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El blog literario latinoamericano

martes, 14 de febrero de 2012

 Blog de Vicente Verdú

LOS AHOGOS DE LA MEMORIA

Contamos con una técnica para recordar pero no conocemos cómo olvidar. El recuerdo se asienta como una jerarquía que al paso del tiempo es capaz de reordenar la conciencia. Hay una memoria de lo sucedido pero también en el seno de la memoria los elementos interaccionan, se cruzan, conversan y crean por su cuenta una segunda existencia preparada para la evocación.

De este modo todos los recuerdos suelen ser obra de otros recuerdos y los olvidos, acaso, también. Más todavía: recordamos los olvidos pero en esa constatación de impotencia el predominio no pertenece a lo olvidado sino a la memoria.

La memoria, más allá de un punto, atora el recuerdo y produce, como paradoja, olvido. La memoria muy voraz, querida por Borges, se atesta y todo cuanto llega después no cabe o no penetra la trama tan firme y tupida.

Hay una manera de hacer emerger recuerdos o localizarlos mediante la nemotécnica pero el olvido es una facultad natural, incapaz de recibir prótesis tecnológicas. La facultad de olvidar puede, en su extremo, conducir al delirio pero siendo robusta fortalece la vida, otorga vitalidad y  confiere a los seres humanos la oportunidad de pasar por alto muchas cosas. Vivir, en consecuencia, a un nivel más elevado donde la respiración puede expandirse y las venganzas pendientes, con sus respectivos odios, no paralizan o ahogan.

[Publicado el 23/6/2006 a las 10:02]

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Comentarios (10)

  • He intentado rescatar del olvido historias de mi país, historias de mi ciudad, historias de una vida que no viví pero que están en el adn de un presente que no entiendo si no miro atrás, y entre la memoria perdida en el día a día y el cuento común, aislado en libros de historia, intento tender un puente para encontrar que la memoria y el olvido son la base de para construir un futuro...que seguramente olvidaré

    Comentado por: Daniela Barrios el 25/6/2006 a las 19:58

  • ¡Un motivo para el optimismo!: Tal vez empecemos a asistir al derrumbe de un desafortunado tópico: aquel que sostiene que no es posible escribir poesía después de Auschwitz.
    La memoria no debe ser impedimento para continuar hacia adelante. La memoria no debe ser peso u obstáculo para vivir.
    Debo a mi admirado Enrique Vila-Matas los motivos de mi optimismo:

    Con tantos crímenes perpetrados por delicados nazis que amaban la cultura y con la amarga frase de Adorno sobre "la poesía después de Auschwitz", creo que durante demasiado tiempo hemos contado con la coartada perfecta para cruzar los brazos y permitir el avance de la televisión y de la política en su versión más zafia y no volver a plantearnos algo esencial que podría empezar a evitar que nuestra vida siguiera estando cada día más por debajo de nuestra vida: tratar de salvarnos mediante la justicia, la virtud y la inteligencia y -no olvidarlo- mediante el ejercicio del arte.
    (publicado en la edición catalana de El País de hoy.)

    Comentado por: Paul Ridaño el 25/6/2006 a las 13:17

  • Hola, buen día a todos.

    Cada uno decide su estilo, con pleno derecho, pero en ocasiones usamos términos ambiguos, quizá por considerarlos eufemísticamente mejores, arriesgando así el significado de la comunicación, y su posible resentimiento.

    También creo, como dice Morgan citando a Sontag, que el Estado no puede asumir lo que únicamente puede hacer cada persona en su desarrollo personal. Podemos hablar de memoria histórica y también de justicia retroactiva; decir que no se hicieron bien las cosas y que seguimos cometiendo demasiados errores, sin aportar nada nuevo al discurso.

    Nada nuevo. Los ciudadanos estamos disgustados por la falta de separación de poderes, y seguimos esperando que se haga efectiva la Justicia, que sea independiente de los políticos de turno, y de los poderes fácticos. Esperando la superación de las discriminaciones existentes de ahora mismo, sin posponer el hecho para que lo reivindiquen en el futuro aquellos que nos sucedan. La justicia debe ser más rápida y eficaz.

    ¿Fué un acto de justícia erigir un monumento a Giordano Bruno, después de morir quemado en la hoguera por hereje? ¿Los causantes de tal atropello fueron corregidos en su momento?

    Lo malo no está en la mayor o menor capacidad de la memoria, ni en los recuerdos, sino en las telarañas de nuestras prejuiciosas mentes, que impiden superar los errores del pasado. Claro, al ser todos tan estupendos, no reconocemos los defectos propios pues el orgullo nos lo impide, y ahí estamos. Esperando.

    Saludos afectuosos








    Comentado por: francesca el 25/6/2006 a las 11:02

  • ¿es cobardía entonces?

    Comentado por: morgan el 25/6/2006 a las 00:51

  • La memoria nos construye un pasado, el olvido nos despeja futuros. Que aquella haya llegado a tener un componente cultural mayor que éste quizá quiera decir que nuestra naturaleza enfatiza más al uno que a la otra. La evitación del dolor parece prioritaria respecto a la conciencia de la identidad.

    Comentado por: Zenón de Elea el 24/6/2006 a las 20:38

  • Ojalá, tuviéramos la capacidad de olvidar algunas cosas, siempre y cuando la supresión de recuerdos no nos conviertese en autómatas sin memoria. ¿Cambiaría nuestra personalidad si no recordásemos los momentos malos vividos ?.¿Seríamos más felices, o por el contrario arrastraríamos nuestros olvidos voluntarios como una rémora aceptada?

    Un saludo sr. Verdú

    Comentado por: Fernando el 24/6/2006 a las 16:43

  • Señor Verdú,

    Veo que está muy interesado en la dialéctica entre la memoria y el olvido y en este día habla usted de que hay técnica para la memoria pero no para el olvido. Aquí le recomiendo, a menos claro que ya lo conozca, un libro al respecto: "Leteo. Arte y crítica del olvido" de Harald Weinrich, Editorial Siruela.

    Lo compré hace unos años y me pareció excelente, en donde se narran todo lo que grandes poetas y filósofos han pesando y escrito sobre el poder olvidar, desde Homero hasta Proust y Borges y mucho más.

    Un saludo.

    Comentado por: Raúl Pavón el 24/6/2006 a las 02:48

  • Pienso en eso y en la relación con el Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, que es un importante y quizás el más importante avance de mi patria en su vida republicana contra la tentación del olvido, pues prevalece la conciencia y la reflexión ante el deseo de impunidad de algunos (la CVR no excluyó a nadie) y la indiferencia de la mayoria.
    Y quizás sea una visión muy particular y parcial del tema, pero es sólo desde allí que puedo escribir; es este punto de memoria que es indispensable resaltar, porque como lo sucedido aquí, pienso que la memoria está antagónicamente relacionada con el desdén. Así pues, el tratamiento de nuestras circunstancias nos diferencian de los enfoques en Argentina, en Chile y en la propia España, justamente por ella: la importancia de esa historia, y de sus víctimas en el colectivo. La nula cooperación a las abuelas y las madres de la Plaza de mayo (en la posguerra, para llamarla de alguna forma) no se comparó siquiera con el desprecio a los pueblos indígenas y al mismo ande, durante y después del presidente Gonzalo, al horror que causaron los ultrajes (guerras internas en aquellos países )en la ciudadanía , la cobertura que le daba la prensa a las desapariciones... y aun a lo significativo de ello para los mismos asesinos...la diferencia se halló entre seres distintos, no entre personas, porque a un grupo no se le consideró esa calidad... así de atroz, pero real fue la violencia en el Perú.

    Salomón Lerner (comisionado y presidente de la CVR) en la presentación del Informe Final, hablo de la amnesia de lo ocurrido "..lo que nos conduce a creer que vivimos, todavía, en un país en el que la exclusión es tan absoluta que resulta posible que desaparezcan decenas de miles de ciudadanos sin que nadie en la sociedad integrada, en la sociedad de los no excluidos, tome nota de ello" . Me impresionó muchísimo el discurso, porque además fueron vergonzosamente vilipendiados durante su labor y más todavía cuando presentaron el documento, no sólo por los entes más extremos de la derecha e izquierda peruana (¡para variar!), sino por aquellos "intelectuales" que creían que abrir la herida era un proceso morboso, fueron ellos la representación más auténtica y patética de la madre de Julius, incapaces de mirar... asumiendo además que la "herida" estaba cicatrizada, y es ahí donde encuadro mi primer argumento: no era mala memoria, no era siquiera una percepción diminuta de la realidad, era la "negación a la verdad". Finalmente la entrega se hizo "...sin estridencias pero, al mismo tiempo, decididos a no escamotear a nuestros compatriotas ni una pizca de la historia que tienen derecho a conocer. Así, nos ha tocado rescatar y apilar uno sobre otro, año por año, los nombres de decenas de miles de peruanos que estuvieron, que deberían estar y que ya no están. Y la lista, que entregamos hoy a la Nación, es demasiado grande como para que en el Perú se siga hablando de errores o excesos de parte de quienes intervinieron directamente en esos crímenes. Y la verdad que hemos encontrado es, también, demasiado estridente y ROTUNDA COMO PARA QUE ALGUNA AUTORIDAD O UN CIUDADANO CUALQUIERA PUEDA ALEGAR IGNORANCIA EN SU DESCARGO".
    La memoria puede para algunos como veo, ser intrascendente; para otros ser la pereza estancada de la amargura...ya que finalmente la memoria puede dirigirse y hasta deformarse...sin embargo posibilita también la visión del reluciente espectro luminoso fuera de la cueva, que es la vida conciente...pero que se ve, sólo desde la cueva.

    Comentado por: morgan el 23/6/2006 a las 21:44

  • Ya lo decía yo, la mala memoria no es tan mala, te permite morir con menos desesperanza.
    Ese parecer lo veo ahora corroborado por Susan Sontag , voy terminando Ante el dolor de los demás , y aquí transcribo lo que siento importante de esa construcción: “Hacer la paz es olvidar. Para la reconciliación es necesario que la memoria sea defectuosa y limitada.
    Si la meta es que haya algún espacio en el cual se pueda vivir la propia vida, entonces es deseable que el recuerdo de las injusticias específicas se disuelva en el reconocimiento más general de que por doquier los seres humanos se hacen cosas terribles los unos a los otros”
    Y a pesar de que considera como ficción la memoria colectiva, junto a la culpa de grupo..."Toda memoria es individual, no puede reproducirse, y muere con cada persona. Lo que se denomina memoria colectiva no es un recuerdo sino una declaración", no niega en cambio la "instrucción colectiva". Sin embargo y por eso mismo apela a la reflexión antes que a la memoria.

    Comentado por: morgan el 23/6/2006 a las 20:53

  • Llevamos tres días, dándole vueltas al juego de la memoria. Y no creo que sea la actualidad política del debate parlamentario del proyecto de ley de ‘La Memoria histórica’ la que motive el rondo. ¿Tiene buena prensa la memoria?, o ¿es ya vista como algo superfetatorio y redundante? ¿Interesa la memoria al gran público? Hay quien mantiene que los éxitos editoriales de las llamadas ‘novelas históricas’, tienen un efecto placebo sobre ese vacío que percibe el ciudadano cuando mira hacia atrás. Hay, conviene decirlo, una cierta moda del regreso que provoca y conduce la memoria domesticada. No sólo el ‘vintage’ mestizo; el gusto por conceptuar como ‘clásicos’ a ciertos modelos de autos o de decoraciones ‘twenty’; las revistas de decoración que nos proponen villas provenzales robotizadas; la visión recuperada de la pintura barroca o el frenesí de las onomásticas, señalan y apuntan a una colmatación celebrativa. Pero no son memorias personales y propias; son incursiones en el carrusel de la historia en su conjunto, diseñada y estandarizada como acontece en los ‘resorts’ temátizados o en la cultura recreativa de los Parques temáticos. Consumidos los recuerdos de la humanidad como un pasado que nos apropiamos falsamente.
    No bastaría pues, sólo con la vigencia política del recuerdo. ‘El Pais’ lleva semanas, igualmente, devanándonos los ojos del recuerdo con ‘La mirada de la memoria’, para apropiarnos recuerdos ajenos.

    Más allá de las indicaciones psicológicas y de sus implicaciones culturales, todo parece indicar una cierta recarga de los acuíferos de la memoria. O una cierta moda de la memoria. Hay quien señala que el mundo de la moda (tan olvidadizo de suyo) sería incomprensible sin la presencia de ese componente recordado del pasado vestido y diseñado: ya Dior, ya Balenciaga, ya Saint Laurent; puras momias activas. Pero sería ya, una memoria y un recuerdo como subproductos del consumo indicativo, ostentoso y especular.

    Tal vez, la memoria empiece a ser un espectáculo rentable y no un recinto aureolado de naftalina.

    Comentado por: El Pozo y El Numa el 23/6/2006 a las 11:27

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Biografía

Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de jefe de Opinión y jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008), Passé Composé (Alfaguara, 2008) y El capitalismo funeral (Anagrama, 2009).

 

 

 

OBRA PICTÓRICA/ WEB OFICIAL

 

Galería de cuadros del autor

 

Bibliografía

El capitalismo funeral (2009), Anagrama.

Passé Composé (2008), Alfaguara.

No Ficción (2008). Editorial Anagrama 

Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate

La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano

Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones

Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica

El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama

Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana

Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama

Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe

El planeta americano (1997). Círculo de Lectores

Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores

El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy

Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert

Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama

Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama

Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias

El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial

Las solteronas (1978). Editorial Dopesa

Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama

La Ausencia (2011) Editorial Esfera de los libros

Portada de 'El capitalismo funeral'

Enlaces

Entrevista en Canal 2 Andalucía.

 

Reseña en Babelia.

 

Reseña en El País.

 

Reseña en El Cultural de El Mundo.

 

Reseña en El País - País Vasco

 

Entrevista en Periodista Digital

Premios

2006 Premio Escritor del Año (Grupo Conde Nast)

2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants

2002 Premio Julio Camba de Periodismo

1998 Premio Espasa de Ensayo

1997 Premio González Ruano de Periodismo

1996 Premio Anagrama de Ensayo

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