El plato
La casa da el plato impulsa a hablar. La casa da el habla. Siendo de un linaje alimentario se posee un lenguaje y teniendo un lenguaje sustancial y propio se posee un poder. El discurso del poder del plato en su variada versión.
Del plato llano se parte para el discurso llano y del plato hondo - el segundo plato capital- para el discurso más trascendencia. Juntos forman, en combinación con otros que componen la integridad de la vajilla la pertinencia a un sistema donde el conjuntos se integra como un juego de juegos significantes en el valor general.
No cualquier valor general, sino el valor particular concebido y respetado como una enseña de familia, de manera que es en los juegos de platos, como en los de la cubertería o en la cristalería donde se plasman o inscriben las señas ( o iniciales) de la casa.
Esa casa es dueña de una insignia que trasmite su marca a los alimentos que sirve y, en consecuencia, su característica alimentaria forma parte de su territorio y su campamento distintivos. Esa familia, esa nobleza, ese linaje, se graba en las piezas de comer como lo fuera en su armamento, puesto que disponer con propiedad de la comida concede un estatus de privilegio, de prevalencia o de identidad social
Sólo los mendigos carecen de platos propios y marcados. Exponen sus platillos mendicantes y anónimos como soportes de una limosna que indiferenciadamente reciben de aquí y de allá. Son mendigos y nómadas. no poseen el alimento por su casta sino por amor de Dios, azarosamente, milagrosamente. Son, de este modo, por-dioseros. Deben su sustento a la caridad en cuanto trasunto del posible amor de Dios repartido caprichosamente sobre la conciencia de los hombres.
Se alimentan, por tanto, basados en la piedad o, lo que es lo mismo, en la estocástica intersección de la benevolencia divina. La providencia les provee, los files le ofrecen sus cosechas en un juego de benevolencia y azar.
El plato vacío, en la vida tradicional es sinónimo de una petición extrema. El plato lleno es equivalente a la gula pero el plato vacío es patrimonio e Dios. Entre ambos extremos se halla la virtud, el alimento que se reparte en forma de cuerpo místico o el sustento que se dona en nombre de la caridad.
Dentro de las casas modernas el plato se apila como un rutinario instrumento del almuerzo o de la cena pero todos los platos reunidos, presentados en resma, dan a entender el desahogo de la economía doméstica y su potencial capacidad para cubrir el aforo de los diferentes platos requeridos.
Hondos y llanos, bandejas y platillos de postres, se reúnen en el sistema del banquete que la familia se otorga u ofrece festivamente a los parientes o la los demás. He aquí una seña de poder burgués que no se representa en las cuentas corrientes, ni las escrituras, sino en los atributos instrumentales para invitar a comer en el hogar.
Contar con una vajilla, una cristalería y una cubertería completas remite a un nivel social que no sólo come bien y holgadamente sino que invita a comer gentes del exterior. La casa goza del poder de invitar y, virtualmente, cuenta con invitados plurales. Gentes que procediendo del exterior se atienen al interior a través del régimen que dispondrá el menú. s.
La cocina es una máquina de poder. Lo constata el cocinero, sea o no profesional, y lo exhibe la casa en cuanto bajo su menú particular ve sometidos a los comensales. Agasajados sí pero, a la vez, gobernados por el firme dictado de los platos. La cocina es una máquina de poder: obliga al asentimiento de los invitados e impone con su composición el gusto de los invitados.
n todos estos actos, el plato cumple una función esencial. En su superficie se deposita el alimento propio de la casa, su interpretación del gusto o el linaje y de su contenido han de participar los comensales, los partícipes de su digestión posterior, realizada en cada estómago individual más o menos orquestada por la dirección de la casa. El plato actúa, en consecuencia, como un intermediario entre la oferta y su metabolismo, entre el rito de la invitación y la realidad del colon.
Todo plato, como en el ofertorio católico, es una ofrenda al más allá pero, en cuanto elemento mediático, conlleva una surte de regalo social que reclama una contraprestación social.
Todo plato en soledad es un espejo del fracaso individual mientras todo plato en la concurrencia de una mesa conlleva una positiva manifestación social. Frente al plato en soledad donde prevalece el espejo deletéreo, el plato desplegado en sociedad y convertido en vajilla disponible. Entre uno y otro extremo discurre la escala del vasallaje. la asimetría del don y el contradón, la evidencia del plato como un plano en donde se provoca la deuda infinita, teológica, o la deuda humana de la contraprestación. Acaso nunca, con más contundencia, se advierte que todo regalo alimenticio reclama su equilibrio igual. Y de ahí las interminables cenas de sociedad siempre incapaces de cumplir, plato a plato, la deuda social del banquete y su simbólica simetría institucional.
[Publicado el 28/12/2009 a las 09:00]
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Buenas, Vicente
¿Has leído ya Troppo vero?
Panchito es tan plasta como su padre. El hijo de Andrés no le aguanta y se lo quiere quitar de encima. Se lee en la página 614.
Me ha gustado más el encuentro entre Andrés, Arcadi Espada y Ferlosio (páginas 703 a 710). Ferlosio aprecia de verdad a Andrés. ¿Es cierto que Pancho, después de leer esas páginas, ha amenazado a Arcadi? Yo creo que lo que le pasa a Pancho es que no se cree que si Espada no le ha hecho sitio en Factual es sólo porque es demasiado mayor.
Yo no creo que Pancho Ortuño sea un transtornado. Pero fue ignominioso que se hiciera pasar por Quico Rivas mientras éste agonizaba de cáncer. Y lo peor es que lo hizo para atribuir a Rivas su propio odio y su propia envidia hacia Andrés.
Un saludín.
Comentado por: El amigo X el 29/12/2009 a las 20:04
De ser cierto que "Sólo los mendigos carecen de platos propios y marcados"
no conozco a nadie que no sea un mendigo. Este post huele a revenido, a señora endomingada dandole un propina al pobre a salir de la iglesia, a moho y polvo del arcón de los antepasados, a un sentido de clase social apolillado. Puede que tenga razón, en parte, que la invitación sea un acto de poder, un microacto de dominio, así como lo es la caridad. Pero el olfato no engaña sobre el punto de vista desde el que está escrito.
Comentado por: la repostera el 29/12/2009 a las 16:20
Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de jefe de Opinión y jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008), Passé Composé (Alfaguara, 2008) y El capitalismo funeral (Anagrama, 2009).
Galería de cuadros del autor
El capitalismo funeral (2009), Anagrama.
Passé Composé (2008), Alfaguara.
No Ficción (2008). Editorial Anagrama
Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate
La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano
Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones
Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica
El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama
Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana
Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama
Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe
El planeta americano (1997). Círculo de Lectores
Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores
El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy
Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert
Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama
Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama
Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias
El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial
Las solteronas (1978). Editorial Dopesa
Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama
La Ausencia (2011) Editorial Esfera de los libros

Entrevista en Canal 2 Andalucía.
Reseña en Babelia.
Reseña en El País.
Reseña en El Cultural de El Mundo.
Reseña en El País - País Vasco
Entrevista en Periodista Digital
2006 Premio Escritor del Año (Grupo Conde Nast)
2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants
2002 Premio Julio Camba de Periodismo
1998 Premio Espasa de Ensayo
1997 Premio González Ruano de Periodismo
1996 Premio Anagrama de Ensayo
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