El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

lunes, 13 de febrero de 2012

 Blog de Vicente Verdú

El polvo

De una forma natural, las casas producen, reciben o enferman para cubrirse más o menos tenuemente, más o menos tardíamente, de polvo. No se trata de cargar con el peso de un detritus propiamente dicho, asqueroso o infame o signo de menesterosidad.  Incluso las familias mejor establecidas, más acaudaladas y famosas sufren también está especie de superficial eccema propio del habitat en cuanto tal, en cuanto por sí mismo, al estar, el  habitar atrajera una segura y variable cantidad de polvo.

 De hecho, sin hacer nada en su contra cualquier piso o residencia acabarían cubiertas de polvo y al transcurrir el tiempo, acaso secular, aparecerían enterradas por el polvo. Consecuentemente, la idea del polvo no puede despacharse remitiendo su circunstancia al expediente de la suciedad.  Más que a la suciedad propiamente dicha el polvo forma parte de la temporalidad.

El polvo se extiende como una lámina de fina temporalidad que navega  a lo largo y ancho del espacio. Su destino es seguir flotando sin final preciso pero, a la vez, posee en su seno una extremada ansiedad  por aparearse con  los objetos.  De una parte el polvo encarnaría la gigantesca soledad a granel y de otra los objetos, una  soledad al detalla de cuya semejanza conceptual se deriva que el polvo presente tan una fuerte y asidua querencia por envolver las cosas, sean grandes o pequeñas, objetos todas ellas de una vida doméstica en donde el polvo vive y, acaso crece, en combinación amorosa y sexual.

 Los objetos parecen estables mientras el polvo es nómada. Si embargo, es tan vasta la manada polvorosa, tan audaz y copiosa a la vez que el reposo del polvo se halla siempre incluido en el desarrollo  de sus itinerarios, en alguna etapa de sus infinitos viajes de un confín a otro del mundo y en virtud de una misión que no conoce destino fijo. De este modo el polvo mezclado al devenir de la especie humana, se manifiesta, a través de unos u otros objetos, como una masa sustantiva. En ella se hallarán huellas del pasado y del presente, pero incluso incipientes formaciones de polvo que por su querencia comportan algún atisbo, probablemente esotérico, del porvenir.

 Al polvo lo odiamos como a los seres extraños o denigrantes. Las amas de casa en cuanto símbolos vivientes de la limpieza sienten al polvo como un obstinado enemigo, un accidente mortal que es preciso combatir sin tregua, día tras día, para lograr un escenario puro, libre de una presencia cuyo contenido es tan multívoco como imposible de anticipar.

 El brillo se evoca como la prueba más fehaciente de falsación, popperiana sentencia de que el polvo no está. La violenta elocuencia del brillo desbanca la presencia del polvo o también sus armas letales convierten las superficies en espejos y logran, en su reluctancia,  que el polvo, huidizo en sí, haya salido huyendo.

El brillo cuando viene a ser la consecuencia de una extremada limpieza conlleva el exterminio del polvo y es indicador en adelante de las primeras huellas de una primera y tímida aproximación.  En las copas, la plata, los espejos, la mesa, las repisas barnizadas, el polvo está presente o no en función de la eficiente vigilancia que el quehacer doméstico empeña en el combate

De hecho ¿cómo ignorar tras la experiencia en este mundo que el polvo emigra, nos envuelve, nos adora, vuela incluso de uno a otro continente y lleva consigo de un extremo a otro las micropartículas del desierto o los intáctiles gránulos del hielo. Día tras día, minuto a minuto, el polvo expresa su necesidad de aterrizar sobre el objeto, sea por la larga fatiga que arrastra en su continua suspensión como, porque ya exhausto de sus incesantes desplazamientos, se deja caer. Polvos unos que todavía jóvenes, pueden seguir su prolongada nube en el cosmos y polvos moribundos que al precipitarse  sobre los objetos llegan a apegarse con tal desesperación a su materia que los objetos mismos mueren bajo su copulación.

 Sin polvo, puede creerse, viviríamos mucho mejor pero exactamente la idea de que "polvo somos y en polvo nos convertiremos" ata nuestro final  al suyo. Somos polvo y vamos pulverizándonos. Somos cuerpos de polvo compactado que va disgregándose. Somos nosotros cuando sacudimos el polvo o lo retira un año quienes nos vamos demediando.

El punto final tiene lugar cuando nuestras cenizas convertidas en polvo puro, sin paliativos, son lanzadas al aire y en ese espacio sin apoyo nos reunimos con las cenizas y polvos de los otros, personas y objetos, que realizan fatalmente el eterno viaje de las grandes polvaredas, entre su extravío y su extenuación.

[Publicado el 08/1/2010 a las 09:00]

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Comentarios (6)

  • El polvo,

    por encima de los muebles, llenos de objetos,
    que aparecen en casi todas las películas, romanticonas,
    nunca se ve polvo y cuando aparece, es por exigencia del guión, son casas ideales en cuanto a ácaros se refiere,

    tengo un amigo que tiene un amigo, que cuando vas a su casa, aunque no hayas avisado que vas, nunca le pillas polvo en las estanterías, siempre incólume la encimera e incorrupta la tapicería, más tarde descubrí su caso en los catálogos de un psicólogo conocido,

    seguiría,

    Feliz Año,

    Comentado por: MCarmens el 10/1/2010 a las 22:05

  • Un inciso: ¿No tocaba en sábado o domingo "Aporías de la nueva década (2)"?
    Bueno, a ver si ahora es cierto que El País vuelve a coger el ritmo y los buenos hábitos.
    Feliz Año.

    Comentado por: una lectora el 10/1/2010 a las 13:01

  • Polvos nómadas,polvos del porvenir,polvos del devenir de la especie humana...mmm..estoy fascinado con el autor y también con esa formulación de metáfora vital con fascinante juego de palabras que haces habitualmente JOSE. Oye,¿pero tú crees que Merlusconi y Cebrianoni eran tan distintos como para no ser capaces de hacer la fusión de esas dos cadenas(nunca mejor dicho)?.En estos tiempos de vinculaciones y uniones,estaba cantado hombre.Por cierto,y al hilo de estos polvos,¿te imaginas al Sr.Zapatero recogiendo la Presidencia europea,alzando el puño y proclamando:"Pongo al Continente y a Dios por testigo de que jamás el pueblo español volverá a pasar hambre ni ninguna injusticia,de que atisbamos brotes verdes,de que el fin de la crisis es pasado mañana y que mi determinación será sostenible y que....ssshhhh".
    En esta hora vampiril me voy rápido a Suanzes a ver si veo polvo de estrellas o siento polvo de viento que como sabes es aire comprimido en movimiento. Guay!.

    Comentado por: ANGEL el 09/1/2010 a las 04:31

  • Pues el menda ahora mismo más que hecho polvo, más que de polvo hecho, más que echar de menos el polvo de los vecinos de arriba, que lo más seguro es que se trate de jubilatas progres, hijos del INSERSO y del VIAGRA dale que te pego,que los fachas lo único que meten es miedo y quejas de la ceja, decía, digo, que me siento Polvo...rón,más en nada enamorado, sino polvorón envenenado, envenenado por la fusión de la 5 con la cuatro, que es como si Merlusconi y sus niñas chiccho se hubiese pegado un polvorón con Cebrián, qué cosas, ya lo dijeron Masters y el Otro, que te cambian el volvo por brillo, que si el polvorón del camino de la Pantoja, aunque lo mejor en Lo que el Viento se llevó (precedente claro del adagio de ZP) era cuando a Tara llegaba la crisis, O,Hara se desgañitaba ante tanta queja y juraba por los homelesses yanquis contra unos atardeceres ensangrentados de violines fucsias, y su enamorado Red Buthler sólo le escribía con el dedito sobre el polvo de la cómoda las dos más bonitas palabras del idioma, que son, como todos sabemos... es benigno. Polvo de estrellas, a la postre. Polvareda cósmica del premio Planeta. Queda terminantemente prohibida la queja, hasta que los mandarines la decreten, polvillos a la mar océana

    Comentado por: Jose Antonio el 08/1/2010 a las 18:45

  • "pues la perfección es mortal,
    solo la muerte es perfecta"

    Comentado por: alice el 08/1/2010 a las 13:04

  • Muy conseguidísimo esto del polvo;
    casi perfecto,solo casi,
    "pues la posesión es mortal,
    solo la muerte es perfecta".
    ¡Tantísimos polvos!
    Polvos del alma,de los cuerpos,
    del sujeto,la historía;
    ¡los grandes polvazos amorosos!
    Polvos de los caminos de la vida...
    ¿Todo polvo,polvo estelar?
    Polvo de la creación,de las construcciones todas;
    polvos de los desgastes y las destruciones
    del Bing Bang y la nada....
    Los amorosos amores llenitos,creados y
    recreados por las deliciosas tormentas
    de polvo.
    Polvo de nuestra vida y nuestras entrañas.
    Sin la nadería aparente del polvo nada
    seríamos.
    De la nada del polvo se amamanta,bebe,come
    el ser;
    de la nada el ser y después vuelta a la nada.
    Nos chocamos con Nietzsche y el eterno retorno, constantemente,
    cuando menos nos lo pensamos,
    a la vuelta de cualquier esquina.
    Polvo de hielo tenemos.
    ¡Qué calentito!

    Comentado por: aliceheladitacalentita el 08/1/2010 a las 13:01

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Biografía

Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de jefe de Opinión y jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008), Passé Composé (Alfaguara, 2008) y El capitalismo funeral (Anagrama, 2009).

 

 

 

OBRA PICTÓRICA/ WEB OFICIAL

 

Galería de cuadros del autor

 

Bibliografía

El capitalismo funeral (2009), Anagrama.

Passé Composé (2008), Alfaguara.

No Ficción (2008). Editorial Anagrama 

Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate

La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano

Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones

Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica

El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama

Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana

Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama

Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe

El planeta americano (1997). Círculo de Lectores

Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores

El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy

Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert

Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama

Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama

Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias

El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial

Las solteronas (1978). Editorial Dopesa

Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama

La Ausencia (2011) Editorial Esfera de los libros

Portada de 'El capitalismo funeral'

Enlaces

Entrevista en Canal 2 Andalucía.

 

Reseña en Babelia.

 

Reseña en El País.

 

Reseña en El Cultural de El Mundo.

 

Reseña en El País - País Vasco

 

Entrevista en Periodista Digital

Premios

2006 Premio Escritor del Año (Grupo Conde Nast)

2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants

2002 Premio Julio Camba de Periodismo

1998 Premio Espasa de Ensayo

1997 Premio González Ruano de Periodismo

1996 Premio Anagrama de Ensayo

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