El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

lunes, 13 de febrero de 2012

 Blog de Vicente Verdú

Pérdidas

El hogar donde se encuentra casi todo lo que amamos viene a ser también el espacio donde se pierden más cosas.  Desde las llaves a las gafas, del móvil al monedero logran esconderse de un golpe y en un ámbito tan reducido y conocido como la casa.  Estaban aquí y ya no están, seguimos creyendo con la mayor de las certezas que las dejamos sobre este mueble o en este cajón pero, como nos demuestra la evidencia, la propia vista,  han desaparecido como por ensalmo. Y no ya como enseres sino como auténticos seres vivos que emprendieron una fuga inteligente.

Y una fuga no en contra de ese lugar, para el objeto del todo indiferente,  sino una huida en contra de nosotros. Es por ello que cuando algo inexplicablemente ha desaparecido para dirigirse no se sabe dónde nos sentimos doblemente afectados. Dolidos con nosotros mismos por no acertar en hallar lo que buscamos pero muy dolidos también con el objeto que en el fondo y en las maneras nos está desdeñando.

Así, cuando  las cosas se pierden no sólo se altera el orden de la normalidad exterior sino que la misma condición personal se pone en cuestión y se desordena sea porque constatamos que la memoria yerra, ya  sea porque nos vemos cada vez más desarticulados a través de la ansiedad que crece con el tiempo de la pesquisa.

El deseo, en fin, de hallar lo perdido va intensificándose de tal modo con el transcurso de los minutos que hasta llegamos a creer que la fuerza de nuestro deseo y la misma potencia de nuestra angustia van a ser al fin irresistibles para la cosa que se ha ido. Es decir, procuramos  al objeto una consideración de la misma naturaleza que dedicaríamos a un ser querido, un amante que nos ha abandonado. Nuestro amor por él es de hecho tan grande que resulta imposible entender cómo no es suficiente para mantenerlo con nosotros.  De ahí que repitamos una y otra vez la busca en los mismos sitios donde ya hemos rebuscados convenidos de que  reafirmando nuestra creencia en su fidelidad conseguiremos al fin que reaparezca.

A la irracionalidad de su desaparición oponemos la fe en su regreso súbito y  milagroso. Porque de hecho, en estos trances, nos sumergimos a medida que la ansiedad crece en los mundos de la magia o la religión en cuyo devocionario no faltan oraciones o invocaciones a santos y santas para que la pesquisa tenga éxito. e.

Atormentados, desconcertados, desalentados vamos tras el objeto perdido perdiendo la razón o la cabeza. Nos reprochábamos no tener cabeza y por esa decapitación no saber recordar dónde dejamos aquello pero ahora, ya inmersos en la neurosis de la persecución notamos como,  minuto a minuto vamos perdiendo lucidez y el aturdimiento nos domina. Ciertamente, como la pérdida de la persona querida, la pérdida de la cosa amada nos enloquece y, aún más, como sucede con los desdenes amorosos, porque no podemos entender  las razones de su evasión ni asumir cómo nos priva de su compañía.

Objetos infieles, crueles, indóciles, desleales, fantasmales. Nos hallamos en asiduo contacto con ellos y de repente se nos revelan como enemigos o desconocidos. Podría ser que la indiferencia con que los tratamos en la normalidad les induzca a comportarse excepcionalmente para que su identidad se aprecie y,  efectivamente, nunca se quiera más a nadie ni a algo que cuando repentinamente y sin razón somos privados de ellos. Excluidos de su posesión y, en consecuencia, también arruinados. Tal es otra de los tormentos  que acompañan a la deserción de la cosa:  sin ella parece efectivamente que somos menos. No tenemos lo que teníamos pero además, en virtud de la dimensión  que gana el objeto desaparecido, llegamos a sentirnos hasta físicamente mutilados. Desprestigiados mentalmente por la deficiencia  nemotécnica y demediados por la simbólica amputación que la falta del objeto comporta.

Este agudo dolor doméstico lo entiende todo el mundo. Perder un enser supone sufrir una  desdicha, una lacerante hostilidad del mundo que se manifiesta huidizo y una suerte de nueva oquedad  personal como efecto de haberse evaporado una parte de la vida material, y afectiva. El objeto perdido nos humilla,  parece haberse ido a otra parte y acaso al inimaginable dominio de otro sujeto. De un lado  nos arrebata una porción de vida y, de otro, ha viajado a otro destino. Sumando ambas dolencias la siguiente emoción se encadena a otra emoción más de descalabro y, al cabo, a la certeza de estar despeñándose en la desesperación y la pérdida del control de uno mismo hasta llegar al punto en  somos también nosotros quienes tras el objeto nos extraviamos, nos confundimos, nos desintegramos.

[Publicado el 15/2/2010 a las 10:35]

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Comentarios (5)

  • Ganancias y pérdidas


    Vuelvo a mentir con gracia,
    me inclino respetuoso ante el espejo
    que refleja mi cuello y mi corbata.
    Creo que soy ese señor que sale
    todos los días a las nueve.
    Los dioses están muertos uno a uno en largas filas
    de papel y cartón.
    No extraño nada, ni siquiera a ti
    te extraño. Siento un hueco, pero es fácil
    un tambor: piel a los dos lados.
    A veces vuelves en la tarde, cuando leo
    cosas que tranquilizan: boletines,
    el dólar y la libra, los debates
    de Naciones Unidas. Me parece
    que tu mano me peina. ¡No te extraño!
    Sólo cosas menudas de repente me faltan
    y quisiera buscarlas: el contento,
    y la sonrisa, ese animalito furtivo
    que ya no vive entre mis labios.


    Salvo el crepúsculo
    Julio Cortázar

    Comentado por: poema el 21/2/2010 a las 21:24

  • http://www.youtube.com/watch?v=kLlBOmDpn1s

    Comentado por: les feuilles mortes el 16/2/2010 a las 21:39

  • Es facil,muy facil. Yo siempre lo digo.
    Si buscas las gafas, abandona y ponte a
    buscar la pluma,no encontraras la pluma pe-
    ro si las gafas, y ademas los guantes que
    estabas buscando ayer .la tarjeta de Paul
    Newman (antes de morir),los calcetines a
    rayas para el Yoga,el regalo de cumpleaños
    de aquella amiga que perdiste,el articulo
    de tu vida ,el hombre de tu vida ,las
    galletas dieteticas,la foto de tu vida,y
    finalmente la sorpresa de tu vida. Una
    vez que tienes todo ya eres otro...y otro
    con gafas.
    No he terminado. Hay otra modalidad
    que consiste en que todo lo que es dos se
    despareja,guantes,calcetines,medias sexy
    y no,patines,Guerra y paz primera y segun-
    da parte,mandos a distancia, media naran-
    ja...aunque es probable que en este punto
    ya hayas tirado todo por la borda y seas
    UNA.

    Comentado por: la tortuga varada el 15/2/2010 a las 22:20

  • Yo tengo unas tijeras escalpelo que se van por ahí de vez en cuando. Seguro que van a hacer de las suyas a montárselo en plan lesbiano con otras de peluquero que perdí junto con mi pelo. Las tijeras escalpelo las necesito para vivir. Me las regalaron hace mucho y sin ellas me crecen las uñas. Mis uñas de los pies son como una especie canija de mejillón. Sin estas tijeras es imposible cortar determinadas partes de las uñas de los dedos gordos de cada pie. Una vez tardó más de la cuenta en regresar de sus correrías eróticas y sufrí mucho porque me hacía sangre en los dedos. La busqué por toda la casa, rincón por rincón, pero no aparecían. Hasta que desesperado desmonté un sofá y ¡voilá! allí estaba, con cara de no haber roto un plato.
    Los objetos, estoy convencido, tienen vida propia cuando se pierden. Seguro que muchas veces se cansan de nosotros y se van por ahí a descansar. Hay veces que pasa mucho tiempo entre que los perdemos de vista y los volvemos a ver; tanto que ya no los queremos y los miramos de soslayo y les decimos: ahora que te den, macho, ahí te quedas. Hasta nosotros nos cansamos de nosotros mismos, hartos de pensar las mismas cosas, de decirlas de la misma forma.
    Ahora me estoy acordando de un rotulador naranja con punta de cerámica que se fue hace mucho tiempo y con el que escribí una poesía de amor: ¡hace ya tanto tiempo!

    Comentado por: HERMANN el 15/2/2010 a las 19:50

  • Pues en mi hogar no se encuentra casi todo lo que yo amo. En mi mente están los sentimientos que me inspiran las personas a las que quiero, aprecio o valoro. En mi mente se alojan mis ilusiones, proyectos y deseos.

    El trato con las personas más o menos cercanas, los éxitos o fracasos, no tienen que darse necesariamente en el hogar de cada uno, en un universo móvil y un espacio-tiempo con contenido fácil de variar y/o impredecible.

    Donde estoy yo se halla, de alguna manera, mi hogar, y trato de dar cuenta de ello con detalles sólo perceptibles por mí, aunque sea durante las muchas o pocas horas que dura un vuelo.

    Mi casa es el lugar del estudio, de la reflexión, del descanso y de la soledad buscada.

    Aunque, pensándolo bien,todo lo anterior sería posible también en otro sitio, con las únicas condiciones de que me sintiera reflejada en ese entorno y de que lo sintiera como mío en ese "para siempre" de lo permanente-provisional.

    Comentado por: Asun el 15/2/2010 a las 12:37

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Biografía

Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de jefe de Opinión y jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008), Passé Composé (Alfaguara, 2008) y El capitalismo funeral (Anagrama, 2009).

 

 

 

OBRA PICTÓRICA/ WEB OFICIAL

 

Galería de cuadros del autor

 

Bibliografía

El capitalismo funeral (2009), Anagrama.

Passé Composé (2008), Alfaguara.

No Ficción (2008). Editorial Anagrama 

Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate

La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano

Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones

Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica

El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama

Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana

Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama

Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe

El planeta americano (1997). Círculo de Lectores

Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores

El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy

Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert

Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama

Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama

Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias

El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial

Las solteronas (1978). Editorial Dopesa

Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama

La Ausencia (2011) Editorial Esfera de los libros

Portada de 'El capitalismo funeral'

Enlaces

Entrevista en Canal 2 Andalucía.

 

Reseña en Babelia.

 

Reseña en El País.

 

Reseña en El Cultural de El Mundo.

 

Reseña en El País - País Vasco

 

Entrevista en Periodista Digital

Premios

2006 Premio Escritor del Año (Grupo Conde Nast)

2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants

2002 Premio Julio Camba de Periodismo

1998 Premio Espasa de Ensayo

1997 Premio González Ruano de Periodismo

1996 Premio Anagrama de Ensayo

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