El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

lunes, 13 de febrero de 2012

 Blog de Vicente Verdú

Los bibelots

Los hogares tienden a afearse con el tiempo y no sólo porque envejezcan y pierdan frescura sino también por su intensa propensión a coleccionar residuos y mantenerlos, aún sin vida, distribuidos como objetos en las repisas, los estantes de las librerías o por encima de los aparadores y las cómodas.

 Se trata de objetos que llegaron a estos lugares con la ilusión de marcar la memoria de un viaje o un acontecimiento importante. Pero unos son aportados por las gentes de la casa y otros tantos pertenecen a la serie de regalos de pequeño tamaño que se ha  recibido. Casi nunca faltan, a  su vez menudas esculturas y trofeos sin relevancia que, en su momento, procuraron alegría a un  hijo o un padre en una competición de tenis, de fútbol o de dominó. Una multiplicidad de placas y galardones ínfimos y de de todas las especialidades imaginables se posan en los voladizos interiores del hogar y se hacen resistentes a su renovación, su eliminación o su eventual apartamiento. De la misma manera, numerosas fotografías salteadas en el tiempo pero en arbitraria desproporción respecto a otras, se exponen a la vista que, finalmente, será la mirada  de las visitas puesto que los demás de ese hogar, han llegado, a través de la costumbre, a no detectar siquiera su presencia ni una a una ni tampoco como conjunto. Son los invitados, en todo caso, quienes al ser acomodados unos momentos en esa habitación quienes reciben los impactos de todas o algunas de ellas.

 Objetos, bibelots, souvenirs y fotos van componiendo con el tiempo una especie que siendo altamente heterogénea en sus materiales y condición operan entre sí a la manera de una tribu altamente cohesionada y protegida de los demás por una misma capa que llega a ser rancia y muy recia en aquellas viviendas donde nadie, en los últimos tiempos, ha sentido el impulso de renovar ni la vida ni sus posibles rastros sin ton ni son.

Efectivamente el juicio que a los propietarios de ese habitat les merece este desfile abigarrado es semejante al que dejara tras de sí un dulce naufragio con sus pecios y sus paisajes de alrededor. No ven por tanto en ello ningún aspecto que debieran corregir o mejorar. Más bien lo  frecuente es que aún aceptando la mala impresión que transmite ese animalario y asumiendo la necesidad de una limpieza y  depuración  radical nunca se lancen a ello puesto que la clarificación o saneamiento requeriría la eliminación de  piezas queridas o piezas ambiguas que suspenden una y otra vez la decisión  de actuar con determinación.

 Las fotografías que se refieren a parientes o amigos ya desaparecidos pesan tanto, despiden tanto pesar, que es muy difícil removerlas pero otros obstáculos inesperados se encuentran cuando parece incuestionable que ese muñeco es una birria o esas casitas de Varsovia se encuentran desportilladas y ya no tienen razón de formar parte de la  exposición. Azarosamente o impulsivamente ciertos objetos pueden ser circunstancialmente destronados o extraviados pero es casi imposible dictar sentencias sin tropezar con figuras, fotos y souvenirs que  incluso no pertenecientes a la familia en cuestión se aferran a sus posiciones históricas.

Este zoológico de cosas reunidas y amontonadas adquiere, además, con el pegajoso paso del tiempo una especie de vida propia y una autonomía orgánica enferma de una fealdad que es difícil de combatir y desmontar. Son muchos los elementos y sin aparente relación entre sí pero es demasiado dura la argamasa fraguada y muy desafiante su trama moral como prueba en los momentos en que alguien pretende su desarticulación.  Como un funcionamiento fisiológico interno, invisible al espectador, los recuerdos de un tipo se asocian a los signos de los otros y mediante vectores de la misma dirección u su opuesta. Mediante parejas o  acoplamientos y a través de tan próximas como violentas negaciones de valor.

Su sistema, en fin, se rige por el decisivo orden del desorden y este desorden  se hace tan compacto como el de los desechos en un vertedero que llegan a integrarse entre sí y a apelmazarse con un resultado tan persuasivo que aumenta todavía más con su baja categoría estética, por el formidable poder de fusión que demuestra el  excremento.

Esta repetida realidad de casi todo hogar no es con precisión ni una homotecia de su  historia ni un claro rasgo caracteriológico. Pero ¿quién puede negar que sea su rostro o parte de él? Bien, una parte de su rostro. Su cara o fragmento de  cara a primera vista pero, también, dado que esa visión es imposible para los habitantes de la propia casa su existencia se alza como una realidad sin propiedad real y su impresión como parte de una revelación independiente.

 Revelación compleja de vidas y muertes, de viajes y de cumpleaños, de alegrías y  souvenirs,  débitos, gozos y descuidos. Puede parecer  mentira que un documento tan poblado de informaciones se muestre sin reparo a la visita. Puede parecer una contradicción que la intimidad de la vida del mismo hogar, por un inesperado gesto extracorpóreo, haya abandonado el secreto y haya venido a mostrarse como en un escenario obsceno tanto en unas como en otras habitaciones.

Sin embargo, no será  la obscenidad quien hace poner en candilejas ese muestrario de la vida sino principalmente la ingenuidad, el amor momentáneo y la ternura, el exagerado enaltecimiento  de una anécdota muy fotografiada, la miniatura esmaltada o el corazón de raso y bordado o que , de modo inconsciente, al paso de las horas, se dejaron allí y perviven en el mismo sitio, per-sistentes, a través de los años y los años. 

[Publicado el 12/2/2010 a las 13:33]

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Comentarios (3)

  • "Propiedad tan mía de anonadar esto que miro y esto que leo y esto que todo: lo viviente se atemoriza ante mi mirada de sonámbula y se vuelve inerte, rígido.
    Mi pequeño cuarto poseído por la perdición. Todo lo que se ace al suelo desaparece: el paquete de cigarrillos, los zapatos, los poemas, la ropa, como si yo viviera sobre una gran boca que se abre cuando me descuido.

    11 de diciembre
    Aprender a tocar los objetos, acariciarlos como quien conoce largamente sus misterios."
    Alejandra Pizarnik, Diarios

    Comentado por: la repostera el 24/2/2010 a las 12:29

  • Sólo falta que se asome alguien como yo al blog de VVerdú después de haber leído su artículo de hoy de El País y se encuentre con su bibelot, Hermann. Jajaja

    Comentado por: visitante ocasional el 13/2/2010 a las 11:05

  • Sí que es verdad que se acumulan cosas, fotos, recuerdos. E idioteces. Todos los años por estas fechas algún experto saca estadísticas de cuánto tiempo hacemos el amor los españoles; por comunidades. Qué cargante se va volviendo todo...
    Por otra parte en algunas casas se acumulan libros, como es mi caso; cientos y cientos que son, porque los amo, lo menos prescindible de entre todas las cosas que voy guardando.
    ¿Cuál es el objeto al que tengo más cariño? una piedra de lava en forma de mierda que encontré en una playa de Cádiz. Era tan real, tan como recién salida, tan parecida a una caca humana, que casi no me atreví a tocarla, mojada como estaba en la orilla. Ahora es parte esencial de mi mesa de trabajo. Me inspira y sugiere cosas.
    Me encanta esta faceta suya tan fecunda y doméstica, llena de insectos y cosas.

    Comentado por: HERMANN el 12/2/2010 a las 18:45

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Foto autor

Biografía

Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de jefe de Opinión y jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008), Passé Composé (Alfaguara, 2008) y El capitalismo funeral (Anagrama, 2009).

 

 

 

OBRA PICTÓRICA/ WEB OFICIAL

 

Galería de cuadros del autor

 

Bibliografía

El capitalismo funeral (2009), Anagrama.

Passé Composé (2008), Alfaguara.

No Ficción (2008). Editorial Anagrama 

Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate

La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano

Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones

Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica

El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama

Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana

Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama

Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe

El planeta americano (1997). Círculo de Lectores

Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores

El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy

Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert

Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama

Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama

Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias

El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial

Las solteronas (1978). Editorial Dopesa

Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama

La Ausencia (2011) Editorial Esfera de los libros

Portada de 'El capitalismo funeral'

Enlaces

Entrevista en Canal 2 Andalucía.

 

Reseña en Babelia.

 

Reseña en El País.

 

Reseña en El Cultural de El Mundo.

 

Reseña en El País - País Vasco

 

Entrevista en Periodista Digital

Premios

2006 Premio Escritor del Año (Grupo Conde Nast)

2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants

2002 Premio Julio Camba de Periodismo

1998 Premio Espasa de Ensayo

1997 Premio González Ruano de Periodismo

1996 Premio Anagrama de Ensayo

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