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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

sábado, 19 de julio de 2008

Blog de Vicente Verdú

CENA CON LOS NOBEL

Estuve cenando, en Estocolmo, en el mismo salón donde se ofrece la cena de gala a los premios Nobel. Una pasada. Por allí, efectivamente, había marcado su paso Albert Einstein y Thomas Mann, la madre Teresa, Madame Curie, Fleming o Hemingway. Trataba de hacerme cargo de la importancia del espacio y me resultaba tan infantilmente fácil o fácilmente infantil que terminé por agotarme.

Los lugares sagrados son naturalmente estomagantes a pesar de que algo sagrado, aunque no espectacular, debamos elegir para que el corazón posea un gemelo dorado y una bruñida orientación de amor.

Los comensales de aquel acto no contábamos con posibilidad alguna de ser elegidos alguna vez para el premio Nobel y esto, incuestionablemente, nos violentaba. Nos  otorgaba un carácter de gentes demasiado comunes o también, como era el caso, de dóciles corifeos. Las personalidades se harían sagradas y continuarían siéndolo merced a nuestra adoración. Pero ¿eran merecedoras del premio a causa de nuestra merced? El glorificado no alcanzará nunca a saber si son sus admiradores quienes le deben el honor o debe su honor a los admiradores. En el intercambio, efectivamente, todos salen ganando. El elegido se alza como figura excepcional y quienes lo izan se sienten dignificados por la condición extraordinaria que han proclamado en aquel y que desde su altura les baña.

No nos hallábamos sin embargo satisfechos. Puesto que nos habían dejado penetrar en el recinto debíamos sentirnos agradecidos. Más que eso: puesto que se nos dejaba compartir una atmósfera reservada para el personaje histórico ¿qué podríamos ofrecer de valor a cambio si no fuera nuestra propia muerte? Lo aproximadamente más histórico que poseemos, el único remedo del paso a la posteridad en su primera fase.   

No resultaba por tanto tan sencillo acoplarse a la grandeza de esa sala en el Ayuntamiento de Estocolmo y pasmarse sin más, sin desasosiego, ante sus cuatro y altísimas paredes de ladrillo labrado. Por si faltaba poco, un escenario de pacotilla camuflado en un ángulo bajo la gran escalera, fue ocupado, a golpe de dos grandes bafles y focos, con la intervención de una popular cantante española de pelos rizados y tizones, más un pálido grupo sueco que imitaba a Abba. ¿Se trataba en efecto de un lugar sagrado aquel salón? Lo sagrado no se puede tocar; sin embargo, el grupo tocó sin reparo las músicas más destructivas del gusto y no digamos de la inteligencia. ¿De esa manera profanaban el espacio? Parecía que fuera así pero con el paso de los minutos nada podía creerse con firmeza. Apenas quedan, dentro de este mundo, espacios sagrados fijos. Prácticamente la totalidad de los elementos de que vivimos, gozamos o provenimos en el mundo occidental han ido volviéndose portátiles, circunstanciales, removibles.

Los sagrados campos de fútbol sirven para polvorientos mítines electorales y las delicadas iglesias para discotecas. Lo sagrado, siempre presente, ha cambiado su capacidad de sedimentación por la de circulación. Los Nobeles podrían contemplar el templo en donde habrían recibido su consagración destinado a recaudar unas miles de coronas en una fiesta de paso. ¿Seguirán creyendo en su magnificencia fundamental? ¿Creerán en su misma excelencia tan compartida y escarbada?

Los años han creado tal número de Nobeles que se hacen largos de enumerar, tediosos para ser exaltados sucesivamente, acumulativos como géneros a granel hasta el extremo de que su salón ha ido convirtiéndose en un contenedor donde puede caber de todo. Desde la boda hasta el discurso del concejal, desde la orgía a la sentencia de muerte. A pesar de ello, si el espacio funcional se presta al  soborno, su naturaleza estructural se resiste con cinismo superior. Pasear la mirada por sus muros, desfilar por sus escalinatas, tratar de entender la historia de su mixtura y apreciar la mimosa enseñanza de sus luces, empujaba a concluir que la arquitectura es mucho más que sus moradores  y sus arquitectos. La arquitectura nace, se yergue y palpita con una existencia que al lograr persistir respira por sí sola, no importa la mascarada  a que se la someta. La misma fama de los Nobel pregonada sin cesar por los promotores del acto trataba de ahogar su identidad mientras su identidad más unívoca renacía en paralelo, liberada de la estabulación. Liberada también olímpicamente de todos nosotros que entramos, cenamos y salimos de allí de madrugada, somnolientos, más tristes que alegres, más decepcionados de nosotros y de los Nobel que cuando todo lo veíamos en la televisión.

[Publicado el 12/6/2006 a las 10:40]

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Comentarios (10)

  • Vaya, Vic! que casualidad a mí me sonó "ridículo" el suyo, en fin... Sus argumentos están llenos de dicotomías: abstracto-material, supra-infra, res extensa- cogitans(por oposición a la extensa), mente-cerebro... porqué se empecina en dualizar la realidad ? Perdone mi ignorancia, no soy experto en deliberaciones propias del siglo XVII.
    Saludos,

    Comentado por: cocotero el 13/6/2006 a las 10:02

  • Perdonen por la cuatriplicación.
    Horror de técnica!!

    Comentado por: vic el 12/6/2006 a las 19:14

  • Señor cocotero, vaya!, este tratamiento suena algo ridículo, en fin... . La cuestión es evidentemente más ardua y complicada que la del sucinto mensaje como había dicho.
    La cuestión, en su caso, es que usted supone que el poema está, pero, ¿es algo abstracto (independiente) o material?, si es algo abstracto no creo que el verbo estar se pueda predicar de 'poema', pues si un lugar lo ocupa algo, es una 'res extensa' con lo cual no es un ente abstracto el poema, a menos que consideremos 'mundos' supra- o infra- ,como prefiera, materiales en los que se puedan ocupar lugares por entes abstractos, trate de definir "lugar" en este caso si puede.
    Es por ello que el poema (como objeto lingüístico, ay, Dios mío!) no es algo que no necesite un soporte material, el aire para ser escuchado o el libro y la luz para ser leído. A parte la definición de poema es algo muy resbaladizo. Aunque considérese en lugar de poema, 'palabra', con una definición, quizá (?), más precisa, y el asunto es el mismo. Pero lo que está detrás, a mi parecer, es otro problema, el afamado problema mente-cerebro, pero eso es otro cantar. Saludos.

    Comentado por: vic el 12/6/2006 a las 19:12

  • Señor cocotero, vaya!, este tratamiento suena algo ridículo, en fin... . La cuestión es evidentemente más ardua y complicada que la del sucinto mensaje como había dicho.
    La cuestión, en su caso, es que usted supone que el poema está, pero, ¿es algo abstracto (independiente) o material?, si es algo abstracto no creo que el verbo estar se pueda predicar de 'poema', pues si un lugar lo ocupa algo, es una 'res extensa' con lo cual no es un ente abstracto el poema, a menos que consideremos 'mundos' supra- o infra- ,como prefiera, materiales en los que se puedan ocupar lugares por entes abstractos, trate de definir "lugar" en este caso si puede.
    Es por ello que el poema (como objeto lingüístico, ay, Dios mío!) no es algo que no necesite un soporte material, el aire para ser escuchado o el libro y la luz para ser leído. A parte la definición de poema es algo muy resbaladizo. Aunque considérese en lugar de poema, 'palabra', con una definición, quizá (?), más precisa, y el asunto es el mismo. Pero lo que está detrás, a mi parecer, es otro problema, el afamado problema mente-cerebro, pero eso es otro cantar. Saludos.

    Comentado por: vic el 12/6/2006 a las 19:12

  • Señor cocotero, vaya!, este tratamiento suena algo ridículo, en fin... . La cuestión es evidentemente más ardua y complicada que la del sucinto mensaje como había dicho.
    La cuestión, en su caso, es que usted supone que el poema está, pero, ¿es algo abstracto (independiente) o material?, si es algo abstracto no creo que el verbo estar se pueda predicar de 'poema', pues si un lugar lo ocupa algo, es una 'res extensa' con lo cual no es un ente abstracto el poema, a menos que consideremos 'mundos' supra- o infra- ,como prefiera, materiales en los que se puedan ocupar lugares por entes abstractos, trate de definir "lugar" en este caso si puede.
    Es por ello que el poema (como objeto lingüístico, ay, Dios mío!) no es algo que no necesite un soporte material, el aire para ser escuchado o el libro y la luz para ser leído. A parte la definición de poema es algo muy resbaladizo. Aunque considérese en lugar de poema, 'palabra', con una definición, quizá (?), más precisa, y el asunto es el mismo. Pero lo que está detrás, a mi parecer, es otro problema, el afamado problema mente-cerebro, pero eso es otro cantar. Saludos.

    Comentado por: vic el 12/6/2006 a las 19:12

  • Señor cocotero, vaya!, este tratamiento suena algo ridículo, en fin... . La cuestión es evidentemente más ardua y complicada que la del sucinto mensaje como había dicho.
    La cuestión, en su caso, es que usted supone que el poema está, pero, ¿es algo abstracto (independiente) o material?, si es algo abstracto no creo que el verbo estar se pueda predicar de 'poema', pues si un lugar lo ocupa algo, es una 'res extensa' con lo cual no es un ente abstracto el poema, a menos que consideremos 'mundos' supra- o infra- ,como prefiera, materiales en los que se puedan ocupar lugares por entes abstractos, trate de definir "lugar" en este caso si puede.
    Es por ello que el poema (como objeto lingüístico, ay, Dios mío!) no es algo que no necesite un soporte material, el aire para ser escuchado o el libro y la luz para ser leído. A parte la definición de poema es algo muy resbaladizo. Aunque considérese en lugar de poema, 'palabra', con una definición, quizá (?), más precisa, y el asunto es el mismo. Pero lo que está detrás, a mi parecer, es otro problema, el afamado problema mente-cerebro, pero eso es otro cantar. Saludos.

    Comentado por: vic el 12/6/2006 a las 19:11

  • Yo no creo ni que el poema se actualice ni que esté por encima o debajo de nadie. A diferencia de cualquier sonido, léase un coco cayendo en el suelo, que necesite de un oyente para ser algo (a veces, diferente de lo que es), el poema sólo está. No necesita de nadie, ni de poetas ni de lectores, el poema sólo se necesita a si mismo.

    Comentado por: cocotero el 12/6/2006 a las 18:06

  • Sucinto comentario a El Numa y El Pozo: La poesía, la arquitectura o cualquier otro arte o ciencia, no está por encima dela persona que lo crea o/y utiliza.
    El poema no existe sino se 'actualiza' por el lector y si no se piensa por el poeta.(No hay un 'mundo' supramaterial donde se encuentran)
    Vade retro neoplatónicos!

    Comentado por: vic el 12/6/2006 a las 14:34

  • Apreciado señor Verdú

    Me gustaría poder ponerme en contacto con usted. Estoy organizando unas jornadas en Sitges en el marco del Año Rusiñol y estaría encantado de contar con su presencia. ¿Cómo puedo contactar con usted?

    Un placer

    Comentado por: José Antonio Donaire el 12/6/2006 a las 14:23

  • “A pesar de ello, si el espacio funcional se presta al soborno, su naturaleza estructural se resiste con cinismo superior”. Pero ¿cómo se soborna al espacio funcional?, ¿desde su ambivalencia mutable? O ¿desde su concreción formal imperecedera? ¿Forma o Función? Y ¿cómo se verifica esa resistencia superior de su argumento estructural?, ¿existe una impasibilidad constructiva? , O ¿es ya una imposibilidad real de todo argumento técnico?
    “Pasear la mirada por sus muros, desfilar por sus escalinatas, tratar de entender la historia de su mixtura y apreciar la mimosa enseñanza de sus luces, empujaba a concluir que la arquitectura es mucho más que sus moradores y sus arquitectos”. Bien cierto y sin duda alguna la arquitectura está por encima y más allá de sus moradores y de sus creadores. Un poco, como la Poesía, que ni pertenece al lector ni al poeta; pertenece a la Lengua.
    La otra vertiente del posible conflicto, nace de cierto carácter inmaterial de su valor y de su apreciación; frente a lo que pudiera parecer. Casi a la manera que mantenía Viollet-le-Duc. “Es la piel del animal cazado puesta sobre la cabaña, y no la cabaña misma, lo que señala la aparición de la Arquitectura”. Oposición pues de la Arquitectura como Ornamento, frente a la Arquitectura como Conmemoración. Y así. “La arquitectura nace, se yergue y palpita con una existencia que al lograr persistir respira por sí sola, no importa la mascarada a que se la someta”.
    La otra acotación, de la mano de George Teyssot es aquella que vincula los orígenes de la Arquitectura en un doble culto: Los Dios y los Muertos. Y de aquí su visión perdida de las pistas de los Sagrado.

    Comentado por: El Pozo y El Numa el 12/6/2006 a las 12:16

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Biografía

Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de Jefe de Opinión y Jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008) y Passé Composé (Alfaguara, 2008).

Bibliografía

Passé Composé (2008), Alfaguara.

No Ficción (2008). Editorial Anagrama 

Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate

La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano

Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones

Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica

El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama

Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana

Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama

Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe

El planeta americano (1997). Círculo de Lectores

Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores

El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy

Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert

Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama

Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama

Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias

El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial

Las solteronas (1978). Editorial Dopesa

Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama

 

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Enlaces

Entrevista en Canal 2 Andalucía.

 

Reseña en Babelia.

 

Reseña en El País.

 

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Entrevista en Periodista Digital

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2006 Premio Escritor del Año (Grupo Condenas)

2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants

2002 Premio Julio Camba de Periodismo

1998 Premio Espasa de Ensayo

1997 Premio González Ruano de Periodismo

1996 Premio Anagrama de Ensayo

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