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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

sábado, 11 de octubre de 2008

Blog de Vicente Verdú

Quedarse en casa

Ilustración de Fernando Vicente

A las ganas de salir por ahí, se opone la delectación de permanecer encerrado en casa. Al gusto por ser visto se opone el delirio de la anhelante desaparición.

No será posible dilucidar con precisión qué clase de tendencia o elección proporcionarían mayor placer. Salir es exponerse tanto como probar un catálogo de probables experiencias que nutrirían el caudal de la vida. Encerrarse es, por el contrario, arriesgarse a la aminoración relacional pero también abrazarse a la sabrosa densidad de la vida estanca.

De cualquier opción, como no podía ser de otro modo, la vida se remueve en su seno, se conturba más o menos y evoluciona hacia una u otra alteración.

Contra lo que pueda parecer la vida no se desmaya al aislarla o agitarla: se fortalece o enferma, engorda o pierde peso, canta o piensa en silencio, sin que esto conlleve su menoscabo de su valor.

Porque lo ideal, no cabe duda, sería la posibilidad de regular en más o en menos la intensidad y el valor de la vida que circunstancialmente se está en condiciones de aguantar. De aguantar, de revolver o de transgredir.

El resorte que acomodara la presencia de la vida a los cambiantes estados de ánimo conseguiría, nada menos, que el ánimo determinara la vida y no que la vida determinara nuestro ánimo. Siendo así, la vida se hace dominante y, con frecuencia, incómoda porque su conducta evoca la acción de un animal que desde su ignorancia, su narcisismo o su veleidad, nos estorba o nos lame, nos regala una caricia o se cobra un bocado.

Regular el volumen de la vida ha sido una aspiración central de los estoicos y, en general, de todos los autores que se benefician hoy de los libros amarillos destinados a la autoayuda.

Los resultados, como resulta cabal, suelen ser decepcionantes. No es el ánimo quien orienta la vida sino que las pompas de la vida, en forma de salud, de fortuna, de amor o de ilusiones, decide la conformación del conjunto animado y nosotros, como partículas en su seno, somos afectados, queridos o desdeñados.

Para protegerse de este azar vital, tan despiadado a veces, ¿vale la pena encerrarse en el hogar? La pena tiende a encerrarnos entre muros y en el encierro, comúnmente, la pena, como en las mazmorras, crece. Pero ¿podría tramarse acaso un confinamiento de tal especie que no dejando resquicio a la ventilación consiguiera que la pena se amustiara y, al cabo, fuera arrugándose o reviniéndose como una uva?

La pena traducida en lágrima o en gota de penitencia ¿permanecería indemne a la desecación del recinto sellado? ¿Podría la pena matar desde esa celda hermética y transmutarse en un elemento todavía peor, impulsado a la devoración y al crimen instintivo, ineluctable, salobre, extremo?

[Publicado el 16/6/2008 a las 10:45]

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Comentarios (37)

  • Yo no hablé de orgullo pero claro que soy orgullosa, por eso no me gusta que me tomen por quien no soy (alguien más se ha dado también por aludido) y que atribuyan palabras que no he dicho. Parece que hay gente que no comprende que un nick es también una identidad . La tensión, olé, es otro de mis defectos, ¿no era que había que potenciarlos? Pues imagíneme como un poste de la luz. ¿A ud le gustan las caídas de tensión

    Comentado por: escarola el 17/6/2008 a las 13:16

  • o KO (sonrisa)

    Comentado por: OK el 17/6/2008 a las 13:09

  • YO, yo lo entenderé . Y TÚ.
    Estira el alma cuando haya tensión. Es lo que se bloquea primero .
    El alma es un secreto que escapa a la comprensión .
    ¿El orgullo?
    Destensa esa postura que hace endurecer el sentimiento , respira , reoxigena ,flexibiliza y verás como mejora la situación y reaparece con más fuerza la emoción.

    Comentado por: para que te sientas bien , te lo digo sin acritud el 17/6/2008 a las 11:58

  • ¿Tener dudas significa estigmatizar?
    ¿Ha sido el prozac para alguien la solución? También yo he ido al psiquiatra, a unos cuantos, ahora ya no.

    Comentado por: escarola el 17/6/2008 a las 11:04

  • Se tiene un problema y se busca una solución. Me parece la postura más sana.

    Comentado por: ya lo dejo el 17/6/2008 a las 10:32

  • A estas alturas del partido no se debería tomar como algo "raro" ir al psiquiatra o tener depresión o tomar medicación (prozac o lo que sea). Ya debería estar más que superado y desde luego no estigmatizar a nadie por ello.
    ¡Chapeau por contarlo! Y si no lo cuentas, tampoco pasa nada. Saludos.

    Comentado por: a estas alturas del partido el 17/6/2008 a las 10:20

  • Da gusto leer los comentarios todos seguidos, anoche me separé de esta pantalla aunque sólo fuera para pegarme a otra. Durante un tiempo llevé el mismo nick que la apuntadora, pero yo no soy ella, conste, que yo sobre el prozac tengo mis dudas.

    Comentado por: escarola el 17/6/2008 a las 09:08

  • Ya notó yo cierta falta de gravedad cuando habla ud Sr. Luís. Y aunque no sea gravedad cero, sí salen a flote las sonrisas. Y el coste sí es cero.

    Comentado por: escarola el 17/6/2008 a las 09:05

  • Lo sabía. Siempre desconfiando, siempre desconfiando... Tenía que enfrentarme a una prueba y estaba ya tan débil y con tanta falta de confianza en mí mismo que justo un mes, un mes antes empecé a tomarlo, a los quince días (creo recordar) el subidón y la ansiedad que me hacía no aguantar sentado en casa y ajustar la medicación, tal y cómo me habían advertido.Funcionó, al mes la prueba en un estado de despreocupación, felicidad y sosiego inimaginables. La pasé y pese a que el médico que recomendó que no la dejara en menos de tres meses, la lógica me decía que si después de tanto tiempo había conseguido lo que quería la realidad estaría a la altura del Prozac. Antes de tres meses ya no tomaba una pastilla y la realidad no menguó.

    Comentado por: la vida misma el 17/6/2008 a las 08:41

  • Pues eso no hay quién lo trague, Los antidepresivos tardan de 3 semanas a dos meses en hacer efecto. ¿Lo dejo el primer día que se encontró eufórico? No, no me lo trago…

    Comentado por: a otro perro con ese hueso el 17/6/2008 a las 03:12

  • por cierto, tomé Prozac durante dos meses críticos de mi vida y le debo la tranquilidad aún hoy. ¡Dos meses!

    Comentado por: tragando orgullo el 17/6/2008 a las 00:28

  • Cuidado que las emociones hieren, pero el orgullo mata.

    Comentado por: Humildad el 17/6/2008 a las 00:25

  • “Regular el volumen de la vida ha sido una aspiración central de los estoicos”

    La serenidad, la placidez, la armonía... tampoco estarían mal. Podría ser agradable.

    No sé por qué me he acordado ahora, pero hay una película (no exactamente película, más bien no ficción) que se titula “El gran silencio”. Se la recomiendo. Mejor en pantalla grande, con tiempo (dura bastante) y con ánimo contemplativo. Muestra en cada pequeño detalle vidas que optan por la renuncia, la renuncia total y el silencio. Es muy bella.
    Después, al salir, volvemos al arrebato porque parece que si no oscilamos entre contrarios no somos y así vamos, sin encontrar en punto medio de la virtud, que suena a terrible aburrimiento.

    Comentado por: "en casa" me alegra oirte feliz. Vale. Obedezco. Me voy a dormir buenas noches a todos. el 17/6/2008 a las 00:22

  • Apetece sentir, no quiero que mantengan a raya mis emociones. O de hacerlo, mejor yo (salvo casos extremos)

    Comentado por: orgullo el 17/6/2008 a las 00:19

  • Joroba, que para ustedes empieza la madrugada pero para mi sólo empieza el atardecer y con mucho que hacer (anda, rima… será el Prozac, o su hermano) cierren el tendetere! Estoy en casa SOLA…y feliz!

    Comentado por: en casa el 17/6/2008 a las 00:18

  • Recuerden, su cerebro, su amigo.

    Comentado por: apuntadora el 17/6/2008 a las 00:13

  • Qué hermoso, Viajante.
    Pero no sé por qué pobre del que sigue buscando. Está bien buscar.
    Soledad y abandono. ¿?

    Comentado por: sí el 17/6/2008 a las 00:13

  • El prozac no hace funcionar el cerebro, solo mantiene a raya las emociones.
    El cerebro funciona como las baterias recargables, es tan malo enchufarlo muy a menudo como dejarlo vaciarse del todo, pero con un manejo adecuado dura y dura y dura.

    Comentado por: Electricista el 17/6/2008 a las 00:12

  • Viajante, tú no necesitas prozac. Gracias!

    Comentado por: sin recetas, por ahora el 17/6/2008 a las 00:08

  • Así, en general, ¿Prozac? pues vaya con la solución y la capacidad cerebral. Una decepción. Entonces sáltese lo del cerebro y pase ya directamente a la receta. Yo creo que, salvo situación crítica, el cerebro da para más. Apuntadora ¿dónde está?

    Comentado por: a ver el 17/6/2008 a las 00:02

  • Sales por agua si tienes sed, sales por pan si tienes hambre, sales por leña si tienes frío. Sales a buscar lo que te falta para paliar tu inquietud.
    Te mueves.

    Si ya no buscas porque has desistido de encontrar o porque ya lo tienes todo, puedes refugiarte en tu mundo a disfrutar lo conseguido o a seguir añorando lo que no conseguiste.
    Te paras.

    Pobre del que nunca quiso buscar y pobre del que aun sigue buscando.

    Movimiento y quietud, todo en su momento, siempre en sucesión. Sin estancos, sucesivos compases de tu canción. Si dejas de tocar estas muerto, toca fuerte o toca lento, cambia el ritmo, pero no confundas soledad con abandono o estarás muerto

    Comentado por: Viajante el 17/6/2008 a las 00:01

  • La mayoría de los cerebros en el Bomeran(g) dejan de funcionar después de las doce…como Cenicienta.Un largo dia, no?

    Comentado por: cerebros el 17/6/2008 a las 00:00

  • El cerebro necesita prozac para que funcione.

    Comentado por: no lo olviden antes de salir de casa el 16/6/2008 a las 23:53

  • Y dale con el cerebro. Apuntadora, ¿usted usa el cerebro?
    Pues si ve que andamos descaminados, oriéntenos y díganos cómo. Si tiene cerebro, seguro que sabe como explicarse.

    Comentado por: díganos el 16/6/2008 a las 23:51

  • Dublin

    Comentado por: apuntadora el 16/6/2008 a las 23:40

  • El cerebro, recuerden.

    En casa y fuera... hay que ponérselo.

    Comentado por: apuntadora el 16/6/2008 a las 23:38

  • Es muy fácil: si está todo el día relacionándose con los otros porque así lo requiere su trabajo, quédese en casa cuanto pueda y como pueda. Si se pasa el día en casa sin ver a nadie, salga de casa cuanto pueda y como pueda.

    Comentado por: simple el 16/6/2008 a las 23:31

  • ..."no hay elección que abarque la totalidad".

    Cierto, no hay una única elección en la vida total, absoluta: no es blanco o negro, no es éxito o fracaso. Ser conscientes del porqué y cómo se conforma nuestra vida nos debería dar la clarividencia suficiente como para vislumbrar el camino que cada uno va tejiendo consigo mismo y con el mundo. Sentirse satisfecho al final del día será la recompensa. No estarlo es el comienzo de la búsqueda, de una nueva búsqueda.

    Comentado por: al final del día el 16/6/2008 a las 22:37

  • ¿Qué posible lectura? ¿“Quedarse en casa” en el ensimismamiento que se complace en lo pequeño, en lo doméstico, en el detalle cotidiano, en lo más mínimo, engrandeciéndolo y buscando su belleza o “salir” a la búsqueda de experiencias con la expectativa de la alteración, de la novedad, del vértigo huracanado y su turbulencia?

    Supongo que depende de la naturaleza de los individuos y de sus hábitos, de su modo de estar en el mundo. Puede que sea una percepción equivocada, pero hay individuos que parecen predestinados al riesgo, al cambio, a la búsqueda de la experiencia límite que les permita sentirse vivos y otros que se aferran a sus hábitos, a sus gentes, a sus espacios y se sienten perdidos y desamparados si no se rodean de lo conocido. Imagino que los primeros se sienten amenazados con más frecuencia por la soledad y los segundos por la muerte inconsciente, por la pérdida de los sentidos identificando vida con rutina; por el acorchamiento.

    La disyuntiva no parece tener fácil solución. Supongo que la vida, siempre sorprendente cuando menos se la espera, a veces nos arrincona y nos enfrenta a nuestras mentiras o a nuestras decisiones y sus consecuencias y se queda ahí, mirándonos, ya hayan sido la apuesta el riesgo o la comodidad. Supongo que nos confronta con nuestras contradicciones y nuestras carencias porque no hay elección que abarque la totalidad y depende del momento reconocemos la opción o la renuncia y la valoramos de un modo u otro.

    Comentado por: lunes el 16/6/2008 a las 22:06

  • "Hojas Nuevas"
    Una vez tuve un clavo,
    clavado en el corazón.
    Y ya no me acuerdo si era
    ese clavo, de oro, de hierro
    o de amor.
    Sólo sé, que me produjo un mal tan hondo
    que tanto me atormentó
    que día y noche sin cesar lloraba
    como lloró Magdalena en la pasión.

    - Señor que todo lo puedes -le pedí
    una vez a Dios-. Dame valor
    para arrancar de un golpe,
    clavo de tal condición.
    Y me lo dió Dios, más...
    quién lo pensara, después
    ya no sentí más tormentos
    ni supe lo que era dolor.
    Sólo sé que no sé qué me faltaba
    en donde el clavo faltó y... me parece,
    me parece que siento nostalgia de aquella pena.

    Este barro mortal que envuelve el espíritu,
    ¿quién lo entenderá, Señor?

    Comentado por: Rosalía de Castro el 16/6/2008 a las 21:38

  • Hace tiempo una gitana me lanzó una maldición: se te secará el corazón niña, se te secará el corazón. Y allí, en el corazón seco, se secó la pena, pero también me sequé yo.

    Comentado por: cordelia el 16/6/2008 a las 18:44

  • El 10/5/2008 Esteban Morgado se presentó junto con Trio de Locos en la Feria del Libro y birndó para un auditorio lleno una exquisita versión del tema, tan amado por él y por todos nosotros, Libertango de Astor Piazzola. No se puede hacer más que disfrutar.

    ¡Aupa los malagueños!


    http://es.youtube.com/watch?v=YVOBJ6YPO6g

    Comentado por: Blanca el 16/6/2008 a las 18:23

  • Mi respuesta es el equilibrio: el punto de conexión entre el yo y el exterior. Es un punto movible y se adapta a las circunstancias externas y la vida interior, cada uno lo encuentra en un espacio/tiempo particular, personal.
    Cito de memoria por lo que digo es mi propia interpretación: hacer cosas, más, cada vez más; con o sin ganas, con o sin deseo o esperanza. Así tarde o temprano la (pongan ustedes la palabra que más les venga al caso) se sabrá inútil, se desprenderá y caerá. Y seguir viviendo.

    Comentado por: vaya el 16/6/2008 a las 17:31

  • Creo que es el tiempo lo que borra las penas, y en soledad el tiempo se detiene. Otra vez llueve. Mi tercer paseo del día.

    Comentado por: escarola el 16/6/2008 a las 12:42

  • Le felicito, esto sí que es poner el alma en el asador, aunque espero que la última parte sea una exageración y realmente no se le esté abrasando. En todo caso, hoy el plato es contundente.

    Comentado por: escarola el 16/6/2008 a las 12:36

  • Ese encierro "voluntario" en uno mismo sólo se lo pueden permitir algunos y la mayoría lo hacen porque o no les apetece o no pueden salir con las personas y de la forma que les depare alegrías.

    Quedarse en casa con una familia llena de niños no es la mejor oferta para la creatividad, pero es lo que toca. Al menos uno guarda para sí el deporte y la soledad del "carrerista".

    Comentado por: José Luis el 16/6/2008 a las 11:48

  • ¡Guau! Señor Verdú. ¿En serio no ha estado leyendo los comentarios de los últimos días? Lo leeré con delectación luego, me interesa su análisis.

    Comentado por: vaya el 16/6/2008 a las 11:44

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Biografía

Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de Jefe de Opinión y Jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008) y Passé Composé (Alfaguara, 2008).

Bibliografía

Passé Composé (2008), Alfaguara.

No Ficción (2008). Editorial Anagrama 

Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate

La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano

Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones

Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica

El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama

Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana

Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama

Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe

El planeta americano (1997). Círculo de Lectores

Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores

El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy

Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert

Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama

Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama

Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias

El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial

Las solteronas (1978). Editorial Dopesa

Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama

 

/upload/fotos/obras/portada_no_ficcic3b3n1_med.jpg

Enlaces

Entrevista en Canal 2 Andalucía.

 

Reseña en Babelia.

 

Reseña en El País.

 

Reseña en El Cultural de El Mundo.

 

Reseña en El País - País Vasco

 

Entrevista en Periodista Digital

Premios

2006 Premio Escritor del Año (Grupo Conde Nast)

2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants

2002 Premio Julio Camba de Periodismo

1998 Premio Espasa de Ensayo

1997 Premio González Ruano de Periodismo

1996 Premio Anagrama de Ensayo

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