El mal del mundo
Si tanto abundan y tanto éxito tienen los libros de autoayuda la cuestión debe de consistir en que no es la realidad la que fracasa en sus materiales y sucesos sino que son los individuos quienes, al parecer, no aciertan a interpretar o a tratar debidamente todo lo real. De otra manera, más que libros dirigidos a cambiar la percepción de las personas, deberían cundir los manuales que ayudaran a manipular el mundo y su personalidad. ¿O es que debemos dar al mundo como un compuesto perfecto, incorregible, intocable y la única mejora posible es saber asumirlo entero?
La asunción, el respeto, la veneración del mundo fue siempre una actitud de los más tradicionales y reaccionarios. Siempre fue cosa de moral rancia (y roussoniana) aceptar que el mal radicaba no el mal exterior sino en el armario interior de las personas. Sin embargo, todo ser humano amigo del progreso se siente aquí no para aguantar y tragar, al modo de los peores católicos y animales inferiores, sino para pugnar, reformar o revolucionar lo dado. El mundo es injusto, el mundo es descabellado, el mundo demuestra su vicio arbitrario y cruel, pensamos en algún momento, pero sólo en algunos determinados momentos, El resto de la vida, según la tendencia de las últimas décadas, la pasamos los individuos, lectores o no, luchando por cambiarse a sí mismo, dentro fuera de la psicoterapia, para dejar indemne todo lo demás. Esto es en lo que viene a derivar el acerado individualismo de la precrisis. Cada uno se fija en lo que ve y siendo su impresión adversa trata de reordenar su óptica de las cosas, hacia fuera y especialmente hacia adentro. El pesimismo el optimismo, la tristeza, el malestar, no será ya, en general, efectos persistentes de una realidad aciaga o averiada sino consecuencias de la impericia tanto en la acción como en la observación de la subjetividad. De este modo, el mundo no será ni más ni menos injusto, malvado o incompetente, sino que los errados o idiotas somos nosotros. Ignorantes y errados que deben aprender no sólo a conocer historia, geografía o cambios climáticos exteriores sino su proceso anímico interior, su propia ubicación psicológica y la azarosa temperatura de su humor. Sin haber entendido estas variables que, de otra parte, jamás se aprenden el sujeto vive al borde de cualquier calamidad. Culpable de sus males agigantados por ignorancia, atascado en sus problemas por falta de autoestima, desgraciado, en suma, por definición. Y para casi todo, y para su perdición.
[Publicado el 09/9/2009 a las 09:59]
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Roussou nos mola.
Sería como nuestra referencia primaria,original:en el fondo(¿muy en el fondo,cuánto de fondo?)somos animalitos buenos,dados por la buenísima y amada madre naturaleza,pero ,claro,la malísima sociedad nos corrompe y nos hace malos-malos.Y colorín colorado....
¿Y si fuese, al contrario,que lo que nos pone de verdad,lo más natural y primero-primero fuese el mal?.¿El Mal como principio de desafio a todo tipo de orden,de sentido,de instauración de cualquier tipo de verdad y de vida?
¿El mal como principio de libertad, sin lo cual bién perdiditos que andaríamos en cualquiera formaciones totalitarias que fuesen?.
La naturaleza,ni buena,ni mala;nosotr@s,tampoco ni buenos ni malos:ahí andaríamos solamente en la busqueda de equilibrios entre el ser y el no ser(ya nos lo dijo siempre el gran inglés universal):entre las busquedas de sentidos que nos procuren el mejor vivir y las libertades de no querer siquiera eso:ahí el principio eterno del Mal,que no sería en verdad si no la cara oculta del bién,de la preservación de la vida verdadera del Mundo.
Ay que fresquito corre hoy;ay mi amor-amor del mundo-mundo,que no tenemos mucho más de lo que se pueda hablar cual verdad-verdad:ilusión verdaderamente verdadera.
Comentado por: fresquitofresquito el 10/9/2009 a las 13:08
Justo tenía esperándome el libro de Luís Gª Montero, Los dueños del vacío, cuya intrigante frase de la portada “Para participar de las ilusiones colectivas conviene aprender a quedarse solo” parecía relacionada con este post. Ayer comencé a leerlo:
“No basta con encerrarse en la propia subjetividad para resolver las contradicciones individuales de la existencia. Tampoco el viaje hacia el optimismo de los vínculos sociales consigue mejores resultados. Hay que cuidarse de las utopías, sobre todo de las poco humildes, porque se hacen realidad y nos queman las manos.”(12)
“(…)la realidad cotidiana fluye en una crisis de valores capaz de envenenar cualquier palabras. Vivimos en la más absoluta perplejidad, en el agua tormentosa de un mar que se ha encargado de desacreditar cualquier barco de esperanza. Las realidades implacables, los “estados de la cuestión”, han aprendido durante el pasado siglo a deslegitimar y ridiculizar cualquier alternativa, fosilizando así a sus viejos adversarios e impidiendo la imaginación de nuevas perspectivas. Lo malo conocido ayuda a evitar lo bueno por conocer.” (14)
Comentado por: la repostera el 10/9/2009 a las 10:03
Por lo que leo sobre ellos- no en ellos- lo peor de esos libros de autoayuda es la homogeneización-esterilización del pensamiento-conducta: ofrecen un modelo ideal que supuestamente todo ser humano con esfuerzo podría alcanzar, para suprimir el dolor, organizar su vida, etc; alcanzar en suma la felicidad con voluntad y con el libro-recetario-existencial. Sólo habría que seguir las instrucciones: limar las aristas, suprimir, podar, limpiar el pensamiento hasta acomodarlo al mundo. Cierto: se trata de un optimismo a lo Pangloss, el mejor de los mundos posibles, aunque sea una...
Por otro lado ¿no van unidos nuestros mayores atractivos a nuestros peores defectos? Y si modelan la manera individual en que nos enfrentamos al mundo, en que vemos el mundo ¿no nos borran a nosotros? Eso no es fomentar la responsabilidad individual, sino el rebaño. El mundo depende de nuestra conciencia en dos sentidos: para aprehenderlo y para cambiarlo.
Comentado por: la repostera el 09/9/2009 a las 21:58
lamento que hayas perdido tu libertad, y te veas en un campo de concentración, m, la libertad ni se pierde ni se gana, no es un combate, siemrpe somos libres...c laro que unos lo son pensando que torutrar les hace libres porque así matan al diablo en Guantánmo.m?
respeto,
esa palabra que significa silencio y haz lo que yo diga... no era respeto era obligación, y algunos izan esa bandera: respeto a lo mío, a no dejarte pensar...
ahroa respeto significa... ambos
ok1 pues.
en uno de los capítulos dementes criminales uno de los asesinos en serie que v matando muejres porque se parecían a su madre muerta a la que veneraba y respetaba y odiaba... mata a todas menos a una, y ella termina viviendo con él, una especie de psic´´opata.. le dice: eras libre antes, no contesta ella, eras feliz antes, no contesta ella, te he hecho reir, sí... pues ven .. ven
mientras el FBI, le dice, no vayas, él sigue matando mujeres ye lla lo sabe
pero
parece que su libertad es esa la del psicópata que dice que la queire... libres... uf! eso depende... pero vamos tener que ir a un campo de concentración como ejemplo es como esa mujer al que él la empuja finalmente al tren y ella se tira.
mçb
belo capítulopara entender .. tantas cosas normalmente terminan con una frase célebre, en ese capítulo y en otro dicen... a veces no hay palabras para entender. no hay citas que lo expliquen
bien belo
Comentado por: Enea el 09/9/2009 a las 19:03
La vida humana es muchas cosas, pero si se quiere que merezca la pena y discurra en dignidad, no pueden faltar el compromiso y la responsabilidad.
Resulta del orden de la crueldad hoy decir que somos responsables - individualmente, en soledad - de nuestras acciones y omisiones. Porque ante lo que nos sucede procedente del mundo exterior no hay una sola posible manera de reaccionar, sino varias.
Si nos queda un pedazo de libertad es el de decidir nuestra respuesta ante los avatares y sucedidos diversos del cada día.
El psiquiatra vienés Víktor Frankl, basándose en su propia experiencia extrema en un campo de concentración nazi fue un ejemplo, vivo en su momento, de ello, que relató en el maravilloso libro "El hombre en busca de sentido"
Comentado por: Asun el 09/9/2009 a las 18:39
Cada uno se fija en lo que ve y siendo su impresión adversa trata de reordenar su óptica de las cosas, hacia fuera y especialmente hacia
..
m
hacia adentro es lo que no supo hacer Anaïs Nin, u otros.
....
uno ve o .. mira ... o vive como si fuera la vida... por lo digo al recordar a una persoan que en la playa ( en una de esas playas donde .. está la arena y el mar... y nomás) hacía de la red su vida, una persoan real, que .. después de pescar, recoger, ir a la venta, regresaba a la paya a limpiar y anudar sus redes, se rompen cuando pescan y se enredan... le miraba y pensaba.. comopreguntarle sin ofenderle, sabiendo que no iba a ofenderle mi pregunta pero sí me parecía a mí que iba a ser eso es que pensaba que pensaba que.. debería pensar que era ofensa y no...
cuando entendí eso.. le pregunté ( quería preguntarle si sabía leer, me imaginaba que no)
sabes d´dnde está... y el lugar de decirle el nombre ( a intención) le señalé el mapa... ( quería saber si sabe leer sin preguntar)
.- en el papel no sé donde está ( él dijo: dónde queires ir)
.- y al decirle el nombre que ponía el mapa.. giró la cabeza y me indicó que regresando por donde había venido y dando la vuelta antes de llegar al enhebro, si seguía el camino llegaba, recto. si ese era el lugar que preguntaba
m
Comentado por: Enea el 09/9/2009 a las 18:11
Si el universo en su conjunto parece no tener objeto ni destino, las personas sí podemos definir cuál es nuestra finalidad, para qué estamos en el mundo.
No estoy segura de que lo importante sea arreglar nada,interno o externo a nosotros, sino transitar por el camino que es exclusivamente nuestro, de cada uno, lo que implica identificarlo y comprometerse con él.
Desconfío, como personas, de los grandes que, por otra parte, han cambiado el mundo para bien : no parece que Marx, Freud, el Che, Beethoven y tantos otros fueran especialmente felices ni expandieran alegría y bienestar entre sus allegados.
Sin embargo, quizá fuera esa su misión en la vida y, vive Dios que la cumplieron. A costa de mucho sufrimiento callado de quienes compartían sus vidas, pero todo logro se cobra su precio, mayor o menor, de un modo u otro, según la naturaleza y magnitud de lo conseguido.
Comentado por: Asun el 09/9/2009 a las 13:59
Cuanta verdad es que el sistema, a través de los libros de autoayuda o de otros medios, nos culpabiliza de nuestra suerte. Si somos parados es que no hemos buscado bien o lo suficiente o que no nos adaptamos a las “nuevas necesidades”, si somos estudiantes y suspendemos, es que no hemos estudiado bastante, si mujeres maltratadas es que no sabemos decir “basta” etc, etc.
Sin embargo, me gustaría puntualizar que, partiendo de la base de que el mal no radica en nosotros mismos sino en el exterior, a menudo las personas no conocemos o no tenemos los medios de luchar contra ello. En su artículo, si me permite, echo en falta una segunda parte, es decir, ¿qué hacer ante esta cruel realidad? Y este vacío, creo yo, se puede confundir con un tipo de conformismo: “el culpable no soy yo, así que voy a esperar a que cambie lo que me rodea”.
Voy a intentar explicarme con un ejemplo: supongamos que un grupo de mujeres inmigrantes viven en nuestro barrio, están sin trabajo y quieren hacer algo al respecto pero no saben cómo. Podrían, por ejemplo, pasar a la acción e informarse sobre cuáles son sus derechos, tanto en la sociedad como en la familia. Podrían motivarse y tomar conciencia de su situación, así como realizar acciones en el barrio (quizá en colaboración con la población autóctona) con objeto de formar grupos a través de los cuales se pueda discutir de su realidad, de sus necesidades y de los medios que necesitan para llevarlas a cabo y también para “llamar” a la buena puerta de los poderes públicos para hacer oír su voz. Así descubrirían, seguramente, que la sociedad no tiene medios suficientes a su alcance y podrían reivindicarlos. Sin descartar, que a lo mejor surgirían “ideas” nuevas en el grupo sobre posibles “trabajos”.
Partiendo de la “conciencia individual” (que no el individualismo), pasando por la colectiva, podrían llegar a enfrentarse a esa realidad que les perjudica de manera más fuerte y efectiva, sin sentirse “culpables de su suerte” ni ver su autoestima por los suelos.
No sé si estoy hablando de un mundo ideal…
Comentado por: Rafaela Gómez Lucena el 09/9/2009 a las 13:16
Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de jefe de Opinión y jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008), Passé Composé (Alfaguara, 2008) y El capitalismo funeral (Anagrama, 2009).
Galería de cuadros del autor
El capitalismo funeral (2009), Anagrama.
Passé Composé (2008), Alfaguara.
No Ficción (2008). Editorial Anagrama
Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate
La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano
Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones
Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica
El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama
Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana
Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama
Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe
El planeta americano (1997). Círculo de Lectores
Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores
El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy
Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert
Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama
Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama
Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias
El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial
Las solteronas (1978). Editorial Dopesa
Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama
La Ausencia (2011) Editorial Esfera de los libros

Entrevista en Canal 2 Andalucía.
Reseña en Babelia.
Reseña en El País.
Reseña en El Cultural de El Mundo.
Reseña en El País - País Vasco
Entrevista en Periodista Digital
2006 Premio Escritor del Año (Grupo Conde Nast)
2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants
2002 Premio Julio Camba de Periodismo
1998 Premio Espasa de Ensayo
1997 Premio González Ruano de Periodismo
1996 Premio Anagrama de Ensayo
10/2/2012 11:23
sr. verdu;me encanta leer sus...
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02/2/2012 22:27
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