Fracasos
Dice un informe de la revista Muy interesante que los fracasos se afrontan y superan mejor si el fracasado logra la lucidez suficiente para atribuir el revés a determinadas circunstancias y no se envisca en su responsabilidad absoluta, en sus errores, sus culpas o sus deficiencias. Se trataría en suma de sortear o reducir la importancia del yo y trazar un mapa en el que todos los componentes que ha llevado a la derrota son meras "circunstancias". Las circunstancias bien encajadas llevarían al éxito y las desencajadas al fracaso.
Las causas, por tanto, corresponderían de una parte a la conjunción y hacer de las circunstancias reunidas en la fatídica estructura de un trance aciago. Con esto se eludiría el máximo dolor que supone creerse uno mismo el sujeto fracasado central y se lograría, además, no vislumbrar el futuro oscureciéndose con otros episodios semejantes como efecto de que el actor será el mismo.
Fracasar, todos fracasamos. Lo infernal de verdad es considerarse un perdedor sustantivo. Un fracaso no hace un destino pero puede estropear, sin quererlo, ocasiones doradas que ya va oxidando la falta de fe en sí mismo y la voluptuosa tendencia a sentirse un desgraciado.
[Publicado el 04/9/2009 a las 09:35]
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Un fracaso no hace destino, es cierto. Y me gusta pensar lo que dice David Riechmann en su "Resistencia de materiales": "una victoria modifica todas las derrotas pretéritas". Sin embargo, opino que tan peligroso como no sortear la importancia del yo en el fracaso, es no saber sortear la imporntancia del destino. Ay del que se cree responsable de su catástrofe. Pero aún más ay del que piensa que su destino es el del perdedor.
Comentado por: Inés el 13/9/2009 a las 12:37
Perdone, pero mientras leo su artículo pienso/asocio en/a diversos políticos, sobre todo, del PP. Repaso a Francisco Camps, presidente de la Generalitat Valenciana y sus últimas actuaciones ¿no ha atribuido sus fracasos a determinadas circunstancias dejando su responsabilidad incuestionada? ¿no es esa la estrategia de muchos que tienen grandes responsabilidades?
El resto de los mortales, ante los fracasos, nos las apañamos como podemos.
Comentado por: lola el 07/9/2009 a las 10:27
Hay que desmentir, resistir y ser solitario en el triunfo, mientras el perdedor sólo necesita repetir su adversidad para recibir amparo. El hombre o la mujer de éxito encaran alguna forma de pérdida que tarde o temprano les ocasionará destrozo. Pero el derrotado vive protegido en el sólido castillo de su propia ruina. Disfruta del patrimonio del final y es, definitivamente, invencible. El éxito es un perfume que necesita posarse en un aposento ajeno, ganar espacio a los otros. Se trata de una corriente que únicamente pervive en su dinámica de invasión, frente a la derrota que se aúna a un aroma estanco, nutrido y eterno.
El éxito es la orfandad y la intemperie, un viento incesante; mientras al perdedor siempre le ha de esperar un mundo ordenado donde ha concluido la inclemencia.
***
Todos los fracasados se representan ante los que no lo son como sujetos pasivos. Individuos que no hacen lo suficiente para superar la situación (tal y como les enseñó la parábola de los pájaros y lirios del campo, sin ir más lejos). Pero los fracasados de su parte sienten que desde su probada torpeza es preferible no hacer. Es preferible esperar a que algún accidente, algún cambio precisamente ajeno contribuya a marcar el rumbo. Los fracasados son seres a la espera, agazapados. Pendientes de una llamada de teléfono, de una carta imprevista en el buzón, de un trastorno que venga a reintegrarles la oportunidad de un nuevo orden. Verificada su inhabilidad en las acciones dependientes de ellos, esperan que la situación se altere y con ello les ofrezca la oportunidad de un nuevo yo y un nuevo ensayo. Los perdedores desean la catástrofe. No sólo porque, de paso, arruine a los ricos y borre a los insignes, sino también porque en su acometida propicie una nueva estructura de conocimiento y valor, y donde rija por azar una cosmología que en esta ocación lo ame.
***
Nuestra identidad se construye así entre las leyes del proceso narrativo. Y siendo nosotros quienes relatamos nuestra historia, siendo nosotros el autor (‘auctor’: el que hace crecer, brotar o surgir algo nuevo, el fiador, el “garante” de aquello) nunca podemos perdernos en su producción. Sobrevivimos en la balsa del relato –nos absolvemos- y de esta manera ya no somos nunca náufragos o somos tan sólo un fracaso relativo. La historia misma de nuestra condena nos impide morir con ella. Y ésta es, al cabo, nuestra última esperanza de éxito. La expectativa de ganar aun secretamente, como objetos, en la venganza opaca y entrañable de nuestra versión final.
“El éxito y el fracaso”
Vicente Verdú
Comentado por: fragmentos el 07/9/2009 a las 08:55
Salvadores somos.
Ante todo de nosotros mismos.
Dios contra todos y cada uno a lo suyo.
Mucho ha que el simulado hijo de Dios quuiso salvar al Hombre y no pudo.
¿Como salvar hoy al simulado Hombre?
Entrado en la simulación ni se le puede salvar ni no salvar-ni condenar.
Estaríamos ,ya,en una esfera más allá del bien y del mal.
Por ello parece que casi todo vale y uqe nadie se extraña ya de nada;todo es posible en este reino,todo se valida en el principio de Realidad:guerras,hanbres,miserias,terrorismos,crisis mil......
Todo lo que ya por anticipado vivimos en las pantallas como normal,es después realizado en lo real.
Y todo lo vvivimos como algo inevitable,como destino ante el cual solo cabe mirar y aceptar.
Al fin noestamos tan lejos de las civilizaciones antiguas con sus dioses y sus destinos insoslayables:solo con las diferencias de estar rodeados de maquinitas y tecnologias multiples.
El individuo en verdad solo sería la expresión irónica de todo este caos maquínico:la ilusión de la vida como libertad.De ilusión también se vive.
De ilusión es de lo uniquito que vivimos;
lo uniquito que nos permitiría el seguir viviendo:lo demás todo literatura- buena y mala.
Así que ilusiones mil.
Yo ,por ahora,con no axfisiarme de calor hasta casi me conformo.
Hoy corre un airecito... que por aquí te quiero ver;y la tarde promete más y mejores aires.
¿Qué más, San Nicolás?
Comentado por: nosemeocurrenadamiammor el 06/9/2009 a las 14:12
Comentado por: music el 06/9/2009 a las 12:28
LOS HERALDOS NEGROS
Hay golpes en la vida, tan fuertes... Yo no sé.
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma... Yo no sé.
Son pocos; pero son... Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.
Son las caídas hondas de los Cristos del alma,
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.
Y el hombre... Pobre... pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como un charco de culpa, en la mirada.
Hay golpes en la vida, tan fuertes ... Yo no sé!
Cesar Vallejo
Comentado por: recorta y pega el 06/9/2009 a las 11:20
No alcanzo a ver la voluptuosidad en el fracaso por muchas vueltas que le doy ,será el final de este tórrido verano que me ha dejado exhausta. Me vienen a la mente los versos de Cesar Vallejo, pues algunos fracasos "Son pocos; pero son...Abren zanjas oscuras en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte."
Comentado por: María el 06/9/2009 a las 11:18
claro que si el fracaso es el principio de un aprendizaje el fracasado es el que abandona.
Si tienen 20 mintuos de asueto vean esta hilarante conferencia. http://www.ted.com/talks/ken_robinson_says_schools_kill_creativity.html
Comentado por: charlie31 el 05/9/2009 a las 17:27
¿Qué fracaso? ¿quién, o mejor dicho,qué es lo que fracasa?
¿No es el sistema general el que ostentiblemente fracasa?
¿Porqué siempre se vuelve la culpa,el peso, sobre las partes que son bastante insignificantes en el devenir general?
La impotencia en que nos vemos por la marcha de la maquina histórica la revertimos sobre la ilusión de que somos dueños de nosotros mismos;de tales ilusioncitas, al parecer,vivimos;es aquello que supuestamente nos quedaría tras la miseria del género húmano:no sería otra cosa ,al fin,que miseria de la miseria;consuelo del desconsuelo:nos refugiariamos en nuestros espejitos tras las roturas de los espejos sociales,políticos,históricos....
Espejito,espejito,¿soy aún lo suficientemente bonito?
La posibilidad de vivir vidas dignas no se va a dar a traves de los espejos ridículos de los individuos si no a traves de la construcción de ser común,a traves de a invención de nuevas formas,fuentes sociales.
Lo individual,aislado de lo común,estará siempre abocado irremisiblemente al fracaso;tal vez,en el fondo solo sea la forma que ha tomado en nuestros días la pulsión de muerte,el deseo de desaparición de la especie.
A pesar de todo,parece que va a seguir refrescando;seguimos siendo positifos.
Comentado por: deambulandoentreelyoyotrascosasquemerodeanypervierten el 05/9/2009 a las 12:47
Fracasar, todos fracasamos,dice VV. Si, vale, señor V, pero parafraseando a George, unos somos más fracasados que otros, ¿no?. Porque con esa supuesta igualación que procura la aparente humildad de englobarse en el común, se busca ocultar a la vez, creo yo, el verdadero establihsment que uno ocupa.Es una prestidigitación logomáquica que trata de encubrir la radical desigualdad de situaciones en la rueda de la fortuna. Nunca en absoluto, pero es evidente que hay triunfadores y fracasados, dígase como se diga, de la misma forma que no es lo mismo escribir en EL PAIS que escribir en la pared de casa y para la sombra de uno mismo. Lo que ha cambiado es la actitud de los prohombres y promujeres de nuestra sociedad ante el éxito: si antes lo despreciaban ahora lo veneran y a él se sacrifican, sin dejar de insistir a la vez, con similiquitruquis verbales penosos incluidos, en el virus criminal del capitalismo. En los años setenta imaginar, por ejemplo, a Maruja Torres ganando el Planeta, a Sardá haciendo las marcianas crónicas, o a la Milá presentando el GH, amachambrando de paso todos un pastón obsceno, era INIMAGINABLE. Hubiéramos liquidado al que hubiera aventurado algo así.
Cualquiera les recuerda ahora la máxima de Scott Fitzgerald con que nos sermoneaban: "Hablo con la autoridad que da el FRACASO".
De forma, que para mí, existen los fracasados,y tienen su discreto encanto. Usted les atribuye a la vez el ser habitantes del infierno y del cielo de la voluptuosidad de sentirse un desgraciado, que debe ponerles cachondísimos, vamos. Es hacerles vudú. Es como esos ricachones que culpan a los pobres de su condición. Y lo de blandir un informe de la revista MUY INTERESANTE me parece una cachondada.
Comentado por: José Antonio el 04/9/2009 a las 20:18
Esa no parece una teoría distinta, sino la misma perfeccionada y ampliada. Este informe -riguroso, supongo- de Muy Interesante, me recuerda una ocasión en que cité un artículo de la revista en un trabajo de biología de 3º de BUP. A la profe le sentó como un tiro, vamos, que fue un fracaso.
La lucidez debería estar orientada a analizar fríamente las causas que han originado el fracaso, sin flagelarse por la culpa, pero también sin cegarse, más que nada para que no se vuelva a repetir. Esas personas que delegan o no aceptan su propia responsabilidad son penosas de tratar: inmaduras y poco lúcidas consigo mismas.
(Pensándolo bien, si esa profe utilizó la revista alguna vez en clase ¿por qué no iba a utilizarla yo para un trabajo?)
Comentado por: repostera el 04/9/2009 a las 16:42
Si este modo de enfrentar los fracasos les parece efectivo hay otro que aparentemente proporciona abundantes beneficios a quién lo aplica: Atribuir los fracasos a las circunstancias o a la intervención de los otros y los éxitos al mérito y al bien hacer de uno mismo. Seguro que conocen a algún individuo que ha integrado este hábito. Lo que parece no subsanar la adversidad es enfangarse en el cilicio, no.
Comentado por: Natalia el 04/9/2009 a las 13:42
Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de jefe de Opinión y jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008), Passé Composé (Alfaguara, 2008) y El capitalismo funeral (Anagrama, 2009).
Galería de cuadros del autor
El capitalismo funeral (2009), Anagrama.
Passé Composé (2008), Alfaguara.
No Ficción (2008). Editorial Anagrama
Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate
La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano
Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones
Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica
El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama
Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana
Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama
Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe
El planeta americano (1997). Círculo de Lectores
Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores
El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy
Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert
Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama
Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama
Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias
El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial
Las solteronas (1978). Editorial Dopesa
Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama
La Ausencia (2011) Editorial Esfera de los libros

Entrevista en Canal 2 Andalucía.
Reseña en Babelia.
Reseña en El País.
Reseña en El Cultural de El Mundo.
Reseña en El País - País Vasco
Entrevista en Periodista Digital
2006 Premio Escritor del Año (Grupo Conde Nast)
2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants
2002 Premio Julio Camba de Periodismo
1998 Premio Espasa de Ensayo
1997 Premio González Ruano de Periodismo
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