Desnudarse
Durante el transcurso del día la cama se encuentra siempre a disposición para unos u otros usos muy diversos pero, institucionalmente, la cama se hace activa al ir a dormir en ella, mientras durante el día -salvo excepciones- se mantiene quieta. No se diría paralítica o paralizada puesto que los pliegues, los relieves de las telas, los volúmenes de la almohada o su grosor integral, trasfieren a los sentidos la percepción de unas manos han contribuido a dejarla como está y todavía se suman para que respire como una entidad viva y mullida.
Diferentes muebles, y especialmente los enfundados o "vestidos", causan n una sensación similar. Se presentan quietos y como aguardando al usuario pero aún hallándose en esta actitud podría pensarse que se remueven, reacomodan o laten en silencio y para sí.
Incluso es posible, en el interior de la casa desierta, que estos muebles posean un pequeño grupo de pensamientos más o menos elementales y rutinarios entre los que se cuentan necesariamente los asociables a su constante tiempo de espera.
La cama nos aguarda y por la noche el huésped inicia en sus entornos la rutina de ir quitándose obligadamente las ropas. Quitarse las ropas ante la cama o en sus proximidades, entre el dormitorio y el cuarto de baño, por ejemplo, significa el repaso cotidiano de una secuencia de desasimiento que se corresponde, de otro lado y después con ponerse el camisón y el pijama. Venimos de un espacio alejado y tras vivir un intervalo intramuros alrededor del televisor, los niños y la cena, nos preparamos para incorporarnos a la cama que representa, en realidad, el tercer espacio determinante del día. La intimidad dentro de la intimidad, la extrema individualidad en la individualidad. El huésped y la cama duermen dentro de la soledad y ¿quién cuestionaría que gracias a su influencia?
De la compañía a la soledad, del movimiento al reposo, de la vigilia al sueño a través de una escenificación del desprendimiento público y el revestimiento con las ropas de alcoba. Elocuentemente, nos despojamos de las vestimentas con las que nos presentamos en público y nos disfrazamos con los hábitos de la soledad en donde hallamos (o no) el tiempo del sueño. Las prendas que a lo largo del día fueron impregnándose de los olores y avatares, de la lluvia, los alientos o el viento, no se meten en la cama porque, a fuerza de experimentar la vicisitud, mancharse de ellas, sentir en ellas, no es pertinente embutirse entre las sábanas con ellas. Son físicamente capaces de juntarse con la cama pero siempre que esto sucede se denota una situación de menesterosidad, peligro o amenaza que convierte a la cama en refugio y a ellas en material anónimo o subordinado. Sólo el proyecto de acostarse así, sin desvestirse del día, hace pensar en una urgencia donde se une la inquietud con el descanso, la obligación con la dejación, el día incesante con la noche sin muros y en una forzada reunión que, en consecuencia, conduciría a un doloroso desorden.
La cama nos espera, precisamente, aliviados de la mayor consternación posible y si se ofrece como una cámara de descompresión su colaboración empieza reclamando el abandono del traje o el vestido, el reloj y los abalorios, la cartera y la calderilla.
De este modo, más o menos desasido se llega a través de la blancura de las sábanas a la navegación sin luces de la noche. Echar lastre por la borda, pesar menos antes de ir a dormir y descargarse de las ropas que encierran objetos pesados traza las líneas de un ritual que exime provisionalmente del mundo para entregarse sin al viaje de la cama.
Mueble preparado desde la mañana en espera del momento en que nos deconstruimos como seres sociales y nos simplificamos, ante la noche encamada y migratoria a bordo del lecho. Lecho de agua o de aire, corriente circunstancial a la que nos lanzamos cotidianamente tras habernos desnudado y, en la esperanza, de lavarnos o reestrenarnos a través de sus lienzos blancos. "¿Al cine? Al cine de las sábanas blancas es donde vas a ir", nos decían los padres cuando nos resistíamos a meternos en la cama. Un cine donde, en memoria de la infancia, nos volvemos personajes de dos dimensiones, exonerados de aquella tercera dimensión abandonada junto a las ropas del día, cosidas para el mundo exterior que nos asalta o nos insulta o nos conlleva.
[Publicado el 09/2/2010 a las 11:00]
Comentado por: María el 11/2/2010 a las 10:09
Otro poema que encontré por el camino:
Estoy demasiado cerca
Estoy demasiado cerca para que él sueñe conmigo.
No vuelo sobre él, de él no huyo
Entre las raíces arbóreas. Estoy demasiado cerca.
No es mi voz el canto del pez en la red.
Ni de mi dedo rueda el anillo.
Estoy demasiado cerca. La gran casa arde
Sin mí gritando socorro. Demasiado cerca
para que taña la campana en mi cabello.
Estoy demasiado cerca para que pueda entrar como un huésped
que abriera las paredes a su paso.
Ya jamás volveré a morir tan levemente,
tan fuera del cuerpo, tan inconsciente,
como antaño en su sueño. Estoy demasiado cerca,
demasiado cerca. Oigo el silbido
y veo la escama reluciente de esta palabra,
petrificada en abrazo. Él duerme,
en este momento, más al alcance de la cajera de un circo
ambulante con un solo león, vista una vez en la vida,
que de mí que estoy a su lado.
Ahora, para ella crece en él el valle
de hojas rojas cerrado por una montaña nevada
en el aire azul. Estoy demasiado cerca,
para caer del cielo. Mi grito
sólo podría despertarle. Pobre,
limitada a mi propia figura,
mas he sido abedul, he sido lagarto,
y salía de tiempos y damascos
mudando los colores de mi piel. Y tenía
el don de desaparecer de sus ojos asombrados,
lo cual es la riqueza de las riquezas. Estoy demasiado cerca,
demasiado cerca para que él sueñe conmigo.
Saco mi brazo que está debajo de su cabeza dormida,
Mi brazo dormido, lleno de agujas imaginarias.
En la punta de cada una de ellas, para su recuento,
Se han sentado ángeles caídos
Szymborska
Comentado por: escarola el 11/2/2010 a las 09:52
Parece que podremos, al fin, en “la navegación sin luces de la noche” deshacernos no sólo de la ropa sino de los objetos y dolores de cabeza que nos asfixiaban estos días? Yo siento un cierto alivio.
Desnudarse no es hoy preámbulo de juegos voluptuosos, como bien decía Asun, sino el acto sosegado que, precede a la tregua que nos dispensan las noches afelpadas.
La cama atrapa, y los blogueros acudimos raudos; incluso los durmientes se han despertado de su sueño profundo, convocados por el hechizo de su nombre. Atrás queda, desierta, la frialdad del baño que alicatado repelía. Nos percatamos del poder de su llamada cuando ya estamos atrapados en su órbita, la de la cama, y sentimos que nos estamos desnudando para ella y que el jefe ha conseguido que el desnudarse del título se olvide de su propia desnudez y se despoje de sus ropas con naturalidad, como si el desnudarse fuera parte del ciclo de la vida y la sola presencia de la cama lo convirtiera en un aprendizaje de la muerte; un ritual de necesaria repetición diaria, sin sobresaltos, exento de pasión; una oración.
Quiere VV que el desnudarse de hoy sea un acto solitario. Y es que, aunque en la cama nos espere alguien, es en la vecindad extrema de los cuerpos cuando se da el más extremo desapego; en la mayor intimidad de brazos y piernas enlazados, toleramos que quien nos acompaña emprenda en solitario viajes a lugares ignotos.
¿Dónde ha ido aquél que duerme a nuestro lado? la cama también es eso; un territorio acotado que nos permite alimentar la ilusión de que viajamos juntos.
Me gusta de Thom Gunn este poema en el que se desnuda y nos cuenta cómo se desliza en la cama junto a la persona que ya duerme … do you know who I am...
Thom Gunn
“Touch”
You are already
asleep. I lower
myself in next to
you, my skin slightly
numb with the restraint
of habits, the patina of
self, the black frost
of outsideness, so that even
unclothed it is
a resilient chilly
hardness, a superficially
malleable, dead
ruberry texture.
You are a mound
of bedclothes, where the cat
In sleep braces
its paws against your
calf through the blankets,
and kneads each paw in turn.
Meanwhile and slowly
I feel as if
my own warmth surfacing of
the ferment of your whole
body that in darkness beneath
the cover is stealing
bit by bit to break
down that chill.
You turn and hold me tightly, do
you know who
I am or am I your mother or
the nearest human being to
hold on to in a
dreamed progrom.
What I, now loosened,
sink into is an old
big place, it is
there already, for
you are already
there and the cat
got there before you, yet
It is hard to locate.
What is more, the place is
not found but seeps,
from our touch in
continuouos creation, dark
enclosing cocoon round
ourselves alone, dark
wide realm where we
walk with everyone.
Buenas y lluviosas noches casi días
Comentado por: María el 10/2/2010 a las 03:55
disculpe, sr.verdú, que no me haya presentado antes. le conozco de hace tiempo pero usted a mí no, así que... en fin... que mucho gusto
atentamente
el cartero
Comentado por: el c el 10/2/2010 a las 00:31
lavingen, yo sí estoy levantado pero ese un .c. de más abajo está viendo una película francesa en vo
-------------------
andiamo al catre, c ???
Comentado por: el c el 10/2/2010 a las 00:25
Desnudarse para la cama
que nos espera,
que nos aguarda,
el protocolo de despojarse
desnudarse,
la rutina
de ir a la cama,
como la parca,
nos aguarda,
¡Un gusto leerle!
Buenas Noches,
Comentado por: MCArmens el 10/2/2010 a las 00:09
Comentado por: Ana el 10/2/2010 a las 00:02
Hola, c, ¿tan tarde, levantado? Vaya a la camita, hombre. Y que le acompañen los mejores sueños, ea.
Comentado por: LaVingen el 09/2/2010 a las 23:48
La cama que alguien ha preparado por la mañana, ¿alguien que no es usted mismo VV? Yo tampoco me la preparo, que me la preparan manos masculinas no torpes para la tarea, no. Pero no se apure tanto con la muerte y la cama, hombre; si usté va a morir con las botas puestas, carajo.
Comentado por: LaVingen el 09/2/2010 a las 23:46
Comentado por: c el 09/2/2010 a las 21:45
Comentado por: descanso sin despertador el 09/2/2010 a las 14:20
Reposarse en el dormir profundo, olvido absoluto, inmóvil, solitario, sin pensamiento ni voz, en la plácida ausencia de realidad, de pesadilla o sueño. Siempre demasiado poco ese morir de un tirón.
Comentado por: descanso sin despertador,por favor. el 09/2/2010 a las 14:15
Como un "ensayo para la muerte" se prepara entonces el durmiente, en esa cama desprovista de sexualidad, despojandose de vestiduras, compañía, en definitiva del lastre de la existencia. Dulces blandos y suaves ensayos para la muerte.
Comentado por: escarola el 09/2/2010 a las 13:04
La cama, de noche, se conjuga bien con la culpa que aparece desnuda e íntegra en el silencio y oscuridad que impiden cualquier benéfica distracción.
Me contaban cómo algunos delatores de inocentes en la guerra civil eran seguidos por perros que les ladraban cuando, insomnes, salían de sus casas a pasear por el monte hasta que se hacía de día. Y así, durante días, meses, años. Era la culpa, que sólo descansaba parcialmente de día.
Comentado por: Asun el 09/2/2010 a las 12:40
Por una vez y quizá sólo por hoy, se demuestra que se puede hablar, y cómo, de la cama sin hacer referencia a los goces de la sexualidad humana.
Comentado por: Asun el 09/2/2010 a las 12:13
Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de jefe de Opinión y jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008), Passé Composé (Alfaguara, 2008) y El capitalismo funeral (Anagrama, 2009).
Galería de cuadros del autor
El capitalismo funeral (2009), Anagrama.
Passé Composé (2008), Alfaguara.
No Ficción (2008). Editorial Anagrama
Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate
La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano
Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones
Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica
El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama
Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana
Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama
Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe
El planeta americano (1997). Círculo de Lectores
Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores
El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy
Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert
Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama
Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama
Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias
El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial
Las solteronas (1978). Editorial Dopesa
Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama

Entrevista en Canal 2 Andalucía.
Reseña en Babelia.
Reseña en El País.
Reseña en El Cultural de El Mundo.
Reseña en El País - País Vasco
Entrevista en Periodista Digital
2006 Premio Escritor del Año (Grupo Conde Nast)
2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants
2002 Premio Julio Camba de Periodismo
1998 Premio Espasa de Ensayo
1997 Premio González Ruano de Periodismo
1996 Premio Anagrama de Ensayo
21/3/2010 05:03
Me encantaria encontrar no solo...
Publicado por: Beldelpasado
21/3/2010 01:13
Y ADEMAS DE TODO POR DONDE SALE...
Publicado por: oscar andres
20/3/2010 19:50
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20/3/2010 14:29
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