La soledad o el dolor
Parece extraño que el dolor físico, que tan elocuentemente se manifiesta, no consiga comunicarse con el otro.
Sufrimos la clamorosa y repetida presencia del dolor pero afuera no es posible oír nada de nada. Queremos dar noticia a los demás de la intensidad con que nos duele una rótula, una muela o la cabeza pero no podemos hacerlo conectándolo sin más a ese tremendo emisor.
Es necesario que lo expliquemos, tratemos de describirlo, busquemos la manera de hacer sentir su proporción, pero todos los medios resultan tan insuficientes y torpes como inútiles. Parece muy extraño que no se oiga o se sienta alrededor algún indicio de nuestro tormentoso dolor pero efectivamente la condición humana ha mutilado ese lenguaje cuerpo a cuerpo, de mi tormento a tu oído. Un habla acaso tan superior que ensimismada en sí misma actúa en su profundidad como un castigo doble: el castigo de su martirio primario y la tortura secundaria de tener que vivirlo en la absoluta soledad. El dolor físico, de este modo, absoluto. No necesita nada más que a sí mismo para demostrar su imperio total. El otro dolor, el dolor del alma, se presta a la transmisión emocional, psicológica, existencial, el dolor físico se funda desesperadamente en sí mismo. De ese modo constituye el reflejo más duro de la soledad en que, a fin de cuentas, cada cual vive en este mundo. Yo a solas con mi dolor. Yo o mi dolor crónico. Yo acompañado tan sólo acompañado verdaderamente por la perfecta soledad que el dolor cerca y concluye.
[Publicado el 07/5/2009 a las 17:23]
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A mi entender alguien dolorido severamente es feliz en ese dolor que es su existencia. Los demás somos turistas que sacamos alegres polaroids al dolor ajeno ya que nuestro dolor de menos intensidad nos permite estar tristes algunas veces y disfrutarlo.
Comentado por: rafa el 11/5/2009 a las 17:36
Comentado por: escarola el 10/5/2009 a las 16:01
Comentado por: uy, uy,uy el 09/5/2009 a las 22:12
Comentado por: me parto el 09/5/2009 a las 22:11
Los poemas, muy adecuados, sobre todo el primero. Si la felicidad es compartible es porque también hay más ganas de compartirla y de contagiarse. La ira también se propaga. Pero yo distinguiría como hace Lola entre compartir y comunicar. No hay deseo de compartir el dolor, si acaso de comunicarlo y por lo general, tampoco demasiadas ganas de escuchar la explicación detallada de una determinada dolencia. ¿Para qué molestarse en elaborarla entonces? Si amamos a la persona de sufre más que compartir o comprender su dolor deseamos contribuir a su curación, para lo cual somos en la mayor parte de los casos impotentes. El otro puede servir como desahogo, pero raramente participará con ganas de la experiencia del dolor del otro. Ni siquiera en la consulta del doctor tendremos demasiado tiempo para explicaciones. No me siento capaz del soneto, pero he buscado lo más parecido a la representación artistica de un dolor de muelas, -lo apreciarán mejor si apagan el sonido-.
http://www.youtube.com/watch?v=PqGdLtRJIDs
(Es que estamos en el día)
Comentado por: escarola el 09/5/2009 a las 21:31
Comentado por: errata el 09/5/2009 a las 18:47
Comentado por: María el 09/5/2009 a las 18:38
Efectivamente, Escarola, resonancias distintas. De un poema a otro, de Auden a Spender. En este caso es un padre el que contempla el dolor de su hija.
UN PADRE EN TIEMPOS DE GUERRA
Una noche de invierno la llevé al hospital.
Acostada en la cama, me apretó la mano
En sus dos manos. Contemplé la sonrisa
Que flotaba en su alegre cara desgarrada de dolor:
Luz prolongada sobre la superficie de un pozo
En cuyo fondo oculto a la vista,
se acurrucaba un diminuto espectro humano
Dejémoslo ya, Escarola, y buen fin de semana, pero como no quiero acabar con un regusto del dolor, que ya hemos tenido bastantes Cristos lacerados en una semana santa tardía que nos ha pisado casi el mes de mayo, le dejo otro poema de Spender, más optimista que me acompaña desde hace mucho tiempo
TO MY DAUGHTER
Bright clasp of her whole hand around my finger,
My daughter, as we walk together now,
All my life I’ll fell a ring invisibly
Circle this bone with shining: when she is grown
Far from today as he eyes are far already
A MI HIJA
Alegre se aferra a mi dedo con su mano entera,
mi hija, mientras ahora caminamos juntos,
toda mi vida notaré que un anillo invisible
rodea con una aureola este hueso: cuando haya crecido
lejos del presente como está ya lejos su mirada.
(1953)
Traducción de Eduardo Iriarte
Comentado por: María el 09/5/2009 a las 18:36
Si encontrara una explicación sería que el lenguaje no hay una tradición poética que se haya ocupado suficientemente de descifrar el lenguaje del cuerpo -relegado en favor del estudio del alma-. Existe un importante vacío en nuestra historia de la literatura y el pensamiento: qué tal por ejemplo una oda a la migraña, la artritis se merece un himno y el dolor de muelas puede que un soneto.
Comentado por: escarola el 09/5/2009 a las 18:12
Pues me parece que Artaud sí logra comunicar algo,¿no? No se puede pretender que ninguna comunicación sea perfecta, cada palabra despierta en cada uno distintas resonancias, escuchar es siempre traducir entre dos mundos de distintas referencias.
Comentado por: escarola el 09/5/2009 a las 18:02
A mí me parece igualmente anulador el dolor psicológico cuando se da en la misma proporción, María, pero no vamos a darle más vueltas. De todas formas, Verdú no mantiene que sea su extrema agudeza lo que impida comunicarlo sino su esencia. ¿Cómo no vamos a poder comunicar -aunque sea imperfectamente- qué siginifica un dolor de muelas de rodilla o una migraña a quién haya pasado ya por esa experiencia? ¿Y a quién no? ¿Entenderá el amor quién jamás lo haya sentido? Puede que logre aproximarse a esa idea. Pero no va a ser más sutil un dolor de cabeza.
Comentado por: escarola el 09/5/2009 a las 17:52
Respecto a la posibilidad o no de comunicarlo (el dolor)a posteriori, en momentos en los que el dolor remite, también estoy de acuerdo con V, es casi imposible. Al igual que es casi imposible describir cómo huele algo a alguien que no lo ha olido, es el dolor, como el olfato, un sentimiento mudo. Se siente en soledad y te remite a la soledad de otros seres que en soledad lo sienten.
También me viene a la memoria un texto de Artaud, autor recientemente denostado por V en este blog, aunque un poco traído por los pelos, diría yo, pues V se refería a él con una cita descontextualizada que, si bien era efectista y eficaz -contraponer la frase de un “maldito” con el discurso vacío de lo políticamente correcto de Zapatero- pienso no hacía justicia a un escritor que no merece ser liquidado de un plumazo.
Copio aquí un fragmento de El ombligo de los limbos, como prueba de que sí se puede comunicar un dolor. Sin embargo, la precisión de la descripción no me acerca como el poema de Auden a la naturaleza del dolor y a su capacidad de anular la comunicación con quienes lo sufren; es una descripción fría, quirúrgica y precisa.
une sensation de brûlure acide dans les membres, des muscles tordus et comme à vif, le sentiment d’être en verre et brisable, une peur, une rétractation devant le mouvement, et le bruit.
"Una sensación de quemadura ácida en los miembros, de músculos retorcidos y como en carne viva, el sentimiento de ser de vidrio y fácil de romper, un miedo, una retracción ante el movimiento y el ruido. Un trastorno inconsciente del andar, de los gestos, de los movimientos. Una voluntad perpetuamente tirante en lo que hace a los gestos más simples, la renuncia al gesto simple, una fatiga sorprendente y central, una especie de fatiga aspirante. Necesidad de recomponer los movimientos, una especie de fatiga mortal, de fatiga espiritual en la más simple tensión muscular, el gesto de asir, de prenderse inconscientemente a cualquier cosa, sostenida por una voluntad aplicada. Una fatiga de principio del mundo, la sensación de estar cargando el propio cuerpo, un sentimiento de increíble fragilidad, que se transforma en rompiente dolor, un estado de entorpecimiento doloroso, de entorpecimiento localizado en la piel, que no prohíbe ningún movimiento, pero que cambia el sentimiento interno de un miembro, y a la simple posición vertical le otorga el premio de un esfuerzo victorioso. Localizado probablemente en la piel, pero sentido como la supresión radical de un miembro y presentando al cerebro sólo imágenes de miembros filiformes y algodonosos, lejanas imágenes de miembros nunca en su sitio. La suerte de ruptura interna de la correspondencia de todos los nervios. Un vértigo en movimiento, una especie de caída oblicua acompañando cualquier esfuerzo, una coagulación de calor que encierra toda la extensión del cráneo, o se rompe a pedazos, placas de calor nunca quietas. Una exacerbación dolorosa del cráneo, una cortante presión de los nervios, la nuca empeñada en sufrir, las sienes que se cristalizan o se petrifican, una cabeza hollada por caballos.”
El ombligo de los limbos Antonin Artaud
Comentado por: María el 09/5/2009 a las 17:46
Comentado por: fe 2 el 09/5/2009 a las 17:44
El dolor físico forma parte del precio a pagar por ser humanos, una sinrazón, que la religión aborda inútilmente dándole un sentido, y la Medicina intenta calmar con analgésicos. El dolor es repetición de lo mismo, siendo inherente a lo humano, de forma paradójica, deshumaniza. Tanto se trata de cercarlo con palabras como acallarlo con el silencio. Pero no estaría muy de acuerdo con que no puede alcanzar el mundo exterior, a los otros. Creo que sí se puede, si entendemos por ello el compartir, sin que eso implique co-experimentar.
Lola
Comentado por: Fe Lacruz el 09/5/2009 a las 17:09
Yo sí creo, Escarola, que el dolor físico es más incomunicable que otros dolores anímicos o sentimientos. Te impide pensar, no puedes engañarlo, te transforma en un ser agazapado y a la espera de alivio; una espera pasiva y dependiente. Puedes intentar domarlo o ignorarlo, pero, cuando es agudo, hasta los más vitales y optimistas sucumben. Corta tus vínculos con el exterior, te hace creer que él es el puro centro de tu ser y que, como en una fuerte migraña, por ejemplo, toda tú eres cabeza. Te hace perder la libertad de decidir y tu vida se mueve en ciclos regidos por el dolor y su ausencia. Como dice Auden vives allí, en el preciso punto en el que las gasas recubren tu herida, no en otra parte. Que el dolor cese pasa a ser el único objetivo que rige tu vida.
Comentado por: María el 09/5/2009 a las 17:05
Comentado por: escarola el 09/5/2009 a las 16:16
Yo creo que el dolor profundo y agudo es incapacitante mientras dura, tanto el físico como el psicológico. No más uno que otro, siempre que se den en la misma intensidad. El difícil que el depresivo o la persona que pasa por un estado de duelo pueda reflexionar mientras dura su dolor, si este es muy intenso, lo hará después. E incluso puede que su dolor psicológico se transforme en algo físico.
Pero Verdú afirma que el dolor físico es menos fácil de comunicar que el psíquico, incluso, entonces, a posteriori.
Comentado por: escarola el 09/5/2009 a las 16:14
María, no digo que no sea incomunicable sino que no lo es más que otro tipo de dolor o sentimiento.
Me alegra encontrarla de nuevo.
Comentado por: escarola el 09/5/2009 a las 13:37
Escarola, no puedo estar más de acuerdo con el post del dolor de VV. Llevo unos días tan ocupada que sólo puedo asomarme por aquí pero no me resisto a copiar un poema que incide en la idea de V de cómo el dolor físico es incomunicable y aísla al que lo sufre en un mundo hermético. En cuanto leí el post me vino a la memoria un poema de Auden, he tardado unos días en dar con él pero finalmente lo he encontrado. Espero contribuir a poblar la tradición poética por la que usted se preguntaba con este poema de Auden. Creo que transmite con certeza poética la sensación de impotencia en el que contempla a los enfermos; la incomunicación terca y ensimismada del dolor y la enfermedad. El dolor “del alma”, no me impide reflexionar sobre el dolor mismo, aunque me ofusque y tiña mis juicios. El dolor físico deshumaniza porque anula al que lo sufre y lo transforma en un mero contenedor de dolor.
Un saludo, Jose Antonio y que mejore su alergia.
Surgical Ward
They are and suffer; that is all they do:
A bandage hides the place where each is living,
His knowledge of the world restricted to
The treatment that the instruments are giving.
And lie apart like epochs from each other
-Truth in their sense is how much they can bear;
It is not talk like ours, but groans they smother-
And are remote as plants, we stand elsewhere.
For who when healthy can become a foot?
Even a scratch we can’t recall when cured,
But are boisterous in a moment and believe
In the common world of the uninjured, and cannot
Imagine isolation. Only happiness is shared,
And anger, and the idea of love.
W.H. Auden
Comentado por: María el 09/5/2009 a las 12:15
Nos empeñamos en no sentir dolorni delcuerpo ni del alma y dia a dia, el dolor interior, la soledad, la miseria moral, van aumentando. Ya no sabemos a que aferrarnos.
Desgraciadamente, hay una cosa segura. Ciertas situaciones no las aplacan los antidepresivos.
No seria bueno, buscar algún remedio, que haga que la sociedad esté, un poco más tranquila y sasistecha?.
Por supuesto, yo no tengo soluciones, pero dedicar u poco de tiempo a escuchar a otras personas, quizás nos haga sentirnos mejor. Y no me refiero a nada que tenga que ver con la religión.
Comentado por: juana el 08/5/2009 a las 23:55
A mí esta mañana, con tanto polen pululando por ahí, me dolía hasta el trigémino, como si hasta ahí llegara la infiltración de su veneno, pero para acabar de alegrarme el día, en la tele, el Ministro de JUSTICIA -impresionante el tío- agarra va y suelta, acerca del asesinato y violación de Marta del Castillo -el dolor intolerable de esos padres, sí, y de esos hermanos, amigos, vecinos,familiares-, no se le ocurre nada mejor que decir, con la que hay montada,al Ministro de Justicia, im-presionante, que... ¡una persona imputada tiene derecho a mentir!, qué sensibilidad hacia la justicia, bueno más bien hacia el asesino confeso, qué vileza con las víctimas, que duele el corazón de oir cosas así, y ya, airoso y todo, recreándose en la suerte el ministro aclara que... "él defiende ese derecho a mentir porque... ¡mañana ME PUEDE PASAR A MÍ, y tengo DERECHO A... NO COLABORAR", jooooder, qué ministro de justicia, qué eminencia,pero esto habría que grabarlo en algún sitio, no olvidarlo jamás,y el señor ministro que seguía desayunando tan orondo, y el veneno de esas palabras como la peste del polen hurgándome por entre el trigémino.
Comentado por: Jose Antonio el 08/5/2009 a las 11:57
“La soledad ofrece al hombre colocado a gran altura intelectual una doble ventaja: estar consigo mismo y no estar con los demás”.
"La soledad es la suerte de todos los espíritus excelentes".
Arthur Schopenhauer
Comentado por: Schopenahauer intimando con Verdú el 08/5/2009 a las 10:32
No encuentro nada que justifique que sea más incomunicable el dolor físico que el dolor anímico. ¿Acaso pretende decir que el lenguaje del cuerpo es mucho más sutil que el del alma o los sentimientos, más difícil de atrapar en el lenguaje? ¿Qué la experiencia del dolor físico es más individual y compleja -menos estereotipada- que la del dolor anímico y por tanto más intransferible? ¿O que acaso por falta de tradición poética entre los hipocondríacos no se ha creado un lenguaje adecuado para transmitir el dolor físico? Los poetas generalmente se han ocupado más del dolor del alma, eso sí, tal vez porque el cuerpo hable ya por sí mismo.
Comentado por: escarola el 08/5/2009 a las 09:57
el dolor físico no absoluto,junto al dolor del alma no absoluto se encuentran con lo absoluto de la vida
Comentado por: leonor el 08/5/2009 a las 02:44
¿Así es que no se puede comunicar el dolor físico? ¿Que uno no es capaz de transmitir al otro lo que significa físicamente el dolor? Eso creía yo hsta que encontré esto:
..."La situación se coronaba y se completaba con el barroco de este perifollo doliente en el techo del cráneo y lanzando una línea como de fino encaje, aguda y perfilada, hasta el centro de la ceja derecha, prolongándose ya definida hasta el centro del tabique nasal. Este dolor de filigrana, como un sombrero de los años veinte, podía ser también el perfil de un animal y el trazo que prolongaba hasta la cara el fustigante azote de un rabo"...
No ficción
Vicente Verdú
Anagrama
Comentado por: y me dolió el 07/5/2009 a las 23:20
"Es necesario que lo expliquemos, tratemos de describirlo, busquemos la manera de hacer sentir su proporción, pero todos los medios resultan tan insuficientes y torpes como inútiles"
Comentado por: ay el 07/5/2009 a las 20:24
Amancebados con el dolor,el olor mismo del dolor,que es ese acre olor incomparable de los hospitales, que al principio da ganas de vomitar, peor que el tufo de la axila de ella,mucho peor,luego ni lo notas, vale, a veces, cierto, por doler nos duele hasta el aliento, a veces del dolor de la tabarra mana un patxi lendakari, poor arzallus, ay qué dolor, lo que cantaban los chunguitos, ay que doloó, qué doloó, cogiste la maleta, para decirme adiós, ay qué doloó,sin una explicación, ay que doloó,pero anteayer Verdú dixit que la laica sociedad abatió el prestigio del dolor, que la laica sociedad nos quiere alegres y sandungueros,que así se consume más de todo, el dolor es una balada inútil,entonces, un prozac, un soma y ...a jugar,dicen los gerifaltes progres de la Sgae que el canon se paga y punto, y entonces, el dolor indecible de esos padres que ven a su niño consumirse delante de sus ojos y el tipo allá mismo en la clínica, el inspector de la Sgae tamborileando impaciente con los dedos el maletín de cuero, lo que quiera señora, pero o me aflojan la mosca o no hay Bisbal ni benéfico concierto, ¿los conciertos de las víctimas del terror?, también a pagar, se paga y punto, y entonces, milagro, el dolor desaparece porque da paso a la ira, me hubiera gustado que el niño doliente hubiera escupido la cara del Señor de la sgae, me hubiera gustado que el sindicato de la ceja -ese coro de santos y justos sufrientes por el inmenso dolor que la Humanidad entera soporta- hubieran ido a aliviarse a los muros del palacete de la sgae al día siguiente, y entonces teddy bautista, como el médico que nos pregunta por un dolor de muelas, y basta que instantes antes se nos retorcieran las entrañas, para que en su presencia, delante del doctor (Montes) ya nada nos duela, y nos dé más rabia entonces, saber, que nada más dejar el centro, volverán inmisericordes las dentelladas del dolor que valen hoy cero, y es que por más que me preguntes, no encuentro la razón,y es impagable cuando en el hospital, entre niños doloridos, de repente aparece un payaso, y con una triste bofetada a su partenaire, disipa con ensalmo por un instante el mordisco del dolor y consigue que brote una sonrisa, que es una paloma roja batiendo alas, en la boca de un niño chunguito.
Comentado por: Jose Antonio el 07/5/2009 a las 19:03
Comentado por: el dolor el 07/5/2009 a las 18:01
Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de jefe de Opinión y jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008), Passé Composé (Alfaguara, 2008) y El capitalismo funeral (Anagrama, 2009).
Galería de cuadros del autor
El capitalismo funeral (2009), Anagrama.
Passé Composé (2008), Alfaguara.
No Ficción (2008). Editorial Anagrama
Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate
La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano
Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones
Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica
El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama
Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana
Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama
Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe
El planeta americano (1997). Círculo de Lectores
Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores
El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy
Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert
Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama
Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama
Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias
El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial
Las solteronas (1978). Editorial Dopesa
Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama
La Ausencia (2011) Editorial Esfera de los libros

Entrevista en Canal 2 Andalucía.
Reseña en Babelia.
Reseña en El País.
Reseña en El Cultural de El Mundo.
Reseña en El País - País Vasco
Entrevista en Periodista Digital
2006 Premio Escritor del Año (Grupo Conde Nast)
2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants
2002 Premio Julio Camba de Periodismo
1998 Premio Espasa de Ensayo
1997 Premio González Ruano de Periodismo
1996 Premio Anagrama de Ensayo
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