Las tijeras
En el hogar, las tijeras cortan los hilos, las uñas o las partes que en la cocina se excluyen de las verduras, las carnes o el pescado. Son, en general, objetos muy útiles y sobriamente eficaces, típicamente caseros y auténticos: modestos, sencillos, baratos, prácticos. Ahorran trabajo y auxilian con prontitud cuando se las reclama. No son, por tanto, la herramienta con la que se asesina en las películas o salen de vez en cuando en las noticias tremendas que narran los crímenes de sexo.
Las tijeras caseras se pasan de mano en mano desde los recortables de los escolares a la confección tradicional, del corte de las etiquetas que llegan con las compras al recorte de la foto que se enmarca. Sus usos domésticos son tan plurales y su comportamiento viene a resultar tan conveniente que en todas las casas hay tijeras y a menudo varias clases de ellas, desde las de la cocina al cuarto de baño, desde la escribanía tradicional a alguna más que se encuentra en donde nunca se encuentra.
Cargan, efectivamente, con una morfología inquietante pero, al cabo, sean o no metálicas, pliegan sus hojas y parece que se sumen en un sueño tan natural y pacífico que no despertará sino es obedeciendo a nuestra voluntad y con no poca condescendencia. De la tijera, tarde o temprano, no se puede prescindir y es ella, más que nada, la que gracias a la calidad de su anatomía podría pervivir fácilmente sin nosotros. De hecho. la tijera es le objeto articulado que se justifica a sí mismo y perfectamente en el juego de abrirse y cerrarse sobre sí. Constituye el ejemplo perfecto de palanca de primer orden doble.ç
Con este quehacer propio de su perfección empieza y acaba su vida con o sin objeto en medio, con o sin dedicación exterior. Abre y cierra, cierra y abre como un puro juguete autómata y, de hecho, nadie ha podido perfeccionarla en nada a lo largo de su historia iniciada en la edad del bronce y adquiriendo el diseño actual desde el siglo XIV. Como el clip en la era moderna, la tijera no tiene descendencia que la mejore en nada. Pero además, como las pinzas de la ropa, su mecanismo basado en apenas tres piezas las hojas, el mango y el tornillo) ha sido insuperable con los avances tecnológicos, sea mediante artilugios eléctricos o electrónicos. Constituye un producto acabado en su misma perfección y de ese modo debe entenderse que con su historia, nuestra historia personal no las modifique. Una de dos: o corta un segmento inútil o se clausura.
Empleada como estilete o como daga, usada para extraer los desperdicios de una rendija o destinándola a servir de palanca por la rigidez de su constitución, su prestación es tan torpe como desatinada, tan artificial como perversa. De ahí su terrible carga cuando asesina, de ahí su turgente excepcionalidad cuando se hinca en un cuerpo lo hace sangrar o llega incluso a producir muerte. Muertes sin proyecto de matar, muertes surgidas de la urgencia, contraventora del mismo ser pausado de las tijeras cuyo eje, incluso en la industria de la piel, de la sastrería la jardinería, el esquilado o de la pescatería actúa como un ojo que observa el movimiento, lo vigila, lo califica y lo regula.
Nunca, de hecho, es tan hermosa la tijera que cuando opera con lentitud siguiendo el dictado de una línea, respetando una indicación o manifestando la destreza del oficio. Ella es en sí la señal de un oficio y en el hogar se introduce como una reminiscencia de la casa artesana y taller donde se ganaba el salario con su concurso. O, al revés, puesto que las tijeras conocieron también un uso suntuario asociado al tocador de las mujeres romanas -según se ve en un fresco pompeyano del siglo I- o más tarde, en el siglo XIV que en las cortes reales se ensalzaban con metales y piedras preciosas.
Efectivamente una cosa es la tijera laboral y otra la moderna tijera pequeña o de tocador que se lleva incluso en el neceser y se aplica privadamente para eliminar callosidades, desbordes capilares y crecimientos ungulares. En ese sentido, la tijera forma parte del oprobioso ajuar que impone la condición e estar vivo. La vergüenza connatural a las vulgares imposiciones de la existencia y a las cuales la tijera se aplica con tanto ahínco como en el ámbito de la cirugía.
Tijeras para tratar con las excrecencias, los sobrantes, las vesículas infectadas. Tijeras de intervención sobre el cuerpo en aquellos de sus aspectos tan deplorables como los padastros que afean los dedos, las uñas aguileñas que desvirtúan el diseño de la mano o los pies y, en el colmo, esas tijeras de la teletienda que cortan con esmero los pelos de la nariz y las orejas.
Su parecido con las pinzas de la ropa termina pues en esta zona propia de la ignominia o de la cirugía puesto que las pinzas para la ropa, en madera o en plástico, son tan puras y beatas como benefactoras. Cuelgan la colada de la cuerda o cierran el sobre de los garbanzos o el café. Confinan el aroma del té, la manzanilla o las galletas y otorgan, de otra parte, la ocasión de que la ropa se oree, cuelgue en el aire, se oxigene y regrese al uso refinada.
La pinza es en todos los casos cabal mientras la tijera puede ser circunstancialmente libertina. La pinza de la ropa forma parte de la bondad pura, maternal, mientras las tijeras poseen en su fuero la tentación del crimen y el desdoro. La pinza nunca hiere ni tampoco miente. Hace las veces simbólicas de un pájaro común, pero la tijera posee una secreta ambición de estrella. De hecho, la pinza es un instante mientras la tijera se comporta como un plano secuencia. O dicho de otro modo, la pinza pose el carácter de un gesto y la tijera de una sentencia o incluso un discurso entero. Una pellizca y concluye, la otra corta y sigue a menudo un trazo largo. Ambas, en cualquier sentido, han traspasado las diferentes etapas civilizatorias y sin cambio fundamental alguno perduran como incuestionables figuras de lo doméstico.
[Publicado el 02/12/2009 a las 09:00]
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es curioso porque los hombres no se pintan los labios, excepto en algunas escenas africans donde la agresividad es muy fuerte, ( aunque el recorrido que hice por esos libros no es suficiente, saqué...) cuando se los pintan es para resaltar el aspecto sexual de incorporar no de entrar...o cuando sonpayasos , no el payaso que se lo pinta exteriormente proque está fuera de la realidad y eso indica aire de risa
pintarse los labios es un acto de ofrecimiento más allá de lo bucal, pero totalmente indicador sexual imresinante las costumbres de los pueblso en sus diversificación y división natural escenificada del animal
Comentado por: Enea el 04/12/2009 a las 14:17
recuerdo un libro que leí ( varios pues pero ese por la complejidad de lo sencillo de las costumbres cotidians en la historia) que después cuando iba a los museos buscaba confrensí y sin darme cuenta el calzado d elos romanos, no la calzada, el calzado, porque era diferente según el momento ypensaba que era como una forma de decirse ... ahora el pensamiento surge de otra manera, con los zapatos, recuerdo unf riso ene l que se ve a los romanos con zapatos tipo árabe, con punta hacia arriba, en esa escena andan, están de pie no están buscando las leyes del pensamiento como lso griegos o .. después anotaba cuando llevaban sandalis atadas al tobillo o ... subiendo como botas es impresionante .. me recorda a los no luteranos, Luetero no me gusta, el pensamiento de ese hombre, el icono dentro en el cuerpo no fuera como en las imágenes de la muerte de Me´xico o de.. la virgen del dolro o del cristo de... no sé... imrpesionante eso .. indica como sustentan el cuerpo con el pensamiento, me fascinó
Comentado por: Enea el 04/12/2009 a las 14:06
como tampoco puedo imaginarme, una sociedad, española o no... llevarían colonia a sus colonias ... no sé... sí. llevarían colonia laas carabelas de hernán cortés...
quiero decir que no me imagino a esa sociedad sin sal, sin limón, lejia, alcohol para el aseo , hay que recordar que el grifo no existía
y la sociedad no europea, europa y la civilización grecoromano árabe-turco africana en las espaldas... esa sociedad que quería controlar la furia hormonal atendiendo a la moral de clavar, o sea una sedentarios y poco transhumantes el humo en casa, pero el estable, pero el establo en cada puerta y llena de paja en los adentros..., esa moral que quiso controlar el factor fundamental de la supervivencia de la especie, el acto , el acto, la unión sin más... consiguió esa doble moral... increíble... Victoria tenía razón, la sensualidad nunca es el paso al acto corporal, al coito, es la fragancia que une socialmente pero no si ata al cuerpo... fantástica ella, la reina me refiero
la sensualidad es en sí misma un acto social, no corporal
eso es... uf
que esté o no en la procreación dependerá de del olor de ellos no de lo social,,, eso es fantástico!
Comentado por: Enea el 04/12/2009 a las 13:49
lo que me parece realmente curioso es el bigote, no se puede cortar contijeras normales, menos con peine tijera, no es correcto, se utilizaba los dedos y unas tijeras especiales, algunas están en los museos son pequeñas planchas impresionantes ( en serio ), las patillas si se pueden cortar con peine tijera, pero lo más interesante es el bigote, en serio es impresionante, mucho m ás que las pelucas en uso de ese tiempo
bien belo, pues
especialmente si tenemos en cuenta que significó el paso de la experiencia en el hombre de ... m no me sale ahora bien la palabra, no acicalizarse, si no ... a ver... ah .. m... buenos ería cuidarse físicamente, lo que en este tiempo equivaldría a los cosméticos male... mmm es más interesante cuando se sabe en que ´momento pasó de la barba al bigote y lo digo en serio, no hay romano que lleve barba si no está cortada y arreglada, menos con bigote.
m bel´simo ver las costumbres de la cotidanieo en el hecho de presentarse en pie sintenr el honor aún de la guerra, geníal
Comentado por: Enea el 04/12/2009 a las 13:16
m, y la colonia, m dónde está la colonia, ? peine, jabón, tijeras ... pero no me imagino a un niño enla psoguerra sin salir sin colonia.. así veo las fotografías tan extrañas en los ojos de aquellos que con patalón les pusieron un taburete para que el codo se apoyara en el.´y se encendiera... m no me resulta posible pensar en esas fotografías sin el peine,el jabón, las tijeras y la colonia... no sé...
el café ... me imagino que se lo tomaban después del aseo o antes... no sé
una vez me explicaron que para no utilizar dos instrumentos los peluquerios inventaron uno: el peine tijera que retoca al peinar las esquilas que deben andar sueltas... m
la navaja ese instrumento tan tremendo del barbero, es diferente
Comentado por: Enea el 04/12/2009 a las 13:07
¿Tú también recortas fotografías?-le preguntaba yo entusiasmada. Lo mío de recortar fotos es una obsesión desde siempre. Nunca me gustaban los encuadres o quería montar panorámicas de 360º desde mi punto de vista, quería salirme del plano, los paisajes que me impresionaban no me cabían en el visor. Aunque desde que descubrí el photoshop uso menos las tijeras físicas.
No soy supersticiosa pero mi abuela Carmela decía: ¡No dejes las tijeras abiertas!-¿porqué?-porque trae mala suerte atrayendo algún peligro.....no sé, aunque yo suelo guardar las tijeras cerradas, por si se da el caso....
Buenas Noches,
Comentado por: MCarmens el 03/12/2009 a las 00:44
Los antropomorfismos que se vienen repitiendo en los últimos posts, por los que se dota de sentimientos y actitudes a objetos hechos por personas, me parecen recursos que no deben salir del campo de lo poético expreso, no vaya a ser que nos sintamos acompañados por cosas a las que infundimos un ánima que sólo está en nuestra imaginación o por nuevos dioses procedentes sólo del cerebro humano, pues de ésos ya tenemos un buen repertorio.
Comentado por: Asun el 02/12/2009 a las 18:10
El pinzamiento indica sujeción y detenimiento, y el corte, en cambio, es terminante e indica división, separación, final. Corten, dice la claqueta de un film al final de la toma, y a esta orden, la cámara se para y todo el equipo de actores, figurantes, fotógrafos, scripts se olvidan del rodaje y dejan de ser un equipo para volver a ser individuos normales y corrientes. Las tijeras que más me han sugestionado toda mi vida son las de podar, con sus hojas en cuarto de luna.
Comentado por: marisol el 02/12/2009 a las 17:54
La sagacidad de don Vicente le lleva, le está llevando, no a escribir una novela como pretende Martínez Hens, sino a descifrar el universo de los objetos; como si de un nuevo Baudrillard se tratara y se esforzara por ello, en el desvelamiento de los objetos y en la construcción aparente de un nuevo sistema objetual.
Objetos apaciguados, callados y oscuros, que nos son desvelados desde esa observación minuciosa y precisa, para adquirir una nueva dimensión simbólica que no funcional. Como ocurre con Chema Madoz, cuando descubre en los ojos de las tijeras una gafas o quevedos, que apuntan hacia la boca su perfil afilado.
Nuevas dimensiones y nuevas relaciones de agrupación/oposición. Como acontece con la conexión de hoy que aproxima las tijeras con las pinzas de la ropa. Cuando sus realidades son tan diversas, y su conexión se basa en la elementalidad de estar constituidas por tres piezas: las dos palas, extremos o brazos, y el eje, tornillo o muelle. Y aquí radica la grandeza de su ser: en la centralidad de la articulación que pivota y permite los dos movimientos. Por ello Rybczinski dedicó un trabajo memorable a la historia del tornillo. A su juicio uno de los objetos más perdurables en su esencia y en su mutismo. No el clavo elemental y esquemático, sino la complejidad de la pieza que avanza girando.
Comentado por: El Pozo y el Numa el 02/12/2009 a las 09:27
Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de jefe de Opinión y jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008), Passé Composé (Alfaguara, 2008) y El capitalismo funeral (Anagrama, 2009).
Galería de cuadros del autor
El capitalismo funeral (2009), Anagrama.
Passé Composé (2008), Alfaguara.
No Ficción (2008). Editorial Anagrama
Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate
La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano
Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones
Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica
El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama
Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana
Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama
Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe
El planeta americano (1997). Círculo de Lectores
Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores
El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy
Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert
Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama
Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama
Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias
El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial
Las solteronas (1978). Editorial Dopesa
Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama
La Ausencia (2011) Editorial Esfera de los libros

Entrevista en Canal 2 Andalucía.
Reseña en Babelia.
Reseña en El País.
Reseña en El Cultural de El Mundo.
Reseña en El País - País Vasco
Entrevista en Periodista Digital
2006 Premio Escritor del Año (Grupo Conde Nast)
2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants
2002 Premio Julio Camba de Periodismo
1998 Premio Espasa de Ensayo
1997 Premio González Ruano de Periodismo
1996 Premio Anagrama de Ensayo
10/2/2012 11:23
sr. verdu;me encanta leer sus...
Publicado por: PJ
10/2/2012 10:27
La technologie et la science...
Publicado por: Pauline
08/2/2012 13:45
Publicado por: Un bárbaro
06/2/2012 12:08
El problema del Poder es ese,...
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03/2/2012 18:31
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Sobre el comentario de "z" y la...
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02/2/2012 22:27
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02/2/2012 14:24
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02/2/2012 12:22
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02/2/2012 10:51
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