterior”.
Pero también, prosigo, enganchados al blog como nueva alternativa de los viejos psicoanalistas y de los polvorientos directores espirituales. Hemos pasado de las instrumentalidades comunicativas a las veleidades expresivas. Ya no basta con conocer la lejanía que nos ofrece Internet, ahora intentamos construir una proximidad de miradas y un tacto de conjeturas. Tampoco es la lectura abstracta en el gabinete o en el velador; practicamos la mixtura de la lecto-escritura. Leemos la entrada del blog, y se nos ocurre su respuesta. Unas veces, como el que repite la letanía consecuente del santo rosario; y otras como el cuestiona o lo pretende, el cuerpo de reflexión previa.
Hablar o escribir, para que nos escuchen, y a veces, nos repliquen. Fingir un espacio de comunicación, en lo que parece el dietario de un solitario, de un navegante a la deriva; en un territorio donde nos escondemos bajo la coraza de unos nick sorprendentes. Salvo el rector del fuego de campamento, que a veces produce la consigan y propone la meditación en torno; y otras nos advierte de nuestra molicie y subraya nuestra desidia. Pero ¿seremos capaces de mejorar, merced a este intercambio? O ¿ya estamos condenados a una representación presentida con un final pactado?
Entre los réditos funcionales del confesionario y la instrumentalidad del diván del analista, optamos por este territorio novedoso y virtual. Pero ¿nos queremos? O ¿sólo fingimos que nos necesitamos?
Comentado por: El Pozo y El Numa el 26/6/2006 a las 12:22
Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de Jefe de Opinión y Jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008) y Passé Composé (Alfaguara, 2008).
Passé Composé (2008), Alfaguara.
No Ficción (2008). Editorial Anagrama
Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate
La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano
Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones
Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica
El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama
Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana
Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama
Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe
El planeta americano (1997). Círculo de Lectores
Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores
El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy
Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert
Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama
Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama
Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias
El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial
Las solteronas (1978). Editorial Dopesa
Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama

Entrevista en Canal 2 Andalucía.
Reseña en Babelia.
Reseña en El País.
Reseña en El Cultural de El Mundo.
Reseña en El País - País Vasco
Entrevista en Periodista Digital
2006 Premio Escritor del Año (Grupo Conde Nast)
2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants
2002 Premio Julio Camba de Periodismo
1998 Premio Espasa de Ensayo
1997 Premio González Ruano de Periodismo
1996 Premio Anagrama de Ensayo
06/10/2008 13:50
Escarola, muy bueno su segundo...
Publicado por: Adrián
06/10/2008 13:19
Muy interesante lo que plantea,...
Publicado por: Roberto
06/10/2008 12:47
El post conecta con el anterior,...
Publicado por: escarola
06/10/2008 12:30
Publicado por: escarola
06/10/2008 11:42
Publicado por: Adrián
06/10/2008 11:22
Publicado por: Roberto
06/10/2008 10:44
Publicado por: Buenas tardes
06/10/2008 10:43
Publicado por: inspiración
06/10/2008 10:39
Publicado por: Buenos días
06/10/2008 10:37
Publicado por: inpiración
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