El despertador
El interior de este cronómetro es, ante todo, reglamentación pura. Posee el mecanismo de los otros relojes pero está concebido o amestrado no para dar las horas sin ton ni sin sino comunicar un momento crítico de forma tronante.
De este modo, su espíritu de diana transforma lo que fuera una ordenación más en una orden militarizada. Ni una vacilación, ni una holgura, ni un más o un menos se admite en su conducta estricta. Conducta de ordenanza extrema como principio y razón de ser.
Los despertadores pueden servir sucedáneamente como relojes vulgares pero son ellos mismos, inconfundibles y aterradores, al manifestar la fuerza de su idiosincrasia salvaje.
Porque en apariencia, a primera vista, el despertador contemplado como una esfera más no encierra agresividad alguna sino tan sólo esa brutal candidez de los relojes. Efectivamente todo reloj muestra, tarde o temprano, destino siniestro pero en la vida corriente se comportan como elementos fijos cuya disciplina, siempre de una manera inocente o bobalicona, nos corta las alas, la voluptuosidad, la libertad o el gozo. El reloj es ajeno a su amo. Lo más ajeno que se pueda imaginar. Sin embargo el despertador se deja hacer, se ofrece insidiosamente a la voluntad y a sus planes. Ambula mansamente a lo largo del día pero, como los animales feroces, posee un gen programable para atacar o abalanzarse sobre sus propios dueños en momentos prefijados e hirientes.
De aquí que se trate de un objeto doméstico pero muy extraño a la vez. Se ve domesticado pero domesticado, al cabo, para atacarnos, manipulado para a la vez someterse y contravenirnos.
De ese latigazo del despertador e deduce que el aparato goza de esa clase de personalidad rara o epiléptica. Cierto que nosotros se la inyectamos para nuestro servicio pero ¿qué decir de las criaturas o personajes que los autores crean y se acaban rebelando contra ellos? Que ese instinto subversivo pueda hallarse en el despertador y no en el resto de los relojes lo convierte en la pieza que araña o puntea, sacude y desdeña. Aun cumpliendo un dictado.
Ninguno de los relojes proclama con estridencia su hora e incluso los de pie se afana cuidadosamente en dulcificar melosamente sus sonidos. En el despertador, el cómputo de los minutos se realiza generalmente en silencio y desgranándose naturalmente a través de su mecánica. El despertador ni el reloj gritan el posible dolor que esta operación de constante contabilidad les causa. Solo berreará, se desgañitará el despertador cuando, sabiéndonos dormidos, materializa la asignada función de hacernos conocer en qué momento estamos, a despecho de nuestra merecida inconsciencia.
No es extraño, por tanto, que algunos sujetos muy dormidos incluyan, por unos instantes, esos estrépitos del aparato en sus sueños y hasta que la delirante persistencia del reloj clamante, lo arranque literalmente de su engaño.
El despertador, en suma, nos despierta -nada menos a la realidad y comete este acto por decreto. Este despertador- como cualquier otro reloj- no duerme nunca pero, además, contiene el dispositivo preciso para proclamar que la realidad nos reclama a toda prisa. Desde ese punto de vista el reloj nos provee de conciencia y quién sabe si también de una confusa autoestima.
Todo cuanto ocurre a lo largo de la jornada no importa al despertador que tras unos momentos de intensa importancia regresa a la rutina casera. O bien, su voz de alerta se hunde en el silencio común y sólo resucitará otra mañana si nuestra mano y nuestra mente en una combinación coactiva lo coaccionan o restituyen militarmente.
Gracias a ese enrevesado proceso que pasa por darse órdenes a si mismo a través de inculcar la orden a un tercero, el mandatarios primero se reúne, mediante el despertador, con el segundo mandatario dormido.
De este modo, el despertador realiza la milagrosa función de unir dos partes del mismo ser humano, la parte inconsciente y la consciente y a través de una suerte de electroshock que provocando sobresalto hace brincar al cerebro desde la molicie a la mollera.
El sujeto unido ya en sus dos mitades se halla en condiciones de presentarse en público y mientras va desprendiéndose de la experiencia traumática que ha experimentado al pasar de la escisión a la integración en décimas de segundo. Un lance que maniobra el despertador y que pone al alcance de la vista, asomando entre sus pliegues, el ser y el no ser de uno mismo.
[Publicado el 30/12/2009 a las 09:00]
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Si,todo eso pero tambien el despertador
es otro para otra clase de gentes. Para
el parado que lo mira desconcertado como
a esas cosas que no se supieron ver, para
el ama de casa que lo sigue poniendo para
no oir la casa vacia y para toda esa otra
clase de parados en la vida por accidente,
enfermedad,papel, revelacion o crueldad
humana que necesitarian uno potente para
salir de su marasmo y quiza con su aviso
sonoro del tiempo vislumbrar otro horizon-
te.
Comentado por: nubes,nubes el 02/1/2010 a las 10:46
nos despierta el despertador-y otras muchísimas cosas-del mundo otro del insconciente para colocarnos en este otro mundo de lo real-el único, el verdadero-;para traernos,para llevarnos a este otro mundo de sueño,soñado,de lo real:"el sueño de la razón crea monstruos".
¿qué sueño es más soñado,más sueño?.
¿qué sueño es más monstruoso,más terrorífico?.
Comentado por: alice el 02/1/2010 a las 02:33
El despertador es el centinela, el guardián de una frontera entre dos mundos que, como todo guardián, cuenta con la legitimidad de las dos partes: sueño y vigilia.
Solo que el despertador es un guardián traicionero, que ha vendido su alma al despertar.
Comentado por: Espita Gorgorita el 01/1/2010 a las 21:05
El despertador es el gran olvidado, tanto en la industria relojera como por el amante de los relojes. Soy un amante de los relojes, pero de los de pulsera, cuando la ocasión lo permite, como en Reyes, pues me agencio otro. Unos son suizos, otros japoneses, unos automáticos, otros de quarzo(Los más baratos y exactos. Ahora, bien, nadie, nadie se preocupa de la calidad o la marca de su despertador, nadie. Suelen ser casi siempre comprados en los chinos, de marcas que no te dicen nada, pero los muy... jamás fallan. Sean de china, Taiwan o Hong Kong, siempre puntuales para rompernos los sueños de golpe y hacernos ver que somos mortales.... Son las 7.3o, a currar.
Comentado por: Abelardo Martínez el 01/1/2010 a las 10:28
"incluso para mí?"
Eso suena un poco cicatero, sr. despertador
Pues feliz año para los dos, para Verdú, para los lectores de este blog (incluso los que me odian pues me odiaran menos si son felices), para el mundo en particular y los demás mundos en general (hipotéticos seres de otras galaxias).
Espero no haber excluido a ningún colectivo sensible.
Hasta el próximo año.
Comentado por: la repostera el 31/12/2009 a las 14:05
Comentado por: tortuga varada el 31/12/2009 a las 13:42
Vengo a desearles un buen Año, a usted también repostera, siempre y cuando haya para mi. Así están las cosas
Pues eso, que haya bueno para todos y si a alguno le sobra que reparta, que otros andan escasos.
Comentado por: rrrinnnnnggggg el 31/12/2009 a las 11:07
Muy bien visto, ese desdoblamiento entre principio del placer y el principio del deber.El progreso nos resta humanidad, animalidad,nos convierte en máquinas, máquinas que son una prolongación de nuestro yo, apéndices de nuestra voluntad. Todo despertador es una bomba de relojería que conspira contra nuestro sueño en la oscuridad de la noche.Sus manecillas deberían tener forma de esvástica para reflejar su rígida e intolerante realidad interior. No hay más que verlos, como buhos en la oscuridad, con sus manecilas luminosas como ojitos expectantes, esperando que llegue la hora, su hora, la hora de demostrarnos su sádico poder.
Comentado por: la repostera el 30/12/2009 a las 18:48
C'est le réveil en fanfare, à coup de clairon, bien que le proverbe dise qu'il ne faut pas réveiller le chat qui dort.
Sourire,
H.
Comentado por: H. el 30/12/2009 a las 13:03
Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de jefe de Opinión y jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008), Passé Composé (Alfaguara, 2008) y El capitalismo funeral (Anagrama, 2009).
Galería de cuadros del autor
El capitalismo funeral (2009), Anagrama.
Passé Composé (2008), Alfaguara.
No Ficción (2008). Editorial Anagrama
Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate
La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano
Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones
Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica
El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama
Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana
Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama
Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe
El planeta americano (1997). Círculo de Lectores
Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores
El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy
Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert
Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama
Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama
Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias
El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial
Las solteronas (1978). Editorial Dopesa
Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama
La Ausencia (2011) Editorial Esfera de los libros

Entrevista en Canal 2 Andalucía.
Reseña en Babelia.
Reseña en El País.
Reseña en El Cultural de El Mundo.
Reseña en El País - País Vasco
Entrevista en Periodista Digital
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2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants
2002 Premio Julio Camba de Periodismo
1998 Premio Espasa de Ensayo
1997 Premio González Ruano de Periodismo
1996 Premio Anagrama de Ensayo
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