La muerte en el teléfono
El teléfono es un arma.
Bien, de acuerdo, no posee los caracteres para matar pero puede, sin embargo, efectivamente hacerlo. Los teléfonos fueron antes negros como también los coches, los trenes, las máquinas de escribir y las baterías de cocina. Todos ellos llegaban, en cuanto signos de progreso, envueltos en un aura misteriosa y tan interesante como la muerte. Con el tiempo las baterías de cocina primero, a través del aluminio inoxidable, y los ordenadores y trenes después, con la brillante pintura metalizada, trataron de deslizarse en nuestras vidas en cuanto nuevas balas de velocidad peligrosa y estimuladora.
Las máquinas de escribir, como ahora los ordenadores, aceptaron al cabo casi cualquier color en señal de que la escritura dejaba de ser un asunto serio para pasar al mundo del entretenimiento, el experimento y la diversión.
En general, de una idea trascendente de la vida se ha ido pasando a la preocupación por amenizar la existencia como un cine.
Por su parte, el teléfono se hace móvil en vez de fijo porque como la misma vida carece de un fijado fin en donde se apoyaba el juicio final y actuaba cimentado y con la máxima firmeza.
El juicio final como la misma Justicia del sistema ha derivado en un móvil. Un juego movido por el poder, un móvil empujado por uno u otro interesado móvil. Quizá siempre fue aproximadamente así pero nunca resultó tan patente y asumido.
En los principios, la justicia fue incluso arbitraria pero en coherencia con el caprichoso arbitrio del poder absoluto. Era arbitraria como los árbitros en el campo de juego. Ahora, no obstante, es extensivamente un juego del juego del poder, descarada en su volubilidad, su vaivén y cualquier otra peripecia propia de los juegos.
Finalmente, el teléfono, fijo o móvil, en unas u otras circunstancias, ha guardado en el interior de su sonido o su politono el carácter de un arma letal. Suena el teléfono y es, con frecuencia, un asunto intrascendente pero suena el teléfono y en la misma música puede hallarse la noticia funeral. Jugar con los teléfonos es jugar con la muerte inscrita en su llamada, tratar con la muerte por escondida o enmascarada que parezca. Lo decisivo es que jamás abandona ese lugar. El timbre anida la muerte, mata, destroza, deshace la vida, la vuelve del revés. Ni siquiera el tren, tan gigantesco, es tan vilmente asesino.
[Publicado el 16/10/2009 a las 10:47]
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Negros o del arco iris no tienen vocacion de asesinos a sueldo pero si
son un formidable instrumento de emociones en nuestras vidas. Nos traen
caricias de brazos largos y lejanos, los
mil gritos del silencio, la cuerda tensa
de la espera, el terror cuando suena en
la noche y el sobresalto continuo de las
musicas insospechadas a todo volumen. Ca-
si los besamos cuando,una vez en un
millon, logramos solucionar una gestion
burocratica gracias a ellos. Pero ,en
realidad ,las palabras por su onda
parecen perderse,desvirtuarse o ser siem-
pre insuficientes. De alguna manera se
desvian hasta para quedar a la entrada
del cine. La carencia de lenguaje no-
verbal que nos dice Asun.
Y con los nuevos hemos pasado todos
a ser como chinos :desaparecio la inti-
midad. Cuando uno se baja del autobus sa-
be quien se va a divorciar,si es conve-
niente cortarnos el pelo en otoño,cual es
el hijo favorito, cuantas veces a la se-
mana y en que posturas,si van a subir las
patatas y si se eligio Gibraltar,Venecia
Castellon o las islas Maldivas y con quien.Todo se lo comunicamos a la oreja-
tecno y de paso al universo sin ningun
pudor ni consideracion. El secreto aquel
de confesion y el profesional han quedado
obsoletos. Ya no hay fuentes secretas, el
ciudadano se entera de todo,incluso de lo
que no debe porque va a destruir su vida.
Comentado por: nubes,nubes el 20/10/2009 a las 19:54
Pues justo los amarguillos son una especialidad de nuestras monjitas, MCARmen. Se los cambio por unos croissant.
No se preocupe por mis gorduras, Lavingen: con toda probabilidad son inferiores a las suyas. El secreto es dosificar el amargor -como sabe todo el que ha probado los amarguillos. Y con la mala baba hago excelentes babarois. Le he puesto en uno la suya.
Comentado por: la repostera el 18/10/2009 a las 18:49
Amarguillos: dícese repostería de convento, pelín dulces, absténganse vampiros, les endulza la baba,
¿Has hecho amarguillos y te lo tenías calladito? Espero me envíes una cajita, Repostera, ya probé los croasans, de primera, es por hacer el control de calidad,
Merci, de antemano, (al loro que ya tocan los huesos de santo) y yo quiero ser santa, quiero ser beata, etc.
Comentado por: M.CARsmen el 18/10/2009 a las 17:36
Notas sobre la ausencia, el hueco:
El espacio remodelado, el hueco creado por diferencia con la materia empleada, la forma inventada, única, singular y a la vez sencilla, la ingeniería de sortear la gravedad y reinventar el presente físico, tangible y material ¿pintura? ¿escultura?,
me refiero a la exposición actual de Chillida, sus "papeles" enmarcados y colgados de la pared,
se disfruta su técnica para colgar esculturas o su singularidad para conseguir huecos-ausencias de material en un cuadro, lo mismo dá,
http://www.arteinformado.com/documentos/eventos/3315/20-12-06%20(chillida).jpg
un regusto,
Comentado por: M.CARsmen el 18/10/2009 a las 17:18
Ay, reposterea, qué mala baba tiene usté; debe de ser un pelín amargadilla, ¿que no? O quisá sólo gordinflas...
Comentado por: Lavingen el 17/10/2009 a las 20:32
Sea lo que sea que venga por teléfono aparece mitigado por la distancia de una realidad sólo imaginada y no vivida en directo.
Quizá de tanto hablar por teléfono dejemos de percibir la diferencia entre los tonos y demás matices de la voz, los silencios, la respiración normal o entrecortada que nos es dado oir por el auricular y el rico lenguaje no verbal con que nos habla, tantas veces contradiciendo lo que dice con palabras, la persona que tenemos delante.
Comentado por: Asun el 17/10/2009 a las 20:11
Si hay muerte es que hubo vida y su contrario:
La vida en el teléfono.
El sonido de la presencia, fuente de felicidad
y sumidero de ilusiones,
El teléfono como vehículo de su voz,
Ahora suena el politono de una canción de Amy Winehouse, Rehabilitándome estoy,
aunque no quiero habilitarme,
prefiero seguir en mi limbo,
imaginar que me llamas y suena la vida,
más adelante ajustaremos cuentas con la muerte,
más tarde,
Comentado por: M.CARsmen el 17/10/2009 a las 17:27
Comentado por: también se mueren las princesas? el 16/10/2009 a las 22:54
Propuestas para el rearme moral: (Rafael Argullol, Francisco Jarauta, José álvarez Junco, Alonso de Santos y Vicente Verdú).
http://www.elcultural.es/version_papel/LETRAS/25975/Tiempos_de_incertidumbre
Comentado por: melinda el 16/10/2009 a las 22:19
Creo que Verdú debe tener una relación morbosa con el teléfono, sino no se entiende.
Bueno, ya se sabe que a partir de cierta edad se van muriendo todos los conocidos: el capitalismo, los colegios, los libros, etc
Así que le aconsejo que cambie el tono de su móvil, en el que seguramente sonará la sexta de Beethoven a otro como:
Ring the alarm de Beyonce
http://www.youtube.com/watch?v=IGnux0_SPsM&feature=channel
Suena Ring de Alarm de Beyonce en el móvil de Verdú y bailan hasta las parcas
Comentado por: la repostera el 16/10/2009 a las 13:43
Bueno, a veces, el móvil da vida. Ejemplo: si cuando te va a detener la pasma, te pasan el móvil y con el mismo el chivatazo que te da el queo,ábrete tío, pero si soy un etarra y tú un constitucionalista, no, no, sólo es una errata en el camino de la subversión, que Baltasar es amigo, ah, si no fuera por los móviles,y ¿cómo se titula la amena película? Malditos bastardos móviles (los de la Gurtel, of course)
Comentado por: José Antonio el 16/10/2009 a las 13:36
Comentado por: la repostera el 16/10/2009 a las 13:12
Con ese modelo estrecho y mezquino del universo que parece tener Verdú no resulta sorprendente que surja esa teoría de la volubilidad. Siendo el ciberespacio tan obviamente ámplio este modelo conduce una y otra vez al error. Dicen que los niños de hoy son nativos de internet. Los demás tenemos que adaptarnos. Para moverse en este universo se necesitan una serie de recursos parecidos a los que se necesitan para adaptarse a otros ecosistema: conocer el terreno que se pisa, su fauna, su clima, su lengua, etc. De todas formas debe ser un mal endémico de la sociología ver las cosas globalmente pero estar cegado para la individualidad.
Comentado por: la repostera el 16/10/2009 a las 13:07
Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de jefe de Opinión y jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008), Passé Composé (Alfaguara, 2008) y El capitalismo funeral (Anagrama, 2009).
Galería de cuadros del autor
El capitalismo funeral (2009), Anagrama.
Passé Composé (2008), Alfaguara.
No Ficción (2008). Editorial Anagrama
Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate
La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano
Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones
Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica
El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama
Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana
Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama
Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe
El planeta americano (1997). Círculo de Lectores
Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores
El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy
Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert
Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama
Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama
Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias
El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial
Las solteronas (1978). Editorial Dopesa
Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama
La Ausencia (2011) Editorial Esfera de los libros

Entrevista en Canal 2 Andalucía.
Reseña en Babelia.
Reseña en El País.
Reseña en El Cultural de El Mundo.
Reseña en El País - País Vasco
Entrevista en Periodista Digital
2006 Premio Escritor del Año (Grupo Conde Nast)
2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants
2002 Premio Julio Camba de Periodismo
1998 Premio Espasa de Ensayo
1997 Premio González Ruano de Periodismo
1996 Premio Anagrama de Ensayo
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