Agua caliente
Para quienes nacieron después, el agua corriente formaría parte de la casa como un elemento más de su estructura. Era líquida y no sólida como los ladrillos o las losetas pero se hallaba incorporada a la casa a la manera de un signo mismo de la vivienda, incuestionable, difícil de separar del regular funcionamiento de "la máquina de habitar".
Para quienes no tuvimos esa experiencia siempre, el agua caliente que mana sin más, continúa pareciéndonos un fenómeno, de signo mágico y opulento. Grifos de marca azul y roja como mandos que gobiernan un formidable elemento primigenio hasta graduar su emoción a nuestra voluntad. Porque que del grifo mane agua caliente y fría y tibia de acuerdo a nuestra preferencia hace sentir que su conducta nos pertenece y quién sabe qué otras consecuencias poderosas más. Subordinada a nuestros deseos sin un quejido, una torsión, una respuesta adusta fluye dócilmente como un animal preparado para nuestro bien.
No se trata de un animal, efectivamente, pero se comporta como el primer y más manso animal doméstico. No posee vida en el sentido convencional pero ¿cómo no sentir en sus cambios de carácter en su misma interacción con nuestra piel, gestos que se parecen mucho a los de un cuerpo vivo.
Entre las manos, en las duchas, en los fregaderos el agua caliente se mueve como un organismo, transparente y extremadamente fluido, pero organismo al fin, listo para cumplir sus funciones. Si actualmente resultaría inaceptable haber recibido del constructor un piso privado de agua caliente es, sin duda, porque su identidad se ha unido a la organización estructural del hogar, tal como si ese hogar, no contando con agua caliente, careciera de una función corporal y se opusiera, con su rareza, a ser habitado sin mediar sacrificios y tormentos.
Antiguas casas muy hermosas pero faltas de agua caliente se convierten en habitats bárbaros, hoscos o todavía por actualizar. Puede decidirse el comprador a habitar en ellas pero al contrario de ser simplemente acogidos nos obligaría a la aceptar la complicada dureza de su carencia. Habitats desprovistos del bondadoso flujo térmico, casas en fin sin esa circulación que no sólo la ubica en otra época sino en relación con otra clase de ser humano. Otro modelo de relación, ya sea con las cosas en general, con los objetos en particular, ya sea con las aportaciones más populares e interpersonales del progreso común.
¿Una vivienda sin agua caliente? La circunstancia sería semejante a la de una casa sin cristales en sus ventanas. La transparencia del cristal que protegía del frío exterior, fue una realidad con el vidrio del primer siglo cristiano pero su función absoluta no se alcanza hasta el siglo XVII puesto que los primeros vidrios no dejaban ver sin desfigurar o vislumbrar sin aberraciones. Sólo el cristal francés de Saint Gobain estrenó un desconocido modo de vivir juntando el adentro y el afuera y permitiendo que la cambiante claridad del día marcara en el interior de las estancias, casi cada hora, un in esperado estado de humor matizado por el color, la intensidad y el temple de las variables luces.
El agua caliente no impone nada de antemano y se dispone con tanto o mayor servicio psíquico que el propio cristal, aumenta el crédito de la higiene y es, sobre todo, un indubitable manifestación del bien. Un bien tan simple en apariencia como complejo en su integridad, especialmente cuando procede del exterior y llega de instalaciones más allá del confín de la ciudad desde donde viaja para llegar a nuestro preciso punto de deseo y de poder. De deseo y de poder también puesto que el primer acto de dominio real en este mundo empieza en la experiencia de la ducha. Allí donde al accionar el grifo, la técnica y su civilización brindan no ya la existencia del agua corriente, tan extraordinaria y moderna que apenas cuenta con ciento cincuenta años de vida, sino con el talante de esa agua humana dotada de calor interior como señal inconfundible de su esencia.
El calor como atributo amoroso del buen progreso que deja atrás, delimitada simbólicamente, la fogosidad de la hoguera primitiva y el maldito plomo hirviendo. Esta agua térmica conlleva así el estreno de una etapa del mundo, el escalón que anula lo salvaje. Agua caliente o agua educada, la primera agua verdaderamente culta, no sólo canalizada para procurar utilidad sino informada para ofrecer placer. Agua diseñada para la voluptuosidad o la posible concupiscencia en la vida, dotada de afección y destinada a hacer circular y distribuir ese afecto con altruismo tan primordial en sus caricias que sólo se tendrá constancia de todas ellas cuando, en un convento, en una cabaña, en una isla, en la terrible avería doméstica, increíblemente, asombrosamente, ya no están.
[Publicado el 25/11/2009 a las 11:54]
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Comentado por: músicaparaunoszapatosbrillantes el 25/11/2009 a las 20:49
¿Puede ser eso de que "nace el hombre"?.
¿ No más bién, que se va haciendo en la historia-o tal vez mejor, actualmente, deshaciendo- ?.
¿Qui lo sá ?
Hay un sonido secreto, rampante,que contiene las respuestas posibles pero cuyo acceso nos estaría vedado.
Así que dale que te pego con la creencia/ilusión del hombre como medida de todas las cosas,de las cosas como reflejos del hombre;así nos va..
Redondeando, redondeando lo no rondeable...
No las playas aquello que habría que descubrir,sino los manantiales ocultos,los que discurren bajo nuestros pies y hasta dentro de nosotr@s mism@s.
Venid, venid y bebed no dejan de señalarnos pero nosotros a lo nuestro:destrucción más destrucción hasta que no quede nada del origen.
Bay,bay love.
Comentado por: elhmbredeloszapatosbrillantes el 25/11/2009 a las 17:34
m, qué belo, el agua está llena de animalitos... aunque ... sea del grifo
ya lod ijo Engels, el hombre nace con el fuego... m
m, pero cuando leo a Engels pienso que nace con el grifo o con la bombilla
Comentado por: Enea el 25/11/2009 a las 16:31
Hay un recuerdo que el hombre después siempre relacionará con lo mágico:su primera ducha al trasladarse la familia desde el barrio chabolista sin agua corriente-ni casi nada de las comodidades modernas-hasta el pisito que aún hoy habita.Era en el mes de Agosto y aquel agua era en verdad cual caida del cielo-y hasta más aún:innombrable ,realmente del mundo de la magia y los milagros.Esa sensación ahí gravada conserva atraves de los años(muchos) toda la frescura de la dádiva, del don,de la maravilla de la existencia;sería como la sensación/ejemplo de lo que significa la verdadera vida.
Seguramente lo más cercano a la perfección que podrá jamás sentir.
Tal vez de ahí su relación especial (extraterrestre) con el agua-corrinte,corriendo,yendo y viniendo,aplacando los desiertos de sus cuerpos atosigados por los inclementes calores.
Agua,agúita de mi vida y de mi amor.
Comentado por: elniñochabolista el 25/11/2009 a las 14:36
En fín. No se puede arreglar: hay grifos que sólo dan agua fría aunque estén pintados de rojo.
La domesticación del fuego, como la de la mujer, convertida en animal de compañía.
Guau.
Mitos de los que nos habla el sr. Bachelard. Nunca me fue demasiado la psicocrítica -o era poesía- bien- o era pura palabrería -mal.Espero ser clara: cuando era poesía (bien) cuando palabrería (mal).
Pero los mitos nos hablan de sentimientos profundos y cavernarios. La hoguera y la caverna convertidos en la ducha y el hogar- Sin menospreciar la importancia del frigorífico
Puras ficciones, muros, que se derriten al contacto del calorcito.
Los niños y los ancianos suelen tener los mismos deseos: el agua templadita. Ya no están para emociones fuertes.
Pero todas las cañerías tienen un carácter por descubrir.
Algunas lanzan chorros de agua caliente así como así.
Otras son más propensas a dejarte helado
O la ducha escocesa
Para mí que no me van las medianías-
lo ideal.
El aura no engaña, aún sobresaliendo por el disfraz de las palabras.
Hay gente cálida y gente que - lo intenta.
Comentado por: la repostera el 25/11/2009 a las 13:45
Comentado por: así así aprende a ser sumisa sí sí sí el 25/11/2009 a las 13:32
Qué importante es el calor y cómo nos reconduce a la vida!.
No en vano es uno de los mayores dones que reciben los hijos de las progenitoras que tienen la suerte de poder ejercer suficientemente bien la función maternal.
Comentado por: Asun el 25/11/2009 a las 12:20
Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de jefe de Opinión y jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008), Passé Composé (Alfaguara, 2008) y El capitalismo funeral (Anagrama, 2009).
Galería de cuadros del autor
El capitalismo funeral (2009), Anagrama.
Passé Composé (2008), Alfaguara.
No Ficción (2008). Editorial Anagrama
Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate
La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano
Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones
Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica
El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama
Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana
Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama
Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe
El planeta americano (1997). Círculo de Lectores
Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores
El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy
Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert
Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama
Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama
Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias
El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial
Las solteronas (1978). Editorial Dopesa
Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama
La Ausencia (2011) Editorial Esfera de los libros

Entrevista en Canal 2 Andalucía.
Reseña en Babelia.
Reseña en El País.
Reseña en El Cultural de El Mundo.
Reseña en El País - País Vasco
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2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants
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1998 Premio Espasa de Ensayo
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