El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

lunes, 13 de febrero de 2012

 Blog de Vicente Verdú

Las moscas

En casa, cuando éramos pequeños, había moscas. No una barbaridad de moscas pero resultaba habitual que mientras se estudiaba, jugaba o comía hubiera alrededor dos, tres o más moscas.

Vivían en la casa prácticamente todo el año o incluso el año completo en todos los hogares porque que no recuerdo ninguna casa, ni la mía ni la de los demás amigos o familiares, desprovista de moscas.

Más  aún: con las moscas jugábamos a menudo, fuera desafiándonos a cazarlas o bien a cazarlas y  desprenderlas de las alas para colocarlas en calles de cartón y hacerlas competir como corredoras.

También, en otros momentos, les pegábamos  unos papeles sobre las alas y el papel volaba con cuatro o cinco moscas aguantándolo por debajo. Las moscas, si nos parecían molestas, era sólo durante los veranos  cuando no eran unas cuantas  las que revoloteaban sino decenas que se repartían por la cocina, el comedor y el cuarto de baño o el retrete y nos molestaban al comer, al dormir la siesta o cuando leíamos un libro o jugábamos al parchís.

 En los cuartos de baño siempre había algunas moscas especializadas que  se pegaban al espejo como mirándose o deambulaban en torno al cepillo y la pasta de dientes, lo que resultaba indignante. Con todo nunca se nos presentaban como enemigas o extranjeras sino caprichosas y hasta egoístas acompañantes del hogar que no mostraban el menor miramiento. Se hacían desde luego más insoportables cuando hacía calor y hasta asquerosas cuando necesitábamos colgar una tira de papel marrón pringada de una extraña cola para que se quedaran atrapadas. De otra parte, siendo muchas en el veraneo, daban ocasión a entretenernos con el matamoscas y a desafiarnos entre los hermanos contando el número de las que matábamos. En verano, sin duda, todas  las casas disponían de uno o varios matamoscas y de alguna otra clase más de remedios para  matarlas fuera mediante el flit o mediante el repugnante papel marrón, impregnado de un pringue  semejante a la miel y en el que quedaban pegadas y, al cabo, inmóviles, muertas o casi muertas.

Otra manera de matarlas era hacerlas recaer en el fondo de un tarro de cristal pero no recuerdo qué podía atraerlas hacia adentro. Quitar la vida a las moscas, como arrancarles las alas, era una práctica inseparable de la vida doméstica pero ya digo que la cacería propiamente dicha sólo tomaba ese carácter con el uso del flit y del matamoscas pringoso, siempre en los veranos.

Efectivamente también era corriente colocar las mosquiteras sobre los nidos de los bebés o, en ocasiones, sobre las camas de matrimonio  pero formaba parte exclusiva de los veraneos donde a las moscas se le sumaban los mosquitos mucho más aborrecibles porque picaban con obsesiva saña. Poco a poco, con el paso del tiempo las moscas fueron siendo menos y los  mosquitos, una  vez que fueron desecando los saladares, iban  desapareciendo gradualmente y, luego, por completo.

 No era entonces signo de suciedad familiar ni tener  moscas ni  mosquitos, por supuesto. Pero incluso, tampoco, tener cucarachas que se hallaban en los domicilios muy encubiertas durante el día y aparecían de repente al dar la luz cuando se volvía del cine en  un número de tres o cuatro. Años después leí que por cada cucaracha que veíamos había otras 17 ocultas en los lugares donde corrientemente habitaban.

 Contra las cucarachas había algunos líquidos y polvos así como para combatir las hormigas que, por cientos o casi miles, se manifestaban reptando por los muebles de la cocina o desfilando sobre la superficie en dirección a algún resto de alimento que no se hubiera retirado precavidamente a tiempo.

Las hormigas siempre parecían tan necesitadas, famélicas y faltas de cualquier medio de subsistencia que hasta suponía un genocidio cargárselas a mansalva aplastándolas, barriéndolas o enjugándolas como una bardoma con el paño húmedo del fregadero. Los insecticidas de diferentes marcas y a lo largo de estos años han sido uno de los productos que más han contribuido a ser conscientes del desarrollo económico español porque verdaderamente la lucha era antes desigual y desesperada.

Ahora apenas se ven  moscas en las casas, una o dos de vez en cuando y especialmente en los veranos. No hay apenas hormigas en las cocinas de  la ciudad y las cucarachas se han convertido por su rareza en una seña de vivienda antigua, en algún modo prestigiosa y cara, en clara relación con la la garantizada antigüedad de sus viejos desagües.

En "La Tienda en Casa" que aparece en algunos canales  de la televisión   todavía aparecen anuncios para combatir toda clase de insectos o animales indeseables dentro del hogar, como las ratas  y se expende un moderno artilugio llamado PestJet que emite unos rayos azulados que ahuyentan a toda clase de bichos indeseables, se trate de escarabajos, mosquitos, moscas o ratas.

En nuestro tiempo y con estos medios radicales desaparece del hogar una variada familia de intrusos que, en el caso de las moscas siempre fueron aceptadas como parte inseparable del hogar o de la casa. Cualquiera de ellas  se consideraba doméstica si no formaba parte de una bandada cuantiosa e invasiva. En  una proporción razonable las moscas iban y venían con naturalidad por los cuartos, se posaban sobre las colchas o sobre los brazos de los muebles, visitaban la jaula del pájaro o asistían durante la comida como accesorios vivos de la vida en casa.

No les prestábamos nuestro amor pero nos habría resultado inconcebible por no decir inquietante que no estuvieran presentes. No celebrábamos abiertamente su presencia pero su ausencia, con toda seguridad, nos habría llevado a la desazón y, posiblemente, a la alarma.

[Publicado el 11/2/2010 a las 12:45]

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Comentarios (8)

  • The Fly

    God in his wisdom made the fly
    And then forgot to tell us why

    Ogden Nash

    Comentado por: visitante ocasional el 14/2/2010 a las 16:35

  • Hay que tener cuidado con las moscas. Ya en el siglo pasado Pío Baroja se metió con ellas imaginando una república sin moscas, sin frailes y sin carabineros. Así que más tarde no se lo perdonaron ni los frailes ni los carabineros, ni por supuesto, las moscas.

    Comentado por: Hermann el 12/2/2010 a las 18:32

  • Little Fly



    Little Fly,
    Thy summer’s play
    My thoughtless hand
    Has brush’d away.

    Am not I
    A fly like thee?
    Or art not thou
    A man like me?

    For I dance,
    And Drink,& sing,
    Till some blind hand
    Shall brush my wing.

    If thought is life
    And strength & breath,
    And the want
    Of thought is death;

    Then am I
    A happy fly,
    If I live
    Or if I die.




    William Blake

    Comentado por: If thought is life el 12/2/2010 a las 09:51

  • La memoria como luz que desempolva lo cotidiano y lo rescata de las "oscuras manos del olvido". Verdú en prosa, Eliseo Diego en poesía:

    Voy a nombrar las cosas...

    Voy a nombrar las cosas, los sonoros
    altos que ven el festejar del viento,
    los portales profundos, las mamparas
    cerradas a la sombra y al silencio.

    Y el interior sagrado, la penumbra
    que surcan los oficios polvorientos,
    la madera del hombre, la nocturna
    madera de mi cuerpo cuando duermo.

    Y la pobreza del lugar, y el polvo
    en que testaron las huellas de mi padre,
    sitios de piedra decidida y limpia,
    despojados de sombra, siempre iguales.

    Sin olvidar la compasión del fuego
    en la intemperie del solar distante
    ni el sacramento gozoso de la lluvia
    en el humilde cáliz de mi parque.

    Ni el estupendo muro, mediodía,
    terso y añil e interminable.

    Con la mirada inmóvil del verano
    mi cariño sabrá de las veredas
    por donde huyen los ávidos domingos
    y regresan, ya lunes, cabizbajos.

    Y nombraré las cosas, tan despacio
    que cuando pierda el Paraíso de mi calle
    y mis olvidos me la vuelvan sueño,
    pueda llamarla de pronto con el alba.

    Comentado por: Naturaleza Viva el 12/2/2010 a las 01:16

  • http://www.youtube.com/watch?v=7xuI1AWfZCM

    Comentado por: aleteando el 12/2/2010 a las 01:15

  • Las familiares moscas del post de hoy ya tienen a Machado; a las nocturnas y repugnantes cucarachas que aparecen al encender la luz a la vuelta del cine tampoco les falta quien las llame.

    Cucaracha de Anne Sexton

    Cockroach

    Roach, foulest of creatures,
    who attacks with yellow teeth
    and an army of cousins big as shoes,
    you are lumps of coal that are mechanized
    and when I turn on the light you scuttle
    into the corners and there is this hiss upon the land.
    Yet I know you are only the common angel
    turned into, by way of enchantment, the ugliest.
    Your uncle was made into an apple.
    Your aunt was made into a Siamese cat,
    all the rest were made into butterflies
    but because you lied to God outrightly--
    told him that all things on earth were in order--
    He turned his wrath upon you and said,
    I will make you the most loathsome,
    I will make you into God's lie,
    and never will a little girl fondle you
    or hold your dark wings cupped in her palm.
    But that was not true. Once in New Orleans
    with a group of students a roach fled across
    the floor and I shrieked and she picked it up
    in her hands and held it from my fear for one hour.
    And held it like a diamond ring that should not escape.
    These days even the devil is getting overturned
    and held up to the light like a glass of water.

    Anne Sexton

    Comentado por: María el 11/2/2010 a las 21:58

  • No sufra señor Verdú. Las moscas, mosquitos, cucarachas, y otros acompañantes de la anterior vida ciudadana no han desaparecido. Soy testigo de ello en mi hogar, en la escasa huerta murciana a la que la Crisis ha dado una prórroga. Hasta los insectos saben donde vivir mejor que los humanos.

    Comentado por: Bruma el 11/2/2010 a las 20:46

  • qué bueno
    m
    es el animal que desparasita a las vacas, a los hipopótamos, a los leones les acompaña y ... pero son moscas de la selva y solo se las abanica con la cola

    no recuerdo nada eso... sí recuerdo la aficción de mi abuelo por enseñarme como irar y acercarme a las abejas, estar quieto,s entarse y luego al acercarse poner la mano
    eso sí decía si llega un saltamontes... rcuerda respira por el abdomen... ok!
    muy bello

    Comentado por: Enea el 11/2/2010 a las 16:17

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Biografía

Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de jefe de Opinión y jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008), Passé Composé (Alfaguara, 2008) y El capitalismo funeral (Anagrama, 2009).

 

 

 

OBRA PICTÓRICA/ WEB OFICIAL

 

Galería de cuadros del autor

 

Bibliografía

El capitalismo funeral (2009), Anagrama.

Passé Composé (2008), Alfaguara.

No Ficción (2008). Editorial Anagrama 

Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate

La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano

Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones

Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica

El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama

Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana

Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama

Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe

El planeta americano (1997). Círculo de Lectores

Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores

El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy

Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert

Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama

Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama

Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias

El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial

Las solteronas (1978). Editorial Dopesa

Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama

La Ausencia (2011) Editorial Esfera de los libros

Portada de 'El capitalismo funeral'

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Entrevista en Canal 2 Andalucía.

 

Reseña en Babelia.

 

Reseña en El País.

 

Reseña en El Cultural de El Mundo.

 

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2006 Premio Escritor del Año (Grupo Conde Nast)

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1996 Premio Anagrama de Ensayo

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