El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

martes, 14 de febrero de 2012

 Blog de Vicente Verdú

Madeleine y el auge del triller

La niña Madeleine

La niña Madeleine.

¿Está muerta o viva Madeleine? ¿La mataron sus padres o unos seres extraños? El centro informativo del verano coincide con el reino de la incertidumbre. Y no debido al caso Madeleine que ha comprometido a todo el planeta, desde el Vaticano a Beverly Hills, sino por la cadena de situaciones clave coronadas por la cresta de lo incierto.

El riesgo terrorista, el riesgo de los virus misteriosos y las epidemias globales, el riesgo de las catástrofes  y del cambio climático, del crimen organizado o de la inmigración sin tasa, constituyeron el núcleo duro de la información a finales del siglo XX y  primeros años del XXI. Una sociedad de riesgo, dijo Ulrich y el pasivo desfile de sus seguidores.

El riesgo contribuía a mantener a la gente encogida y a promover  leyes que reducían derechos individuales. El riesgo brindó coartada al control policial, dio franquicia a la detención sin habeas hábeas, a las prisiones de Guantánamo, las invasiones militares y las numerosas torturas.

Junto a este patrón,  todavía vigente, va alzándose, sin embargo, el inaugurado modelo de la incertidumbre. Si el nuevo tsunami o el nuevo atentado suicida tiene aún su ley en la confirmación del riesgo,   el interés y energía mediática del caso Madeline y otros muchos encuentran ahora su raíz en la incertidumbre. El tedioso PNV halla su animación en la dimisión de Imaz y la consecuente incertidumbre, la tabarra del seleccionador nacional de fútbol cobra interés por la incertidumbre sobre  su continuidad. Finalmente, si la economía recupera la plaza central en los tratamientos diarios no es por su formidable auge o su gran desplome sino por la incertidumbre. ¿Sólo casualidad?

La casualidad forma parte también de la incertidumbre y así como los biocombustibles contribuyen a incrementar el interés (y el precio) de los cereales por su empleo creciente como fuente de energía, la necesaria producción de noticias vibrantes para alimentar a los colosales grupos multimedia explica el creciente valor de la incertidumbre. El riesgo lleva a la reclusión pero la incertidumbre estimula la demanda de información.

Nada más fecundo para la información que la expectación. Ahora, los medios tratan de amanecer cada día teniendo algo incierto a que aludir.  La realidad que previamente había perdido su carácter de proceso  y se comportaba a sacudidas mediante el modelo del accidente, empieza a remodelarse hacia la tipología del serial en donde cada capítulo  acaba sin resolución, remitiendo a la siguiente entrega y a la manera de un thriller.

El riesgo repetido agota, tal como sucede con las pesadas  noticias sobre Irak al punto de que lo nuevo no consiste ya en la bomba suicida o el tsunami, sino en la incertidumbre de lo que podrá sobrevenir a partir de haber sembrado otras incógnitas.

Y no tan sencilla esta reestructuración del sector. Producir noticias de guerras, desastres y subidas del precio del crudo, fue  incomparablemente más sencillo que componer suspenses. Y no cualquier supense sino constructos ejemplares que, o rinden durante  semanas gracias a su riqueza interior o bien se engarzan en unidades de menor  duración pero listas para  la oferta diaria.

Significativamente, por ejemplo, ninguno de los fichajes veraniegos del Real Madrid se presentó de un golpe sino por secuencias que seguían inciertas al final de cada jornada. Y,  paradigmáticamente, el caso de Alves redondeó la nueva época basada en la intensa introducción de la incertidumbre.

Casarse o no casarse, viajar a las Antillas o las Cíes, comer esto o aquello, vivir en la ciudad o en el extrarradio, votar a unos u a otros, comprar o alquilar, la duda siempre ha estado presente. Pero la incertidumbre mediática significa mucho más. Califica la época, da categoría a la imprevisión, legitima la improvisación, concede autoridad al desmentido, dignifica toda ignorancia, descompone, en suma, la realidad para acercarla al capricho de los dioses y, deshace al sujeto de sus compromisos, en  espera continua de un Godot ideal que no terminará de llegar nunca.

[Publicado el 17/12/2008 a las 10:45]

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Comentarios (13)

  • Estoy desconectado de la web pero prometo ponerme al día en estos días. La incertidumbre de verdad es lo que dictará un Juez en su sentencia. Lo que pase por esa cabeza si que es algo que ningún abogado puede imaginar.

    Comentado por: Jose Luis el 18/12/2008 a las 00:36

  • Jose Antonio, a mí me gustan los dos cantantes, sépalo, aunque el resultado de este intento fallido sea un bodrio.Y hágame el favor de cuidar lo que dice, que como deje salir ese ramalazo salvaje suyo acaban enchironándolo y ya me veo yendo a visitarlo a la cárcel con una lima dentro del pastel. Cosa que no queremos ¿verdad? Sea bueno y un poco dócil, que de vez en cuando no viene mal.
    Buenas noches.

    Comentado por: dedicada el 18/12/2008 a las 00:08

  • Y la idea de la incertidumbre y el triler, los seriales, las telenovelas “reales”, con sangre y víctimas “reales”, el más difícil todavía de la descomposición, dice Verdú, de la realidad, supongo que para construir esta otra ficción/realidad dispuesta para ser consumida con ansia.
    “El Caso” está ahora en la prensa ‘seria’. Como decía aquella famosa escritora:
    “¿Qué pensaría un extraterrestre si visitara la Tierra y se hiciese una idea de nosotros leyendo sólo los diarios?” Podríamos añadirle hoy lo de viendo los noticiarios de la televisión.

    Comentado por: dedicada el 18/12/2008 a las 00:03

  • Lo cierto de todo este asunto es que parecía un vodevil y lo hemos visto desde el patio de butacas con espectación, ¿es ficción hecha realidad o es una realidad ficcionada?. No era una novela realista porque, al menos, hasta ahora, no tenemos desenlace final.

    Comentado por: M .cARmens el 17/12/2008 a las 23:56

  • No hace falta irse tan lejos, en ese momento habían desaparecido varios niños en la península y fuera de ella de los que apenas se hablaba y la cobertura periodística de las idas y venidas de los padres/policía/famoseo/vaticanos y demás de este caso llegó a ser nauseabunda.
    Me parece interesantísima la línea que está siguiendo Verdú últimamente planteando diferentes caras de las realidades y los simulacros (esté o no refiriéndose a las complejas teorías de Baudrillard, en las que habrá que meterse, no queda otra). Éste es un ejemplo buenísimo del público pendiente de noticias que no conducen finalmente a ningún lugar, entretenido realizando juicios paralelos a una realidad/ficción creada minuciosamente, guiado por los medios de comunicación. Obscenidad y morbo en alto grado.

    Comentado por: dedica el 17/12/2008 a las 23:47

  • Otra cuestión que puso de manifiesto el caso Madeleine es el abismo entre el precio de la vida de un niño en el tercer mundo y en occidente. Nunca un poblado de niños hambrientos consiguió despertar tal oleada de compasión en tan poco tiempo- Quién sabe cuántas vidas hubieran podido salvarse con toda la generosa ayuda destinada a la improbable salvación de Madeleine.

    Comentado por: tu vida tiene un precio el 17/12/2008 a las 20:24

  • Dedicada: gracias por enseñarme a moverme en la red. Le debo una. Lo de Rsphael&Sabina, visto y oído: lo que sospechaba "¡Hace falta valor!". A Sabina ya solo le falta hacerlo con Manolo Escobar. Porque con quien será Reina de España ya lo ha hecho. Y Rapha... es que se apunta a un bombardeo. Aprovechan, claro, que el Ebro pasa por Jaén. Pero el dueto tiene valor de síntoma: en la post-post modernidad vale todo y todo vale nada.Disolución del valor y del criterio. No es que se espere a Godot, no se espera nada. Por lo menos Quevedo y Góngora -esos tíos tan pesados- guardaban las formas. Claro que ahora Verstringe es... ¡asesor militar de Chavez de Venezuela! Y luego dicen que la realidad es gris. Gracias,dedicada.

    Comentado por: Jose Antonio el 17/12/2008 a las 19:17

  • A propósito de gatos y de incertidumbres, recuerdo un día, hará unos veinte años de esto, que en el bloque en que vivía con mis papis y hermanos, se produjo, durante las primeras horas de la mañana, un robo en una de las viviendas de nuestro mismo rellano. Rápidamente llegó la policía para rellenar el informe correspondiente y patatín patatán. El revuelo y la excitación de GRAN ACONTECIMIENTO que la presencia de bizarros y uniformados hombres armados pudo despertar en todos,aún medio en pijama,calculo que se duplicaría en la imaginación trastornada de un niño de siete años -los que tenía entonces mi hermanito- que,sin haber llegado nosotros aún a echarle de menos, compareció de súbito en el rellano empuñando dos pistolitas y vestido con las cananas y el gorro vaquero y las cartucheras y la estrella y el chaleco de sheriff que le habían regalado mis padres en aquellos días por su cumple,con fiero gesto y presto a colaborar con los policías en la captura de los malos, que él creía debían aún estar ahí. Nos reímos un instante, pero la incertidumbre por enterarnos de qué era lo que le habían robado a los vecinos nos impidió festejar como merecía la gesta.Mi hermanito debió sin duda decepcionarse un poco porque no se desatara de pronto temible balacera. Los polis explicaron luego que los ladrones habían desencajado la puerta de entrada con uno de esos artilugios mecánicos que se emplean en carpintería o para izar un coche, con un gato, vamos.Habían abierto la puerta con un gato. Nadie habíamos oído nada, pero para todos quedó "explicado" el acontecimiento y ya en todos decaía la incertidumbre y la expectación levantadas. Volvíamos a nuestro colacao con galletas de cada día. Todos menos mi hermanito. Algo no le cuadraba. Se le veía en su carita perpleja. Ataviado todavía con su plástico uniforme vaquero, con la boca abierta y la extrañeza y la más profunda de las incertidumbres empotradas en su rostro infantil aún a medias de hacer,extendiendo su pequeño dedo índice hacia el rellano, musitó, con gesto de no comprender nada: "... hablaban de un GATO...". Y claro, aquí sí que vino ya el despiporre.

    A propósito de la pobre Madeleine y de tantas terribles y lejanas noticias de extraños casos individuales que de forma epidérmica y espasmódica sacuden los mass-media durante cuatro o cinco días para desaparecer luego como si no fueran verdades terribles y sin dejar nada, absolutamente NADA en nuestra memoria -habría que releer prensa para recordar el pianista mudo que apareció en Dover, el monstruo austríaco de no se donde, la niña secuestrada en vida veinte años por su padrastro, tantas y tantas- que, como luego jamás se investiga nada, sospecho que son, en su gran mayoría, "montajes" guionizados por alguien que habrá ideado algo para ganarse una pasta con los mismos para unos media ávidos y adictos y con mono de asuntos así. La persistencia en el candelabro mediático del caso Madeleine se debe, creo yo, al aliciente mediático que el rostro de la mami de Madeleine, de tantas resonancias hitchkochianas, poseía.Y claro los periodistas deberían reflexionar un poco sobre su trabajo

    Comentado por: Jose Antonio el 17/12/2008 a las 18:14

  • ...en espera continua de un Godot ideal que no terminará de llegar nunca


    - Qué, ¿esperamos a Godot?
    - No sé
    - Verdú dice que no va a llegar
    - Él no lo sabe
    - ¿Esperamos entonces?
    - Ya veremos
    - ¿Qué hacemos mientras tanto?
    - Vivir

    Comentado por: sudoku el 17/12/2008 a las 17:59

  • "Pero la incertidumbre mediática significa mucho más. Califica la época, da categoría a la imprevisión, legitima la improvisación, concede autoridad al desmentido, dignifica toda ignorancia, descompone, en suma, la realidad para acercarla al capricho de los dioses y, deshace al sujeto de sus compromisos, en espera continua de un Godot ideal que no terminará de llegar nunca."

    Qué bueno...¿qué más da?

    Comentado por: zanahoria el 17/12/2008 a las 17:47

  • El quid de la vida, del movimiento, del equilibrio reside en la existencia de los contrarios, de lo contrario...

    Comentado por: todos losas el 17/12/2008 a las 17:42

  • Pero la incertidumbre tiene valor si se vislumbra la posibilidad de poder transformarla en certidumbre por eso precisamente es incierta, es así como estimula. Si solo tuviesemos incertidumbre dejaría de serlo, lo que no es mala cosa, y sería menos manipulable o tanto que daría igual ¿Importa ahora igual que en verano si Madeleine está viva? ¿Importará lo mismo dentro de diez años? La incertidumbre por norma pierde poder y gancho

    Comentado por: sorpresas el 17/12/2008 a las 17:32

  • ¿Está muerta o viva Madelaine? Verdú lanza esta pregunta y luego cita el principio de determinación, lo que nos lleva directamente al gato de Schrödinger, encerrado esta vez en la “caja tonta”. En este caso, la intromisión del observador –la cámara, los media, el espectador- puede que no produzca el trágico resultado pero inevitablemente lo modifica. No sabemos hasta qué punto, eso tampoco está determinado. Desde luego es un caso asombroso. Como dice Verdú, al igual que un culebrón se prolongan las naderías hasta el infinito, en esta serpiente de verano que fue el serial Madelaine, cada día había algún aspecto insignificante nuevo que comentar para hacer que el espectáculo continuara y el interés no se perdiera. Todos los días una nueva no-noticia sobre el caso, como por ejemplo la aparición de la niña en diversas partes del mundo, o de sospechosos que finalmente eran descartados, o sencillamente los MacCain sacando el perro o la basura. ¿Por qué tanta nadería crea expectación? Porque se contempla con incredulidad, al igual que cuando miramos el mundo esperamos que tenga algún sentido y al Godot que se lo dé. Por eso, la noticia incertidumbre no se agota en sí misma, remite a una siguiente, intriga en definitiva a la imaginación.

    Comentado por: escarola el 17/12/2008 a las 13:01

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Biografía

Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de jefe de Opinión y jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008), Passé Composé (Alfaguara, 2008) y El capitalismo funeral (Anagrama, 2009).

 

 

 

OBRA PICTÓRICA/ WEB OFICIAL

 

Galería de cuadros del autor

 

Bibliografía

El capitalismo funeral (2009), Anagrama.

Passé Composé (2008), Alfaguara.

No Ficción (2008). Editorial Anagrama 

Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate

La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano

Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones

Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica

El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama

Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana

Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama

Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe

El planeta americano (1997). Círculo de Lectores

Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores

El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy

Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert

Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama

Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama

Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias

El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial

Las solteronas (1978). Editorial Dopesa

Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama

La Ausencia (2011) Editorial Esfera de los libros

Portada de 'El capitalismo funeral'

Enlaces

Entrevista en Canal 2 Andalucía.

 

Reseña en Babelia.

 

Reseña en El País.

 

Reseña en El Cultural de El Mundo.

 

Reseña en El País - País Vasco

 

Entrevista en Periodista Digital

Premios

2006 Premio Escritor del Año (Grupo Conde Nast)

2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants

2002 Premio Julio Camba de Periodismo

1998 Premio Espasa de Ensayo

1997 Premio González Ruano de Periodismo

1996 Premio Anagrama de Ensayo

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