El valor del dolor
El dolor puede que sea el mismo pero no siempre vale igual. Hace cincuenta años sentir dolor permitía, gracias a la fe, ingresar en un intercambio simbólico donde se permutaba los grados de la triste dolencia por soleadas parcelas del cielo. En general, siendo el mundo un valle de lágrimas, lo verdaderamente improductivo habría sido no sufrir. En ese valle de llantos, los territorios de sufrimiento de cada cual se convertían en fértiles potenciales de inversión para obtener sustanciosos beneficios en el más allá. En principio, nadie desea sufrir, pero si nos atenemos a las flagelaciones que se imponían los santos, los penitentes cumpliendo promesas o incluso los devotos a granel mediante ayunos, privaciones voluntarias o ciliciosm resulta patente la buena consideración en que se tenía al dolor. El padecimiento no sólo servía para formar espiritualmente a todas las gentes ( a la manera de una gimnasia básica o un obligatorio master de vida) sino que brindaba la luminosa oportunidad de acercarse a Dios: siendo Dios, por antonomasia el Cristo zaherido. La correspondencia con la pasión dolorosa de Cristo se alcanzaba mediante las diferentes e indispensables mimesis para lograr el carnet -y los provechos- de buen cristiano. Si Cristo crucificado, lacerado y muerto de dolor había perseguido nada menos que la salvación del mundo, ¿cómo no tener en cuenta esa ecuación vital? El dolor lograba así un prestigio indiscutible que la sociedad laica, sin embargo, ha abatido hasta el grado cero del valor. El que sufre dolor será compadecido y en ningún caso se le supondrá más encarrilado hacia la santidad, aún haciendo un uso inteligente de su sevicia. Frente al recelo que antes despertaba el placer y el respeto que suscitaba el dolor, ahora el primero forma parte rotunda del bien y el segundo pertenece conspicuamente a lo desgraciado. Ninguna desdicha terrenal se convalida por dicha celeste alguna. Los grupos religiosos siguen rigiéndose por la fe en intercambio pero su proyección cultural se ha reducido de tal modo que aquella suerte de oro metafísico, representado en el dolor, ha pasado a deshacerse en chatarra inservible. Pena sin fin. Las mismas materias del saber que se llamaron "disciplinas" en significación del bien que aportaba el esfuerzo de adquirirlas, ahora se llaman -y se tratan- como "créditos". No se asimilan mediante dolor sino que simbólicamente se reciben como entregas o préstamos. En consecuencia, ¿cómo puede tratarse todavía a esta crisis económica actual como un asunto financiero? Los pilares de la cultura se han quebrado mucho antes que las quiebras contables.
[Publicado el 04/5/2009 a las 10:57]
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Boris Cyrulnik y La maravilla del dolor....
Hacer del dolor resiliencia,sobrepasarse en él,si no para superarse,al menos para elevarse y volver a ver el sol!
mía
Comentado por: mía el 07/5/2009 a las 00:16
Pero las aguas desbordadas de la actualité nos arrojan hoy (hoy, no hace setenta años) un ejemplo palmario de placer y dolor, de ascesis y de éxtasis que quizás convendría aquilatar en su justa medida: claro que la sociedad laica "desprestigia" el dolor y a cambio ensalza un hedonismo de muy baja estofa que el canal + explota los viernes noche, creo que es. Imaginemos la escena: un niño doliente, víctima de una enfermedad que le va arrancando a dentelladas la vida, unos padres, dolientes también, que mueven Roma con Santiago, un tratamiento carísimo en el extranjero encuentran, no tienen recursos, un festival benéfico, consiguen que Bisbal no les cobre,gracias a Dios, el pobre niño en la clínica, los padres masticando ese dolor ... hasta que irrumpe el inspector de la SGAE, ese heraldo progresista y laicísimo de un mundo diferente más justo y humano, con más cejas, vamos,o me anticipan un diez por ciento, cinco mil euros de nada, o no hay concierto benéfico, qué facil imaginarse al inspector de la SGAE tan convencido de la bondad de la causa que le envuelve, del solidario mundo que él está contribuyendo a dar a luz, qué dorado amanecer porta consigo, qué canon de humanidad no arzobispal,qué teddy, qué bautista, qué palacios, qué pilares los de los palacetes de la sgae, qué fé la suya en su asqueroso hedonismo que no se detiene ante un niño que sufre, si son tan valientes, que se metan en la jaula a exigirle el diezmo a Txapote, otro eximio anticapitalista, cuando canturrea el eusko gudariak en los morros mismos de sus víctimas,y es que la laica balalaica puede ser más odiosa que la misma religión, y si no Dr Montes for ever, y a vivir que son cuatro días (y cuatro viernes noche en el plus, creo)
Comentado por: Jose Antonio el 05/5/2009 a las 13:28
Ante la vista, el dolor y el efecto sorpresa que su aparición y exposición suponen, pierden valor con la reiteración, con la exposición exenta de recato y mientras al dolorido se le agranda el quebranto al adobarse con la indiferencia que, sorprendentemente, muestra el espectador ante su tan terrible martirio. Porque el dolor impresiona pero es la visión del sufrimiento silencioso lo que emociona y despierta la admiración y el aplauso desde la cómoda platea del bienestar, ya que casi emparejado con el dolor vive el lamento, inquilino incómodo para un espectador poco predispuesto a hacer nada por la muela ajena y ese espectador agradece la omisión por parte del doliente del gesto, de la explosión, que invita a la ayuda. Los pilares se quebraron y el tipo que muestra el clavo para que le demos - desecho de palabra - limosna, cayó estrepitosamente al lado de la mesa sobre la que reposaba nuestro té, pero no a nuestro lado. Lo que haya de ser será
Comentado por: quejío y mímesis el 04/5/2009 a las 19:05
Así se me aparece a mí también,escarola,en lo de desterrar el dolor de nuestras vidas;andamos como incapacitados para el dolor,para la muerte,y con ello, en el mismo paquete,incapacitados para la vida en unextenso sentido;para la vida que en si contiene necesariamente también a la muerte,no sería posible desligar la una de lla otra sin alterar el Mundo de donde todo se nutre.
Tal vez por causa de esa operación quirurgica de corte y desligamiento es por la que andamos perdidos.Perdidos de nosotros mismos;perdida nuestra ligazón con el Mundo:al arrojar a las tinieblas todo lo que no fuera practico,funcional,productivo,positivo,vital,nos hemos hido arrojando a nosotros mismos por la borda,pues la muerte, el dolor,la negación, es tan parte del existir de la vida como los elementos vitales.Así negando lo Otro nos estamos negando en grandísima parte a nosotros mismos.
Al final la Muerte nos espera en el recodo de cualquier proxima esquina para mostrarnos el espejo donde evitamos mirarnos.Al fin de nada nos valen todas las carreras y maratones para perderla de vista;no podriamos,la llevamos en nuestras queridas entrañitas.
Hace un calor que anunciaque va a matarmuy prontito.
Comentado por: elveranitoseanunciacalentito el 04/5/2009 a las 18:50
¿Y qué sucede cuando el dolor llega?
Pues tenemos una ámplia gama de opciones entre el prozac, el fútbol y la aspirina -por mencionar a los clásicos.
Comentado por: escarola el 04/5/2009 a las 13:07
No me apena la muerte de una ideología que promueve el sacrificio de todo placer en vida en aras de un hipotético goce divino que como Godot nunca llega. Una ideología al servicio de la explotación del pueblo, en interés de los poderosos –la iglesia, el estado- que glorifican el dolor ajeno, en provecho del placer propio, que imponen sus normas sin creer en ellas. A pesar de todo ¿ningún tipo de provecho terrenal se extraía de esa disciplina? El mundo de antes parecía más solido que el de ahora. Ahora ya perdida la fe en el goce divino, se diría que también se ha perdido en el terreno, sustituyendo la búsqueda de una felicidad que como el santo Grial daba sentido a la vida, por monodosis de placer de efecto instantáneo e intranscendente, de los que no suponen lastre, ni dejan huella, pero llenan el vacío con su nadería pop-up, ventanas al placer que se abren y se cierran. Si los dioses de antaño no conocían el dolor, nosotros democráticos dioses de nosotros mismos, también lo desterramos de nuestra vida, y nuestros dioses de hoy serán así también de usar -y tirar, en cuanto sean tocados por la desdicha.
Comentado por: escarola el 04/5/2009 a las 12:57
Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de jefe de Opinión y jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008), Passé Composé (Alfaguara, 2008) y El capitalismo funeral (Anagrama, 2009).
Galería de cuadros del autor
El capitalismo funeral (2009), Anagrama.
Passé Composé (2008), Alfaguara.
No Ficción (2008). Editorial Anagrama
Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate
La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano
Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones
Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica
El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama
Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana
Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama
Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe
El planeta americano (1997). Círculo de Lectores
Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores
El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy
Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert
Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama
Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama
Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias
El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial
Las solteronas (1978). Editorial Dopesa
Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama
La Ausencia (2011) Editorial Esfera de los libros

Entrevista en Canal 2 Andalucía.
Reseña en Babelia.
Reseña en El País.
Reseña en El Cultural de El Mundo.
Reseña en El País - País Vasco
Entrevista en Periodista Digital
2006 Premio Escritor del Año (Grupo Conde Nast)
2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants
2002 Premio Julio Camba de Periodismo
1998 Premio Espasa de Ensayo
1997 Premio González Ruano de Periodismo
1996 Premio Anagrama de Ensayo
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