El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

lunes, 13 de febrero de 2012

 Blog de Vicente Verdú

La crisis del coche

La venta de coches cae en un 32 por ciento con respecto al año pasado

La venta de coches cae en un 32 por ciento con respecto al año pasado.

Resulta muy significativo que, en la crisis, sea precisamente la industria del automóvil la que despierte mayor atención pública, piedad presupuestaria, urgencia en la acción estatal.

Sin importar, en apariencia, demasiado los cientos de miles de parados que está provocando la burbuja inmobiliaria, las decenas de miles de obreros que pierden sus puestos en las factorías de coches aparecen como las víctimas cardinales de esta época en consternadora defunción. La construcción y su maldito pecado especulativo tienden a ser olvidad al modo de una odiosa ignominia mientras el sufrimiento de la industria automovilística se trata con los mimos que se procurarían a un símbolo sagrado de cuyo porvenir no puede inhibirse la autoridad de la nación.

La prosperidad del siglo XX nació con el automóvil. El individualismo, el turismo, la libertad personal y sexual, la independencia vecinal, la urbe, la industrialización en serie, las autopistas hacia el más allá, el flameante signo del petróleo, la cromada simbología del optimismo respecto al futuro de la sociedad capitalista llegaron materializadas en el sonido y la velocidad del coche.

La casa pertenece a la fase anterior pero el coche inaugura el auténtico hábitat contemporáneo. Representa un salto espectacular en la dominación privado del tiempo y del espacio porque si la velocidad terrestre fue ya modestamente experimentada con el ferrocarril esta invención no se afectaba sino a lo colectivo y con esa condición se mantuvo inscrita entre los nuevos artefactos del maquinismo industrial.

El coche es otra cosa bien distinta. No consiste sólo en una aportación tecnológica dentro del general desarrollo industrial sino que, como la luz eléctrica, se incorpora directamente y hasta revolucionariamente a la peripecia doméstica. Con él llega un componente cuasifamiliar que tampoco viene a ser como el antiguo animal de tiro pero que evoca, sin duda, la presencia de las bestias en la jornada diaria y cuya fuerza ayudaba eficazmente en las tareas. El coche procura calor (como los mulos en las cuadras) , proporciona ayuda en el quehacer laboral, se adhiere a nuestra cotidianidad como otro ser vivo pero, sobre todo, introduce en nuestra vida no un plus para trabajar sino para dejar o no de hacer. Su potencia ayuda a llegar pero simultáneamente a liberarse respecto a un destino fijo. El coche nos lleva y nos trae sin fatigarse, sin distancia predeterminada y sin adquirir ningún hábito que no proceda de nuestra libre voluntad.

Se ofrece a nuestro deseo como una prolongación de nuestras facultades mentales y físicas, y hasta un límite que jamás se pudo imaginar. Nos acoge como un albergue íntimo pero sin abarcarnos fijamente ni preceptuar nuestra dirección (geográfica o moral). Lejos de imponerse al recibirnos, o estar en él es proporciona poder: poder acceder a diferentes sitios, vivir directamente la ocasión de mundos cualitativamente surtidos.

El pueblo, la localidad, la vecindad, se reemplazan por la movilidad, el establecimiento por las etapas. Dentro del coche creamos nuestro refugio personal pero no para apartarnos del mundo sino para traspasar las distancias que nos apartarían de él. De ese modo el coche supone, literalmente "una apertura de miras" y, ¿cómo no?, una apertura cultural. Entre quien conduce y quien no conduce se percibe pronto una extraña diferencia, sea de carácter, de actitud e incluso la manera de ver. Pero, en conjunto, entre una sociedad conductora y otra que no lo es discurre un abismo de época. Todos somos, gracias a la actual omnipresencia del coche, intrínsecos conductores y ¿quién duda que esta facultad técnica y cultural se prolonga desde el volante al timón de nuestras vidas? El conductor lo es, aunque sólo sea potencialmente, un conductor a todos los efectos. Un posible conductor general que, en un grado u otro, posee el derecho y la posibilidad de conducir o conducirse. La importancia del coche en la construcción del individuo y sus derechos es no sólo máxima sino tan veloz como su dinámica y tan explosiva acaso en la historia social y política como el principio de su motor.

El conductor, como la figura del actual consumidor, son modelos que fue creando el siglo XX y generando con ello una democracia real e inaugural, un diferente sentido y valor de la vida personal y colectiva. Sobre estos nuevos pilares nacidos con el siglo XX la industria del automóvil ha ensanchado y enriquecido su oferta. Sus cifras han simbolizado el despertar de muchas naciones olvidadas y siempre el registro de sus buenos datos ha indicado el creciente grado de bienestar nacional e internacional. Todos los automovilistas del mundo han ido convirtiéndose así en una suerte de clase global ascendente de corte común y de idiosincrasia semejante con modos de vida y tópicos morales compartibles hasta el punto en que podía decirse que así como el campesino representaba un prototipo casi histórico superado ya por el homo urbano su perfil no culmina hasta coincidir con el homo automovilizado.

Que se trate ahora de salvar con ansiedad, urgencia y magnanimidad a General Motors, Ford, Chrysler, Nissan o cualquier otra marca emblemática tiene que ver, sin duda, con el propósito de reducir el número de desempleados pero tiene que ver esencialmente con "el modo de ver". El mundo tiende a verse y parecer otra cosa con el anunciado desmoronamiento del automóvil y, de hecho, la suprema estampa de la crisis actual, la primera que se ha alzado como real amenaza en los periódicos ha sido la de la ausencia de toda clientela en las tiendas de automóviles o la imagen de los infinitos stocks de autos en los amplísimos parques logísticos.

De otro lado, la suspensión de las jornadas de producción durante semanas reproduciendo los tenebrosos tiempos del cierre patronal en los comienzos de la industrialización transportan también a la incierta tumba de las libertades. Porque el mal que se desprende de la temida quiebra de la industria automovilística coincide con la quiebra de la jovialidad, la confianza y la alegría de nuestro tiempo. Ilusionados conductores de coches, escapadas, liberaciones soñadas: el repertorio de las fantasías asociadas al coche quedan mutiladas por la crueldad de la crisis y la consiguiente muerte de la producción.

[Publicado el 19/11/2008 a las 10:45]

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Comentarios (27)

  • Esta frase está muy buena:

    "coincide con la quiebra de la jovialidad, la confianza y la alegría de nuestro tiempo."

    Es una pena que el Nobel de este año ya haya sido entregado.

    Pero quedan otros trofeos.

    Comentado por: http://hjorgev.wordpress.com/ el 20/11/2008 a las 15:43

  • la noche, me dejo estar, escucho, veo huellas sobre la nieve
    recojo los regalos debajo del árbol
    aún hay castañas


    "es increíble, pero es así"

    Comentado por: dócil el 20/11/2008 a las 01:13

  • Muy bueno, Enea.

    Comentado por: como en los antiguos tiempos el 20/11/2008 a las 00:59

  • sí, la foto lo dice todo, esos coches... sí, no es un descapotable...sí, la foto lo dice todo.
    bellísimo

    Comentado por: Enea el 19/11/2008 a las 23:19

  • Mi corazón en la estepa
    se desliza como tus pies en la nieve
    no sentirás el frío cuando te queme
    la flor blanca de los cerezos

    No hay puertas en la despensa
    la mermelada en tu lengua
    es como una abeja
    Y tú,
    la yugular de mi recuerdo

    Cuando notes mis labios
    rojos intensos
    negros
    como el sudor de la muerte
    bajarás por mis sienes
    tu rostro será blanco como la nieve
    y mientras tus dedos
    bajan por mi cuello y me estrangulan
    sentirás como se desprenden mis pétalos

    todo será tan bello...

    después
    bajaremos por el Volga
    respiraremos los cerezos
    oiré tus palabras mientras me abrigas

    era necesario
    hacerlo

    ... es el fin de una época, y eso es tan bello

    ....
    Se ofrece a nuestro deseo como una prolongación de nuestras facultades mentales y físicas, y hasta un límite que jamás se pudo imaginar

    es increíble pero es así

    Comentado por: Enea el 19/11/2008 a las 23:17

  • "Su potencia ayuda a llegar pero simultáneamente a liberarse respecto a un destino fijo. El coche nos lleva y nos trae sin fatigarse, sin distancia predeterminada y sin adquirir ningún hábito que no proceda de nuestra libre voluntad.

    Se ofrece a nuestro deseo como una prolongación de nuestras facultades mentales y físicas, y hasta un límite que jamás se pudo imaginar."


    http://es.youtube.com/watch?v=uq-Tgu4510w

    Comentado por: Sí, exactamente, Louise, la misma. el 19/11/2008 a las 23:10

  • El escrito de hoy de VV es brillantísimo y hay que felicitarse de poder leerlo.

    Comentado por: Jose Antonio el 19/11/2008 a las 11:53



    Generoso dando vida a lo que nombra y no es metáfora. Elegante, contenido. Un lujo esta pantalla. Un ... privilegio.

    (me sale frase con taco, lo borro y me lo callo, era enfático)

    Comentado por: ¿qué más da? el 19/11/2008 a las 23:06

  • Iniciamos un apartado en nuestro Blog dedicado a intercambiar experiencias, pensamientos o cosas que pasan por tu cabeza, lo que nosotros denominamos RUN RUN.

    Un abrazo literario.

    Ayúdanos a cumplir nuestro sueño.

    http://feteju.wordpress.com/el-run-run-rincon-literario/

    Comentado por: feteju el 19/11/2008 a las 18:14

  • Ch. Chaplin

    Comentado por: Enea el 19/11/2008 a las 17:43

  • no hay nada como ir en trineo y que conduzca papa Noel, no hay nada más bello que eso.
    nada más bello que eso.
    .....

    los mecánicos se quedarán sin trabjao, m

    Comentado por: Enea el 19/11/2008 a las 17:22

  • Vale, en la conducción puede ser así si no conduces, si conduces a veces puedes conducir o te conducen. Igualmente extrapolable a otras circunstancias, dejarse conducir o conducir tú, con alternancia, ¿no? (parece un trabalenguas)

    Estoy de acuerdo, los coches son un símbolo social, nacional y ahora de la crisis.

    Las ciudades donde se utiliza más la bici son más humanas, más asequibles, es la sensación que producen.

    Comentado por: desfasada el 19/11/2008 a las 17:06

  • Tienes razón, Enea, este post no recuerda nada a Thelma y Louis. Por contra al parecer a muchos les hace pensar en "Thelma y Louise".
    Pero no es sólo una sensación, Thelma: o conduces o te conducen. Claro que la persona que conduce puede ser un instrumento de los deseos del otro.
    Supongo que es así, que las fábricas de coches no son una más, son emblemas nacionales. Por eso Merkel va a luchar por la Opel pero deja que se hunda la GM, porque es el orgullo nacional lo que está en juego.

    Comentado por: escarola el 19/11/2008 a las 16:46

  • Pués ahí va eso :
    ¿Bicis? ¡Sí, gracias! Artículo de La Vanguardia.

    En Berlin, la cultura de la bici va más allá de lo práctico o ahorrativo; es un desafío al irracional uso del automóvil

    Llegué a esta amable ciudad, allá por el 2004, en mi propio coche. Hasta entonces creía que entré él yo mediaba algo más que una simple utilidad. Como era rojo, potente y de marca, creía estar enamorado de él. Lo aparqué en un determinado lugar para que pudiera verlo desde mi balcón, y cada mañana al contemplarlo me decía a mí mismo que era la persona más afortunada del mundo por poseer semejante automóvil.

    Pero pasaron los meses y salvo mi rutinaria y emotiva contemplación matinal no le encontré utilidad alguna, por lo que empecé a sospechar que algo había cambiado en nuestra relación amorosa, pues en España me parecía imposible que pudiera vivir sin él, y ahora incluso más de una mañana me olvidaba del rutinario vistazo.

    Lo que había sucedido es que tuve la ocurrencia de comprarme una bicicleta para dar, de vez en cuando, un paseo por el parque y estar en forma. Casi ni me acordaba ya de cómo se montaba en bici, y al principio di más de un traspiés y a punto estuve de caerme de cabeza al río. Luego se me ocurrió ir a comprar el agua con la bici, por el peso. Después, total estaba cerca, extender mis aventuras ciclistas dominicales hasta el Tiergarten. Ya más seguro y confiado un buen día me atreví a ir hasta el Cervantes, a más de 3 kilómetros de distancia, y por último, un domingo llegué hasta la capital de Brandemburgo, Postdam. ¡Nada menos que 15 kilómetros! Así comenzó mi desamor con mi pobre automóvil.

    Al principio andaba con cuidado y me gané más de un severo rapapolvo por circular por las aceras en aquellas calles sin carril bici (escasísimas, y además en estos casos las bicis pueden circular por el carril bus), pero con el tiempo he adquirido tal confianza que en más de una ocasión he estado a punto de atropellar a algún automóvil. En vista del éxito, compré otro modelo más “potente”, con más marchas y más cestas para llevar más cosas. Lo peor era pasar con la bici frente al automóvil, abandonado, olvidado y supongo que para su categoría humillado por una simple bici de 150 euros, con dos cestas y faro alógeno.

    Un buen día tomé la inevitable decisión: llamé a los del desguace para que se hiciera cargo del coche, porque nuestra relación se había deteriorado de tal manera que incluso me molestaba su presencia. No se me escapó ni una sola lágrima cuando vi como lo cargaban en el camión del desguace, sin duda que había dejado de interesarme por él. Los siguientes meses mi salud, física y mental, mejoró ostensiblemente, y mi amor por la bici ha desbordado todas mis expectativas. Naturalmente que todo se lo debo a esta ciudad, pensada para las personas y no para que los coches se puedan mover con rapidez de un sitio a otro, aunque sea al supermercado o a la videoteca del barrio.

    También influye que Berlín es una ciudad plana y amplia en todos los sentidos. La cuesta más empinada puede superarse fácilmente en “primera”. Salvo los turistas, nadie invade el carril bici, y todos circulamos por nuestra mano. Una vez un guardia me recriminó que circunvalara una rotonda por el carril en sentido contrario. Aprendí la lección. Hay “controles” sorpresa, para ver como vamos de frenos y de luces, además de cubiertas, claro está, y la multa creo que es de 20 euros por ir en malas condiciones.

    Aquí hay bicis de todos los tipos. Las hay de carreras, de estilo, de batalla o como la mía, para todo uso. Las hay de tres ruedas para comodones o con poco sentido del equilibrio; de asiento bajo, para excéntricos; hay bicis tan pequeñas que no hay sitio para los pedales, y se impulsan como los patinetes (Son de madera y las primeras para los más pequeñajos). Hay remolques para llevar los bebés, enganches para los más pequeños, pero también hay “súper bicis”, como las de los carteros, que pueden impulsarse en las cuestas con un motor eléctrico.

    No sé cuantos kilómetros hay de carril bici, nunca se me han dado bien las estadísticas, pero hay muchos. Donde no hay es porque no hace falta, porque está la alternativa del “carril bus”. Al principio impresiona ver esa mole de autobús, como son los de dos pisos, circular a tu rebufo y a tu paso, pero se tienen que aguantar. Naturalmente que yo meto la cuarta cuando tengo uno detrás, ¡por si acaso! Si en un cruce de barrio sin señalizar se presentan una viejecita con su andador, una bici, un coche y un camión, no hacen falta señales: primero cruza la anciana, después la bici, luego el coche y por último el camión.

    Tienen tanto éxito las bicis en Berlín que la DB (Ferrocarriles alemanes) tiene una flota de bicis estupendas que pueden alquilarse con el móvil en cualquier lugar, pero ya son muchos los hoteles de categoría que disponen de bicis gratuitas para uso de sus clientes. Yo creo que aquí la cultura de la bici va más allá de lo práctico o ahorrativo, es sobre todo un desafío a la estupidez que supone un desmedido e irracional uso del automóvil.

    Nada me gusta más que ver, un domingo por la mañana la típica familia berlinesa de paseo en bici por el parque. Primeo va ella, que lleva en una silla el hijo mediano, luego pasa el padre, que tira de un bonito remolque donde viaja el bebé, por último, le siguen el “mayor” (que no levanta un palmo del suelo) con su mini bici con banderín de aviso, casco y rodilleras, pedaleando con ganas para no quedarse rezagado. Si yo pudiera volver a se niño pediría a los Reyes Magos que me trajera una ciudad tan bien montada y humana como es Berlín

    Comentado por: Amaranta el 19/11/2008 a las 15:48

  • Bueeeno, pues ¿vuelvo a ser desfasada? Sobre no conducir y la simbología del coche, la autonomía, la sensación de independencia, etc. La principal diferencia es la sensación de que te llevan o llevas tú, algo así, que a lo mejor también tiene un reflejo en la actitud vital o individualidad, pero me parece exagerado.

    Comentado por: Thelma el 19/11/2008 a las 15:26

  • menos Thelma y Louis, este texto puede hacer recordar muchas películas... el ferrocarril... por poner alguna conocida ella andando por las vías, bailando en la oscuridad, no sería esa... el torero muerto y la virgen, en español, un cohce que la busca hasta en el barrio de Madrid, el torero muerto en una cama de miseria
    Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto
    otras muchas películas africanas o del oriente, pero poco conocidas yt raducidas a qui.
    Thelma y Louis no es más que un camionero sacando la lengua

    ese , no es el texto

    Comentado por: Enea el 19/11/2008 a las 14:49

  • que nadie mirará mi frente
    si no son esos dos ojos bellos
    que cogen mis castañas,
    entre sus manos
    y dice
    vamos a ir al cine

    (es muy bello su texto)

    Comentado por: Enea el 19/11/2008 a las 13:32

  • Para algunos su coche es una especie de segunda personalidad, sino no se entenderían esas “hazañas” y “heroísmos” que anónimamente se perpetran en la carretera, de los que los conductores se sienten tan orgullosos. No es que el automóvil sea la máscara es que ellos son el automóvil. “Be water”, es en realidad “be car”. El panteísmo se extiende del paisaje a la fusión con la carretera, el automóvil. La imagen coche tiene toda una simbología adherida relacionada con la libertad, la búsqueda, la huida, la odisea contemporánea, el individualismo, plasmada en obras desde In the road, hasta Thelma y Louise, pasando por algunas de Wenders y de Lynch. ¿Qué diferencia hay entre quien conduce y quien no? La veo más bien entre quién ama conducir y quien no, porque también hay quién conduce a su pesar.
    Supongo que la diferencia entre el apoyo que se está dando al sector del automóvil y al de la construcción estriba en parte en que éste último es considerado como el causante de la crisis. Por otro lado, hay ciudades enteras como la mía, cuya economía gira en torno a la industria del automóvil, no sólo de la fábrica en sí, sino de otras relacionadas con ella, neumáticos, complementos, etc. Eso no pasa con la industria de la construcción, más dispersa. Otro factor diferencial es el tipo de contratos, de fidelización a la empresa, etc. Los trabajadores de una fábrica siempre podrán organizarse más.

    Comentado por: escarola el 19/11/2008 a las 13:01

  • Vale Thelma, la peli se titula "Los viajes de Pitt".Claro que sí, dále alegría a tu cuerpo Thelmarena, hey, Thelmarena. A mi me joroba, pero es que al tío le duele la cara de ser tan guapo. Louise, ¡qué difícil es hacer el humor en un simca mil! La intención es lo que cuenta

    Comentado por: Jose Antonio el 19/11/2008 a las 12:58

  • ¡Ehhhhh, Jose Antonio! No me quite la alegría al cuerpo, hombre, que soy la tonta en la peli pero no tanto, jejeje.

    Comentado por: Thelma el 19/11/2008 a las 12:42

  • Louise, ¿le hago reír desde el borde? Vaya,gracias, ¿sabe? su risa me hace libre,que dijo uno y cantó otro. Y me encanta también cómo embarca en su ímpetu viajero a desfasada,que ya no es tal,sino Thelma, con qué soltura gira del usted al tú, y claro aupada sobre ese grito de libertad...¡se ofrece a enseñarla a conducir! Es que ya las veo,melenas al viento descapotable surcando el desierto... de Almería, que dice VV que mejor ahora viajecitos próximos, y a Brad Pitt, que le vayan dando,y que nadie les persiga, que sólo les persiga el señuelo de su propia fantasía, que parezco yo ya el borde de la colina.

    Comentado por: Jose Antonio el 19/11/2008 a las 12:37

  • El conductor, como la figura del actual consumidor, son modelos que fue creando el siglo XX y generando con ello una democracia real e inaugural, un diferente sentido y valor de la vida personal y colectiva
    m
    muy bello, descubrir el parque es como abrir una fuente.
    m, de bello, pues
    descubrir que ya no pueden consumir y que por eso no van a revelar ni uno de sus sueños, ni a coger la azada, y menos los mulos de la granja,
    delimitar al que ofrece que yo demande, es la saciedad de ese absurdo bienestar, que no lo es. a ratos donde siento la velocidad.
    muy bello.

    (el parque)

    sé que la noche
    nunca fue negra
    tampoco fue blanca
    que los dorados del Sol
    eran los pomos de mi puerta
    que el día más bello es ahora

    que la quietud del tiempo
    no es una estúpida monotonía
    donde uno
    no sabe muy bien, qué es la vida
    que todas estas preguntas quedaron lejos
    que cuando alguien como tú, mira
    y dice
    vamos
    o es que quieres llegar tarde al cine

    que yo te miro como siempre
    y te enseño las dos castañas
    que aún tengo en las manos

    Comentado por: Enea el 19/11/2008 a las 12:29

  • ¡Anda si soy yo la que me enrollo con el Pitt, qué ilu!! Louise, lo compartimos que a mi no me gusta acaparar... jajaja

    Comentado por: Thelma el 19/11/2008 a las 12:22

  • ¿Yo soy Thelma? No me acuerdo si era la Sarandon o la otra, la que se enrolla con el vaquero que ahora no me acuerdo, jajaja.

    Si consigue que aprenda a conducir sin que me cargue a nadie por el camino ni a usted ni a mi, podemos ir al infinito y más allá, jajaja

    Comentado por: desfasada el 19/11/2008 a las 12:19

  • José Antonio, pensar que me parecía usted un borde al principio y me cae ya bien... me hace reir y además estoy de acuerdo en varias cosas, con lo del escrito de hoy desde luego. Me apasiona como habla este hombre de coches siempre, me pasa con otros temas también, me atraen más cuando él los cuenta.
    eh! no se llame desfasada, Thelma, lo que marca la diferencia en este momento es no conducir; de todos modos... no te preocupes, conduzco yo y si quieres te enseño, después nos turnamos al volante. Será fácil en el desierto.

    Comentado por: Louise el 19/11/2008 a las 12:15

  • jajaja perdonen mi obviedad, acabo de caer en la cuenta: si no sé conducir lo lógico es que no tenga coche.

    Jose Antonio, estoy de acuerdo con lo del individualismo de la entrada y de Verdú.

    Comentado por: desfasada el 19/11/2008 a las 12:00

  • No tengo coche y no sé conducir, de otra época, en fin.

    Comentado por: desfasada el 19/11/2008 a las 11:54

  • No sé bien por qué, pero al rellenar el casillero de tu nombre... estuve a punto de teclear...ME SABE A HIERBA. ¿Primer síntoma de la bloggitis? Me lo he de mirar.
    Attali, es siempre asesor de todos, lo fue también de Mitterrand, tiene un bello libro anticapitalista "Hª de la propiedad" con exordio final navajo sobre madre naturaleza y tal y tal, también apareció implicado en un escándalo de corrupción y tráfico de armas en África que no se aclaró del todo... vamos que Attali es de todo y de nada, otro de esos multimillonarios progres pero que muy listo a los que tanto adoramos.
    ¿La cúpula de Barceló? En los medios fachas dicen que quedaría ideal de la muerte en el techo de Marisquerías Coruñesas a cambio de dos kilos de pota.
    ¿Juicio estético? Hasta que no me lea el folleto explicativo me parece una mamarrachada. Sí, a presidente Zapatero, le queda muy bien, dice tantas cosas de él. Barceló, pues, otro Attali. Podría haberlo regalado. Aunque sea perfectamente inútil torturemos aquí un poco más su conciencia: ¿cuántos niños de vientre hinchado-comidos-por-tábanos podrían haberse salvado con el importe de su genialidad? Si vd ya estaba forretis. ¿Por qué quiere acumular tanto?
    El escrito de hoy de VV es brillantísimo y hay que felicitarse de poder leerlo. Uno de los pocos de los que parece inferirse una neta posición ideológica de nuestro favorito escritor: el himno a la libertad que el coche le inspira ha de ser, por fuerza, una apuesta indubitable por el individualismo, y todo lo que para bien y para mal -no existe solución que encierre todas las ventajas y ninguno de los inconvenientes- en política, en ética, en economía, en cultura supone. Es ese el VV que a mí me gusta -odioso liberal que je sois-, no el VV cual piuma al vento del air du temps. Naturalmente EL es muy libre de pensar y escribir como le plazca.
    Buenos días a todo el mundo, a Thelma y a Louise.

    Comentado por: Jose Antonio el 19/11/2008 a las 11:53

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Biografía

Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de jefe de Opinión y jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008), Passé Composé (Alfaguara, 2008) y El capitalismo funeral (Anagrama, 2009).

 

 

 

OBRA PICTÓRICA/ WEB OFICIAL

 

Galería de cuadros del autor

 

Bibliografía

El capitalismo funeral (2009), Anagrama.

Passé Composé (2008), Alfaguara.

No Ficción (2008). Editorial Anagrama 

Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate

La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano

Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones

Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica

El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama

Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana

Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama

Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe

El planeta americano (1997). Círculo de Lectores

Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores

El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy

Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert

Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama

Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama

Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias

El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial

Las solteronas (1978). Editorial Dopesa

Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama

La Ausencia (2011) Editorial Esfera de los libros

Portada de 'El capitalismo funeral'

Enlaces

Entrevista en Canal 2 Andalucía.

 

Reseña en Babelia.

 

Reseña en El País.

 

Reseña en El Cultural de El Mundo.

 

Reseña en El País - País Vasco

 

Entrevista en Periodista Digital

Premios

2006 Premio Escritor del Año (Grupo Conde Nast)

2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants

2002 Premio Julio Camba de Periodismo

1998 Premio Espasa de Ensayo

1997 Premio González Ruano de Periodismo

1996 Premio Anagrama de Ensayo

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