La pantalla de Onetti
El cine es tan omnímodo que, no contento con plasmar fílmicamente las ciudades de nuestros sueños realizados (París, Venecia, Sevilla o Benarés), también se mete en los espacios urbanos nunca trazados ni habitados más que en la mente de un escritor. Y así hemos visto en la gran pantalla el ‘faulkneriano' condado de Yoknapatawpha, el Wessex de Hardy, el Malgudi de Narayan, la Región de Benet y -pese a la negativa de García Márquez a dejar adaptar ‘Cien años de soledad'- un Macondo sin mitología telúrica en las películas que Francesco Rosi extrajo de ‘Crónica de una muerte anunciada' y Arturo Ripstein, con mucho más acierto, de ‘El coronel no tiene quien le escriba'. Ahora se acaba de estrenar ‘Mal día para pescar', opera prima del joven cineasta uruguayo afincado en España desde 1999 Álvaro Brechner, y el vértigo que un seguidor fiel de esos novelistas ha sentido más de una vez al ver en movimiento y color, ayudado por el sonido Dolby, calles precisas, paisajes reiterados, edificios y rótulos viarios de unos territorios que antes poseían exclusivamente autor y lectores vuelve a repetirse, con su mezcla de inquieta desconfianza y curiosidad mórbida.
No es la primera ocasión en que la Santa María de Juan Carlos Onetti llega al cine, aunque reconozco desconocer la adaptación de ‘El infierno tan temido' hecha en 1980 por el argentino Raúl de la Torre y la de ‘El astillero' que su compatriota David Lypszyc firmó en el año 2000. A favor inicial de Brechner está la elección de base literaria para su film, pues el relato ‘Jacob y el otro' (1961) es una de las piezas magistrales de la narrativa breve de Onetti. Brechner, que ha escrito el guión colaborando con el protagonista y co-productor Gary Piquer, se mantiene fiel a la peripecia y el ‘tempo' del original, introduce como prólogo lo que en el cuento era el punto de vista en primera persona del Doctor, y dibuja ambientes y personajes con eficacia y, en diversos momentos, con belleza: el arranque de las marismas, los autobuses de línea con aves de corral deambulando entre los viajeros, y, sobre todo, el hotelucho en el que el Campeón Mundial de Lucha de Todos los Pesos Jacob van Oppen y su representante el príncipe Orsini se hospedan al llegar al pueblo.
La Santa María de Brechner es verosímil sin dejar de resultar delicadamente artificiosa, y está muy bien iluminada por el director de fotografía Álvaro Gutierrez, que encuentra una paleta muy sugestiva, sobre todo en los interiores, que pueden ser densos y fríos, como en las escenas de las oficinas del periódico local El Liberal, o deliberadamente subidos de color en las habitaciones del hotel y en los camerinos desastrados del Teatro Apolo donde se celebrará la pelea del desafío urdido con tanto engaño por Orsini. El espectador se impacienta cuando, una vez establecido el marco idóneo y las líneas de resistencia dramáticas, Brechner enfoca su cámara a los protagonistas de la historia. No hay, me parece, ninguna mala interpretación en ‘Mal día para pescar', pero tampoco, por desgracia, ningún perfil o voz o alma que mantenga la condición memorable de ‘Jacob y el otro'.
El gigantón brutal e inocente que es el púgil ya en decadencia Jacon van Oppen lo interpreta el finlandés Jouko Ahola, que, más allá de su físico desmesurado, poco aporta al rol. Tampoco la más curtida actriz Antonella Costa enriquece el sinuoso papel de Adriana, la novia embarazada del contendiente local en la pelea, el llamado Turco. La pérdida mayor, pues mayor era el reto, corresponde al Orsini de Gary Piquer, un actor catalán de ascendencia escocesa y probada calidad (por ejemplo en ‘El último viaje de Robert Rylands', película de Gracia Querejeta inspirada en ‘Todas las almas' de Javier Marías) que aquí no logra dotar a su personaje del carácter enrevesado y astuto, y a la vez histriónico, que Onetti imaginó y así definió: "había nacido para convencer [...] para imponer cuotas de dicha a todo el mundo posible". Del Orsini del film desaparece la borrosa italianidad, y con ella las resonancias de una personalidad y un modo de expresión descrito en el cuento como "un sonido inubicable, un amistoso contacto con la complicada extensión del mundo".
Que en una adaptación literaria al cine se pierdan las filigranas verbales de procedencia es natural, y puede llegar a ser doloroso en el caso de un estilista tan certero como Onetti. Pero Brechner tiene voluntad de estilo, y eso es de agradecer en un arte que cada vez más, hoy día, renuncia a ella en aras de la supuesta transparencia. Lo que sorprende es el final del film, desprovisto de la extrema crueldad que la reacción de Adriana a la derrota de su novio tenía y daba tanto sentido al relato. Con todo, uno sale del cine contento de haberle visto la cara, y parte de su trasfondo, a Santa María.
[Publicado el 08/2/2010 a las 13:52]
¿Estoy viendo bien? ¿Por duplicado? ¿Están jugando los Vicentes? ¿Será un error? Qué alguien se pase por el blog de Vicente Molina Foix y lo confirme POR FAVOR.
¿Empiezo a alucinar?
Comentado por: visitante ocasional el 15/2/2010 a las 15:16
Ni mención al fondo del cuento, que en la adaptación cinematográfica mantiene toda su potencia. El aparentemente acabado Jacob es el auténtico protagonista de la obra, el único poseedor del genio del artista a cuya altura jamás llegará ningún "otro" convincente proveedor de dicha, anclado en la mediocridad de su personalidad de comercial, prototipo que despreciaba el autor, desde su laconismo y su radical genialidad.
Comentado por: an2an el 09/2/2010 a las 03:40
santa maría,santa maría,santa maría...
imposible posibilidad de lo posible
sería verla en otro lugar que no fuese
el espacio de onetti.
¿cómo imaginar santa maría sin su creador?
no hay,no puede haber otra;
y ello así está bien;
ahí la tendremos siempre para poder ser
visitada cuando se quiera,
abierta de par en par a nuestros deseos,imaginaciones,victorias secretas,
derrotas silenciosas,llenas de posibles
mundos inaccesibles hasta entonces;
dolor de la tierra y de los cielos perdidos,parentesis del ser...
el mundo-los mundos- de onetti están ahí
para mostrarnos las "caras puras y terribles" de lo humano,para enseñarnos
que el acto de andar no es tan fácil
como lo pintan.
onetti visionario del terror,del horror,
de la naderia del sujeto en que andamos presos.
Comentado por: aliceenamoradita-ysinembargoonetti.. el 09/2/2010 a las 01:06
Invictus parece responder a la voluntad de contar una historia que merece ser conocida y divulgada. Pone todos los recursos al servicio de esta utilidad, el lenguaje es sencillo y claro, recurre exclusivamente a códigos dominados por cualquier tipo de espectador y renuncia a la más mínima ostentación, como el ejercicio que realiza el actor protagonista por empequeñecerse hasta convertirse en ese personaje pequeño y frágil, casi transparente, que busca ser puente.
Comentado por: secuencia el 08/2/2010 a las 22:18
Pocas obras literarias son trasvasadas con éxito al cine, casi siempre son las que son más fieles al espíritu que a la letra. Una cosa es la historia y otra cómo se cuenta, que en literatura es lo que cuenta: no el qué sino el cómo, la trama lingüística no la peripecia, y al trasvasarla al cine naturalmente se contará de otra manera, con otras herramientas. No se puede pretender usar las mismas. Hay diálogos que chirrían en alta voz. ¿Puede una imagen sustituir a mil palabras? Pues no, la verdad. La forma en que se saborean las palabras es muy diferente de la manera en que se capta una imagen. Reconstruimos con ayuda de la imaginación lo que nos dictan las palabras y de esa manera nos formamos nuestras propias versiones de la historia y sus personajes, que, muchas veces, al ser reducidas a una imagen concreta nos causan una inconcreta decepción.
En esta ocasión no correré ese riesgo, puesto que no he leído el libro.
Comentado por: escarola el 08/2/2010 a las 20:53
Discrepo con Asun. Invictus me pareció una película americana más, y no ha sabido aprovechar en mi opinión tener en el guión a Nelson Mandela como protagonista.
Comentado por: Jose Luis el 08/2/2010 a las 16:28
El otro día tuve la suerte de ver "Invictus". En esta película se transmite, con sobriedad y elegancia, la libertad y majestad en las que se ubica la persona que es capaz de perdonar.
También se puede vibrar al contemplar hasta qué punto se pueden lograr "imposibles" cuando el entusiasmo, el esfuerzo, la fe en uno mismo y/o en algo que nos sobrepasa se aúnan en torno a un objetivo concreto.
Las personas que difunden con su ejemplo estos valores, que tan asociados están a la alegría profunda y serena, son las indispensables de cada época y sociedad.
Comentado por: Asun el 08/2/2010 a las 14:50
Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de jefe de Opinión y jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008), Passé Composé (Alfaguara, 2008) y El capitalismo funeral (Anagrama, 2009).
Galería de cuadros del autor
El capitalismo funeral (2009), Anagrama.
Passé Composé (2008), Alfaguara.
No Ficción (2008). Editorial Anagrama
Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate
La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano
Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones
Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica
El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama
Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana
Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama
Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe
El planeta americano (1997). Círculo de Lectores
Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores
El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy
Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert
Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama
Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama
Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias
El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial
Las solteronas (1978). Editorial Dopesa
Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama

Entrevista en Canal 2 Andalucía.
Reseña en Babelia.
Reseña en El País.
Reseña en El Cultural de El Mundo.
Reseña en El País - País Vasco
Entrevista en Periodista Digital
2006 Premio Escritor del Año (Grupo Conde Nast)
2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants
2002 Premio Julio Camba de Periodismo
1998 Premio Espasa de Ensayo
1997 Premio González Ruano de Periodismo
1996 Premio Anagrama de Ensayo
19/3/2010 12:14
Publicado por: Félix
19/3/2010 11:59
Publicado por: Félix
19/3/2010 11:45
Es preciso acicalarse aunque...
Publicado por: Félix
19/3/2010 10:27
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19/3/2010 10:24
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18/3/2010 17:44
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