El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
sábado, 17 de mayo de 2008
La belleza inyectada

Ana Rosa Quintana.
Viene a ser un gozo. No sólo encuentro asombrosamente lozana a Ana Rosa Quintana y a Victoria Abril, entre mis amigas se está registrando una transformación que las hace regresar a los tiempos en que nos enamoramos o nos hicimos con facilidad amantes locos.
Mujeres que ya habían ingresado con dignidad en la interioridad de la cuarentena o en la misma cincuentena, salen de esas regiones vacilantes -vacilante la papada y la piel del brazo, descolgada la máscara facial- para reencarnarse en flamantes rostros de niñas recias y crecidas.
No son, ni se desea que fueran, aquellas inmaduras chicas de sus veinte años sino exactamente este personaje que luce en el cenit de su edad, porque lo que logra la atinada combinación de factores bioquímicos inspirados en el doctor Chang y extendidos ya ampliamente en la gran ciudad, permiten ganar la apariencia de muchachas en la segunda mitad de los treinta, cuando la capacidad de discernir al hombre importante y la habilidad para introducirse en la sexualidad sin ponerse torpe o nerviosa está desapareciendo.
Este tipo de mujer, aún sin censar en los cuadros demográficos, ha generado una nueva subespecie en la feminidad y pronto hallará su contrapartida en la veloz incorporación del hombre.
No se necesita, además, demasiado tiempo para gozar de la transformación. Las sesiones de vitaminas inyectadas junto a oligoelementos, antioxidantes y pegamentos internos, devuelven al cutis una luz y tersura que precisamente por ser rescatada tan nítidamente adquiere el valor de los mejores tesoros; y, justamente, por haberla evocado con tanto deseo y melancolía sobreviene como el mágico éxito de un milagro. Amar estéticamente a un ser rellenado, recosido y con postizos se hace difícil pero a lo que me refiero no tiene nada que ver con esto. Se trata sencillamente de rostros que regresan puros desde los espejos del pasado, intactos, espléndido. Trasladados hasta la actualidad como una demostración incuestionable de que la actualidad es lo mejor y lo es todo. Todo es su mejor actualidad y en el punto exacto en que no desearíamos que hubiera concluido. El pretérito dio siempre algo de miedo, ahora da unos alegres frutos de temporada, olorosos, recios, aromáticos, venteando la belleza de una fórmula que viene a abolir la edad.
[Publicado el 25/1/2008 a las 11:38]
Mi admirado Vicente: si no existieras, habría que inventarte. Lamento que haya tanta gente que no comprenda la inteligencia e imaginación que hay detrás de un artículo como el del pasado sábado o el que recoge este blog, y que ven intereses espurios en lo que no es sino un ejercicio de antropología social. Porque, lo que está claro, es que a reglas del juego han cambiado y una mujer de 50 años hoy nada tiene que ver con una "cincuentona" de hace décadas. Y qué decir de una espléndida mujer de 40 años. Pero es que con los hombres sucede exactamete lo mismo; por eso me parece extraordinaria la iniciativa de Ana Rosa, a través de su revista, de pedir que el diccionario de la RAE incluya los nuevos términos "cuarentañero/a" y "cincuentañero/a" en sustiutción de los obsoletos, despectivos y desfasados "cuarentón/a" y "cincuentón/a". Y a ver si la gente se entera de una vez de que los tiempos han cambiado y se convence de que hay que aprovecharse de todos los avances científicos que ello suponga, o seguiríamos en la oscura Edad Media.
Comentado por: María el 28/1/2008 a las 16:10
Cuca,
adalid de las mujeres vacilantes,
sigue así,
y pronto podrás cnvertirte en una de las amigas del Sr. Verdú.
Comentado por: amalia el 28/1/2008 a las 03:30
Sr. Verdú, felicidades por su artículo que conecta de una manera profunda con las preocupaciones existenciales de tantas españolas. Ha sido leerlo y decidirme a contarle mi problemática y es que verá cuando veo la sonrisa reluciente de los presentadores de televisión se me ponen los dientes largos de envidia y me he dicho pues este señor tiene saber dónde se consigue ese brillo extraordinario. Espero que en el futuro dedique un artículo a dilucidar esta cuestión. Atentamente,
Cuca
Comentado por: Cuca el 27/1/2008 a las 21:35
Prozac tu relato hace pensar,resumiendo, en un cierto "efecto Fausto" del recauchutaje.
Concuerdo contigo.
Comentado por: amalia el 27/1/2008 a las 08:58
Comentado por: amalia el 26/1/2008 a las 21:52
No lo dude, las ama, siempre y cuando se animen a pasar antes por el quirófano. Pero yo diría que el sentido de esto es una extraña declaración de amor.
Comentado por: fantomatte el 26/1/2008 a las 21:44
Cuando me preguntan la edad siempre digo más de los que tengo, por ejemplo,65 años, me dicen que no los aparento, tengo 47, y río, porque eso es lo que pretendo,no apàrentarlos.Hay mucho photoshop..., y sí, también hay Botox,silicona, etc,. Pero cuánta
carcajada reprimida, tengo arrugas, quizás más de las que debiera, pero son de reírme, soy felíz, porque me siento amada, sin necesidad de Botox y sin necesidad de aparentar una edad, que, cuando la tuve, también fuí felíz, gracias Sr. Verdú, yo sé que Ud., también nos ama.
Comentado por: Rose Marie el 26/1/2008 a las 20:14
Sigo dándole vueltas.
Qué oscura razón llevó a Verdú a escribir esto?
Otra posibilidad: dar mucho qué hablar para el fin de semana.
Nunca llegaré a entender su intención.
Comentado por: amalia el 26/1/2008 a las 19:51
He leído su artículo en el país de hoy y me ha parecido tremendamente interesante, sobre todo en su vertiente más socializadora, en ese deseo que manifiesta de extender el programa de renovación facial a las clases más modestas.Por una vez, Vicente Verdú se acuerda de las capas de población más perjudicadas. ¿Para cuándo también la peluquería y la manicura en la seguridad social? Soluciones ya.
Comentado por: Aurelia Rojas el 26/1/2008 a las 17:07
Gracias por las direcciones, acudiré sin falta. ¡Y enhorabuena por lo suyo! ¿Cuándo le veremos en el Hola?
Comentado por: Piruja Martini de Orujo el 26/1/2008 a las 15:38
Dedicarse a aparentar treinta cuando se tienen cincuenta tiene un coste altísimo, y no solo económico.
El tiempo y la actitud mental que requiere mantener esa falsa apariencia va en detrimento de la espontaneidad, la libertad para el ocio, los excesos...en resumen de la naturalidad y la libertad para disfrutar.
Porque mantenerse así se convierte en una esclavitud que lo condiciona todo, es casi una filosofía de vida que le aseguro que acaba siendo perniciosa para la salud mental.
La lozanía no se recupera, la juventud tampoco. Y la belleza a cada edad tiene una apariencia diferente. Con 20 importa mucho el culito prieto y las tetas hacia arriba, pero una mujer con 40 es mucho más atractiva si no está demasiado obsesionada con su aspecto físico y se ha dejado ya de tonterías de veinteañera. Inspira más confianza porque los cuarenta años mentales son mucho más interesantes en hombres y en mujeres. Esa evolución malamente la consigue la mujer preocupada en medir siempre las calorías que ingiere, cuando el gimnasio es prioritario, no puede trasnochar demasiado porque es malo para sus injertos, necesita dos horas para arreglarse cada vez que sale de casa, que hay que mantener el nivel, debe viajar con un baul de cosmética para el mantenimiento de su piel infiltrada, no se permite un rayo de sol sin un kilo de protector solar...demasiadas ocupaciones que relegan a segundo plano otras insignificancias como vivir, sentir, apasionarse, transgredir, y hasta preocuparse por los demás, que con mostrarles un aspecto fantástico ya tienen bastante.
No me refiero en concreto a Ana Rosa o a Victoria Abril, que le gustan al autor, y por supuesto he exagerado un poco. Pero se muy bien de lo que hablo, conozco el poder adictivo de los arreglos estéticos y como condicionan la vida y les aseguro que cada vez me parece más patético ver en lo que algunas acaban convirtiendo su vida.
Comentado por: Prozac el 26/1/2008 a las 14:13
"Viene a ser un gozo"... Bueno, no exactamente. Esta belleza reciclada y "sostenible" a la que se refiere, Sr. Verdú, tiene una penosa contrapartida de dolor y ansiedad.
Inyectarse un cóctel químico en distintos puntos del rostro duele. Es sin duda menos agresivo y doloroso que una cirugía, pero duele. Y duele a menudo, porque estos tratamientos exigen frecuentes retoques. ¿Con qué frecuencia? Depende, de modo que sus admirados semblantes "puros e intactos" precisan de una constante obsrvación por parte de sus atribuladas portadoras, permanentemente alerta ante cualquier retroceso desde el pasado fragante hacia el presente descolgado y vacilante de su edad, momentáneamente abolida pero siempre al acecho.
Terrible paradoja, el bucle temporal en el que sus asombrosas retrobellezas viven atrapadas es frágil y exigente. Exige su tributo de atención contínua, dolor físico a intervalos regulares y esfuerzo económico como un tirano al que se ofrece un sacrificio que ninguna pasión, ningún afecto, merecería.
Se ha escrito mucho sobre la vertiente trágica de la belleza, y aún queda mucho por escribir sobre la tragedia de la medicalización de la belleza en nuestro tiempo.
Sin embargo, si aspiramos a avanzar en la definición de un ser humano más feliz, y mejor, tal vez habría que deterse un momento a considerar otra definición de la belleza como un gozo: un gozo compartido del que pueda disfrutar no sólo quien la contempla sino también quien la ofrece o aspira a ella.
Comentado por: maria el 26/1/2008 a las 11:01
Un invento: estirar toda la piel hacia atrás y convertir la espalda en una profunda arruga llena de lazos. Por delante figuraríamos lisos, brillantes, achinados, chatos, con la boca de los peces. Y por detrás, ya digo, toda la suma de los días.
Comentado por: hermann el 26/1/2008 a las 10:37
Si en verdad encuentras a estas personas rejuvenecidas a fuerza de bisturí y vitaminas inyectadas "fruta de aspecto fresco de mascada seca", es que alguien ha cometido un error en el proceso.
Lo que importa en cualquier caso, es que la persona que se lanza a este cambio, lo haga por voluntad propia, para gustarse a sí mismo. Ha de ser un sentimiento muy íntimo y forma parte del disfrute de la libertad de elección que la modernidad nos ofrece. No todos están preparados para esos cambios en su persona.
Hay una gran diferencia de actitud entre la persona que lo decide y la persona que se siente obligada por las exigencias de la sociedad (trabajo, relaciones sociales, incluso los propios maridos). Aquí estaría el error.
No vamos a engañarnos, ¿a quien no le atrae la lo belleza y la lozanía? Estamos entrando de lleno en la era de la estética y nos cuesta interpretarlo con normalidad, justo ahora que comenzábamos a entender que debíamos aceptarnos tal cual somos…..Todo se resume en la velocidad con la que se suceden los cambios y la poca disposición que tenemos para asimilar que todos tenemos derecho a disfrutar nuestra libertad asumiendo las consecuencias. Al final lo que de verdad nos importa siempre está detrás de la piel.
Comentado por: Colibrí el 25/1/2008 a las 20:50
Estará Verdú enamorado de una semijoven? (no confundir con semidiosa).
Es la única explicación que encuentro para este insólito texto.
Otros escriben poemas...
Comentado por: amalia el 25/1/2008 a las 19:04
Para mí son como esa fruta que se saca del refrigerador tras semanas allí, madurando y enfriando, con aspecto relativamente fresco pero de mascada seca, esa fruta que no acabas.
Comentado por: José Ignacio Jiménez el 25/1/2008 a las 18:39
¿Le paga alguna clínica? porque se lo ha ganado a base de bien.
Deje nombres, de los productos o clínicas.
Comentado por: regaliz el 25/1/2008 a las 18:01
Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de Jefe de Opinión y Jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Su libro más reciente es No Ficción (Anagrama, 2008).
No Ficción (2008). Editorial Anagrama
Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate
La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano
Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones
Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica
El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama
Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana
Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama
Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe
El planeta americano (1997). Círculo de Lectores
Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores
El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy
Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert
Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama
Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama
Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias
El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial
Las solteronas (1978). Editorial Dopesa
Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama

Entrevista en Canal 2 Andalucía.
Reseña en Babelia.
Reseña en El País.
Reseña en El Cultural de El Mundo.
2006 Premio Escritor del Año (Grupo Condenas)
2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants
2002 Premio Julio Camba de Periodismo
1998 Premio Espasa de Ensayo
1997 Premio González Ruano de Periodismo
1996 Premio Anagrama de Ensayo
17/5/2008 12:34
Publicado por: Made in grillo
17/5/2008 11:40
Publicado por: gorgojo
16/5/2008 23:08
Publicado por: La primera impresión es la que regula el amor y la amistad
16/5/2008 21:52
Hola Vicente Primero de todo...
Publicado por: Xavi Rodrígeuz
16/5/2008 21:19
Publicado por: alicedd
16/5/2008 19:02
Estimado Vicente: Te escribo...
Publicado por: Gustavo
16/5/2008 17:15
Pero no se asuste ante tanta...
Publicado por: escarola
16/5/2008 16:34
Publicado por: escarola
16/5/2008 14:48
Un respeto a las fiestas me...
Publicado por: José Luis
16/5/2008 12:06
Publicado por: será posible
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