El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
sábado, 17 de mayo de 2008
La mancha
No hay obra de arte sin la mágica colaboración de lo que no hay en ella. Lo presente y lo ausente son parte de la composición y así como quien quiere decirlo todo en un libro no logra hacerlo querer, el pintor que no cuenta con el espacio sin pintura sucumbe a la opacidad del pastiche. Esta regla, sin embargo, no es fácil de transmitir ni comunicar. Tanto en la seducción de la obra como en el amor de los amantes la dosis de lo no visto, no alcanzable o no expresable actúa como el resorte de la genialidad y, sin duda, como la marca original perfecta.
No somos, contra las evidencias de costumbre, cuanto consta sobre nuestra personalidad, nuestras realizaciones o nuestros avatares, sino que habitamos especialmente en aquello que, al no poder concretarse, actúa como un hálito incontaminable. Somos pues genuinamente en lo inasible e invisible. O también: somos exclusivos, únicos y perennes, en lo que no estando propiamente presente no puede igualarse ni morir. La máxima inmortalidad se corresponde con la singularidad de cada ausencia. Y la inmortalidad a secas coincide con el humo de nuestra mancha evaporada.
[Publicado el 10/1/2008 a las 09:15]
Chiqui leí hace mucho el Túnel y lo guardo en mi memoria con mucho cariño,aunque recuerdo muy poco.El detalle de la ventana....nada!.Me volvió a gustar.
Cuidemos nuestras manos, que no tenemos tercera opción,como Pierre Renoir!
Comentado por: amalia el 11/1/2008 a las 05:26
Amalia...como se nota que creas con las manos. ¿Qué haríamos sin ellas? Aunque el escritor todavía podría dictar.
Hay una anécdota de lo más divertida que te gustará: Cuenta el cinematógrafo Jean Renoir, hijo del pintor Pierre Renoir, que cuando su padre estaba viejo y enfermo, con artritis, sin levantarse de una silla de ruedas, una señora bien intencionada le pregunto: ¿ “Ah, Monsieur Renoir, como puede pintar así?” Le contestó: “Con el pene”. Creo que la anécdota se encuentra en el libro de memorias del hijo.
Comentado por: chiqui el 10/1/2008 a las 21:12
Comentado por: chiqui el 10/1/2008 a las 20:59
Don Vicente, cada día pone esto más difícil para los que nos agarramos a lo concreto, como si nos fuéramos a ahogar, o echar a volar y desaparecer en lo ausente.
De todas formas quiero añadir aquí mi gotita de sudor. He tenido varias conversaciones, en otro blog, con un querido amigo a cerca de la novela de Sabato “El túnel”. Uno de los modelos de literatura existencial que más me gustó en su tiempo. Curioso, el protagonista pinta una ventana en la esquina de uno de sus cuadros que - por otra parte- ya consideraba acabado. Esa ventana lo llevará a la locura ya que no sabe explicarse por qué la añadió. En la exhibición de su obra observa que nadie presta atención a la ventanita...Esto lo inquieta mucho más, como si la ventana fuera invisible
Cóndor, para el protagonista de la obra, en la esquina sobraba algo! De todos los espectadores sólo una mujer se queda mirando atentamente a la ventana. El pintor se obsesiona con ella, sospecha que ella debe saber por qué la pintó. El resultado es trágico ya que ella no puede ayudarlo a comprenderse a si mismo, ni ha decirle lo ‘ausente’ en él…es más, ni lo ‘presente’, que ni él mismo puede entender.
Comentado por: chiqui el 10/1/2008 a las 20:56
Cóndor, yo creo en vez que la cabeza imagina a partir de lo que la mano puede.
Mano y cabeza son,como fondo y forma, una sóla cosa.
Comentado por: amalia el 10/1/2008 a las 18:50
Eso de que hasta los niños saben cuando se termina un cuadro…mira que tengo una cría muy cerca y termina el cuadro cuando se lo digo yo, esto es, un poco después de que se canse. Y no me tomes por despótica porque por ella dejaría la mitad sin pintar, lo de la transpiración no le convence. He oído hablar de poetas neuróticos que vuelven una y otra vez sobre sus poemas y se niegan a soltarlos para la publicación porque los consideran imperfectos. Ángel González, Juan Ramón Jiménez, creo que son de ellos. Lamentablemente la memoria no es mi fuerte y no puedo aportar datos concretos. Otros hacen una y otra vez la misma obra, que es una manera de retocar la primera. De todas formas seguro que más son como tú, y saben cuando soltar la obra. Si no, no habría.
Comentado por: escarola el 10/1/2008 a las 16:36
Escarola, su comentario me ha llevado hacia la poesía y se lo agradezco. Les dejo una de Luis Vidales:
Mis versos dicen.
Hueco
único sitio habitable.
Casas.
Casas.
Casas.
Huecos interrumpidos por paredes y puertas
Huecos divididos en cuadros.
Mi vida
mi vida transeúnte
está llena de las troneras
de las horribles cavernas
que las casas les hacen a los huecos.
Y ya no puedo
borrar en mí la sensación
de los huecos de la ciudad
encerrados en los cajones de los cuartos.
Comentado por: Cóndor el 10/1/2008 a las 15:24
Una obra nunca está acabada... y sin embargo cuando pintas, por ejemplo, algo, algún criterio desconocido y seguramente inconsciente, hay en el interior que te dice que en aquella esquina falta algo y más abajo también, luego notas que debes transmitirle más fuerza y repasas el contorno. De pronto, lo ves: está completo. Hasta que no tienes esa sensación no puedes dejarlo, estás insatisfecho. Sabes cuando algo te ha quedado redondo, que no perfecto ni sublime. Hasta los niños saben cuando han terminado un dibujo.
En cuanto a la transpiración creo que es peor la física que la mental, la impotencia es mayor cuando tienes claro lo que quieres crear pero tus conocimientos y experiencia no son suficientes para plasmarlo, de ahí, pienso, que disfrutemos tanto, por aproximación, del arte ajeno. Sublimación.
Comentado por: Cóndor el 10/1/2008 a las 15:14
El misterio, lo que falta, el hueco es la ventana que en una obra o en una persona se abre hacia el infinito. Lo que no incita la imaginación o la inteligencia pierde interés, dejamos de verlo porque lo damos por concluido, por visto.
Y como esto suena a pura glosa, ilustro con un poema de Jose-Miguél Ullán:
He ahí
No te imagino heroica
Tampoco en vano
Déjame al ir
Velarte
Sin dar tu nombre
Virtud de no estar nunca
Lo suficiente
En cualquier parte.
Comentado por: escarola el 10/1/2008 a las 13:39
Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de Jefe de Opinión y Jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Su libro más reciente es No Ficción (Anagrama, 2008).
No Ficción (2008). Editorial Anagrama
Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate
La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano
Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones
Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica
El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama
Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana
Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama
Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe
El planeta americano (1997). Círculo de Lectores
Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores
El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy
Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert
Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama
Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama
Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias
El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial
Las solteronas (1978). Editorial Dopesa
Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama

Entrevista en Canal 2 Andalucía.
Reseña en Babelia.
Reseña en El País.
Reseña en El Cultural de El Mundo.
2006 Premio Escritor del Año (Grupo Condenas)
2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants
2002 Premio Julio Camba de Periodismo
1998 Premio Espasa de Ensayo
1997 Premio González Ruano de Periodismo
1996 Premio Anagrama de Ensayo
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