¿La muerte banal?
La muerte en media docena de amigos en apenas una semana ha significado más que una terrible bomba de racimo. Muchos escritores han hablado de la muerte cuando la veían más o menos cerca pero ¿qué otro asunto puede interesar a quien puede hablar cuando su maldad se siente como un cerco que va despoblando a toda la generación y avanza para exterminarla entera?
Nunca antes de estos días de tanto luto la muerte de un amigo había convertido su desaparición aislada en el anuncio de la llegada de la nuestra. Muy pronto, acaso en este mes, dentro del año.
Veo, como mis hijos y sus amigos, contemplan la muerte, tan lejana tan ajena, y es fácil recordar esa sensación del tiempo en que sólo fallecían, y merecidamente, los viejos. Pero ahora, ni viejos ni menos viejos, ni unos ni otros, sea a causa del tabaco, el alcohol o el cáncer, son amigos que merezcan morir y, sin embargo, haciendo cuentas son parte de la generación a la que históricamente le toca el turno. Como la consecuencia de una acción de limpieza social, tan automática como proyectada industrialmente, el estrato de gentes por encima de los sesenta van siendo eliminadas como excrecencias. Primero llega la jubilación -incluso anticipada- y poco después comienzan a registrarse los hechos de muerte no simbólica, como la anterior, sino efectiva, tal como si el retiro precedente hubiera sido en verdad un ensayo general para el entierro.
Al incuestionable expediente de regulación sigue, más pronto que tarde, el consecuente expediente de incineración. Como pavesas desaparecen los cuerpos de tantos amigos y sólo queda en el aire, como un ensalmo, el nombre. El nombre es todo el fino contenedor del ser una vez que la cremación ha consumido el resto. Muertes sobrevenidas súbitamente o, lo que es más común, a través de un proceso en que la enfermedad va carcomiendo gradualmente las señas. Unos ya no andaban, otros apenas podían articular palabra, algunos iban perdiendo la memoria cada vez más débil. En casi todos puede entenderse que el formidable peso de la existencia (el dolor, el amor, la decepción, el esfuerzo) ha terminado aplastándolos pero, en realidad, no puede aceptarse pensando que la vida, de por sí, la celebramos siempre como una adición de vida y nunca como una ración de muerte. ¿Qué confusión es esta? Y¿ cómo saltar fuera de esta marcha inclemente y no morir? ¿Cómo vivir, en fin, bajo esta amenaza tan terrible como inminente?
Hoy mismo, a la muerte de Castilla del Pino, de Benedetti, de Conte o de Ullán se añade el inevitable aviso de la propia muerte. ¿La muerte personal? ¿Qué gigantesca maldad se ha cometido para ser ajusticiados uno a uno, en masa, en racimos, sin que sea posible discutir la violencia, la injusticia y la arbitrariedad de esta ejecución tan inútil, inhumana, banal?
[Publicado el 25/5/2009 a las 10:29]
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Pues, "Presente", presente, puro presente. Hagan por no morir, hagan por no sufrir y vean la final. ¡ya!
Comentado por: (asunto resuelto) el 27/5/2009 a las 20:05
La muerte es una gran putada, cierto, pero la inmortalidad debe ser también un tostón insoportable,hasta los vampiros acabarían haciéndose vegetarianos, además ¿una inmortalidad capitalista? el horror, el horror; los humanos, ese amasijo de bondades y maldades que nos consituye, siempre anhelamos un trocito de cielo más del que nos es dado -decía A Carpentier- y sin duda cabe imaginar una sociedad que alcanzara la inmortalidad en la que muchos de sus miembros buscaran día tras día y por todos los métodos posibles y con una desesperación insoportable eso, el acabar con la propia vida, anhelarían la mortalidad, y como no podrían conseguirlo ni una sola de las veces, qué drama.Hemos de bregar con ello, pues. No hace falta escuchar la cope a diario para albergar contra la marea del viento, la vela temblorosa de la recóndita y hermosísima esperanza de que alguna vez en algún sitio nos volveremos a encontrar, aunque sólo durante cincuenta y nueve segundos, con las personas que hemos amado. Si lo pensamos bien, si miramos la Naturaleza, el ciclo del rey Simba, pues eso, que una vida colmada acaso no sea poca cosa. Lo auténticamente tenebroso son las vidas arrancadas en la plenitud de la misma. Pienso, claro, en Marta del Castillo, en el dolor inacabado e inacabable de sus padres, en la cruel metáfora que su caso encierra de un Sistema ciego y sordo al dolor y al sentido de la justicia, un Sistema aparentemente Superpoderoso, de leyes, ministros, fiscales, policías, oenegés, pedagogos, psicólogos, periodistas, catedráticos, burlados y ridiculizados sin coste ni autocrítica alguna de nadie, por tres adolescentes, en la escandalosa insensibilidad social, tan a flor de piel para tantos otros casos, pienso en Sandra Palo, en el dolor de su madre, en las niñas de Alcasser, en el dolor que enloqueció a uno de aquellos padres, en tantas otras y otros. Decía Eastwood en Sin perdón que cuando matas a alguien no sólo matas lo que es, matas también todo lo que habría podido ser, toda esa potencialidad que lo humano encierra.
Pero sí, nuestras vidas son los ríos la mar de efímeros. Peleémonos lo justo, entonces. María,recuerdos. Bonito poema. Levantemos el corazón hacia el Señor VV y enviémosle el nuestro ánimo y nuestros mejores deseos, ahora que como te dije no es Navidad, ni siquiera en el Corte Inglés.
Comentado por: Jose Antonio el 27/5/2009 a las 19:07
Comentado por: no el 26/5/2009 a las 21:38
Comentado por: en manos del tiempo. Y nada más el 26/5/2009 a las 21:27
Completamente de acuerdo Maria aunque no sea viernes. El problema es que algunos la quieren al contado y se la entregan a plazos.
Y sí, alicia, mientras domina el espíritu de supervivencia, mientras se está demasiado ocupado en vivir no hay tiempo para pensar en la muerte.
Comentado por: escarola el 26/5/2009 a las 20:47
Cuando voy con prisa, sin tiempo a detenerme un momento para hilar una idea, las respuestas me alcanzan en forma de poemas, como dardos certeros.
Pienso, Escarola, como García Montero, que la inmortalidad la cobramos por adelantado.
De algún modo, también enlaza este poema con el post anterior de V; seguro que Montero, no escogería ser bronce para vencer la muerte. Un saludo, Jose Antonio, me alegro de verle por aquí, yo también creo que si fuera Pessoa me bajaría del pedestal y saldría corriendo. Otro día le cuento que “la majadería constitutiva” no se limita a Vitoria, ni a Ken Follet; en otra ciudad del norte, cerca de una catedral asimétrica, Woody Allen compite con otros bronces. Parece que ni la vanidad tiene límites, ni la majadería de los ayuntamientos, empeñados en convertir las calles en una extensión de Madame Tussaud al aire libre.
La inmortalidad
Nunca he tenido dioses
y tampoco sentí la despiadada
voluntad de los héroes.
Durante mucho tiempo estuvo libre
la silla de mi juez
y no esperé juicio
en el que rendir cuentas de mis días.
Decidido a vivir, busqué la sombra
capaz de recogerme en los veranos
y la hoguera dispuesta
a llevarse el invierno por delante.
Pasé noches de guardia y de silencio,
no tuve prisa,
dejé cruzar la rueda de los años.
Estaba convencido
de que existir no tiene trascendencia,
porque la luz es siempre fugitiva
sobre la oscuridad,
un resplandor en medio del vacío.
Y de pronto en el bosque se encendieron los árboles
de las miradas insistentes,
el mar tuvo labios de arena
igual que las palabras dichas en un rincón,
el viento abrió sus manos
y los hoteles sus habitaciones.
Parecía la tierra más desnuda,
porque la noche fue,
como el vacío,
un resplandor oscuro en medio de la luz.
Entonces comprendí que la inmortalidad
puede cobrarse por adelantado.
Una inmortalidad que no reside
en plazas con estatua,
en nubes religiosas
o en la plastificada vanidad literaria,
llena de halagos homicidas
y murmullos de cóctel.
Es otra mi razón. Que no me lea
quien no haya visto nunca conmoverse la tierra
en medio de un abrazo.
La copa de cristal
que pusiste al revés sobre la mesa,
guarda un tiempo de oro detenido.
Me basta con la vida para justificarme.
Y cuando me convoquen a declarar mis actos,
aunque sólo me escuche una silla vacía,
será firme mi voz.
No por lo que la muerte me prometa,
sino por todo aquello que no podrá quitarme.
De: Completamente viernes
LUIS GARCÍA MONTERO
Comentado por: María el 26/5/2009 a las 19:17
Nadie merecería la muerte,
pero tampoco lo inmortal.
Nadie merecería nada,
nada hemos hemos hecho, tanto para
merecer como para desmerecer.
En el tiempo de la supervivencia
content@s deberiamos andar
de que seguimos viviendo
-o con posibilidades de vida-
que es lo mismo.
Seguramente lo importante
hoy en día
no sería tanto la muerte,
el miedo a la muerte,
como el miedo a la vida.
Vivimos bajo la amenaza continua
de la privación de la vida:
perdiida del trabajo,de las relaciones,
del lugar en el mundo.
¿Como poder pensar en la muerte
bajo la amenaza continua de la vida?
A veces, ante las amenazas
de esto que llamamos vida,
la muerte sería cosa de niños,
sería como una absolución.
Así que l@s amig@s
anden mucho mejor de lo que nos pensamos.
Comentado por: alicia el 26/5/2009 a las 15:15
Un sentimiento muy humano verse reflejado en sus coetáneos, Verdú. Ver en los otros lo que a uno mismo le va a pasar y sentir la impotencia, la incapacidad de revelarse contra un destino impuesto, no querido. Hace unas semanas hablaba de las bondades de la ancianidad, ahora toca la cara más amarga. Muy humano, señor Verdú, comprendo y comparto su indignación. Habrá que mirar hacia adelante, y recordar a los que compartieron con nosotros y vivir con los que compartimos lo que nos quede por vivir.
Comentado por: fecha de caducidad el 26/5/2009 a las 12:38
Pues a mí lo que no me queda claro es quienes -según Verdú- merecen la muerte y quienes la inmortalidad.
Comentado por: escarola el 26/5/2009 a las 09:10
¡Qué bello el artículo! ¡cuanta realidad! ¡que naturalidad!... algo me suena... y sin embargo cuan distante nos sentimos de ella (la muerte)... es verdad, trata a todos por igual... y sin embargo hace a la vida bella, a pesar de los pesares... aunque me pregunto si realmente todo desaparece menos el nombre... o todo existe continuamente y se transforma, a pesar de los pesares... Un saludo.
Comentado por: amaniense el 26/5/2009 a las 08:47
Comentado por: elmudo el 26/5/2009 a las 07:52
No creo que se pueda hablar con propiedad
sobre la muerte.
Es algo que está más allá de nuestras posibles posibilidades de percepción;
nos sería imposible de sentirla.
Sobre todo cuando sucede en otro.
En el momento de percibirla de verdad,
en el momento de nuestra propia muerte,
¿como decirla,como comunicarla a otros?
Sería siempre un imposible.
Solo en el trance último se sabría de ella;en el momento en que maldita falta
que nos harátal saber:saberes de los demonios para los demonios.
De la muerte lo mejor sería rspetarla
y olvidarla al mismo tiempo.Si se puede.
Y los amigos,como las cosas todas,
como nosotros mismos nos vamos yendo
toditos sin remisión.
Comentado por: nosvamosquenosvamostoditostodosalaeternidaddelanada el 25/5/2009 a las 23:36
Yo tengo un recuerdo muy triste de una vez en el cole que solamente eramos cuatro en una clase de 40, supongo que es un sentimiento parecido el de ir perdiendo amigos, salvando las distancias la propia muerte me parece ajena y si no fuera por el vacio de los que nos han acompañado ni siquiera tendría conciencia.
Comentado por: precious time by van morrison el 25/5/2009 a las 22:03
cuando veces soñé en que comenzaba mi rabajo , ya sabes si miras la estación ( quizás el puente) ese entre ellos estoy yo ( no literal)They sentenced me to twenty years of boredom
For trying to change the system from within
I’m coming now I’m coming to reward them
First we take Manhattan, then we take Berlin
Leonard C.
el sábado estuve escuchando con unos amigos en la televisión a Leonardh th Cohen, impresionante esta canción, prefiero no entenderla porque la música es impresinante entonces puedes pensar en lo que quieras que diga, pero la entiendo y lo mejro es que que la oigo.
es muy fuerte la letra, pero la música es lo imrpesionante, ese coro que contrasta tanto con el saxo de su voz... uf
comentábamos la delgadez de Cohen, la belleza rígida de su sonrisa, parecía dentro, por eso rígida, m
nos impresionó el puño sin tensión durante toda la canción
bello. qué sonrisa más bella
First we take... lo que quieras es la continuación Manhathan, pues
y eso es lo bello cuando la escuchas First.... we... fortísima.
Comentado por: Enea el 25/5/2009 a las 17:03
la maldad, qué complejo decir que es la vida una generación de célula, uf! qué complejo ese advervio.. ad... uah!
qué bello
uf! es nudo que se enfrenta esa frase que ... uf! la maldad m de quién.. si la vida realmente no es muerte ni vida visto así... qué pregunta más bella con un áice de lengua no, o sea es así.
dos células y otro, y antes de esos progenitores cada uno en otras dos células... uf!
la maldad qué fuerte, dicen que las ballenas mueren porque el plancton se extingue... muy bello,
a los ochenta y .. cais noventa Castilla del Pino Benedetti m
generación
uf!
qué belo es nombrar así la vida ( o lo vivido)
Comentado por: Enea el 25/5/2009 a las 16:45
¿Injusta? ¿Abusurda? Lo injusto pueden ser las circustancias no la muerte en sí. Gracias a la muerte estamos aquí, gracias a la muerte que nos da la vida.
Comentado por: escarola el 25/5/2009 a las 13:01
La vida humana es tan valiosa porque existe la muerte y, más aún, porque no sabemos cuándo se producirá. En una vida comprometida, plena y provisionalmente cumplida no cabe pensar en la segura muerte, pues cuando llegue no estaremos aquí para glosar la belleza e intensidad del hecho de vivir en la transitoriedad de todo, incluída nuestra consciencia de ser.
Comentado por: Asunción el 25/5/2009 a las 12:58
Las caras de la muerte, tantas como realidades que no ha reflejado. accidentes, guerras, atentados, asesinatos, violencia de género, etc. Todo igualmente injusto y arbitrario.
La "gigantesca maldad" reside en que nacemos para después morir, vivimos y el final siempre es el mismo, ineludible. El sentido que cada uno quiera darle a lo que hay "en medio" ayudará o no a sobrellevar la carga, la pena. Construir a partir de...
Comentado por: es irremediable el 25/5/2009 a las 12:41
Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de jefe de Opinión y jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008), Passé Composé (Alfaguara, 2008) y El capitalismo funeral (Anagrama, 2009).
Galería de cuadros del autor
El capitalismo funeral (2009), Anagrama.
Passé Composé (2008), Alfaguara.
No Ficción (2008). Editorial Anagrama
Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate
La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano
Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones
Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica
El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama
Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana
Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama
Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe
El planeta americano (1997). Círculo de Lectores
Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores
El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy
Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert
Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama
Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama
Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias
El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial
Las solteronas (1978). Editorial Dopesa
Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama
La Ausencia (2011) Editorial Esfera de los libros

Entrevista en Canal 2 Andalucía.
Reseña en Babelia.
Reseña en El País.
Reseña en El Cultural de El Mundo.
Reseña en El País - País Vasco
Entrevista en Periodista Digital
2006 Premio Escritor del Año (Grupo Conde Nast)
2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants
2002 Premio Julio Camba de Periodismo
1998 Premio Espasa de Ensayo
1997 Premio González Ruano de Periodismo
1996 Premio Anagrama de Ensayo
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sr. verdu;me encanta leer sus...
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Publicado por: pepedamian
02/2/2012 10:51
Publicado por: la primera
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