El timbre
En el auténtico organismo que componen los diferentes materiales de la construcción, en sus ensamblajes y en sus enfermedades de nacimiento o de vejez, se forma un coro de sonidos que conferían a aquella "vivienda" el carácter de ser vivo.
Poner oído a las vicisitudes del edificio, atender a sus dolorosas peticiones y procurar, en general, no soslayar sus requerimientos son las funciones de un buen casero, amo de un particular animal, que obliga a su asistencia. Puesto que la casa, en efecto, vive, la vivienda nos vive y, encima, nos da o nos quita vida. Nos acoge o sonríe con nuestros desatinos o bosteza al tenernos dentro.
El timbre, como parte del artefacto donde habitamos, trata en especial de recordarnos el mundo exterior y el entorno que crece alrededor del refugio que cerramos. El timbre del teléfono también tiene este encargo, pero especialmente íntimo es el timbre de la puerta cuyo relámpago acústico pone en directa e inmediata comunicación el exterior y el interior después de un primer instante equívoco.
Pulsar el timbre de una casa, sea desde la calle o ante el mismo dintel, supone emplear un poder invasivo que, en principio, impresiona al sujeto mismo que realiza la osadía. Impresiona pulsar un timbre desde afuera pero adentro asusta el preludio que media entre el disparo del mecanismo hasta que se revela la visita. No hace falta sino referirse a los encuestadores y los vendedores de puerta a puerta, los carteros que portan denuncias y los mensajeros que entregan paquetes, para admitir que esas llamadas comportan un oficio que requiere templanza y hasta cierto punto un valiente desapego tanto narrativo como afectivo.
El timbre altera la vida privada con un leve movimiento de la mano, desencadena una energía emocional a partir de un gesto ínfimo. Este es su desmedido poder: tras su acción se transforma la circunstancia que se desarrollaba en el espacio interior, tras su voz irrevocable se desata una escena nueva e imprevisible procediendo, como es el caso, de la intemperie. La intemperie o solar del que no se conoce nada antes y nunca se alcanza la seguridad del tiempo.
Desde esa intemperie o tiempo irregular el timbre opera y a manos, provisionales, de un extraño. Efectivamente el timbre traza el equivalente a una interrogación y su dibujo sonoro la representa. El buen timbre nos avisa con vigor y aunque, efectivamente, su música es conocida no por ello resulta, en algún grado, sosegante. Por el contrario, el diseño del timbre, el timbre del timbre es, en la mayoría parte de las veces -y antes de la aparición del politono en el móvil- composiciones dirigidas a despertar inquietud. El timbre del teléfono fijo poseía la misma intención. la intención de acuciar, reclamar, urgir, de modo que cualquiera deja todo cuanto está haciendo para llegar a satisfacer la llamada.
Tras el teléfono que suena llega la buena o la mala noticia, La noticia alborozante y la más trágica noticia. No se trata, en consecuencia, de restar o añadir nada a la importancia que supone una llamada. El mismo hecho de que a menudo muestre exclusivamente una motivación banal, un argumento intrascendente, no disminuye sino que aumenta el temor de que bajo el mismo soniquete se halle algo grave o muy grave.
De entre los rumores o zumbidos de la casa el timbre se repite con una frecuencia familiar pero, a diferencia de los murmullos que registra el propietario auscultando la respiración del hogar, la intensidad que logra esa estridencia viene a significar, literalmente, una "ad-vertencia" sin importar el ser que la provoca.
La voz del timbre no es bien conocida, pero que alguien ignominado pueda recurrir a él nos pone en guardia. La estabilidad interior depende de la inestabilidad de la llamada que concebida como estrépito o señal de cambio, deliberadamente llega para alterarnos.
Amamos que suene el teléfono, nos estimulamos con que en la puerta alguien pulse esa voz, nos embalsamaríamos en el silencio si estos fenómenos no contribuyeran a colorearnos la vida pero, a la vez, la inquietud nos apresa hacia un más allá del territorio donde el timbre suena. A falta de otras aventuras cotidianas, el timbre cumple con el papel de introducir en la horizontal sonora una pequeña fuga. Para bien o para mal, para el asisuo ejercicio de vida conjunta con el alma de la casa
[Publicado el 10/12/2009 a las 09:00]
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A alguno de los tres, o a los tres posiblemente, no les ha gustado que les exponga, y se las han apañado para meterme un gazapo ("ahoya"; que casi es un neologismo: "ahora y ya", un gazapo feliz), pero que intercalándome el enlace con el os quería tentar me lo han fastidiado:
http://espejismosmentales.blogspot.com/2009/12/espejismo-autobiografico.html
Comentado por: ricard el 14/12/2009 a las 23:01
María Matute pregunta si alguien sabe que tal es el libro "121...". Yo pregunto si alguien sabe quién es Jaramillo, o Calvino (Italo), o Piglia. Porque les he reunido a los tres y coinciden en que siempre se presentan enmascarados, porque o mienten para dhttp://espejismosmentales.blogspot.com/2009/12/espejismo-autobiografico.htmlecir la verdad, o se hacen pasar por otros cuando quieren hablar de sí mismos. (Casi como yo mismo ahoya y aquí):
Comentado por: ricard el 14/12/2009 a las 22:58
Comentado por: http://www.youtube.com/watch?v=n3MU7K3Zg2I el 11/12/2009 a las 21:57
Contra la muerte tengo la mirada y la risa,
soy dueño del abrazo de mi amigo
y del latido sordo de un corazón ansioso.
Tengo contra la muerte un dolor en el pie que no tengo,
un dolor tan real como la muerte misma
y unas ganas enormes de caricias, de besos,
de aspirar un perdido perfume que persigo,
de oír ciertas canciones que recuerdo a fragmentos,
de acariciar mi perro,
de que timbre el teléfono este sábado a las seis de la mañana,
de seguir este juego.
Darío Jaramillo Agudelo
Comentado por: poema el 11/12/2009 a las 00:12
Alguien sabe que tal es el libro "121 frases para disfrutar con la historia de España"?. Lo acaba de publicar Peninsula y aparece desde Viriato a Leire Pajin sin olvidarse de todo tipo de personajes de la historia de este viejo país
Comentado por: maria matute el 10/12/2009 a las 16:47
"Lo que me gusta y sorprende —afirma Lezama en una entrevista— son las inauditas tangencias del mundo de los sentidos, lo que he llamado la vivencia oblicua, cuando el timbre telefónico me causa la misma sensación que la contemplación de un pulpo en una jarra minoana". El desarreglo lúdico de los sentidos —la iluminación instantánea en el hecho más cotidiano: el sonido del timbre telefónico: ver en el oír— busca aquí, en realidad, recuperar o reconstruir un vivir analógico, mágico, poesía en la luz que nos fue arrebatada: "Al aumentar el hombre su longitud de onda —escribe Lezama—, sabe que su potencia se manifiesta en lo que he llamado la vivencia oblicua, que viene a decirnos que la imagen no se extingue, que nace en lo cercano inmediato y renace en el Eros de la lejanía. El verso de Martí: 'cesa, calla, reposa, vive' nos prepara para la sutileza del acto para el acto".
por Alfonso Alegre Heitzmann
en Letras Libres
Comentado por: fragmento el 10/12/2009 a las 14:58
Fantasmas que rondan el lugar del amor, ruinas de amores muertos.
Fantasmas que dan alma a casas desoladas, desalmadas, muertas, deshabitadas
Fantasmas, anclados en otro tiempo espacio, que se niegan a abandonar
Fascinados, encantados, víctimas de un sortilegio fatal
Hasta que suena el timbre
El despertador,
Ring
Soy yo, soy tu presente
Sal de ahí,
Abandona tu pasado
La cárcel de tu yo
Vive
Comentado por: la repostera el 10/12/2009 a las 12:44
Dos observaciones don Vicente. La primera es que no podemos olvidar que la arqueología del timbre remite a otros artefactos diferentes, como los llamadores. Con funciones parecidas, pero con lógicas formales e instrumentales bien diversas.
El misterio del timbre, radica en su alimentación eléctrica; que ese si que es el conductor que enlaza el exterior y el interior. No el timbre, propiamente, sino su energía alimentaria.
La segunda cuestión arroja las diferencias del mismo sonido del timbre, advertidas por Winston Churchill. Si en una democracia suena el timbre a las cinco de la mañana, pensamos que el lechero ha madrugado en exceso. Mientras que ese mismo timbre, a esa misma hora, sonando en una dictadura nos remite a la presencia policial en casa. Lo mismo, pero bien diverso.
Comentado por: El Pozo y el Numa el 10/12/2009 a las 10:29
Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de jefe de Opinión y jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008), Passé Composé (Alfaguara, 2008) y El capitalismo funeral (Anagrama, 2009).
Galería de cuadros del autor
El capitalismo funeral (2009), Anagrama.
Passé Composé (2008), Alfaguara.
No Ficción (2008). Editorial Anagrama
Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate
La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano
Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones
Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica
El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama
Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana
Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama
Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe
El planeta americano (1997). Círculo de Lectores
Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores
El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy
Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert
Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama
Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama
Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias
El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial
Las solteronas (1978). Editorial Dopesa
Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama
La Ausencia (2011) Editorial Esfera de los libros

Entrevista en Canal 2 Andalucía.
Reseña en Babelia.
Reseña en El País.
Reseña en El Cultural de El Mundo.
Reseña en El País - País Vasco
Entrevista en Periodista Digital
2006 Premio Escritor del Año (Grupo Conde Nast)
2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants
2002 Premio Julio Camba de Periodismo
1998 Premio Espasa de Ensayo
1997 Premio González Ruano de Periodismo
1996 Premio Anagrama de Ensayo
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sr. verdu;me encanta leer sus...
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La technologie et la science...
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06/2/2012 12:08
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03/2/2012 13:24
Sobre el comentario de "z" y la...
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02/2/2012 22:27
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02/2/2012 14:24
De acuerdo con lo de la opinión...
Publicado por: Un bárbaro
02/2/2012 12:22
"El bien o el mal" ... Tal vez...
Publicado por: pepedamian
02/2/2012 10:51
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