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El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

sábado, 17 de mayo de 2008

Blog de Vicente Verdú

Narcisismo de la publicidad

Anuncio protagonizado por Bruce Lee. BMW X3

Anuncio protagonizado por Bruce Lee. BMW X3.

Un creciente número de anuncios se presenta actualmente como notablemente ajenos al producto que deberían promocionar.

Más que pensados para reforzar la naturaleza particular de una determinada oferta parecen lanzados como ofertas creativas independientes u ofertas consumibles de por sí, lo que las convierte no tanto en medios como en fines que viven su propia vida y sin responder a los caracteres de su misión.

El hecho se experimenta repetidamente en la gran dificultad para predecir, cuando va discurriendo el spot, a qué clase de artículo terminará refiriéndose. Y esto debe ser así porque acaso no es ya profesionalmente el objeto de la publicidad la publicidad del objeto sino esa misma publicidad que necesita venderse como tal. Con ello, la mercancía se nubla en el fondo del anuncio porque lo que en él llama más nítidamente la atención no ha sido la calidad o las prestaciones de la cosa sino su predicación tan acaparadora como para absorber el mensaje en su performance.

¿Un efecto querido? Más bien parece un efecto perverso del exceso publicitario que, llevado a la exasperación de la competencia, se ve compelido a generar una invención más extravagante que la otra invención y, en ese juego feroz, las agencias llegan a ser más protagonistas que el cliente. Un cliente urgido y confuso a su vez por la mayor necesidad de enfatización y distinción de su producto en un mercado hipercompetitivo y que paradójicamente, en el vértigo de la pugna entre los creativos, viene a convertirse en indeseado elemento secundario en manos de la enfebrecida la publicidad. El marco supera así su función de realzar a la obra, los efectos especiales predominan sobre el posible contenido y el inflado elemento publicitario reina, aún involuntariamente, menos como medio que como meta.

En realidad, viene a ser éste un fenómeno que se manifiesta también en las películas, la literatura, la política, el sexo, la bolsa o la religión: los componentes efectistas son superiores a la entidad del artículo, el aparato es más importante que el programa, la sustancia real se pierde bajo la especulación y el sexo o la religión disminuyen bajo la vana retórica de la pornografía o de la predicación.

[Publicado el 23/1/2008 a las 11:43]

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Comentarios (10)

  • Pues sí, escarola, cuando alguien (en este caso algo) es capaz en la sutileza se le suele dar por supuesta la capacidad en lo evidente. Creo que los más elitistas dan por hecho eso. Anda que no es molesto llevar la marca bien visible en la ropa sin cobrar un euro por hacerlo

    Comentado por: grillo el 24/1/2008 a las 11:20

  • Lo de la publicidad, las marcas más lujosas siguen el criterio de exhibirse lo menos posible, juegan con los conceptos de vacío, ausencia y silencio que tanto estima ud.
    Por lo demás, la comunicación se vuelve poética, una cosa alude a otra por un juego de paralelismos, de metáforas. Se vuelve tan sutil que su fin casi se evapora. Finalidad sin fin aparente que se convierte en arte. Las grandes marcas se exhiben por el método de la ocultación, ostentan por la vía de la discreción. Venden el espíritu de la cosa, no la cosa. La esencia, el perfume, el valor añadido.Lo demás se da por supuesto.

    Comentado por: escarola el 24/1/2008 a las 10:22

  • Cierto, defensor, algunos spots televisivos son con mucho lo único que merece la pena de lo que echan en la tele.

    Comentado por: escarola el 24/1/2008 a las 09:22

  • "Se nota el tedio de la vida cotidiana, en la publicidad, es el reflejo de nuestro propio tedio,aunque pensemos, que estamos fuera, estamos dentro."

    No creo que haya publicidad en el mundo, que quiera identificarse con una vida tediosa(como mucho mostrará al protagonista infeliz antes de poseer el producto), y de echo la mayoría de vidas en los spots no son para nada cotidianas, que sentido tendría comprar algo que no te hará felíz o como mucho te deja como estabas antes???... y además si tu vida es aburrida tampoco será por culpa de la publicidad, que gracias a ella no pagas ni radio, ni tv, ni dentro de poco pagaras por internet, (sin contar con los deportes y sus patrocinadores, y otras muchas cosas) si con todo eso, no te diviertes! pues nada; pero no critiques a los pobres publicistas que dan una pizca de cultura a la mayoria de descerebrados televidentes de Telecinco(por ejemplo), toda una lección de arte, cine y fotografía, para esos muchos que no saben lo que es ir a un museo o quién es Andrei Tarkovsky!

    Desagradecidos todos aquellos que repudian la publicidad! T.T

    Comentado por: El defensor el 24/1/2008 a las 00:57

  • Se nota el tedio de la vida cotidiana, en la publicidad, es el reflejo de nuestro propio tedio,aunque pensemos, que estamos fuera, estamos dentro. Por eso nos sacuden los artículos de usted Sr. verdú,necesitamos escucharnos a través de Ud,de Vincent, de Rivas, de Montero,de Millás,Torres, y nos faltan : Umbral, Haro Tecglen, y más recientemente otros, que personalmente los descubrí tarde: angel González...estamos aquí,escuchando y viviendo.

    Comentado por: Rose Marie el 23/1/2008 a las 23:31

  • Muy interesante. Todavía, tengo 38, recuerdo que de niños jugábamos a "los anuncios". Se trataba de adivinar el producto antes de que fuera mencionado por oral o por escrito. Claro, los spots eran más previsibles, pero... No me puedo resistir a preguntar: ¿Cuál es el problema?, ¿Cuál es "la substancia real"?, ¿Cuál no es una especulación? Condenar la predicación vale, pero, la pornografía... Reflexione y denos cuenta, señor Verdú, que nos quita el pan de la boca a mucha gente.

    Comentado por: Paulino Antes Pablo el 23/1/2008 a las 22:34

  • ¿Por qué se presenta un automóvil acompañado de una señorita escultural? Muchos hombres se fijarán más en ella que en el objeto de consumo, pero el mensaje subliminal es que comprando ese coche, se podrá –se podría- tener a esa señorita.

    Tengo en la mente ejemplos de spot publicitarios en los que recuerdo la historia –o la señorita- pero no el producto que intenta vendernos.

    Comentado por: hermann el 23/1/2008 a las 20:35

  • Qué distraídas andarán las multinacionales,si invierten cifras exorbitantes para promocionar el protagonismo de las agencias y no para promover las ventas de sus productos.
    O será una nueva forma de mecenazgo?

    Comentado por: amalia el 23/1/2008 a las 14:45

  • Enrohabuena por su blog. Como profesor de historia y de ética (¡vaya papelón en nuestros días!) utilizo sus reflexiones, y esta además coincide con el tema de la publicidad que estasmo dando.
    Algo bueno nos podrá ofrecer internet, ¿no?
    Un saludo cordial

    Comentado por: Pablo el 23/1/2008 a las 14:20

  • Habia pensado en ello, pero creía que era un efecto buscado, ya sabes, aplicarle suspense al spot para central la atención del espectador, si de buenas a primeras te dicen lo que anuncias, pues prestas menos atención porque ya sabes por donde van los tiros, es solo una teoría.

    Saludos!

    Comentado por: Lkitsch el 23/1/2008 a las 14:18

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Foto autor

Biografía

Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de Jefe de Opinión y Jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Su libro más reciente es No Ficción (Anagrama, 2008).

Bibliografía

No Ficción (2008). Editorial Anagrama 

Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate

La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano

Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones

Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica

El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama

Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana

Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama

Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe

El planeta americano (1997). Círculo de Lectores

Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores

El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy

Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert

Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama

Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama

Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias

El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial

Las solteronas (1978). Editorial Dopesa

Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama

 

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Enlaces

Entrevista en Canal 2 Andalucía.

 

Reseña en Babelia.

 

Reseña en El País.

 

Reseña en El Cultural de El Mundo.

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2006 Premio Escritor del Año (Grupo Condenas)

2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants

2002 Premio Julio Camba de Periodismo

1998 Premio Espasa de Ensayo

1997 Premio González Ruano de Periodismo

1996 Premio Anagrama de Ensayo

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